Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 288 online gratis en español
“El resentimiento inundo el corazón del Décimo, fue un resentimiento y una furia inmensa que alimento su propia mente, lo único que pensó, fue en matar al Demonio Soberano”
“Su resentimiento fue tal, que nunca uso mis hechizos, aunque fue nombrado como el Décimo, su locura llego a todo el continente Supremo, el cual estaba agonizando, lo llevo a un frenesí que afecto incluso a todas las razas”
“Había perdido a toda su familia, y luego perdió a su maestro, su corazón se hundió en la rabia absoluta, ya no era un cultivador, ya no buscaba cultivar el Dao, si no, quería algo más, algo más poderoso, para acabar con la cabeza del Demonio Soberano”
Las imágenes pasaron.
El Décimo había nacido, y uso toda su fuerza para traer un caos total a todas las razas del continente Supremo.
Apareció sobre cada una de las razas recién nacidas, y las convertía en montañas de cadáveres.
Convertía regiones enteras en montañas de cadáveres. Mientras absorbía la contaminación en su cuerpo.
Las razas nacidas de la contaminación, trataron de defenderse.
Pero no pudieron.
El Décimo usaba su propia fuerza para abarcar toda una región, y convertir a todos sus habitantes en su propia fuerza.
Su fuerza y su resentimiento crecían a medida que se hacía más fuerte.
Nuevamente había revivido una bestia.
Pero sus actos no parecían al azar.
Se movía inteligentemente.
“¿Qué es lo que hace?” – Pregunto Adrian.
Tales muertes, y la destrucción de muchas razas nacidas de la contaminación, le hizo ver, que algunas no nacieron para la batalla, algunas razas solo eran simples seres que tomaron inteligencia, y se organizaron para formar una simple comunidad.
Fue el Décimo, quien los destruía con una rapidez y fuerza sorprendente.
Sin embargo, acomodaba los cuerpos en altares gigantescos repartidos por más de veinte regiones.
Montañas y montañas de cadáveres, se acomodaban en los altares los cuales brillaban con una luz extraña.
Dialo solo frunció los ceños.
“En su locura, el Décimo hizo un trato con el fragmente del Dios Ancestral, los 3 Emperadores Supremos no pudieron matar a este Dios, por lo cual lo sellaron por todo el Continente Supremo, encontrar un fragmento es casi imposible, pero el Décimo asesino y construyo sus altares para llamarlo devuelta”
Los altares brillaron por todas las veinte regiones.
Formaron un símbolo.
Un Símbolo de lo Infinito.
Su aura rompió las veinte regiones, y los altares se tragaron todos los cuerpos, era su ofrenda.
En recompensa los ojos del Décimo cambiaron, ya no eran unos ojos normales, ahora había un símbolo Infinito.
A la vez que su cuerpo cambio, su aura ya no era humana, se estaba acercando a lo Divino.
Su fuerza supero todos los límites.
Pero incluso con un aura tan descomunal, las lágrimas caían de sus ojos.
“¡No es suficiente!”
Se dijo así mismo, antes de desaparecer de las regiones.
Dialo suspiro, quizás debió haber intervenido, pero el corazón del Décimo estaba tan roto y su mente tan cicatrizada, que era imposible razonar con alguien como él.
Las manos de Dialo se movieron.
“El Décimo nunca se detuvo, ideo otro plan, si él no era suficiente, entonces entrenaría al próximo, consiguió un discípulo con el mejor talento posible, para cultivarlo”
Las imágenes mostraron a un maestro canoso, junto con su discípulo sonriente.
El Décimo había dejado de asesinar, había construido una secta en una montaña, y enseño como un maestro hacia todos los cultivadores.
El tiempo paso, y de los miles uno destaco.
El Décimo le entrego la máscara, y lo nombro el onceavo.
Fue un evento maravilloso, el cual provoco incluso que el cielo temblara.
Pero lo que Adrián miraba, no era al Decimo feliz, si no una tristeza absoluta, de sus ojos lágrimas de sangre caían, mientras le daba una sonrisa y felicitación a su discípulo
“Fue en este momento que decidí intervenir, el Décimo no tenía planes de luchar junto con su discípulo, si no que quería poseerlo, y así conseguir su talento, se había dado cuenta, que solo de esa forma, lograría un estado como ningún otro”
Dialo apretó sus manos.
Mientras en otra escena, el Onceavo escapaba de la secta, voló a una velocidad sorprendente, y con un tesoro lanzo la máscara del Diablo Celestial a lo desconocido.
El Tesoro desapareció de la faz de la tierra, moviendo la ley consigo.
“¿Por qué?” – Detrás del Onceavo apareció el Décimo.
Con una pregunta, y una sonrisa en su rostro.
El Onceavo solo miro a su maestro, su aura estaba al máximo.
