arrow_back

Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 296 online gratis en español

El cielo azul nuevamente se alzaba. Las montañas se alzaban en todo su esplendor. Pero en un momento el cielo se llenó de nubes negras, y se dividió en dos. De un lado rayos dorados caían como serpientes al suelo, de las otras nubes oscuras se manifestaban. Además, de que dos energías chocaban. Eran energías tan diferentes que nunca podrían coexistir en paz. Por un lado, la energía Divina se alzaba como si quisiera tragarse el mundo entero, del otro, la energía Inmortal impedía su paso, chocaba como dos paredes. En ambos lados había dos ejércitos gigantescos. Del lado Inmortal. Se alzaba la bandera de la Santa Iglesia de Motzu, de su lado innumerables cultivadores se alzaban hasta donde la vista llegaba. De pie ante todo el ejército, existía un hombre, su porte era trascendental, su pelo blanco era largo, y su rostro juvenil no contrastaban con su aura antigua, vestía una túnica verde. “¡Así que realmente quieres enfrentarme Soberano Motzu!” – Hablo una entidad del lado Divino. Esta entidad se levantó en una mar de manos doradas y plateadas, pero era diferente a un humano, su porte era gigantesco más grande que una montaña, sus ojos y su piel brillaban como un ser divino, nubes doradas y relámpagos salían de su cuerpo. No parecía enojado, pero tampoco feliz por tal desenlace. “Dios del ensueño has manipulado a los mortales a tu antojo, tu hambre no tiene fin, ya has comido demasiado, no permitiré que sigas dañando a los humanos” – Hablo el Soberano Motzu. Del otro lado el Dios del Ensueño se rio estrepitosamente, mientras su poder divino chocaba contra el poder Inmortal del Soberano Motzu. Ambos estaban igualados en fuerza. “¡Estos son mis dominios! ¡No tengo porque detenerme! ¡Ni tu ni nadie podrá hacerlo, mientras el sueño exista seguiré vivo!” El Dios del Ensueño siguió burlándose, mientras todo su ejército lleno de seres divinos menores se preparaba. Sabía que no se llegaría a ningún acuerdo, por lo cual la destrucción era inminente. Las voces del Dios del Ensueño y del Soberano Motzu chocaban en el cielo, si no fuera por la barrera del Soberano Motzu que cubría y protegía a todos los cultivadores, estos se habrían perdido en un sueño eterno. En todo este caos que estaba a punto de comenzar. Adrián se encontraba desde el suelo mirando a estos dos titanes. Cuando miro hacia atrás, se dio cuenta de que era uno de los cientos de Dioses Menores, quienes estaban de lado del Dios del Ensueño. Su cultivo seguía siendo el Alma Naciente, sin embargo, no era afectado por la contaminación en este lugar. La contaminación entro a su cuerpo con un respiro, como si fuera parte de él. Incluso sintió como su parte divina se recuperaba más rápido. Sin embargo, no sabía qué hacía en este lugar, después de que la luz blanca lo envolvió. Todo se volvió confuso, aunque quisiera buscar a Jina, no había forma, este lugar era el lugar de los sueños. Era la única explicación que podía pensar. Estaba en presencia de una vista hacia el pasado, cuando el Dios del Ensueño se enfrentaba al Soberano Motzu por el control del Continente. Esto era un sueño, o eso creía, pero todo se sentía tan real. El mundo a su alrededor, el aire, el ambiente, incluso los seres Divinos a su lado. Eran diferentes figuras, pero ninguno era humano, había seres con cabezas puntiagudas, otros tenían cuatro brazos, algunos solo se parecían a los humanos, pero su forma siempre cambiaba. Su Divinidad podía cambiar a cualquier forma. Adrián aun no entendía mucho sobre la Divinidad, después de todo, solo se había enfrentado a un Dios pulpo, y eso que ese Dios estaba muy debilitado. La presencia de estas figuras, era incluso más aterradora que la de aquel pulpo. También observo el lugar donde estaban los cultivadores, había demasiados, tantos como gotas en el océano. Detrás del Soberano Motzu, estaban sus generales, Diez personas que levantaban mundos encima de su cabeza. Luego el resto se dividía en seres de la Ascensión Mundial, y por debajo, pero era un numero gigantesco. De pronto la voz del Dios del Ensueño grito a través de todo el espacio. “¡Coman y disfruten a todos esos humanos! ¡No dejen que su alma se escape!” – Fue un grito que inicio una guerra. Ambos bandos se alzaron y se lanzaron entre sí. El choque fue brutal, la energía Divina empezó a ganar terreno y apartar la Energía Inmortal. El gigantesco Dios del Ensueño se alzaba como una montaña frente al Soberano Motzu, su lucha empezó a estremecer todo el cielo y la tierra. Las montañas explotaban a su alrededor, incluso hubo montañas que fueron transformadas en papel, y otras que cambiaron de forma, el