Leer Una estrella en el cielo (Novela) Capítulo 2 online gratis en español
Tras dos días de caminata, los árboles se hacían cada vez más delgados y caminar por la sombra de sus hojas se hacía cada vez más complicado, hasta que frente a ellos no había rastro de vegetación donde pudieran refugiarse de la luz aterradoramente fuerte de la estrella
La luz golpeaba la piel como el calor de una hoguera, quemaba la piel con un ardor molesto, la irritaba hasta ponerla roja, pero esa era la sensación menos extraña en ese instante
—¿También lo sientes? —preguntó María desde la mochila.
—Sí.
—No me gusta.
—A mí tampoco.
Un cuervo se había posado cerca, en una roca justo a las afueras del fin de la vegetación mirándolos fijamente, Gabriel lo miro, el cuervo le devolvió la mirada, el mantuvo la vista hasta llevar sus manos a su cinturón, el ave no reacciono si no hasta que la hoja de metal voló hasta su dirección, la daga reboto en la roca cayendo al piso
—Gabriel...
—Ya los vi.
—¿Crees que nos están siguiendo?
Una parvada de cuervos parecía extrañamente interesada en los hermanos, los veían desde cada ángulo, escondidos entre las hojas, entre troncos roídos y podridos, otros incluso los veían fijamente mientras devoraban cadáveres de criaturas ya muertas hace tiempo
—No.
—¿No?
—Creo que nos están esperando.
—esperando a que?
—a que nos muramos, pero creo que se van a quedar con hambre
Gabriel se puso la capucha, bajo las mangas de su abrigo para evitar el candente ardor de la luz y empezó a avanzar directamente hacia las heladas y frías montañas que el mapa catalogo como El dominio del colmillo
Gabriel cayó encima de un tronco pequeño mientras María salía de dentro de la mochila, se acurruco junto a una fogata recién encendida por su hermano
—Odio las montañas.
—Llevas diciendo eso dos días.
Gabriel la miro mientras por fin lograba aislar el fuego para evitar que el frio viento que soplaba raudamente en la montaña no lo apagara apenas fue encendido
—Porque llevo dos días subiendo una.
—Técnicamente llevamos dos días rodeándola.
—No estás ayudando.
El viento volvió a rugir, la estrella permanecía inmóvil sobre las nubes mientras descansaban y paraban, Gabriel tomo nieve y hielo poniéndola a hervir para poder tomar algo de agua
—tengo sed
—estoy en eso…
—y hambre
—no habías traído tu lonche?
—me la comí
—entonces porque tienes hambre?
—es que es cansado verte caminar
Gabriel suspiro, y empezó a caminar recolectando pequeñas bayas silvestres y las coloco dentro de un pequeño agujero que cavo en el suelo
—dame un momento… tu hermano conseguirá algo de comer
Pronto las hojas sonaron, Gabriel se lanzó tapando el agujero y tomando por el cuello a aquella criatura, un conejo sin ojos enorme que peleo y dio patadas antes de caer ahogado, muerto bajo las enormes manos de Gabriel
—te lo dije... conseguí de comer
—conejo?
—sí, ¡conejo!
La hoguera rugió mientras el conejo era cocinado tras ser despellejado con el hacha de Gabriel, tras la comida Gabriel y María se levantaron nuevamente
—seguimos nuestro camino
—que cansado verte caminar… me canso de ver solo nieve y nieve y nieve…
—pues fuiste tú la que quiso venir
—pensé que sería divertido!
—parece que no
Gabriel siguió avanzando, pero cada metro hacia arriba parecía peor que el anterior la nieve llegaba hasta las rodillas tras un par de metros arriba, Gabriel se tapó con su capucha y cerro la mochila con fuerza el aire era tan frío que respirar dolía
—¿Ya llegamos?
—No.
—¿Ahora?
—No.
—¿Y ahora?
—María.
—Solo pregunto.
Gabriel iba a responder cuando algo llamó su atención, huellas frescas en la nieve, normalmente habrían sido cubiertas por la nieve, Gabriel se agacho y toco las huellas suavemente
—¿Qué pasa?
—hay algo cerca de aquí
La nieve crujió a su derecha, Gabriel giró inmediatamente, aunque no vio nada más que nieve, hasta donde le daba la vista lo único que había era blanca tormenta, escucho un jadeo leve a su izquierda
—María.
—¿Sí?
—Quédate dentro.
—Eso suele significar que algo va a intentar comernos.
—Exactamente.
El sonido volvió a escucharse, esta vez desde atrás, María saco el hacha lanzándola desde dentro de la mochila, Gabriel la agarro en el aire antes de darse la vuelta dando un corte al aire, frente a ellos estaba ahí parado el animal, un enorme lobo con una cicatriz en la boca
—Ah.
dijo María.
—¿Ah?
—Es un perro.
—Eso no es un perro.
—Es un perro enorme.
—Eso sigue sin ser tranquilizador.
La bestia se puso en postura defensiva, se inclinó hacia adelante mostrando los colmillos, olfateo el aire y gruño, sus ojos no los veían a ellos sino lo que sea que estuviera detrás de ellos
La montaña tembló tras un gran paso y la nieve cayó de varias ramas Gabriel frunció el ceño
Otro paso esta vez una pequeña avalancha descendió por una ladera cercana.
—Gabriel...
La voz de María sonó mucho más baja de lo normal.
—Lo siento María… pero movernos ahora es imposible
Algo emergió entre la ventisca, una figura que parecía una pared, lo que Gabriel pensó era una avalancha de nieve viniendo directo hacia él se hizo más visible entre la tormenta, la figura avanzo hasta que pudo verla completa, por primera vez en su vida el enorme hombre se sintió pequeño, la figura enorme cubrió la luz de la estrella durante un instante antes de pasar de largo
—¿Era...?
preguntó María.
—Sí.
—¿Uno de los dioses?
—creo que si…
Unos días pasaron antes de que la tormenta terminara, Gabriel había seguido avanzando cuidando de no encontrarse con la enorme bestia que sabían que estaba por allí, Gabriel sintió una presencia detrás y se volteo con agilidad, lo vio, sentado a lo lejos
—ahí está…
El lobo se acercó y le aulló, le ladro y le gruño, la criatura asintió, como si le comprendiera, luego volteo a ver a Gabriel y a María dentro de la mochila
—Eso explica muchas cosas.
María asomó la cabeza lentamente.
—¿Está hablando?
—Sí.
—¿Los yetis hablan?
—Algunos sí podemos…
Respondió el gigante a lo lejos con su voz grave, antes de acercarse
—Me escuchó.
—Tengo buen oído.
—No son de aquí.
—No.
respondió Gabriel.
—Lo imaginé.
El gigante señaló el mapa que sobresalía de la chaqueta de Gabriel.
—Y tampoco llegaron por accidente.
—¿Lo reconoces?
preguntó Gabriel.
El Yeti soltó una carcajada el sonido provocó que varias placas de hielo se desprendieran de la montaña.
—Lo reconocería, aunque estuviera hecho pedazos
—Hace mucho tiempo yo también seguí uno.
Gabriel intercambió una mirada con María.
—Entonces sabes a dónde lleva.
—Claro que lo sé.
