Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 290 online gratis en español
El demonio Soberano, aquel ser en el cielo que era alabado por miles de razas.
Su contaminación trajo al mundo nueva vida.
Y marco el declive de la raza humana.
Acabo con cientos y asesino a miles con solo abrir sus ojos.
Daño por completo el Dao Celestial de los humanos, acabo con cientos de miles de años de represión.
Por lo cual era alabado y venerado.
La raza humana nunca se recuperó, solo siguió existiendo con miedo y temor.
A pesar de que intento asesinar al Demonio Soberano, nunca pudo hacerlo, tal intento termino en su destrucción.
Los cielos ya no favorecían a la humanidad, los cielos ya no favorecían a nadie.
Los años siguieron pasando en los recuerdos.
El Joven Leo se levantó como un dragón luego de formar su Sol Soberano.
Sus Lunas en sus ojos, llevaron su cuerpo físico hacia un nivel nunca antes escrito.
Al ver tan poderoso cuerpo físico, el cual podía soportar incluso ataques de Tesoros Celestiales de medio nivel.
El Gran Emperador, de la Montaña Celestial lo nombro Soberano Antiguo.
Llamo a su técnica el legado del Antiguo Inmortal, una técnica de refinamiento, el cual el mismo había creado con la sangre del Dios.
Era su mayor arma.
Cuando las guerras de expansión comenzaron por parte de las cinco super razas, el Soberano Antiguo fue quien comando sus tropas hacia la batalla.
Por donde pasaba solo sucedían dos cosas.
O era una masacre, o una aplastante victoria.
Se levanto como un héroe para toda la raza humana.
Incluso un poderoso Emperador Demoniaco lo quiso asesinar, su batalla entre ambos, termino con el cuerpo destruido del Emperador Demoniaco y su alma escapando.
Su cuerpo físico se volvió un arma tan poderosa, que el campo de batalla se volteaba a su favor.
Cuando las guerras de expansión acabaron.
Con un empate entre ambos bandos.
Toda la raza humana había aguantado la super invasión de sus tierras, pero había pagado con millones de vidas.
No fue una guerra fácil, pero se había llegado a un acuerdo un alto fuego con algunas de las super razas.
Pero la raza Demoniaca fue quien no tolero este alto al fuego.
Habían recibido información privilegiada, el Demonio Soberano estaba a punto de despertar.
Por lo cual toda la secta del Dios Demonio se movilizo.
No les importaba cuantos murieran mientras los ojos del Demonio se abrieran, la raza humana perdería.
Era una catástrofe, la cual despertó a los tres Grandes Emperadores.
Todas las sectas de la raza humana, todas las familias, y todas las regiones, nuevamente volvieron a movilizarse.
La cantidad de vidas que se alzaron ese día, fueron de cientos de miles de millones.
Fue como una marea, dispuesta a luchar hasta el final.
En esta movilización, el Soberano Antiguo había desaparecido.
Cuando Adrián observo donde apareció su padre.
Fue el lugar que siempre recordaba.
Era en el continente Suaking.
Apareció en su cielo, mostrando una mirada complicada, mientras en sus brazos llevaba a un pequeño envuelto en mantas.
“No tengo recuerdos de tu madre, por lo cual ni yo sé quién es…cuando te vi, tú ya estabas en sus brazos, no importa cuánto indague, cuanto busque en su memoria, el resultado fue el mismo, el recuerdo de tu madre desapareció”
Adrián solo suspiro a las palabras de Dialo, nunca pensó que ni el, supiera quien era su madre, era un misterio, solo apareció su padre en ese lugar, aunque Adrián recordaba a una mujer junto a su padre.
La siguiente escena lo explico todo.
El Soberano Antiguo llego a la ciudad de la Estrella del Fin.
Con su cultivo, fue fácil engañar a una mujer para que se hiciera pasar por su esposa.
Y también engañar a toda la ciudad.
Creo una historia y modifico la percepción de todas las personas.
A la vez que una sede filial de la secta del Emperador de la Montaña Celestial también se instaló en esta ciudad.
Para todos fue natural, y nadie sospecho del Soberano Antiguo, ni de la sede filias de la secta del Emperador de la montaña Celestial.
