Leer Wortenia Senki (Novela) Capítulo 155 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un hombre que observaba desde el segundo piso de la posada, ubicada cerca de la puerta de la ciudad de Epiroz, informó a Jinouichi, quien se sentó en silencio dentro de la habitación.
“Otro ejército ha entrado por la puerta de la ciudad de Epiroz. Su bandera muestra un águila dorada con las alas extendidas sobre fondo rojo.”
“¿Fumu, Eagle, verdad? Eso significa que son de la casa del barón Garbera. ¿Los números?”
Jinouichi le preguntó al hombre mientras sostenía una pipa de plata en la boca, legado de sus ancestros, aquellos que fueron convocados a este mundo.
“Unos 100 jinetes.”
En respuesta a la pregunta de Jinouichi, el hombre contestó sin dudar.
Aunque tenía experiencia suficiente en asesinatos y sabotajes, era en inteligencia de campo de batalla donde se le conocía como el mejor.
Su principal tarea consistía en infiltrarse en territorio enemigo como espía y luego informar sobre el número de soldados enemigos.
Gracias a su entrenamiento, era capaz de adivinar el número de efectivos de un ejército con solo una mirada.
“¿Solo caballeros?”
“Sí, solo son caballeros.”
“Ya veo, han enviado soldados tanto como ha sido posible sin reclutar a los ciudadanos, ¿eh?”
Jinouichi sonrió como un Buda mientras quitaba las cenizas que obstruían su pipa.
“¿Tal vez porque temen que puedan producirse rebeliones si hacen eso?”
“Supongo que sí… Como era de esperar, no son tan tontos como para reclutar a la gente común en una situación como esta.”
Jinouichi asintió lentamente con la cabeza.
(Con esto, siete casas nobles del norte han entrado en la ciudad de Epiroz. Con un número de soldados que supera los 2.000 hombres.)
Aparte de Earl Salzberg y las otras siete casas, solo quedaban dos casas.
En este mundo, la nobleza tenía, más o menos, su propio ejército privado.
Aunque el país estuviera gobernado por un monarca absoluto, para la nobleza, además de su autonomía, el ejército privado era indispensable.
Fuera de las murallas que rodeaban pueblos y ciudades, o fuera del pueblo, era una zona que no estaba dominada por la gente.
Ocasionalmente se producen ataques de monstruos, o de criminales que están siendo expulsados de una ciudad y que tienen como objetivo algunas aldeas aisladas.
Aun con la seguridad, eso no significaba que los pueblos o aldeas fueran completamente seguros.
Eso se debía a que, aunque no era frecuente, también existía la posibilidad de que algún tipo de dragón o monstruo con un poder similar viniera a atacar.
Sin embargo, aunque no era perfecta, dicha seguridad seguía teniendo un gran impacto en la economía de pueblos y ciudades.
La gente se reunía porque se sentía segura, y la actividad comercial aumentaba donde se concentraba la gente. La seguridad infunde energía a la población y fomenta la actividad económica.
Aunque no llegaban al punto de desear vivir en un lugar donde cerrar las puertas con llave fuera innecesario, la gente prefería al señor feudal capaz de mantener el orden público.
Y los comerciantes compartían especialmente ese sentimiento, ya que era difícil hacer negocios en una ciudad con poca seguridad pública. Por eso siempre buscaban la ciudad más segura.
A diferencia de los agricultores, que estaban ligados a la tierra que cultivaban, los comerciantes podían trasladarse prácticamente a cualquier lugar. Por eso, lo más sensato era que siempre buscaran un lugar seguro para hacer negocios.
Para hacer frente a tales amenazas imprevistas y proteger la actividad comercial dentro de su territorio, era deber del señor feudal contratar caballeros y mantener el orden público.
Sin embargo, aunque el poder militar les era necesario, les resultaba imposible contratar caballeros de forma imprudente.
Dado que, si una familia noble ostentara un poder militar igual al del rey, este podría verla como una amenaza existencial que ambicionaba el trono.