La sonrisa desapareció del rostro del gigante.
—Lleva a la peor decisión que puede tomar una persona.
—Buscamos a los dioses.
dijo Gabriel.
—Lo sé.
—Entonces sabes quién eres.
El Rey Yeti parpadeó Y luego volvió a reír Más fuerte esta vez
—¿Yo?
—Llevas una corona.
—Sí.
—Gobiernas estas montañas.
—Sí.
—Todo el mundo te teme.
—También.
Gabriel apretó la mandíbula.
—Entonces eres el dios de esta región
—No me compares con él.
La temperatura pareció descender varios grados, el lobo agachó las orejas.
—¿Lo conoces?
preguntó María desde la mochila.
—Demasiado.
respondió el gigante.
—¿Es tu rey?
—No.
—¿Tu enemigo?
—Ojalá.
—Yo nací en estas montañas.
Vi generaciones enteras desaparecer.
Vi ciudades construirse.
Vi ciudades congelarse.
Vi imperios convertirse en ruinas.
Y durante todo ese tiempo...
Él siguió allí.
El rey señalo con un desprecio total hacia la cima de la montaña, hizo un rostro de odio, frunció el ceño y cerro el puño con odio, dio un soplido antes de bajar el brazo lentamente
—Pensé que los dioses protegían a la gente si ellos los adoran
El Rey Yeti soltó una risa amarga.
—Entonces todavía sabes menos de ellos de lo que creía, Si de verdad buscan al dios de estas tierras...
su mirada se volvió sombría.
—...les recomiendo que den media vuelta.
—¿Y si no lo hacemos?
El gigante observó al enorme hombre desde arriba Luego sonrió
—Entonces descubrirán por qué incluso yo prefiero mantenerme lejos de él.
El rey empezó a caminar, al alejarse volteo a ver hacia atrás mirando a ambos hermanos que se habían quedado quietos en el infinito blanco de la nieve
—es que acaso no van a venir?
Ambos se sobresaltaron y empezaron a seguirlo, tras unas horas llegaron a una cabaña muchísimo más grande que cualquier estructura que hayan visto Por fuera parecía una montaña y por dentro parecía una casa
—Bien.
dijo el gigante mientras se sentaba, La silla crujió peligrosamente bajo su peso.
—Ahora explícame una cosa
El Rey Yeti señaló la mochila
—Eso
María volvió a asomar la cabeza.
—¿La mochila?
—La niña
—Ah
—Y los libros
—Ah
—Y las herramientas
—Ah
—Y cómo demonios caben ahí dentro
María sonrió.
—Yo también tenía esa pregunta cuando era pequeña.
Gabriel dejó la mochila en el suelo.
—No estoy seguro de cómo funciona exactamente.
—Eso no me tranquiliza.
—Pero sé lo que hace.
Abrió una de las correas Y rebuscó en el interior, Un instante después extrajo una cuerda, La cuerda cayó al suelo Y siguió cayendo Hasta formar un enorme montón
—Interesante.
Gabriel guardó nuevamente la cuerda, esta seguía entrando y entrando dentro de la mochila
—Todo lo que entra se encoge.
—¿Todo?
—Todo.
—¿Animales?
—Sí.
—¿Libros?
—Sí.
—¿Personas?
María levantó una mano con energía y con felicidad
—Yo, ¡yo me encojo también!
—Eso explica muchas cosas.
—¿Verdad?
—No, sigo preguntándome como es que esa cosa funciona
María desapareció nuevamente dentro de la mochila.
—¡Voy a enseñarle!
Gabriel suspiró
—Ya empezamos con su demostración
Un momento después una pequeña lámpara se encendió dentro de la mochila.
Luego otra.
Y otra más.
—¿Qué está haciendo?
preguntó el gigante
—Presumiendo todo lo que ha recolectado… de todas las mazmorras
—¡Mira!
El rey se inclinó y dentro había, mesas, lámparas, estantes, muchos libros, todo del tamaño de una caja grande, que ocupaba casi completamente toda la capacidad de la mochila
María sonrió orgullosa.
—Mi habitación.
—¿Tu qué?
—Mi habitación.
—Vives dentro de la mochila
Pregunto el rey
—Cuando viajamos.
—Vive dentro de la mochila.
Ahora afirmo el rey, más convencido, aunque sonaba sorprendido
—Suena divertido
—Porque lo es!
La niña metió la mano dentro del bolso y luego se lanzó dentro
Y desapareció.
El Rey Yeti se inclinó hacia delante.
—¿Acaba de...?
miro dentro de la mochila y una María del tamaño de una pequeña muñeca o un juguete
—¡Hola!
—Por todos los inviernos...
Después María salto sacando la cabeza fuera del bolso, su cabeza volvió a su tamaño normal al igual que el resto de su cuerpo al salir del todo
—La mochila encoge todo lo que entra.
explicó Gabriel.
—Y cuando algo sale...
—Recupera su tamaño original.
terminó el Rey Yeti.
Gabriel asintió.
—¿Dónde encontraste eso?
—En unas ruinas.
—¿Qué ruinas?
—No lo sé.
—¿Qué quieres decir con que no lo sabes?
—Las encontré cuando era niño, recuerdo que eran ruinas de… ya sabes el “viejo mundo”
—¿Y la mochila estaba allí?
preguntó finalmente.
—Sí.
—Esperándote.
—Supongo.
El gigante soltó un largo suspiro.
—Entonces alguien la dejó para que la encontraras.
—aunque a veces deja de servir
—a que te refieres?
—debe darle… la luz un par de veces al día o si no entonces no abre y no puedo meter ni sacar cosas
El rey yeti acerco su dedo y lo toco, la textura era fría, muy dura y la reconocía perfectamente
—metal…
—metal? Si, supongo que parece metal
—esto es del viejo mundo, esto es… tecnología El Viejo Mundo era lo que existía antes, Mucho antes.
María asomó la cabeza.
—¿Antes de los dioses?
—Mucho antes.
La niña parpadeó.
—Entonces es magia antigua.
—No, Esto es tecnología
—¿Tecno... qué?
—Tecnología.
—¿Es un tipo de hechizo?
preguntó María.
—No.
—¿Un artefacto mágico?
—No.
—¿Una reliquia divina?
—Mucho menos.
El gigante observó nuevamente la mochila.
—La tecnología no utilizaba magia, no utilizaba maná, no utilizaba runas y no utilizaba espíritus, funcionaba de otra manera.
—¿Cómo?
—No lo sé.
Ambos parpadearon.
—¿Qué?
—No lo sé.
Repitió.
—Recuerdo la palabra, recuerdo historias y recuerdo fragmentos, pero el Viejo Mundo murió hace demasiado tiempo.
—Entonces ni siquiera tú sabes cómo funciona.
—No.
—Genial.
—Pero sé una cosa.
El gigante golpeó suavemente la placa metálica.
—Los objetos del Viejo Mundo no deberían seguir funcionando.
—¿Qué quieres decir?
preguntó Gabriel.
—Quiero decir que esta cosa debería estar muerta hace ya siglos y sin embargo sigue funcional, eso me preocupa
María se acomodó dentro de la mochila.
—A mí me gusta.
—Claro que te gusta.
—Tiene una casa.
—Eso no ayuda.
