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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 289 online gratis en español

La plataforma del Dios se elevó nuevamente. Pero esta vez solo apareció su padre. Al mismo tiempo que una figura conocida emergió de la nada. Su figura mostraba diez estrellas en su mano, su cuerpo brillaba como una entidad Divina, capaz de erradicar el cielo si quisiera. Era el Dios Mu Keng. “Solicito una audiencia con el Dios” – Dijo Leo. El aura de Leo no estaba reprimida en este lugar, por lo cual, se manifestó fuera de su cuerpo como un torrencial, a pesar de que estaba solicitando una audiencia, era más como si quisiera comenzar una pelea. El Dios Mu Keng, miro a Leo, frunció los ceños, y estaba a punto de actuar. Pero fue en ese momento, que una puerta dorada apareció de la nada. “Déjalo pasar” – Una voz salió de aquella puerta. Dialo no pudo mostrar que era lo que estaba sucediendo adentro, no había imágenes. Al mismo tiempo que el Dios Mu Keng por alguna razón podía verlos. Pero mientras permanecieran en su lugar, no haría nada. No paso mucho tiempo, pero Leo salió de la puerta con una sonrisa en su rostro. A pesar de haber conocido a El Dios, no se lo llevo consigo. Esto provoco un sentimiento de extrañeza, si su padre conocía este lugar, porque no se llevó el legado consigo. “Tu padre era muy astuto, pero, el nunca paso la prueba del Dios, no era quien debía portar su legado” Fue la respuesta de Dialo. Adrian solo frunció los ceños. Las imágenes siguieron pasando. Los años cambiaron. El Joven Leo estaba situado en la cima de la novena montaña. Hubo destellos y rayos que cayeron a su alrededor. Mientras sostenía una barra de oro en su mano. Adentro de la barra, había cinco gotas de sangre doradas. Las cinco gotas de sangre doradas salieron de la barra dorada, cuando un trueno de más de mil metros choco contra la barra. Las cinco gotas de sangre volaron a su alrededor. Mientras dos tesoros celestiales se movían a su alrededor. Un Tesoro era una estatua gigantesca, la cual soportaba todos los rayos que caían encima. El otro tesoro era una moneda de cobre, el cual brillaba con la intensidad de un sol, provocaba alteraciones en el espacio, cubriéndolo por completo. Las gotas de sangre doradas brillaron como estrellas, su brillo era colosal opacaron por completo el brillo de los tesoros. Pero eso no fue todo. Luego de controlar perfectamente las cinco gotas de sangre. Leo movió su mano, convocando una luna sobre su cabeza. Esta luna era oscura, y era su mundo principal. Pronto nueve mundos aparecieron alrededor de la luna. Se entrelazaron entre si alrededor de las cinco gotas de sangre. Una fuerza aterradora surgió hacia el cielo, como un pilar, llevando la oscuridad al cielo. Las tres montañas superiores sintieron todo lo que Leo hacía, pero las tres montañas le pertenecían a la familia Dousi por decreto del gran Emperador. Por lo cual el Viejo abuelo también actuaba como protector del Dharma. Solo sonreía al ver a su nieto, traspasando el nivel Rey. A la vez que su aura era mucha más poderosa que todos los que alguna vez habían superado el Dao Celestial. Por lo cual varios ancianos también protegieron el lugar. No dejarían que nada le sucediera, al Genio Supremo de su familia. A la vez que le habían dado dos tesoros celestiales, dos de los más poderosos de la familia Dousi. Incluso el Gran Emperador en la Décima Montaña, quien apenas podía despertarse, uso su sentido divino para mirar lo que estaba haciendo Leo. Su fuerza había superado cualquier pared y a cualquier genio posible. Incluso el sucesor que eligió de su familia, no pudo hacer nada contra Leo. “…Solo tiene doscientos años…pero está a punto de entrar al Reino Soberano” – Fueron las palabras del Gran Emperador. Palabras que se escucharon por todas las regiones adyacentes. Un genio como tal no aparecería tan fácilmente en este mundo, a la vez que era una gran bendición para toda la raza humana. La familia Dousi era la más orgullosa por haber criado a tal genio. “Gran Emperador, incluso si no quieres que mi nieto sea el sucesor, algún día la Familia Dousi tomara ese puesto” Fue lo que dijo el viejo, mientras miraba con sus ojos