Por eso, los nobles que aumentaban su poderío militar eran vigilados constantemente por la familia real. En ocasiones, se llegaba a aniquilar a una familia noble bajo la mera sospecha de rebelión.
Lo cual nos lleva a la conclusión de que el poder militar era ciertamente necesario, pero si uno tenía demasiado poder, este acabaría destruyendo a su propia familia.
Lo cual contradice la razón por la que necesitaban poder militar en primer lugar.
Por eso, en este mundo era de sentido común que los aristócratas mantuvieran el poder militar al mínimo posible y cubrieran las carencias reclutando a la gente común o pagando a algunos mercenarios.
Como ejemplo, un noble del Reino de Rozeria con rango de barón tiene un promedio de 50 a 100 caballeros, y el número de reclutas entre los plebeyos suele ascender a 500 hombres.
El vizconde contaría con entre 150 y 200 caballeros, y podría reclutar hasta 1000 plebeyos. El conde, por su parte, dispondría de unos 300 caballeros y podría reclutar hasta 3000 hombres entre sus súbditos.
Claro, eso solo aplica si hablamos de un valor promedio. Naturalmente, el número de soldados dentro de un territorio siempre fluctuaría y nunca se mantendría constante.
(Es positivo que solo hayan enviado a sus caballeros, y también demuestra la inseguridad que sentían los nobles. Hasta ahora, todo marcha según lo previsto… Como era de esperar, Genou quedaría impresionado con esto.)
Dado que existía una barrera social entre los nobles y los plebeyos, las razones por las que la nobleza se ocupaba de los plebeyos eran limitadas.
De no haber habido disturbios, los nobles sin duda habrían reclutado a los plebeyos sin dudarlo.
Con el poder económico del conde Salzberg y la movilización de los ciudadanos de la nobleza del norte, su fuerza podría superar fácilmente los 10.000 hombres.
Aunque esa cifra aún distaba mucho de los números normales, Jinouchi, que había realizado actividades de inteligencia en su territorio, confiaba bastante en esa estimación.
Hasta el punto de que estaría dispuesto a jugarse la cabeza.
En primer lugar, los nobles del norte eran particularmente poderosos porque su remoto territorio era de difícil acceso para la autoridad del rey. Además, en el pasado, la nobleza del norte solía ser la que se encargaba de las incursiones de Zalda y Mist.
Por no mencionar que, con la ayuda del gremio de comerciantes, el territorio del conde Salzberg se había convertido en la ciudad comercial más grande de la parte norte del Reino de Rozeria.
Por supuesto, las casas nobles del territorio vecino también se beneficiaron de ello.
Desde una perspectiva tanto militar como económica, los nobles del norte pueden describirse como una existencia extraordinaria dentro del reino de Rozeria.
Además, la razón por la que pudieron desplegar un poder militar tan enorme fue porque, en su mayoría, no les preocupaban los nobles que los rodeaban.
Mientras no ocurra nada grave, ningún noble cuerdo del Reino de Rozeria quiere luchar contra los nobles del norte.
Exceptuando al barón Garbara del este y al barón Bertrand del oeste, la posibilidad de que los nobles del norte fueran atacados era bastante baja.
“¡Cabeza! Probablemente sea Signiz Garbara…”
Desde la ventana del segundo piso de la posada, su mirada se dirigió al hombre que avanzaba en medio de las tropas. Los ojos de Jinouichi mostraban una agudeza visual, como si estuviera observando a su presa.
“¿Garbera de Oriente, eh? Como era de esperar, Earl Salzberg va a sacar a relucir todas sus mejores obras… Si él ha venido, eso significa que Bertrand de Occidente también vendrá sin duda…”
Entre los nobles del norte, la Casa de Garbera y Bertrand eran conocidos como los pilares del conde Salzberg.
Ambas casas eran casas baroniales ordinarias, y sus territorios no tenían nada que llamara la atención, pero una cosa sin duda destaca.
“La espada de los gemelos del norte… Primero, pongamos a prueba la veracidad del rumor…”
Dicho esto, Jinouichi sonrió con sorna.
-
Esa noche se celebraba una gran fiesta en la mansión del conde Salzberg.