—Forastero.
—¿Sí?
—¿Alguna vez has encontrado algo más en esas ruinas?
—No.
—¿Estás seguro?
—completamente… solo encontré esta mochila y me la llevé porque parecía linda
—Entonces espero que jamás vuelvas a encontrarlas.
—¿Por qué?
La criatura permaneció callada durante varios segundos.
—Porque si una reliquia del Viejo Mundo sigue funcionando después de todo este tiempo...
levantó la vista hacia la estrella que brillaba a través de una ventana.
—significa que hay cosas del Viejo Mundo que todavía no han muerto y esas cosas son peligrosas, esa “tecnología” fue la que destruyo el viejo mundo y trajo el nuevo aquí
El fuego crispo, ambos hermanos miraron la criatura levantarse de su silla y empezar a buscar algo dentro del baúl
—Si van a seguir adelante, necesitarán algo.
Algo pequeño, Lo dejó sobre la mesa.
María fue la primera en acercarse.
—¿Eso es todo?
Parecía una piedra negra perfectamente redonda, cabía en la palma de una mano tenía una superficie lisa y brillante Y en el centro sobresalía un pequeño círculo rojo.
—¿Qué es?
preguntó Gabriel.
—No lo sé.
—¿Cómo que no lo sabes?
—Porque es tecnología.
—Y la tecnología nunca viene con instrucciones después de miles de años supongo
María ya había tomado el objeto.
—Tiene un botón.
—María...
—Solo lo voy a tocar un poquito.
—María.
Entonces un sonido atravesó toda la montaña.
BIIIIIIIIIIIIIIIIIIIP.
—¡ESTÁ VIVO!
—No.
respondió el Rey Yeti.
—Eso significa que sigue funcionando.
—¿Qué acaba de pasar?
preguntó Gabriel.
El gigante señaló una pequeña caja de metal situada junto a la puerta.
Una luz roja parpadeaba en su superficie.
—Eso.
—¿Eso qué?
—Es una alarma.
—¿Qué es una alarma?
—Un sistema para llamar la atención de alguien.
—¿Como gritar?
—Exactamente, pero mucho más fuerte.
—¿Y para qué sirve?
—Cuando presionas el botón...
El Rey Yeti señaló la caja luminosa.
—Esa cosa me avisa.
—¿Desde cualquier lugar?
—Dentro de estas montañas, si
—¿Y entonces vienes a ayudarnos?
—Tal vez.
—¿Tal vez?
—Dependerá de si estoy ocupado.
—¿Haciendo qué?
—Cosas de rey
—No pareces muy comprometido con el rescate.
—Llevo suficiente tiempo vivo para ver a todos los "héroes" que han intentado acabar con aquel que lo ve todo... ustedes no son especiales
Gabriel asintió
—Eso es razonable.
El Rey Yeti empujó el pequeño dispositivo hacia él.
—Consérvalo.
—¿Por qué dárnoslo?
La criatura permaneció en silencio unos segundos.
Observando el fuego.
Observando la estrella a través de la ventana.
Observando el mapa.
—Porque tengo la sensación de que van a meterse en problemas.
María guardó inmediatamente el dispositivo dentro de la mochila.
—Perfecto.
Gabriel suspiró.
—Eso no era una invitación.
—Ya es mío.
—María.
—Ya es mío.
El Rey Yeti soltó una carcajada.
La primera carcajada sincera de toda la noche.
—Van a sobrevivir más de lo que esperaba.
—¿Eso es un cumplido?
preguntó Gabriel.
—No.
respondió el gigante.
—Es una advertencia, ahora largo de mi cabaña… tengo cosas que hacer
Ambos hermanos salieron, juntos de nuevo avanzando entre la nieve que cubría hasta los tobillos haciendo difícil el avanzar, aquel lobo que los estaba viendo desde dentro de la cabaña decidió seguirlos por pura protección
— ¿otra vez vas a seguir a los héroes Abuela?, estas muy vieja para estos trotes
Dijo el Rey antes de volver a darse la vuelta para trabajar en algo en su pequeña mesa, colocando un par de trozos de metal y puliendo su corona llena de joyas
—bien abuelita, pero cuida tus pasos al menos si los vas a seguir
La loba salió directamente por la puerta corriendo, el vaho de frio salía de su hocico mientras más avanzaba, parecía no hundirse en la nieve, su figura blanca se confundía entre las infinitas dunas de nieve
Los hermanos avanzaban a un paso lento, aunque tras unas horas estaban lo suficientemente lejos para que la loba tardase en alcanzarlos, vigilando desde la distancia como seguían avanzando
—eso es extraño
—es solo un cuervo
—¿en la cima de una montaña nevada?
Gabriel siguió caminando, pero no le quito la vista de encima, La loba se lanzó sobre él sigilosa, lo atrapó entre sus fauces y lo probó. Apenas lo mordió, hizo una mueca de asco y lo dejó caer
—hermanito
—deja eso, no toques el botón
—pero es que mira lo lindo que es
—solo cuando estemos en problemas, no estamos en problemas
Gabriel saco el botón de la mochila quitándoselo, lo coloco en su cinturón y siguió caminando, María hizo una mueca
—pues que sepas que yo lo presionaría más rápido que tu
—porque tú lo presionarías a la primera de cambio
—pero es que imagínate la cara de ese viejo Yeti cuando eso suene mientras se echa una siesta
La niña rio y de repente Gabriel freno, frente a él un enorme muro de piedra negra y varios cuervos posados en la cima
—pues nada, habrá que escalar
—anda… no me gustaría ser yo la que escala eso
—ni a mi
Gabriel abrió los ojos, suspiro y se dio cuenta
—sí, bueno, pero tengo que hacerlo yo
Gabriel acomodo la mochila con María dentro, se llenó las manos de nieve para poder agarrar mejor la piedra, se alzó para empezar a subir, los cuervos se quedaban en pequeñas salientes mirándolo
—que me miren es… perturbador a decir verdad
—son pequeños admiradores
—pequeños malditos acosadores
—grosero
—ellos iniciaron
Gabriel manoteo uno de los Cuervos que salió volando, perdió el equilibrio y casi cae, pero se logró agarrar a tiempo de un saliente, volvió a agarrar el muro con dificultad
—bueno… eso me lo gane
En cuanto subió a la cima del muro, se quedó perplejo, se sentó mirando hacia lo que había dentro, veía un montón de seres encapuchados caminar, de las capuchas salían pequeñas luces que apuntaban al piso, los edificios no parecían naturales con pequeñas vitrinas de un brillo verdoso dentro, todos en ese sitio tenían pequeños hilos negros saliendo desde debajo de la túnica
—tétrico cuanto menos
—mira todo eso, es tan bonito, brilla y es muy divertido de ver
Ambos hermanos bajaron del muro, Gabriel busco con la mirada rápidamente un sitio donde esconderse, corrió para buscar la parte de atrás de un muro de donde se asomó para ver
—mucha gente desconocida, no se ven muy locos la verdad
María asomo la cabeza desde la mochila, mirando justo por sobre el hombro de su hermano
—si tú lo dices, aunque se ven raro
Gabriel se siguió moviendo entre las sombras hasta encontrarse con un cuervo de frente, el cuervo los miro, giro la cabeza, abrió el pico y antes de que emitiera cualquier sonido, se encontró con las fauces de la loba que se cerraron sobre el animal
—mira es!