resplandecientes la décima montaña. Mientras todos pensaban en el super genio de la familia Dousi. El Alma de Leo se manifestó fuera de sí, era un alma inmensa, más grande que todas las nueve montañas juntas. Su cuerpo también se elevó con su alma, hasta llegar a las cinco gotas de sangre doradas. “Necesito la ayuda de los ancianos para completar mi ascenso, se lo pido a la familia Dousi” – Hablo Leo. Todos los Ancianos de la familia Dousi asintieron con sinceridad. Mientras todos expulsaban una gota de sangre esencial. La sangre llego a toda su alma y su cuerpo, provocando que más rayos cayeran del cielo, el cielo no permitiría que se formara un nuevo Soberano. Ya que los Soberanos superaban el Dao Celestial. La fuerza con la que llego los rayos, puso incluso a tambalear los tesoros celestiales protectores. Pero la familia Dousi estaba preparada, iban a darlo todo por su genio renombrado. De pronto desde el interior de las tres montañas superiores. Tres presencias aterradoras miraban hacia el cielo mismo, uno de ellos suspiro, su suspiro golpeo el cielo con tal fuerza que provoco que todas las nubes desaparecieran en un instante. Al mismo tiempo que tres gotas de sangre salían de estas entidades. Tales gotas eran superiores a todas las gotas de esencia y eran de color plateadas, al mismo tiempo que una de las tres presencias hablo. “Gran Emperador… ¡cumple tu trato…!” – La voz hizo que toda la familia Dousi mirara hacia la Décima Montaña. Los tres Emperadores de la familia Dousi habían hablado, y miraban con ferocidad a la Décima Montaña. “La Familia Dousi ha servido al Gran Emperador por mucho tiempo, nos hemos sacrificado por toda la secta, y nuestra sangre derramada podría llenar océanos por los siguiente cien siglos, nuestros muertos yacen en nuestro panteón, solo por este favor…Gran Emperador ¡Cumple tu trato!” Otra presencia de los tres Emperadores hablo hacia la Décima Montaña, toda la familia Dousi también miraba hacia la Décima Montaña. Todo estaba preparado, solo necesitaban una gota de sangre del Gran Emperador. La Familia del Gran Emperador se rehusaba a que el Gran Emperador de la Montaña Celestial diera su sangre. Después de todo, estaba muy mal herido. Esto podría llevar a una fricción entre ambas familias. La Familia del Gran Emperador contaba aun con cuatro Emperadores, por lo cual eran más fuertes que la Familia Dousi, pero si luchaban a muerte, esto los debilitaría aún más. El Gran Emperador solo se rio de este evento, antes de que el cielo se abriera. En la cima de la novena montaña. Una gota de sangre de color azul, ilumino todas las montañas como si se tratara de un océano mundial. Era una gota de esencia del Gran Emperador. Una gota de Sangre ilumina el mundo. Cuando la gota se mostró, las tres presencias relajaron su presencia, antes de volver a la montaña. Pero fue en ese momento. Que las tres gotas de sangre plateada se unieron al alma de Leo. Una gota en la frente, una gota en su corazón, y otra en su Dantian. En ese instante, su interior exploto como un huracán, y brillo a niveles insospechados, su alma se elevó hasta alcanzar diez mil pies de altura, el mismo espacio se rompía a su alrededor, y el Tiempo se deformaba por el aura que se extendía desde su cuerpo. Las montañas apenas aguantaban este nivel de poder, si no fuera porque fueron refinadas por el propio Gran Emperador, entonces se hubieran despedazado en un instante. La fuerza de Leo se elevó, sus mundos empezaron a temblar estrepitosamente, antes de que todos se partieron en un instante, elevando sus restos hacia el cielo, uniéndose y fundiéndose como una masa de fuego incandescente. El cielo se partía por su fuerza. Fue en este momento, que Leo movió la gota de sangre azul, hacia su cuerpo físico. La gota de sangre azul, era lo que quería, con ella podía formar un cuerpo físico potenciado. Mientras en el cielo nacía una masa de fuego incandescente. Su cuerpo físico evolucionaba a niveles insospechados. Movió sus manos para llamar a la luna encima suyo, con tres palabras la luna se hizo tan pequeña, y al mismo tiempo perdió su singularidad, ya no era física, se convirtió en tinta. La tinta cayo en sus ojos, de pronto una Luna apareció como