Para todos, su percepción fue alterada, hasta el punto donde todo transcurrió con normalidad.
El Soberano Antiguo en su casa empezó a tallar en madera.
Hizo muchas figuras.
Pero lo mas impresionante fue que tallo una figura de nivel monumental, con la montaña de al lado.
Adrián recordaba muy bien esa montaña, era donde acompañaba a su padre para cazar.
Pero esa montaña estaba siendo remodelada en las manos de su padre.
Nadie notaba como tallaba sobre una montaña entera, toda percepción fue alterada.
Incluso las sectas en el lugar, y los cultivadores, no se acercaron.
Era como una zona prohibida.
El Soberano Antiguo tallo por dos años enteros.
Hasta que la estatua estuvo terminada.
Cuando Adrián observo la estatua, era la misma que la había protegido cuando los ojos del Demonio Soberano se abrieron.
El Soberano Antiguo contemplo la estatua, al mismo tiempo que observaba a un pequeño niño aprendiendo a caminar.
Después no perdió el tiempo.
Empezó su segundo tallado, en una inmensa corteza de Árbol.
Esta corteza era gigantesca, tanto que abarcaba toda la ciudad misma.
Pero nadie le prestaba atención.
Simplemente empezó a tallar nuevamente.
Los años transcurrieron.
La segunda talla de madera se completó, pero había desaparecido del cielo.
El niño había crecido, y su padre caminaba junto a el por las montañas.
Sin embargo, Dialo paro un momento el paso de las imágenes, mientras fruncia los ceños.
“¿Qué sucede?” – Pregunto Adrián, sabia que este era el día donde la cabeza del Demonio Soberano acabaría con toda la ciudad.
Dialo dio una sonrisa pequeña.
“Estos ya no son mis recuerdos, nunca supe de ti, ni tampoco que hizo tu padre en esta ciudad, en este tiempo él ya me había ocultado, lo que yo vi, fue solo cuando el Demonio Soberano abrió nuevamente los ojos”
Cuando Dialo dijo tales palabras.
De pronto un agujero oscuro partió la realidad de este lugar.
El ser Antiguo apareció de nuevo.
Miro a ambos.
Antes de decir unas palabras.
“Yo nací en este momento”
Ahora los recuerdos cambiaron.
El ser antiguo movió las manos.
La historia continua tal y como Adrián lo recordó.
El Demonio Soberano abrió los ojos de nuevo.
Su padre levanto una decena de estatuas hacia el rostro demoniaco.
El Demonio Soberano acabo con toda la vida en la ciudad, acabo con todos los seres vivientes.
Pero no acabo con él.
Su padre había desaparecido.
Pero, cinco estatuas resistieron, las estatuas que lo protegieron.
Cada una de ellas las cuales apenas habían resistido tal mirada.
Empezaron a moverse hacia su cuerpo.
Como si se tratara de un gusano, las estatuas se convirtieron en seda, y empezaron a formar un capullo a su alrededor.
Las cinco estatuas se derrumbaron en un contorno dorado y oscuro, se formaron cinco gotas de sangre, las cuales empezaron a entrar en su pequeño cuerpo.
Cada gota de sangre reaccionaba de una manera distinta.
Modificaba su cuerpo, y a la vez lo hacia mas fuerte.
Estaba creando algo nuevo, algo que permanecería en su interior, hasta que se despertara.
“Nuestro padre me ordeno ocultarme, hasta que estuviéramos listo, soy su legado, tuve que esconderte del Décimo por un largo tiempo, esperar hasta que se cansara, hasta que su mirada se apartara de todos los Continentes”
Cuando dijo su mirada.
Adrián miro hacia el cielo.
Después de que su padre desapareciera, aparte de los ojos del Demonio Soberano, algo mas apareció, unos ojos que miraban, como si estuvieran buscando algo.
Pero no lo encontraba.
Era el Décimo, pero no había nada mas que mirar, los recuerdos terminaban en este punto.
Adrián miro a su yo antiguo.
Era la herencia que su padre le dejo.
Algo que se puede enfrentar a lo divino.
Al mismo tiempo que lo protegió todo el tiempo posible, para que el Décimo no lo descubriera.
Nació de la talla de madera de su padre, y despertó cuando Adrián tallo a su propia familia.