—sí, parece que quiere venir con nosotros
Ambos miraron el cuerpo de el cuervo, María se bajó de la mochila para tocarlo
—mira hermanito, tiene sangre negra
—qué cosa más rara…
—y no se siente cálida, sangra frio
—Mmm…
—y tiene la piel super dura como piedra
—bueno ya deja ese cuerpo, tenemos que averiguar qué pasa en esta ciudad ya llegamos hasta aquí y no queda más que seguir
Gabriel se dio la vuelta, frente a él un cuervo más, atraído por su compañero y Gabriel reacciono rápidamente, le clavo su hacha en el cuello lo que hubiera matado a cualquiera, pero su pico ya estaba abierto, emitió un ruido ensordecedor, en toda la ciudad el sonido se replicó de cuervo en cuervo
—¿por… que puedes gritar con mi hacha en el cuello…?
Gabriel se quedó paralizado, María salto directamente a la mochila y la Loba sin pensarlo dos veces lo agarro de su camisa con sus dientes arrastrándolo a toda velocidad por la ciudad
—¿que son esas cosas?
Los habitantes se dieron vuelta hacia la fuente del sonido, las luces en sus rostros se fijaron en ellos, todos señalaron hacia la figura de la loba corriendo entre los techos de aquellos bloques grises
—no tengo la menor idea de que se supone… no lo se
Gabriel fue llevado por la Loba hasta un agujero en el piso tapado por un objeto redondo duro como una roca, los bajo allí mismo y pateo el objeto que tapaba el agujero
—entiendo... nos vamos a esconder
Gabriel saco la tapa y miro hacia abajo, se lanzó casi sin pensar hasta que sus pies tocaron algo húmedo, el frio roce del agua en sus pies y el mal olor le impregno, aunque no parecía importarle
—bueno, supongo que aquí estamos a salvo de momento
Empezaron a caminar por el frio piso, al cerrar el camino por donde bajaron todo se volvió completamente oscuro
—no veo absolutamente nada
Un pequeño brillo verde parpadeaba en la pared, María lo miro y sus ojos siguieron pegado en el brillo, saco su mano de la mochila y la acerco
—María
—¡luz brillante bonita!
La toco, la luz se apagó y de repente empezó a replicarse, hasta formar un camino de iluminación verde que parpadeaba
—debes dejar de tocar esas cosas
María salió de la mochila y empezó a tocar cada luz verde del camino, Gabriel la siguió de cerca viéndola jugar con aquellos centelleantes botones, tocando cada uno
—es que se ven muy bonitos y me gustan
Al entrar a una bifurcación la luz verde seguía por la derecha, pero la Loba miro hacia aquel sitio y solo movió a María de su camisa hacia el lado contrario, Gabriel la siguió
—¿exactamente a dónde vamos?
La loba no respondió ni con un gruñido, solo siguió adelante, su gran figura se detuvo en un pequeño sitio estrecho, un tubo donde ya ella no podía continuar por su enorme tamaño, los miro y señalo con un movimiento el tubo
—tú quieres que nosotros…
—supongo que debemos subir por ahí, no me gustaría ser la pobrecita que debe subir por ese sitio
—ni yo...
Gabriel se dio cuenta de lo que dijo, se sostuvo el entrecejo y abrió la mochila para que María entre cómodamente
—pero tengo que hacerlo de todas maneras
Gabriel se colocó la mochila y empezó a arrastrarse, el ducto subía y el escalaba por el estrecho tramo hasta llegar a un tramo que sigue recto, se arrastró hasta una pequeña rendija que daba directo hacia la ciudad, podía ver perfectamente toda la ciudad desde allí arriba
—estamos en el cielo?
—mira esas vistas! Que lindo
Siguió arrastrándose hasta una caída bastante larga, se intentó dejar caer, pero lo largo de la caída le dio miedo, clavo su hacha en el frio y duro material del que estaba echo el ducto
—que malditamente profundo… que tan grande es esto
—no te sueltes… me da miedo ver hacia abajo mejor me tapo los ojos
Gabriel siguió clavando su hacha para frenar la caída hasta por fin tocar el piso, frente a ellos se ramifico en casi 40 caminos, todos ahora brillaban en un verde esmeralda
—mira otra vez ese brillo lindo
—ya, pero... ahora a donde se supone que vayamos
La luz se distribuía en todas, excepto en una de ellas, que parpadeaba en lugar de mantener un brillo fijo
—ese se ve interesante
—para ti interesante es lo que es posiblemente mortal
Gabriel siguió derecho por aquel ducto, subió y bajo mirando rendijas, encima de él ahora había trozos de aquel material duro girando a toda velocidad generando un viento que los presionaba hacia abajo
—pues sí que es posiblemente mortal…
—hermanito mira
Ambos miraron hacia abajo, un montón de cajas negras que brillaban, de aquellas cajas salían aquellos hilos negros que estaban bajo las túnicas de los habitantes, cientos de miles de hilos negros
—vaya… ¿que son esas cosas?
—mis libros no dicen nada de eso, creo que… no se
Siguieron adelante, las luces se apagaron y el único retazo de luz era una pequeña rendija en el ducto por donde Gabriel vio, lo que vio fue una figura enorme, encapuchada, en su cuello brillaba una llave blanca, en su espalda varios tubos verdes y su capucha brillaba en verde, sus manos estaban echas de aquel material duro y tenían formas extrañas
—¡ese maldito Rey! Si sigue destruyendo mis cámaras entonces me voy a quedar sin metal
La figura se acercó a una mesa donde había un Cuervo completamente inmóvil, con los ojos completamente negros, lo agarro con sus manos y de repente de uno de sus dedos salió una chispa brillante
—y tengo que seguir haciendo de estos… también se volvieron a infiltrar otros héroes de nuevo, pero estos escaparon por esa maldita Loba, cada vez sigue trayendo más y más de esos héroes
La gran figura sonaba enojada y su mano dejo de soltar chispas, el cuervo volvió a la vida, sus ojos volvieron a iluminarse en blanco, su pico volvió a abrirse y cerrarse, volvió a moverse y salió volando por la ventana
—he hecho tanto por este pueblo y ese Rey sigue queriendo… salvarlos, les di cientos de guardias, les di seguridad, les devolví su vida, pero a cambio no quieren ser controlados, no quieren ser usados por ¡MI!
La gran figura desapareció refunfuñando por la puerta de aquella habitación y ambos hermanos se quedaron mudos, no se atrevieron a seguir avanzando
—creo que… ese es el dios de esta zona…
—no, ¿enserio tú crees?
—el miedo no te quita lo sarcástica…
Gabriel miro hacia el frente, tuvo miedo, pero fue valiente y siguió moviéndose, volver ahora era imposible, dar la vuelta en un ducto tan estrecho era algo completamente imposible y los trozos de aquel material encima de él le negaban su única forma de volver así que su única forma de volver a casa con vida seria avanzar
—vamos hacia el frente?
