Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 342 online gratis en español
El tiempo de la cosecha había empezado.
Todos los grandes lideres de las grandes sectas de Diablos del Reino de la Luna Roja.
Se habían reunido en un gran recinto.
Este recinto era gigantesco.
En el suelo había marcas, donde más de un millón de genios del cielo de la raza humana, estaban sentados en posición de meditación.
Los rostros de tales humanos estaban tapados con un velo, algunos eran hermosas mujeres, otros hombres fuertes.
Que habían nacido con la gracia del Dao Celestial humano, genios que en la raza humana serian cuidados como perlas.
Estaban aquí por miles.
Cientos de miles de Diablos asistieron a tal evento.
No podía faltar el palco donde se sentaba su Rey.
Un palco hecho de oro sólido, y resplandeciente para que todo el mundo lo vea.
Ahora en este inmenso palco.
A parte de la Nobleza de los Diablos.
También estaban Adrián y Veky.
Veky era el nombre de la hermosa joven, Adrián tuvo que preguntarle el nombre en los siete días que pasaron juntos.
Ella quería acompañarle a este lugar, quería saber, que era la cosecha.
Adrián solo suspiro, y le dijo que, si no aguantaba lo que miraba, podía simplemente taparse los ojos.
Ambos fueron llevados a sus asientos por el príncipe Eligos.
Adrián seguía mostrando un rostro arrogante.
Su asiento había sido modificado y era casi igual de Imponente que del mismo Rey.
Los ojos de los Diablos Nobles quienes se sentaban detrás de la realeza estaban en su cuerpo, pero ninguno se atrevía a decir nada al respecto.
Eran Diablos y respetaban el Linaje, además, de que también tenían miedo, no querían provocarlo.
Un solo estatus bastaba para que sus familias fueran erradicadas.
Las estatuas seguían esperando su llamado.
Este recinto estaba a reventar.
De pronto un Diablo Anciano con el poder de la Ascensión Mundial, apareció en la mitad del cielo de todo el recinto, en una plataforma hecha por su mismo miasma.
“¡COMO ANCIANO PROTECTOR DE LA COSECHA! ¡ME PRESENTE ANTE TODOS COMO EL ANCIANO DEK! ¡A TODAS LAS SECTAS, Y LA FAMILIA NOBLE LES OFREZCOS UNOS SALUDOS! ¡Y SOBRE TODO! ¡ME INCLINO ANTE LA FAMILIA REAL!”
El anciano protector de la cosecha, el Anciano Dek se inclinó diez segundos ante la familia real.
Sin embargo, luego regreso a mirar hacia Adrián.
En vez de inclinarse, se arrodillo.
“¡Le ofrezco mi saludo al Diablo con el linaje Supremo!”
Se arrodillo por más de un minuto, sin decir ninguna palabra.
Nadie lo dijo.
Pero al decir tales palabras, y expresar tal respeto, demostraba que el Linaje Supremo era más importante que la familia Real.
Adrián solo puso una mirada arrogante como si ya estuviera acostumbrado.
Luego de tal acto.
El Anciano Dek movió sus manos.
“¡TRAIGAN TODAS LAS OFRENDAS! ¡LA COSECHA DEBE COMENZAR!”
Dijo a los guardias.
Cuando las puertas del recinto se abrieron.
Cientos de miles de humanos entraron.
Todos vestidos con ropa blanca siendo hombre o mujer, uno tras otros encadenados se movía iguales.
El sonido de las cadenas sonaba con el arrastre de miles de pasos.
Eran todos genios de las tribus de la raza humana, todos habían sido verificados por el Magisterio protector de la cosecha.
Todos tenían algo especial que los hacia únicos.
Si una tribu no mandaba su ofrenda, entonces tal tribu seria exterminada.
Por lo cual el pase de los humanos, no solo era una demostración de fuerza de la raza de los Diablos, si no también, una muestra de que podían hacer con ellos lo que quisieran.
Su sumisión, y su sacrificio, era algo común para los Diablos, incluso para las tribus que fueron creadas, y las cuales nunca habían experimentado una libertad verdadera.
Por regla general los humanos debían ser jóvenes, la cosecha no permitía ancianos ni niños.
Pero algunos jóvenes, recién habían entrado a la pubertad, apenas tenían doce años, y había algunos que parecían desnutridos.
Sin embargo, habían nacido con un don especial, algo que los hacia diferente, como para volverse una ofrenda.
En este enorme recinto, casi un millón de seres humanos entraron, y se sentaron en el suelo hecho de mármol.
La barrera del Rey protegía todo el reino, y hoy estaba activada a toda potencia.
Cuando todos los humanos estaban ubicados en el suelo.