“Maestro…usted quien me acogió, no puedo expresar cuento lo respeto, ¡Pero…por ese mismo respeto debo detenerlo!”
El aura del Onceavo se manifestó.
Barrio todo el cielo y la tierra.
El Decimo solo se rio, ambas auras chocaron desfigurando el espacio mismo.
“Me has desobedecido” – Fue lo único que dijo, antes de que la lucha comenzara.
Las imágenes siguieron cambiando.
La mascara del Diablo Celestial paso por varios continentes aledaños al continente supremos, donde se asentaba, la gente construía Iglesias a su alrededor.
En uno de los continentes, un joven agricultor encontró la máscara.
El doceavo apareció, pero el Décimo lo encontró demasiado temprano.
Por lo cual no dudo en realizar el tercer hechizo, su cuerpo se destruyó, pero aparto la máscara del Diablo Celestial del Decimo.
Pero el Decimo no pararía, no importaba donde se escondiera, donde aparecía.
Siempre lograba encontrarlo.
El treceavo y el catorceavo no tuvieron oportunidad contra el Décimo.
Su destino se vio opacado por la locura, y el resentimiento del Décimo, quien había logrado absorber los cuerpos de todos los portadores de la mascara del Diablo Celestial, en sus ojos el símbolo Infinito brillaba con una luz misteriosa, que cada vez se hacia mas fuerte.
Parecía imparable.
“Hice todo lo posible para liberarme del Décimo, lamentablemente fue muy tarde”
Dialo parecía decir tales palabras con una tristeza aun presente.
El Decimo fue una piedra en sus zapatos de la cual no pudo deshacerse.
Fue su error dejarlo progresar, hasta el punto donde nadie pudo detenerlo.
“El Décimo en el auge de sus poderes, ya era tan poderoso como un Emperador, no había nadie que pudiera hacerle frente, hasta que tuve una idea, esta vez no aparecería en cualquier lugar, lo haría en una de las sectas más poderosas de la raza Humana”
“No tuve otra opción, era la única manera de poder frenarlo, en ese momento, la única secta que aún tenía un gran Emperador, la secta del Emperador de la Montaña Celestial”
Cuando Dialo hablo, las imágenes cambiaron.
Esta vez, aparecieron diez montañas.
Las nueve montañas se dividían en subniveles, pero lo que a Adrián le sorprendió fue la decima montaña.
No era una montaña en sí, era el mismísimo sol y detrás suyo una montaña gigantesca.
Nueve planetas giraban a su alrededor, y nebulosas con estrellas más pequeñas se escondían en su interior.
Este lugar, tenia un aura simplemente increíble, y una energía que parecía romper el cielo.
Era un lugar mucho mas poderoso que el Santuario del Sueño Inmortal.
“Fue en este lugar, que tu padre me encontró…”
Cuando dijo tales palabras.
Había un joven apuesto en una de las nueve montañas.
Era muy alegre y carismático, y se la pasaba molestando a sus compañeras marciales.
Detrás suyo un viejo apareció.
“¡Otra vez molestando a tus hermanas marciales! ¡Realmente me haces dudar si eres mi nieto o no!” – El Viejo grito, reprimiéndolo en el acto.
El joven cayo al suelo por tal reprimiendo, se topo la cabeza y le sonrió al viejo.
“Vamos abuelo, solo estaba jugando, además, ya es hora de que busca pareja, no”
“Aun eres muy joven, y no manches el apellido Dousi, que, si no, te lo quito, ahora vamos, hay mucho que hacer”
El Joven se rio, y luego de decir alguna palabra amargamente, asintió ante las palabras del viejo.
Ambos caminaron por un sendero la cual comunicaba las nueve montañas.
“Escucha Leo, aunque tu cultivo es el más alto de esta generación, el Gran Emperador ya designo a uno de sus nietos como su nuevo sucesor, la familia Dousi aunque tengamos tres Emperadores aun vivos, no podemos oponernos a su gracia, pero a cambio dejo que escojas un tesoro, de la gran Tesorería”
El Viejo comento a su nieto, Leo Dousi, sobre lo que había sucedido tras bambalinas, el consejo de Ancianos y el Gran Emperador había designado su sucesor, sin contar antes la aprobación tacita de todos los Ancianos.
Por lo cual, para calmar su furia, decidió abrir la gran Tesorería para que la furia no aumentara.
Todo el consejo de Ancianos, conocía que el Gran Emperador estaba muy mal herido, por su batalla contra la cabeza Demoniaca.
Por lo cual no había tiempo para mas sucesiones, decidió hacerlo por la fuerza, y escoger a su nieto con la sangre mas pura.
Fue una decisión apresurada, pero lo cierto es que el Gran Emperador no tenia mucho tiempo, si no regresaba a descansar, su vida se acortaría mas de lo que ya se encontraba.