—no hay forma de volver
—echa reversa
—muy graciosa…
La siguiente rendija volvió a mostrar aquella figura, sus manos de aquel material soltaban chispas sobre un cuervo nuevo que volaba alrededor, la respiración de Gabriel hizo que la luz en su rostro apuntara a la rendija
—carajo...
Ambos se quedaron completamente mudos mientras Gabriel trataba de quedarse completamente quieto, lo más alejado de la Rendija que el estrecho tramo le permitía sin ser alcanzado por aquel material girando sobre el
—me pareció oír algo, pensé que había eliminado todo lo vivo por aquí… oye tu
El cuervo reacciono, lo miro, se quedó mirando la criatura
—busca ahí arriba y avisa si hay algo…
Señalo el ducto, luego se dio la vuelta para irse tranquilamente, pero antes de irse la luz en su rostro volvió a alumbrar la pequeña rendija
—más héroes… más héroes… siempre lo mismo, solo buscan libertad, pero no entienden mi trabajo
Las garras del cuervo se posaron en el metal, cortaron la piel de Gabriel, pero este tapo su boca para evitar emitir cualquier ruido, el cuervo asomo su luminoso ojo y Gabriel se pegó lo más posible a la pared del ducto
—formas de vida no detectadas, procediendo a la inspección de ductos total
El cuervo salió volando, ambos soltaron el aire cuando este salió por la ventana, Gabriel soltó el jadeo de dolor y su sangre mancho el suelo del ducto
—tenemos que salir de aquí, vámonos
Gabriel empezó a avanzar, la única luz eran pequeñas rendijas y grietas bajo el ducto que esta vez ignoro, solo se detuvo cuando volvió a ver aquella criatura que esta vez estaba trabajando en algo que no reconoció
—con esto… con esto ese imbécil del Rey por fin dejara de mandar esos héroes para destruir este hermoso paraíso que he creado, mi gran intelecto, mi enorme inteligencia es la única que debe gobernar…
La criatura sostuvo aquel dispositivo en sus manos, sonrió mientras lo levantaba, mirándolo con absoluto orgullo, sus ojos brillantes con luz verde se posaban por completo en el dispositivo
—todos esos herejes… les devolví vida, les di inmortalidad y prefirieron huir por eso tuvimos que reforzar los muros y ese imbécil del Rey les dio una inmortalidad tan… desagradable, ¡no tiene orden es un maldito bárbaro!
El brillo de su ojo se apagó dejando ver un enorme tumor rojo saliendo de su capucha del lado derecho que palpitaba, se dio la vuelta dejando ver perfectamente su rostro, cientos de dientes verdes como colmillos, un ojo echo de un vidrio verde, mayormente echo de aquel material duro y aquel enorme tumor rojo palpitando
—con esto nadie podrá salir, nadie podrá escapar de este paraíso, tal vez así agradezcan por fin que soy su dios y dejen de adorar a ese falso rey
El rey miro el botón en su dispositivo, volvió a mirar hacia los ductos y de nuevo desapareció tras la puerta
—Vaya... con lo feo que es, no debe ligar mucho.
—Tiene unos ojos que no encantan mujeres...
Pasaron varias horas.
Los cuervos recorrieron cada ducto de la ciudad.
Uno de ellos se detuvo.
Sus ojos verdes iluminaron una pequeña mancha roja sobre el metal.
—Muestra genética encontrada.
La máquina inclinó la cabeza.
—Muestra de energía vital compatible con humano.
Una pausa.
—Sin presencia de energía divina o maldita.
El cuervo permaneció inmóvil durante unos segundos.
—Iniciando análisis profundo de ductos.
Los cuervos iniciaron a gritar, sus chirridos corrían por todo el ducto, Gabriel tuvo que acelerar el paso, todos los cuervos iniciaron a correr por los ductos, Gabriel solo se detuvo cuando vio una nueva Rendija
—entonces… ¿hallazgos?
El cuervo posado sobre su hombro encima justo de aquella verde estructura abrió el pico para poder hablar
—encontramos restos orgánicos sanguíneos, humanos, sin ningún tipo de energía más allá de la vital
—espera, espera, espera… eso es completa y absolutamente imposible ¿Qué persona en sano juicio ha subido y entrado a esta ciudad sin magia?
—fueron los hallazgos mi señor
—¡pues analiza bien máquina de mierda!
—señor, la sangre fue analizada en mis circuitos internos, tengo la muestra dentro de mi
—dame esa cosa, la analizare yo mismo
La imponente figura tomo la muestra y luego lanzo al cuervo contra la pared destruyéndole por completo, la sangre negra cayo hasta el piso, su pico salió volando y sus alas fueron destrozadas, nada de su cuerpo sobrevivió al impacto
Las garras metálicas comenzaron a golpear el ducto mientras decenas de cuervos avanzaban hacia ellos recordándole a Gabriel que debía avanzar a toda velocidad, un cuervo se posó frente a él y antes de abrir el pico Gabriel lo empujo, abrió las alas y aquellas estructuras giratorias parecían succionarlo para ser destruido, dañando también la estructura que dejo de girar
—bien… hora de huir
—ya iba siendo hora, pensé que les ibas a invitar un café
Gabriel alzo los brazos pasando entre las gruesas estructuras sobre su cabeza ahora detenidas, escondiéndose sobre ellas mientras los cuervos iluminaban bajo el todo el ducto, pasando de largo para volver a iniciar el análisis de los ductos mientras ahora Gabriel soltaba un suspiro sobre aquella ancha estructura
—y ahora para dónde?
—a saber... estos no van a dejar de pasar
Gabriel pensó un poco más, toco la dura estructura bajo el y María salió de la mochila, ella miro el botón en el cinturón de Gabriel
—podríamos pedir ayuda
—no podría llegar hasta aquí
—tienes razón…
Gabriel paso las manos por su rostro frustrado, miro sus propias manos y luego hacia abajo donde más cuervos parecían seguir pasando uno tras otro sin siquiera mirar hacia arriba
—tengo una idea, pero… no se si funcione
—ilumíname
—exacto… iluminar…
Gabriel tomo de su mochila dos piedras, yesquero y un palo, golpeo ambas piedras y genero una chispa, el yesquero se ilumino, amarro todo a una roca circular, la roca bajo con el fuego por todo el ducto levemente inclinado, el fuego se propago por aquellos hilos rojos y azules dentro de los cuervos, sus alas se iluminaron en un rojo y amarillo el fuego conjunto se propago entre cuervo y cuervo mientras estos trataban de huir de las llamas automáticamente sin saber que el fuego estaba justo dentro de ellos, chocando uno con otro en el estrecho ducto
—esta porquería de yesquero es lo mejor que pude haber traído
—y yo que me lo traje solo para encender una fogata y cocinar mi lonche
La estructura colapso por el fuego, los ductos cayeron, La criatura salió de entre los escombros mirando todas sus creaciones totalmente carbonizadas
—que mierda… yo protegí estas maravillas de la ingeniería contra magia pirética, se supone que ningún mago por fuerte que sea pueda quemarlas, están protegidas… ¡cómo se supone que se quemó todo!
La criatura extendió su mano y su tumor empezó a palpitar con más rabia, creciendo poco a poco mientras miraba a su alrededor, de repente miro hacia arriba de donde todo había caído viendo a los hermanos, María salto directamente a la mochila lista para lanzar cualquier objeto útil mientras Gabriel se lanzó hacha en mano hacia el
—un hacha...?