Fue una fiesta lujosa donde utilizó generosamente condimentos e ingredientes valiosos, y sirvió muchos vinos añejos.
Fue una fiesta espléndida, apropiada para los líderes de la nobleza del norte.
El único lamento fue que no hubiera muchas mujeres presentes.
Corrían rumores de que las criadas que trabajaban allí eran todas bellezas; pero como algunos decían que todas pertenecían al conde Salzberg y que este se enfurecía si alguien las tocaba, nadie se atrevía a hablarles.
(Bueno, aunque haya aquí una dama noble, tampoco es que vaya a saludarla…)
Mientras maldecía la situación, Roberto Bertrand disfrutó comiendo el plato de pollo que allí le habían servido.
Si era el sucesor de una casa, lo natural sería que profundizara sus relaciones.
Sin embargo, como Roberto no era el hijo mayor, no le interesaba interactuar con otras personas.
Roberto en sí no tenía ambiciones, pero el entorno tampoco lo parecía.
Además, el propio Roberto gozaba de gran fama militar. Para el hijo mayor, que no sabía artes marciales pero que había nacido de su primera esposa, era una molestia.
“Que el hijo de la concubina no herede el apellido familiar”. Era inevitable sentir tal cosa, pero para Roberto, quien se convirtió en la víctima, era insoportable.
Por no mencionar que también le exigieron que cumpliera con sus deberes familiares en esta guerra para su conveniencia.
“Como siempre, tiene mucho dinero… ¡Maldita sea, en casa no podría comer así… ¡Oye, trae el vino…!”
Se bebió de un trago el vino de su copa y le pidió a la criada que se la volviera a llenar.
En ese momento, alguien tocó el hombro de Roberto por detrás.
“Sigues siendo el mismo de siempre…”
“Earl Salzberg… ¡Cuánto tiempo sin verte…!”
“Umu, parece que te lo estás pasando bien… Eso es bueno…”
Al verlo devorar el plato con apetito, Earl Salzberg asintió profundamente.
“Bueno, después de todo, es raro que coma algo así en casa…”
“Bueno, me alegro de que estés contento con ello… Porque espero mucho de ti en el campo de batalla. Adelante, ¡diviértete!”
Las palabras del conde fueron como si lo estuviera mirando con desdén.
Sin embargo, Earl Salzberg saludó personalmente a Roberto porque reconoció su habilidad.
En efecto, esas dos personas, Signiz y Roberto, eran las piezas más importantes del conde en esta guerra.
“Pero aun así, ¿de verdad es necesario movilizar a las diez casas del norte? Claro, he oído rumores sobre el barón Mikoshiba, y parece que también hay movimientos en la península, pero aun así…”
Dado que el conde lo había saludado, Roberto aprovechó la oportunidad para formular la pregunta que le rondaba la cabeza.
El oponente no era más que un barón. Por no mencionar que su territorio era la subdesarrollada península de Wortenia.
En comparación, los diez nobles del norte poseían un enorme potencial bélico. Desde un punto de vista práctico, esta guerra ya tenía vencedor.
“Quién sabe… Sinceramente, yo también pensé que era una exageración… Pero también es cierto que no podía predecir el comportamiento de ese hombre. Por eso entiendo que mi esposa quiera tomar medidas de seguridad… Bueno, encontraremos la respuesta en los próximos días…”
Dicho esto, Earl Salzberg dirigió su mirada hacia el exterior, hacia las ventanas.
Como si contemplara las tierras del norte a través de la oscuridad de la noche.
Y unos días después, el ejército vestido completamente de negro finalmente se reveló al norte de la ciudad de Epiroz.

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Wortenia Senki (Novela) Capítulo 155
Estás leyendo el capítulo 155 de Wortenia Senki (Novela), un novela. El estudiante de secundaria Mikoshiba Ryouma fue convocado a un mundo diferente en medio de una guerra. Al percibir la malicia de quien lo convocó (un invocador del imperio O'ltormea), utiliza sus artes marciales para… Este capítulo tiene publicado el 11 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Wortenia Senki (Novela) tiene 224 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.