Cada Gran Emperador que le quedaba al Imperio era un bien valioso para su supervivencia.
Leo Dousi no se quejó en absoluto, no le importaba ser el sucesor del Gran Emperador.
Sin embargo, estaba extasiado por escoger un gran Tesoro.
Y si pudiera, ser elegido por un Tesoro Celestial de Alto Grado.
Al verlo tan entusiasmado, el viejo sonrió, su nieto era el genio de toda la secta del Emperador de la Montaña Celestial, él fue quien más se enojó cuando se designó el nuevo sucesor.
Las imágenes pasaron.
Una gran bóveda ubicada en la cima de la novena montaña se abrió.
El joven Leo se aventuró adentro, a pesar de que había tesoros increíbles, ninguno llamo su atención.
A la vez que, por alguna razón, los tesoros celestiales de Alto Nivel no lo escogían.
Se dio cuenta de que, en la cima de estos poderosos tesoros, existía una mascara blanca sin emociones.
Cuando salió.
Todos los demás elegidos, fueron escogidos por tesoros celestiales de nivel bajo y medio.
Eran tesoros sorprendentes.
Pero todos esperaban el regreso del joven Leo.
Después de todo su cultivo era sorprendente a su edad, y con tal talento, los tesoros celestiales de Alto Nivel debieron haberse estado peleando por él.
Sin embargo, cuando salió.
Solo había una sonrisa despreocupada en su rostro.
“Vámonos abuelo” – Fue lo único que dijo a su abuelo.
No hubo ninguna reacción en la tesorería, ni tampoco ningún signo espiritual que declaraba que el joven Leo había conseguido un Tesoro.
Por lo cual, todo fue un misterio.
El Viejo miro a su nieto, quiso preguntarle que fue lo que encontró adentro, o que sucedió, pero viendo que no hubo ningún cambio de expresión en su rostro, solo suspiro.
Adrián quien miraba junto con Dialo, siguió de cerca a su padre por todos estos recuerdos.
La mascara del Diablo Celestial asustaba incluso a los Tesoros Celestiales de Alto Nivel.
Por lo cual fue el tesoro que eligió entre todos.
Dialo movió sus manos, pasando los recuerdos.
Pasaron los años para el Joven Leo, su cultivo se volvió profundo.
A pesar de que ya existía un nuevo sucesor en la secta del Emperador de la Montaña Celestial.
La fuerza de Leo Dousi era sorprendente, nadie en su generación podía igualarlo.
Fue el primero de su generación, que levanto un mundo entero en tan solo cien años.
Ni siquiera los grandes genios de la capital Imperial podían igualarlo.
Había llegado al Reino Rey, y su fuerza fue impresionante.
No se enfrento contra los genios a quienes había derrotado.
Fue a otras razas, primero reto al máximo genio de las bestias sagradas, en un enfrentamiento único, doblego al Rey Dragon de la época en tan solo cien movimientos.
Luego rompió a la Reina insecto en más de mil fragmentos, para que no pudiera volver a regenerar su cuerpo.
Por último, fue a la raza mas poderosa hacia la raza de los Demonios.
Su lucha contra el hijo Sagrado del Rey Demonio.
Fue la mas temeraria.
Destrozo por completo varias regiones enteras.
Pero al final…El joven Leo resulto ser el ganador.
No mato a ninguno de sus oponentes, si lo hacia las super razas estarían enojadas, y no era el momento de comenzar una guerra.
Cuando regreso a la raza humana, fue recibido como un héroe.
Se gano el apodo del Rey de la noche oscura.
Esto debido a sus artes mágicas.
Adrián observo las proezas de su padre, aunque no pudo observar contra la gente que se enfrentaba, eran seres borrosos de distintas razas.
Hubo muchas cosas que quedaron borrosas.
Pero demostró la superioridad de su padre, ante todas las razas.
Sin embargo, parecía, que tales asuntos no eran de importancia para su padre.
Volvió nuevamente a la novena montaña.
Su abuelo lo recibió con todos los halagos posibles.
Ya era un héroe entre su generación, se había levantando de una forma tan poderosa, que prácticamente no había otro que pudiera superarlo.
Pero tales palabras no lo reconfortaron, solo provocaron que mirara el cielo con aun mas profundidad.
Como si pudiera ver que se esconde en ese lugar.
Luego de pensarlo mucho, desapareció de la novena montaña.
Las imágenes siguieron pasando.
Hasta que su padre llego a una plataforma blanca en la mitad del cielo.
“En este momento, tu padre creo lo Antiguo”
Adrián reconoció el lugar donde se encontraban.
Era la plataforma donde obtuvo al Dios.

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UN ETERNO FINAL (Novela)
Capítulo 289
UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 288
Estás leyendo el capítulo 288 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.