La criatura lo tomo y lo lanzo hasta una esquina, sus piernas crujieron y el empezó a arrastrarse, la criatura se acercó, pero no le ataco directamente solo se quedó detrás de el
—más héroes intentando dañar este hermoso paraíso… ¿saben lo mucho que me he sacrificado para hacer esta hermosa ciudad? ¿saben siquiera quién soy?
La criatura se dio la vuelta dándoles la espalda, empezó a mover sus manos enérgicamente, mirando a sus creaciones calcinadas
—miren… se los diré, soy Albert Nicola Churchill… el dios más inteligente, perfecto, más increíble, el más poderoso y ustedes par de esperpentos han entrado a mi perfecto paraíso solamente para ¡quemarlo todo!
Se volteo violentamente hacia ellos, un pequeño ser salió del tumor y miro a ambos hermanos, el ser se extendió hacia ellos y los miro
—Albert dime, ¿para esta mierda te di mi poder?, dijiste ser el más inteligente y te están ganando dos humanos, no veo en ellos nada importante ni divinidad… ni malignidad ni nada parecido
—lo... lo siento señor dios, le pido por favor no me castigue yo puedo arreglarlo, yo soy el más inteligente pero se me pasan cosas, matare a este par de garrapatas y luego podremos proteger la ciudad contra la combustión
—no me convences Churchill, venga mátalos rápido antes de que te retire mi poder tu alma es débil pero tu mente es brillante, podría tomar control de todo tu cuerpo y hacerlo todo yo mismo si no fueras tan bueno con la tecnología
Los hermanos se quedaron viendo a ambos seres pelear, María se quedó dentro de la mochila buscando y pensando que hacer
—parecen un matrimonio disfuncional
—ya… y este Albert vendría a ser la madre sumisa que sufre violencia
—sí, más o menos
—¡oigan par de idiotas los escucho!
La criatura se rio fuertemente, su voz resonó como si estuviera realmente burlándose de Albert
—sí, realmente sabes bien quien manda aquí
—señor dios… recuerde por favor que sin mí no habría llegado a este punto
—¿y eso como lo sabes? ¿estás diciendo que soy un inútil?
—no, para nada yo… solo digo que sin mi inteligencia usted jamás podría haber echo toda esta maravilla estructural
—estas siendo muy arrogante…
Gabriel miro dentro de la mochila, María alzo los hombros, pero luego salto abriendo mucho los ojos
—el botón…
—mierda… es cierto
Gabriel bajo su mano lentamente hasta su cinturón, muy lentamente, sus piernas rotas dolían sin parar, pero finalmente pudo darle al botón, este brillo y tanto el dios como Albert voltearon a ver
—tu pequeño…
—malnacido
La amalgama se acercó y los levanto en el aire, las piernas rotas de Gabriel flotaban completamente suspendidas ya que no había huesos que hicieran resistencia
—que hiciste? ¿Qué hace esa alarma?
El Dios levanto la mirada directamente hacia la ciudad donde todo ahora empezaba a arder, un cuervo había volado inconscientemente para activar la alarma dentro de la ciudad sin saber que estaba en llamas aun, cayó sobre un sitio que no debía y toda la estructura empezó a venirse abajo
—tu… ¿en serio olvidaste algo tan fundamental? Que tu combustible se acetona con energía divina y que se te olvide que es Flamable... te creía alguien inteligente Albert, pero me has decepcionado
—señor… ¿qué hace?, oiga puedo arreglarlo… no haga eso, arde
El tumor se expandió incluso sobre el metal, cubrió el cuerpo de Albert que dio manotazos intentando huir de su destino, este murió en un grito aterrador
—¡imposible! ¡yo era el más perfecto!
El tumor termino de ahogarlo totalmente, el tumor empezó a palpitar, salieron del varias patas primero, luego un torso casi humano, dos brazos en forma de pinza, alas y ojos con cientos de pupilas, bocas en todas partes y en su cabeza una probóscide
—por fin me deshice de ese egocéntrico… por fin soy completamente yo, ahora no poder hacer esas maravillas tecnológicas pero bueno ¿Quién las necesita?, bueno ahora ¿en qué estaba? Ah si, deshaciéndome de estas alimañas
A lo lejos el Rey ya llevaba su martillo en la espalda subiendo la montaña con la tranquilidad que lo caracteriza, silbando y con una sonrisa pues finalmente la persona que más odiaba había desaparecido y caído, la primera en llegar fue la Loba quien miro a la criatura
—ustedes pequeños entrometidos fueron útiles para deshacerme de este… problema que era Albert, pero ahora deben morir por el pecado de hacer caer este imperio
El dios se acercó y antes de poder ponerles una mano encima fue cortado, su pinza cayo al piso y la Loba ladro y aulló antes de gruñir de nuevo intentando intimidar a la enorme criatura
—buena chica!
—no es tu mascota María
—y tú qué vas a saber
—tiene el tamaño de un oso
—eso no quita que me ame
—vaya por dios…
La pinza se volvió a unir mediante largos tentáculos al cuerpo de la criatura que se dio la vuelta enojada hacia su atacante, en el muro de la ciudad resonó un golpe enorme, el primer martillazo sonó en toda la ciudad el Rey estaba golpeando los muros, la criatura se dirigió hacia la loba y le hablo
—esta vez trajiste héroes ciertamente molestos pequeña Loba… aún recuerdo cuando escapaste siendo un simple servidor y ese dios imbécil te transformo en esa… forma tan deshonrosa
—un dios te transformo... ¿en esa loba?
—bueno, un dios más bien una de mis tantas víctimas en este mundo, él te salvo como último acto de amor ¿no? Aún recuerdo tu nombre 007… de los primeros prototipos de Albert combinando alma y maquina
La loba gruño, se acercó y le arranco la cabeza, la risa del dios resonó en el sitio junto con un segundo martillazo del Rey, largos tentáculos salieron de su cuello buscando su cabeza, 007 intento cortarlos, pero seguían saliendo más rápido de lo que podía controlar
—¿sabes 007? Lo que más gracia me hace de ti fue verte huir mientras consumía el alma de tu amado… ese último acto de amor no sirvió para nada solo te dio libertad, pero eso no le salvo la vida
La cabeza volvió a su sitio, la loba dudo antes de volver a arrancarle esta vez todas sus patas, el torso cayo, pero las alas lo levantaron, el dios solamente seguía jactándose en su grandeza, sin perder casi tiempo resonó el 3 martillazo en el muro y finalmente el característico sonido de escombros cayendo, el dios volvió a crecer sus patas en el aire
— le di mi poder a ese… prototipo que tu llamabas amor, justo frente a ti te mostré que su amor hacia su alma débil y le arrebate la vida para tener un cuerpo físico... lástima que luego ese Albert me atrapo junto a él ansioso de un poder que no merecía
Un golpe le machaco las alas contra el suelo, su torso se deshizo en una plasta difícil de identificar, el martillo manchado volvió a subir mientras el frio empezaba a tomar parte del sitio, el aire se volvió húmedo ante la presencia del Rey
—deja de atormentar a mi mascota por favor…
—tu…
—su alteza me gusta más, usa ese nombre por favor
—escoria…
—casi lo logras, tal vez hagan falta más martillazos
La criatura se empezó a regenerar lentamente, su cuerpo empezó a formarse entre tentáculos, pero cada que su cuerpo estaba a punto de lograr volver a su estado normal era completamente machacado de nuevo
—abuela… llévatelos de aquí
—pero Rey!