Fue en ese momento que una Luna Roja se manifestó en el cielo.
Tal enorme luna bajo como un decreto.
Se posiciono encima de todo el Reino.
Tan gigantesca y roja, como un ser cósmico.
Fue en ese momento, que un trono se presentó.
Ante su llegada todos los Diablos se levantaron y se inclinaron.
“¡Le damos la bienvenida al Rey de los Diablos de la Luna Roja!”
Dijo el público, mientras saludaban a su Rey.
El único que no dijo nade ante el Rey fue Adrián.
Pero al Rey no le importaba.
Simplemente movió sus manos.
De pronto una grieta apareció en el cielo.
Dos enormes ojos miraron hacia todos los Diablos.
Los Diablos sintieron como si esos ojos pudieran verlos directamente.
La fuerza de esos ojos podía arrebatar la vida a toda la ciudad, con solo desearlo.
Era el Dao del Diablo.
De pronto una voz mas antigua que el tiempo hablo.
“¡SEGÚN EL DECRETO DEL EMPERADOR SUPREMO! ¡SE ACEPTARÁ UN MILLON DE ALMAS! ¡LOS CUERPOS VACIAS SERVIRAN COMO EL REPOCITORIO Y SU MADUREZ COMO SU RECOMPENSA!”
Después de hablar, una mano gigantesca de color verde bajo del cielo.
“¡CUASI UN MILLON DE ALMAS! ¡SACRIFICIO ACEPTADO!”
La mano se extendió mostrando su palma.
E hizo un gesto de agarre.
Con solo ese gesto.
Las almas de cientos de miles de humanos empezaron a salir de sus cuerpos.
Fue como un espectáculo de luces, pero esta vez las voces gritaban desconsoladamente, mientras eran extraídos de los cuerpos.
Veky quien miraba al lado de Adrián, tembló, sus ojos miraban como las almas eran extraídas con un solo movimiento.
Era un destino trágico, algo de lo cual se había salvado.
“No lo veas”
Adrián recogió la mano de Veky, Veky cerró los ojos y miro hacia un lado, mientras agarraba fuerte la mano de Adrián.
Realmente era un espectáculo para los Diablos.
Pero para Adrián no se sentía de esa forma.
Quizás ya muchos jóvenes sabían a que venían, su rostro solo se llenó de lágrimas, antes de que alma fuera arrancada de su cuerpo.
Pero los más pequeños, se llenaron de miedo.
Sus gritos y la forma tan desgarradora en la que intentaban escapar, solo provoco risa de los Diablos.
Antes de que su alma fuera arrancada.
Adrián apretó sus manos fuertemente.
Mientras miraba como una bola inmensa de almas se juntaba alrededor de la palma verde.
Miles de almas se reunieron juntas.
Cuando todas las almas fueron cosechadas.
La enorme mano verde, se llevó al cielo todas las almas existentes.
El cielo se llenó de rayos, por cada alma que subió al cielo.
“¡SACRIFICIO CONSUMADO! ¡CUERPOS Y DEPOSITOS ENCONTRADOS!”
“¡RECOMPENSA CONCEDIDA!”
Después de que el Dao se comiera casi un millón de almas.
De pronto, un miasma negro empezó a caer desde el cielo.
El cielo se llenó de tanta oscuridad por el miasma.
Como un mar negro cayó sobre los cuerpos sin alma.
Cayo sobre todo el recinto.
Este miasma era traslucido.
Nadie podría absorberlo aun si quisiera.
Pero era tanto y tan poderoso que causa excitación en los ojos de los Diablos.
El miasma cayo sobre todos los cuerpos humanos.
De pronto todos estos cuerpos empezaron a brillar de negro.
Sus cuerpos se encogieron hasta el porte de una pastilla.
Toda la carne, huesos y órganos de todos los humanos fueron usados para ser el recipiente del miasma.
Se convirtieron en píldoras humanas.
Casi un millón de ellas.
Se celebro la cosecha, y las frutas maduraron.
Las frutas se convirtieron en la recompensa.
Al terminar el Dao del Diablo en el cielo se cerró y desapareció.
Toda la cosecha termino en un instante.
Ahora solo tocaba repartir las frutas.
“¡LAS RECOMPENSAS SERAN ENTREGADAS A CADA SECTA Y A CADA FAMILIA NOBLE DEBIDO A SUS MERITOS!”
En el cielo el Rey hablo, su voz se escuchó por toda la zona.
Todos los patriarcas de las sectas y de las familias nobles se inclinaron ante el Rey.
“¡PERO, ESTOS CIEN MIL SERAN ENTREGADOS A NUESTRO LINAJE SUPREMO!”