un tatuaje en su ojo derecho, y su aura se volvió más turbulenta. De pronto su cuerpo físico aumento de tamaño, hasta igualar casi a su alma. Su Alma observo todo esto, y coloco sus manos a su alrededor entrando en su cuerpo físico. Fue en ese momento que su fuerza estallo. Como un torrencial, aterro a todo el cielo y la tierra. Pero no fue suficiente, su cuerpo necesitaba más estímulo para evolucionar, llamo por último a las cinco gotas de sangre, las cinco gotas de sangre doradas no entraron a su cuerpo, entraron en su luna recién pintada. Cuando lo hizo, la fuerza de su cuerpo aumento aterradoramente, las lunas se dividieron hasta alcanzar el número de ocho, cuatro en el ojo derecho y cuatro en el ojo izquierdo. En el cielo. Los mundos se unieron hasta que se formó un gigantesco Sol de más de un millón de kilómetros. Un Sol Soberano había nacido, tan poderoso, que su fuerza aterrorizaba incluso a algunos Ancianos. Pero al mismo tiempo, también asusto al cielo, el cielo no permitiría que algo así se desarrollase. El cielo no lo permitió, pero igualmente el Sol se formó, aunque cayeron cientos de millones de rayos en toda la secta del Emperador de la Montaña Celestial. La barrera protectora de la secta era demasiada poderosa como para que el cielo interfiriera. Cuando el Sol se formó, el aura de Leo se elevó hacia el cielo, cien pilares brillantes se alzaron cuando avanzo hacia el siguiente Reino. Al igual que su cuerpo, había creado algo nuevo. Las lunas en sus ojos representaban la cima de su cuerpo físico. El Viejo se rio, mientras miraba la Décima Montaña, había un par de ojos, que quisieron intervenir, para que Leo fallara en su tribulación. Pero las tres presencias estaban ahí esperando que actuara, si la Décima Montaña actuara, la familia Dousi no se quedaría de brazos cruzados, no le importaba entrar en una guerra, si era para salvar a su genio más destacado. Finalmente Leo lo había conseguido, se había convertido en Soberano. Su fuerza era como una estrella, tan poderoso que no se podía mirar a simple vista. Para Adrián era la primera vez, que miraba el nacimiento de un Soberano. Aunque era su padre. Se veía que el cielo, no permitía que el Soberano nazca, sin embargo, toda la secta lo protegió, o mejor dicho toda la Familia Dousi. Pero Adrián también miraba que no solo había algunas presencias que lo miraban desde la décima montaña. En el cielo había algo oculto, un ser con una máscarad en blanco sin emociones, lo miraba. Era el Décimo…. Por un momento, Leo lo miro, como si hubiera esperado su llegada. Dos seres se miraban, con una fuerza que parecía estar igualada. Adrián presencio el ascenso de su padre al Reino Soberano, y también la formación de lo Antiguo. Las lunas representaban que lo antiguo había nacido. Pero parecía que su joven padre tampoco sabía que era lo que había creado. “Es tal y como lo dijo, su sangre puede dar nacimiento a lo antiguo, nació de la sangre de un Dios” – Dijo Leo, mientras miraba todo su cuerpo. Nunca lo hubiera logrado, si no hubiera sido por esas cinco gotas de sangre doradas. El más mínimo incidente y hubiera muerto, por crear algo que no debía existir, y esto también fue posible porque el Gran Emperador lo protegía, la barrera de la secta estaba activada al máximo. Nada podía entrar con un Gran Emperador presente. Ni siquiera el Décimo se atrevía, había pocas cosas a los cuales temía, pero el Gran Emperador era uno de ellos. Se desvaneció del cielo, esperando. “El Décimo sabía que el quinceavo había aparecido, nunca se rindió en buscarlo, pero, no se atrevía a acercarse cuando lo encontró, un Gran Emperador, aunque este debilitado son seres que están medio paso hacia lo Inmortal” Dijo Dialo mientras cambiaba las imágenes. Adrián no se atrevió a preguntar a que se refería con lo Inmortal, naturalmente algún día lo entendería. “El Décimo sabía que no podía acercarse al Quinceavo, mientras un Gran Emperador estuviera cerca, por lo cual no tuvo otra opción…que despertar al Demonio Soberano”
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Estás leyendo el capítulo 289 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 346 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.