—no quiero que una niña chica tenga que ver como vuelvo un charco una criatura tan grande… podría ser demasiado para ella
El rey volteo a verlos, levanto el martillo de nuevo y dio un golpetazo que hizo a la criatura ser reducida a poco más que una mancha en el suelo, aun así, esta empezó de nuevo a reconstruirse
—¡deja de jugar!
—deja de regenerarte, acepta tu muerte y terminaremos antes…
007 tomo a Gabriel y la mochila corriendo a toda velocidad fuera de la ciudad que caía en llamas, esquivando escombros y habitantes que huyan desesperados por el agujero abierto por el martillo del Rey
Un habitante cayó de rodillas.
Miró sus manos.
Las movió lentamente.
—Puedo moverlas...
Otro comenzó a reír.
—Puedo elegir.
Un tercero miró los hilos negros en el suelo.
—Por fin.
Y entonces algunos comenzaron a caminar hacia las llamas, buscando el calor del fuego, incluso si esto los quemaba
—sentimientos, dolor… algo…
Muchos morían entre la turba aplastados por los apresurados pies de sus compañeros corriendo hacia la salida
—el alivio de la muerte… por fin… no más sistemas…
Aquellos que daban su último suspiro servían de escalera para poder salir más fácil, sus cuerpos eran pisoteados y cientos de miles salían a la fría intemperie, 007 salto entre escombros, esquivando los pedruscos que caían desde lo más alto de los edificios mientras el Rey los veía salir de la ciudad volteo para ver como la criatura se había regenerado por completo
—tomaste mi reino a las malas… les ofreciste inmortalidad y los engañaste
—yo no los engañe… les di inmortalidad
—les diste una tortura eterna, eres un maldito dios tramposo
La criatura se lanzó, pero fue recibida por un martillazo que la mando directamente contra una pared, seguido de un par de golpes a puño limpio que lo lanzaron por toda la destruida habitación
—embelesaste los oídos de mis súbditos con falsedades, les comiste los oídos entre tus mentiras y pensaste que el rey verdadero se quedaría quieto
—les ofrecí algo que tu no podías darles… les ofrecí vencer la muerte
—y luego cuando quisieron irse los esclavizaste
—ellos decidieron venir conmigo
—¡míralos ahora!
El rey señalo hacia el agujero donde todos salían, desesperados, algunos se quedaron completamente quietos abrumados por la situación o por la mera costumbre de que algo más decida sus movimientos, otros morían quemados en busca de alguna sensación después de tanto tiempo y otros caminaban sobre los cadáveres de sus compañeros para escalar lo suficiente para poder salir
—están… huyendo de ti, te tienen odio, te tienen asco y ahora yo les di su libertad
El dios se dio dos golpes en el pecho mientras se acercaba
—¡yo soy su salvador!
—no… ¡¿a dónde van?!
El dios trato de volar hacia el pueblo que huía, pero el rey lo tomo de las alas lanzándolo de nuevo hacia el piso, le dio dos puñetazos en la cabeza y luego lo lanzo de nuevo hacia el otro lado de la habitación
—podría destruirte… pero estoy disfrutando tanto golpear tu sucia, tramposa y asquerosa carne que me daré el lujo de esperar un poco antes de darte tu destino final
Arranco su cabeza y lo obligo a mirar como su pueblo se vaciaba en cuestión de minutos, le mantuvo en esa tortura durante casi una hora mientras le gritaba insultos
—te noto callado ¿el ratón te comió la lengua?
—yo los salve… malditos malagradecidos
—¿no vas a aprender verdad?
El rey lanzo su cabeza y el cuerpo empezó a buscarla, mientras el cuerpo corría hacia su propia cabeza el Rey tomo su martillo, se dio la vuelta y saboreo el aire
—voy a disfrutar esto… como no te lo puedes imaginar, pero bueno, ya no me queda más que acabar finalmente contigo
El martillo lo golpeo, pero esta vez su regeneración se vio menguada por un hielo que lo cubría, esta vez los martillazos no fueron pausados, fue uno, luego otro y luego otro sin dejarle ni un segundo para respirar, lanzo el martillo lejos y metió las manos en la masa sacando finalmente la llave blanca, lentamente toda la masa se contuvo de nuevo dentro de la llave
—bien... mi alma no es tan suave ni débil como las que estas acostumbrado ¿sabes?
—te voy a consumir… maldito
—eso lo veremos
El rey se puso la llave, se sentó y cerró los ojos al volver a abrirlos estaba en un altar, frente a el fragmento del dios se representó en una copia idéntica de Albert en su juventud
—eres débil y lo sabes…
—no es como que tu alma sea muy fuerte, voy a consumirte, conseguir tu poder y liderar el pueblo como se debe, con libertad
—son estúpidos, no saben lo que necesitan yo sí que es lo que necesitan
—si todos escapan de tu paraíso será que mis ideas son mejores que las tuyas
—tsk… no pudiste salvar a 007
—eso crees tú, esa loba es la más feliz con sus nuevos amigos
—cuando mueran ella sufrirá
—y que sabes tu si van a morir?
—son simples humanos!
—eso solo hace más humillante tu derrota
La figura del rey se hizo más grande y la alma del dios se hizo cada vez más pequeña mientras más retrocedía, el rey se impuso sobre la pequeña figura del dios, extendió la mano y tomo su figura
—todos incluso tu van a morir algún día…
—tu eres el único que ve un problema en eso, veo el miedo a la muerte en tus ojos que lástima que vayas a enfrentarte a eso justo ahora
—no… yo soy perfecto… soy un dios, soy más inteligente soy más…
Su frase fue completamente frenada en seco cuando el Rey lo apretó entre sus manos haciéndole desaparecer, finalmente quedo solo dentro de sus pensamientos aquella criatura había desaparecido y había sido asimilada
—más inteligente que Albert no eres… más fuerte que yo tampoco y más noble que estos nuevos héroes sí que menos…
El rey abrió los ojos y finalmente la llave dejo de brillar, su poder había sido asimilado, su cuerpo había cambiado, su alma había sido vencedora y ahora no tenía enemigos que hagan sufrir su pueblo
—pues nada, paz… un imperio caído y otro por nacer
Soltó el aire de sus pulmones, el baho blanco por la boca, el aire a su alrededor se volvió completamente blanco durante un momento por el frio, se levantó, cerro las manos y escucho un pequeño crujido en sus manos
—Mmm… cierto, mi alma condiciona mi cuerpo… supongo que ahora tendré que acostumbrarme a estos cambios
Empezó a caminar hacia la salida de la ciudad sin olvidarse de recoger su martillo, llevándolo en el hombro, sonriendo y silbando, cuando finalmente el fuego se enfrió entre la nieve de la montaña y la naturaleza volvió a tomar lo que eventualmente volvería a ella llenando de nieve y hielo toda la ciudad
—pues nada, debo agradecerles a ustedes dos supongo…
El rey se agacho, miro a Gabriel y a María en el piso, toco las piernas de Gabriel haciendo que estas dejen de doler y pronto fueron sanadas de la fractura
—y yo pensando que tendría que mantenerme casi que roto para siempre…
—no podía dejar a los héroes de estas tierras sufrir
—y para mí?