espacio se deformaba, la realidad se alteraba. Adrián quien observaba todo esto, finalmente se dio cuenta lo aterrador que era una pelea entre dos potencias de nivel Soberano, aunque no sabía en qué nivel estaba el Dios del Ensueño. Adrián se mantuvo al margen de esta guerra, escondido con el miasma del Diablo Celestial. Absorbiendo la contaminación. Pero incluso cuando se ocultaba, no podía esquivar la marea y el choque entre ambas potencias. El cielo se deformaba al antojo del Dios del Ensueño y el Soberano Motzu. La realidad cambiaba, ni siquiera los Reyes podían acercarse. Solo los Soberanos eran capaces de evadir la realidad del Cielo, porque ellos lo superaban. Rayos centellantes cayeron por todo el lugar. Una espada gigantesca se manifestó en el cielo, el Soberano Motzu, reunió los rayos en su cuerpo y en toda la espada, la cual empezó a soltar poder divino. Los rayos se acumulaban como si se tratara de un mundo entero. Cuando hubo más de miles de millones de rayos, el Soberano Motzu la blandió hacia el Dios del Ensueño. Fue como la destrucción del cielo mismo, un corte azul capaz de dividir las dos realidades salió con una potencia inigualable, corto el cielo, corto el vacío, y corto el sueño del Dios del Ensueño. El Dios del Ensueño dio un paso hacia atrás, su energía Divina volcó el campo de batalla, permitiendo que la energía inmortal tomara paso. Aunque los Dioses no pueden sentir emociones, el Dios del Ensueño sintió dolor, su cuerpo Divino había sido cortado. Su sueño eterno había sido destruido. Todo se definió con un corte a toda potencia de la espada del Dios del Rayo. El Dios del Ensueño solo dio una pequeña sonrisa. “Incluso el Dios del Rayo fue asesinado, y refinado en una espada, tú no tienes el poder de un Soberano, todo este tiempo me has ocultado tu fuerza” Hablo el Dios del Ensueño, mientras su energía Divina retrocedía. El campo de batalla de los cultivadores se alzó de vítores, mientras la sangre Divina corría en el suelo. El Soberano Motzu solo suspiro. “¿Por qué lo hiciste? Se suponía que ibas a traer orden, ¡No ibas tras la huella de ese Dios Ancestral! En esta vida te has desviado nuevamente” Dijo el Soberano Motzu, mientras la espada del Dios del Rayo volvía a su mano. El Dios del Ensueño solo se rio de sus palabras. “Nunca quise convertirme en el Dios del Ensueño, pero fue la única manera de obtener más poder, te lo dije, mi única forma de existencia es la absoluta, no parare hasta alcanzar ese estado legendario, ya que mi vida está atada a este mundo, puedo seguir viviendo hasta lograrlo, no importa cuantos años pasen ¡yo soy Eterno!” – de pronto los ojos del Dios del Ensueño se volvieron un símbolo eterno. Cuando el Símbolo Eterno apareció, algo brillo en el cuerpo de Adrián. Cuando Adrián se dio cuenta, era también el símbolo eterno encima de su estatua. “¡No importa cuánto tiempo me tome! ¡No me importan las eras! ¡Seguiré viviendo solo para recuperarme, para que la era Eterna vuelva! ¡No es así hermano menor!” El símbolo eterno brillo en el cuerpo de Adrián. De pronto el espacio cambio. Adrián desapareció de su lugar, y apareció al lado del gigantesco Dios del Ensueño. Sus manos doradas lo protegieron del Sentido Inmortal del Soberano Motzu. Cuando Adrián se dio cuenta, las manos doradas eran iguales las que tenía su hermano Xu Wudoa. Fue en ese momento que, comprendido, porque el hermano Xu Wudao no quería que nadie más lo supiera. Porque traerlo a este lugar. El porque mostrarle todo esto. “Ya veo, hermano mayor, me trajiste aquí para derrotar al Soberano Motzu” Dijo Adrián mientras regresaba a mirar al Dios del Ensueño, la apariencia del Dios del Ensueño cambio, incluso unas gafas oscuras aparecieron en su rostro. El Dios del Ensueño se rio, o mejor dicho Xu Wudao. “No puedo derrotarlo, mientras no lo haga, no poder salir de este Sueño, ¿Qué te parece hermano menor? Este reto” Xu Wudao estaba herido, pero su símbolo eterno lo estaba recuperando, el Soberano Motzu no dejaría que el Dios del Ensueño se recuperara. Adrián solo sonrió, era su hermano menor, no le importaba si era un Dios, o lo que fuera, ambos tenían secretos. Adrián activo por completo su alma naciente, fue en ese momento que el cielo tembló. Mas de quinientos mil hilos se unieron formando un cuerpo gigantesco de más de treinta metros de altura. “¡Si porque no acabar con un Soberano!” – Grito Adrián mientras su aura empezaba hacer temblar el cielo. “Es hora de despertar al Punk de Su Ming” – Hablo Xu Wudao. El cielo se partió, el espacio se abrió, pronto el cielo cambio de color, se volvió tan rojo como la sangre. Una energía sangrienta envolvió todo el cielo. Un gigantesco esqueleto de ojos rojos