Cien mil de tales píldoras, se alzaron en la mano del Rey.
Luego un anillo de almacenamiento apareció, y todas las píldoras se guardaron.
Con un simple movimiento fueron entregados hacia Adrián.
Todas las voces y vítores se callaron.
No importa cuanto poder manejaba el Rey.
A nadie se le podía entregar cien mil píldoras de tal manera.
Siempre había un orden de entrega.
A la vez que nunca eran suficientes.
¿Solo porque era un Linaje Supremo tenía tal derecho? ¿Se lo podía tratar de tal forma?
¿Era justo? ¿Qué pasaba con quienes realizaban méritos, acaso recibirían menos píldoras?
Decenas de preguntas salieron de la cabeza de los Diablos.
Pero ninguna se atrevía a decirlo abiertamente.
Después de todo, el Linaje Supremo hablaba por si mismo, no podía ser desafiado.
Los Patriarcas no dirían ninguna palabra, ni tampoco las familias nobles.
No era que no podían, simplemente sabían que era lo correcto, entregar sus tesoros a un Diablo Desconocido, que lleva el Linaje Supremo en su cuerpo.
Era su raza, pero también existía el resentimiento, cientos de Diablos se quedarían sin píldoras.
Adrián observo como cambiaba el panorama.
Todos esos ojos que lo miraban.
A la vez lo que tramaba el Rey de la Luna Roja.
Sin embargo, su mirada siguió de forma arrogante.
Mientras se levantaba de su asiento.
“Mi señor…”
“Espérame, ya vuelvo”
Veky asintió, ante las palabras de Adrián.
Mientras con un paso aparecía en el cielo para que todos los Diablos lo miraran.
Como siempre si deseaba quedarse con algo, siempre debía demostrar fuerza.
Miro hacia todos lados.
Incluso entre los mejores diablos, no había ninguno que haya alcanzado la Ascensión Mundial.
“¡No seré descortés con el Reino de la Luna Roja!”
Adrián saco el anillo de almacenamiento que le dio el Rey.
“¡Dejare que todos los genios de todas las sectas me enfrenten, la única condición es que, si logran quitarme este anillo, será suyo!”
“¡Les daré diez minutos, si logran arrebatármelo ustedes ganaran!”
“¡Pueden usar toda la fuerza que quieran, yo no atacare, solo esquivare, sería una lástima para todos ustedes desperdiciar tal oportunidad!”
Sus palabras eran arrogantes, como si fuera el hijo elegido del cielo, que nadie podía detener.
Pero había ojos que lo miraban de todos lados.
Los Diablos no se quedaron de brazos cruzados.
Uno a uno, los mejores genios, bajaron de sus asientos como estrellas negras.
No fue solo uno, incluso genios de bajo nivel se movieron.
Hasta que el número de estrellas alcanzo los cien.
De estos cien.
Solo cuatro, brillaban como estrellas verdaderas.
Cuatro genios en el quinto nivel del Vacío Mundial.
La unión de todos provoco un aura asfixiante.
Todos se inclinaron ante la presencia de Adrián.
No solo porque tenía un Linaje Supremo dicho por el mismo Dao del Diablo.
Si no también, porque era un ser de la Ascensión Mundial.
Lo complicado que era para uno volverse un ser de la Ascensión Mundial.
Solo estos cuatro genios lo sabían.
Debajo de ellos, el más débil estaba en el gran circulo de la transformación del Alma.
“¡SALUDAMOS AL DIABLO CON EL LINAJE SUPREMO!”
“¡Permítame enfrentarlo, yo soy Saegion del Valle de la Sangre escarlata!”
“Permítame enfrentarlo, yo soy Malak de la secta de Sangre del Diablo Celestial”
“Yo soy Signius del Camino del legado Siniestro, es un honor enfrentarlo”
“Me llamo Valerius de la Secta de la Agonia Eterna, es un gusto poder enfrentarlo”
Los cuatro genios se presentaron ante Adrián.
Adrián nunca había dicho su nombre, pero no le molestaba que lo dijeron como Diablo del Linaje Supremo.
Después de los cuatro nadie hablo, solo se inclinaron, sabían que la esperanza estaba en los genios del cielo de estas cuatro sectas poderosas.
“¡BIEN, SI YA TERMINARON DE PRESENTARSE, ENTONCES ATAQUEN CON TODO LO QUE PUEDAN, ¡SOLO TIENEN DIEZ MINUTOS!”
Dijo Adrián, mientras su miasma se extendía por todo el recinto.
Su mirada cambio a una seria mientras llenaba todo este lugar con su intención.

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UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 342
Estás leyendo el capítulo 342 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.