—pequeña niña, para ti tengo un regalo en mi cabaña, vamos de camino
Gabriel se levantó, toco sus piernas y abrió los ojos, salto para ver si estaban en perfecto estado, las movió, las estiro y con una sonrisa volvió a ver al rey
—no pensé que sería tan increíble… no me duele ni un poquito
—si no te duelen puedes caminar hacia mi regalo! ¡adelante!
—que niña más impaciente
El grupo del rey, los héroes y 007 empezaron a caminar, los servidores mientras tanto buscaban alguna forma de asimilar todo lo que estaban sintiendo
—y ahora que… hacemos?
—ya no hay quien me diga que hacer, hace tanto que no movía mi cuerpo yo misma… no recuerdo como correr
—es mejor que estar ahí dentro
—si, en eso tienes razón, pero… morir no es algo que quiera
—ni tu ni nadie, solo que ahora no tenemos nada…
Todos miraron sus manos y a lo lejos vieron la figura enorme y blanca moviéndose seguida de dos más pequeñas y una figura animal
—eso de allí a lo lejos es un dios?
—y tú quieres ir a ver?
—solo quiero decir… que quita que sea benevolente
—la experiencia te ha dicho que ninguno lo es
—pues hagan lo que quieran! ¡quédense aquí tirados en la nieve mientras al menos yo hago algo!
Aquel servidor se levantó, empezó a caminar hacia el Rey y su cabaña mientras algunos se quedaban allí y otros levantaban los hombros para seguirlo en busca de un nuevo dios, en cuanto llegaron ante la imponente figura lo siguieron con ojos brillantes
—y estas pequeñas hormigas?
—señor ¿es usted un dios?
—para nada, yo soy un rey
—podemos quedarnos en su reino?
—esa es su elección no la mía
—u-usted nos dirá que hacer?
—eso no me toca a mí, les toca a ustedes, pero si quieren consejos o alguna recomendación siempre podrán acudir a mi cabaña
—oh, claro señor… ¿Qué deberíamos hacer ahora?
—ahora mismo, no lo sé, pero podemos pensarlo juntos cuando estemos más seguros
—que raro se siente que un dios no quiera controlar cada uno de mis movimientos
—ya te dije que no soy un dios… soy un rey
El servidor bajó la mirada hacia sus propias manos.
Las movió lentamente.
Nadie las estaba controlando.
Por primera vez, eran completamente suyas.
—Entonces... supongo que tendremos que aprender.
El Rey sonrió.
—Eso parece.
Se dio la vuelta y continuó caminando hacia su cabaña.
Los demás lo siguieron.
—tengo frio
—entonces cuando lleguemos tendrás que aprender a tejer
—tejer?
—es algo que permite crear ropa
—oh, suena interesante
—también deberían aprender a construir
—construir…
—sí, para hacerles algunas casitas y puedan vivir cerca de mi
—somos sus súbditos señor rey?
—solo hasta que lo quieran, pero siempre que decidan serlo están bajo mi protección
Al llegar a la cabaña el rey abrió la puerta y dejo entrar a María a Gabriel y a 007 para después mirar a los servidores
—aquí separamos el destino… si desean hacer parte de este reino crucen la puerta y por otro lado si deciden ir por su cuenta solo dense la vuelta y hagan lo que su corazón les pida
Todos los que lo seguían cruzaron la puerta sin pensarlo dos veces, habían oído suficiente para entender que aquella criatura no les daría una vida ni remotamente parecida a su antiguo amo
—Bien. Antes de comenzar, debo pedirles algo a ustedes dos...
—¿Qué pasa?
El Rey señaló hacia el norte.
—Por allí hay otro pueblo.
—¿En el norte? Jamás hemos ido hacia allá.
—Pues deberían. Hay otro tirano oprimiéndolo.
Gabriel miró a María.
—Pero nosotros no somos tan fuertes, ni tan inteligentes, ni...
—Son virtuosos.
El Rey sonrió.
—Pero tranquilos. No voy a mandarlos tal como están.
—¿Ah? ¿no?
—Bueno... ahora sí, sus regalos.
Sacó dos cajas cubiertas de telarañas y las abrió.
Dentro había un hacha que emitía un tenue brillo verde y un par de gafas de cristal negro.
El Rey tomó las gafas y se las entregó a María.
—Estas son tuyas.
María se las puso inmediatamente.
—¿Y el hacha?
El Rey se la entregó a Gabriel.
—Esa es para ti.
Gabriel la sostuvo.
—¿Qué hace?
El Rey sonrió.
—si todavía sirve tal como debería, se supone que debe cortar casi cualquier cosa, aunque… primero
El rey le dio un par de capsulas verdes, las suficientes para llenar una pequeña bolsa antes de mirarlo
—vas a necesitar esto
—cualquier cosa… eso me gusta
—y esto?
—si aun funciona bien, debería ayudarte a saber que tienes alrededor incluso si no sabes cómo se llama
El Rey entonces se levantó, se dio la vuelta y se dirigió hacia los servidores que habían ahora entrado a la cabaña
—bien, sobre ustedes… ¿alguien sabe algo útil?
—yo… se… no, nada la verdad
—es que señor, hemos sido controlados durante cientos de años, olvidamos todo lo que sabíamos antes de ser inmortales
—bueno, eso… es un problema, pero bueno, puedo enseñarles
Gabriel y María miraron hacia la salida y 007 se adelantó a abrir la puerta y salir ella primero, se les quedo mirando mientras se movía de un lado al otro
—¿vas a ir con ellos anciana?
La loba soltó un ladrido y luego se agacho para verlos, dio una vuelta sobre si misma jadeando en felicidad
—bien, pero ven a visitar alguna vez cuando tengas tiempo, si vas a abandonar a tu viejo amo al menos recuerda quien te dio asilo y comida
La loba entro, se acercó a su mano buscando una última caricia, la caricia se sintió fría y el pelaje de 007 se erizo ante el contacto, se puso blanco ante el contacto del monarca
—ve, antes de que me arrepienta de dejarte ir y empiece a extrañarte abuela… cuida tus viejos huesos en esta aventura
El grupo salió Gabriel se montó encima de 007 cuando esta se agacho para llevarlos en el lomo, María permanecía dentro de la mochila jugueteando con sus nuevas Gafas

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Una estrella en el cielo (Novela)
Capítulo 3
Una estrella en el cielo (Novela) Capítulo 2
Estás leyendo el capítulo 2 de Una estrella en el cielo (Novela), un novela. **La estrella lleva siglos brillando sobre el mundo.** Nadie sabe exactamente de dónde vino ni qué ocurrió la noche en que apareció, pero una antigua leyenda habla de cinco personas que se enfrentaron a algo que no… Este capítulo tiene publicado el 19 de septiembre de 2026. Una estrella en el cielo (Novela) tiene 6 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.