Al final, lo único que habían hecho era protegerlo.
“Gracias” – Fue lo que dijo Adrián, su corazón se tranquilizó.
Pero al mismo tiempo, cuando observo al Decimo, pudo haber sido su destino, una vida llena de muerte y desesperación, con un resentimiento que abarcaría el cielo mismo.
El Décimo se hundió en su miseria, todo lo que hacía fue para que esa miseria se expandiera por toda la vida existente.
El Décimo no se detendría, no pararía ante nada.
Lo único que acabaría con su locura, sería su muerte.
Dialo movió sus manos, antes de que la proyección de un pequeño árbol se mostrara.
Este árbol contenía 16 frutos, estos frutos brillaban con una luz misteriosa, de los 16, solo el Décimo y el quinceavo brillaban con más fuerza, Adrián observo que el último de los frutos era el más pequeño y con menos luz que todos.
“Estas son las frutas del Dao, cada portador creo una, nunca lo supieron, tomé su poder y poco a poco los fui madurando”
“El Décimo sabe la existencia de estas Frutas, solo falta una más, y podre crear una Fruta de Dao Suprema, al principio idee un plan para usarlas para una reencarnación nirvanica, y escapar de este mundo, para ir en busca…de mi amigo”
Cuando Dialo dijo tales palabras, su mirada se volvió solemne, era un Diablo, y había pasado toda su vida casi encerrado, estaba preocupado por su amigo, se lamentaba mucho no haberlo podido ayudar en el momento decisivo, al final tuvo que volverse el protector del Diablo Celestial.
“Si quieres saber la verdad, el Diablo Celestial no sabe nada de estas Frutas, fueron una creación mía, pero que ahora no me sirven, ya no puedo continuar con la reencarnación nirvanica, ni tampoco usarlas a mi favor, estas frutas fueron bañadas con la sangre de antiguos portadores, todos tiene una línea de sangre del Diablo Celestial, mientras existan, el Décimo nunca permitirá que estas frutas salgan de este lugar, ya no tengo la fuerza para matarlo”
“Tu, eres el último, la última pieza para formar la fruta de Dao Suprema, una vez que tu cultivo llegue a la iluminación y te abras paso hacia el Reino de los Reyes Celestiales, pasaron dos cosas, o todas estas frutas se unirán contigo, o el Décimo te habrá poseído y se hará con todas las frutas, consiguiendo su objetivo y volviéndose un ser Supremo”
Menciono Dialo.
Aunque sus palabras sonaban como lamentos.
Debió haber actuado cuando aún podía, debió acabar con el Décimo aun si eso significaba arriesgar su vida.
Pero, no podía dejar su misión de proteger al Diablo Celestial.
Su fuerza también era un catalizador para que los Antiguos no despertaran por completo.
Sin embargo, luego de miles de años, su fuerza ya no era suficiente.
Sabía que tarde o temprano, el Diablo y el Dios saldrían de ese sello.
No sabía si como los verdaderos, o los antiguos.
La mayor razón para creer que se liberarían, era que ya tenían contacto con el mundo exterior, a pesar de que las bendiciones fueran una mejora absoluta, también significaba que tales seres estaban despertando.
No quedaba mucho tiempo, y todo el peso recaía sobre un pequeño niño.
Al final solo Dialo se culpaba de todo lo que estaba sucediendo.
Los tres volvieron a la ciudad de la estrella del Fin.
Adrián solo suspiro un poco cansado, al mismo tiempo que fruncia los ceños.
Siempre se preguntaba, porque seguía vivo, quizás la respuesta, era solo una, y esa fue…
“Sobrevivir…” - Sus pensamientos se habían calmado, y su corazón había desenrollado el nudo que lo ataba.
Al final sabía que el Décimo siempre lo trataría de buscar.
Siempre lo trataría de encontrar, incluso si se escondiera.
No había salida ni escapatoria, era lo mismo con los Antiguos, una vez que despertaran, el terminaría muerto.
No había muchas opciones. Mas que Sobrevivir.

Continúa leyendo
UN ETERNO FINAL (Novela)
Capítulo 291
UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 290
Estás leyendo el capítulo 290 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 5 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.