salió de aquel lugar. En la cabeza del esqueleto pelo rojo como la sangre revoloteaba. Su aura era monstruosa, capaz de sacudir todas estas montañas. “Cuanto tiempo sin vernos hermano menor – Hablo Su Ming en forma de esqueleto gigante, había estado preparándose durante mucho tiempo la llamada de Xu Wudao, por lo cual había estado acumulando energía como loco. Su aura ocupo todo el cielo, era tan poderoso como los seres del Vacío Mundial. Estaba usando por completo su técnica de Soberano. Su trono brillaba como ningún otro. A la vez que su Qi de sangre envolvía todo este lugar. “El único que puede asesinar al Soberano Motzu, fue el Soberano de la muerte Sutra, combinaremos nuestra fuerza para darle toda la potencia a Su Ming” – Dijo Xu Wudao. Adrián asintió. Incluso si no se vieron por mucho tiempo, los tres siempre habían peleado juntos. Por lo cual se confiaban mutuamente. Todo paso en un instante, pero el Soberano Motzu no se quedó de brazos cruzados. Nuevamente recargo la espada del Dios del Rayo, formando un mundo mucho más grande de relámpagos. Lleno todo el cielo de relámpagos, los cuales eran capaces de destruir todo el continente si quisiera. Su Ming alzo su brazo convocando un símbolo mágico rojo gigantesco en el cielo. “¡Vamos hermano!” -. Dijo Xu Wudao. “¡Vamos!” Grito Adrián. Mientras los tres se elevaban hacia el cielo. Se unirían a la encarnación de Su Ming, hacia el esqueleto gigante. Los tres combinaron su fuerza. Su Ming sonrió cuando recibió toda la energía de sus hermanos. El esqueleto empezó a ganar carne, venas, arterias, empezó a formar un cuerpo nuevo, lleno de órganos, incluso un corazón que se incendió como el fuego. Los ojos de Su Ming se llenaron de una fuerza capaz de aplastar el cielo mismo. “¡Roooarrr…!” – Rugió como una bestia hacia el Soberano Motzu. Su Qi de sangre se alzó como un muro hacia como un océano, lleno todo este lugar, toda la sangre divina se juntó hacia su cuerpo. Cuando el Soberano Motzu, noto este Qi de sangre, abrió los ojos. “¡Soberano de la Muerte Sutra!” – Sintió el Dao de la Sangre. El Dao de la sangre nuevamente volvió a alzarse sobre toda esta tierra. Su Ming sabía que solo tenía una oportunidad. Su Dao pudo sentirse incluso por fuera de la ilusión del sueño. En el continente Suaking solo hubo una persona que pudo sentirla. Ese fue el verdadero Soberano de la Muerte Sutra, quien ahora era solo sombra de su pasado, pero sentir nuevamente el Dao de la Sangre volviendo a este cielo, lo lleno de emoción, todo lo que había hecho había valido la pena, su Dao no murió con él. “¡Espada Divina, cataclismo de Rayos divinos!” – Grito el Soberano Motzu, mientras blandía la espada del Dios del Rayo. En ese momento un rayo más grande que un mundo entero salió disparado, este rayo contenía una fuerza capaz de acabar con todo el continente. Su Ming solo alzo sus manos. Reunió toda la sangre en sus manos, en este campo de batalla, donde miles habían muerto, la sangre y la carne se juntaron en una enorme esfera. La esfera se llenó de sangre, y de la energía de Su Ming, de Xu Wudao y Adrián. La esfera empezó a crecer de tamaño, con tres tipos de energías unidas, y el Dao de la Sangre, esta empezó a crecer de manera desmedida. Ocupo pronto el tamaño de una montaña, pero la supero con facilidad. Incluso cuando alcanzo un tamaño diez veces más grande que Su Ming. Donde ni el cielo mismo soportaba el Dao de Sangre. Su Ming solo rugió. “¡Mundo Sangriento! ¡Encarnación Global de la sangre absoluta!” – Grito hacia el cielo. Mientras que con sus dos brazos lo lanzaba contra el corte del Dios del Rayo. La Encarnación Global de la Sangre Absoluta, hecha con toda la energía de los tres hermanos, y la sangre de innumerables seres. Algo que incluso un Soberano podía temer, el mundo sangriento borro el cielo, borro el corte del Dios del Rayo. Cuando el Soberano Motzu se dio cuenta, la Encarnación Global de la Sangre estuvo sobre su cuerpo. No pudo esquivarlo, lo recibió de lleno. La Sangre lo borro de esta realidad, y lo absorbió, junto con todos los cultivadores en el suelo. ¡Absorbió la vida y absorbió la muerte! Eso era la Encarnación Global de la Sangre absoluta. ¡La técnica definitiva de Su Ming! Cuando murió el Soberano Motzu, todo este mundo empezó a desaparecer. En el fondo en la oscuridad. La entidad que tenía un brazo de hueso, solo se rio, su misión se había cumplido
UN ETERNO FINAL (Novela)

Continúa leyendo

UN ETERNO FINAL (Novela)

Capítulo 297

Siguiente Capítulo ›

UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 296

Estás leyendo el capítulo 296 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 11 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.