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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 287 online gratis en español

En el norte. En un pueblo donde la devastación del frio cayó ante los mortales, y donde nadie podía hacer nada para salvarlos. Un niño pequeño corría con una daga en la mano, mientras sujetaba un poco de pan apoyado en su ropa. El niño tenía varias cicatrices en su rostro. A la vez, que sus ojos no eran el de un niño, parecían ser los ojos de una bestia, bautizados por la locura y el hambre. El niño conoció la devastación del Frio. El gélido frio destruyo todo el pueblo. Sin comida, y sin ayuda, pronto la anarquía llego, los adultos se pelearon por los recursos, cuando los recursos escasearon comenzó el asesinato. El asesinato convirtió a las personas en perros rabiosos, y los perros se convirtieron en comida. No importaba el orden o las leyes que alguna vez hubo, solo el instinto de supervivencia marco a todo este pequeño pueblo. Incluso al pequeño niño, quien corrió hasta una casa cercana. En esa casa había una pequeña niña de cinco años, quien estaba acurrucada con toda la ropa que había en el lugar. “¡Hermano…!” Dijo la pequeña niña. El niño pequeño se acercó con el pan a su lado. Lo partió a la mitad y se lo dio a su pequeña hermana. “Come, no hay mucho, y pronto buscare algo de nuevo, no tienes que preocuparte, estaremos bien, yo te protegeré hermana” – Dijo el niño con gran entusiasmo, incluso con las cicatrices en su rostro. Por su hermana, era capaz de hacer todo, incluso si eso le obligaba a asesinar por comida. La hermana miraba con una cara de tristeza a su hermano, pero el hermano le acaricio la cabeza. “No te preocupes, solo come, si” “Está bien, hermano” En la pequeña casa dos hermanos comieron alegremente, no había ningún adulto a su alrededor, y el frio, y la nieve seguían cayendo desde el cielo hacia la tierra. Los días pasaron. La nieve seguía aumentando, parecía que no acabaría, hasta dejar enterrado el pueblo entero. El hermano siguió matando por un trozo de comida, pero incluso de esa forma, el hielo trajo consigo más que hambre, trajo también enfermedad. El hermano sabía que no podía quedarse mucho tiempo en este lugar, su hermana se había enfermado. Por lo cual, con toda la comida que habían ahorrado, el hermano cargo a su hermana en su espalda y salieron para buscar un lugar mejor para vivir. “Her…hermano…..cof..cof…estas bien” – Preguntaba la hermana, no pudo hacer mucho por sí misma, y tampoco podía ver el rostro de su hermano, el cual ya no parecía un niño, pero para ella, siempre seria su amado hermano. Las peleas por la comida, y la sangre que derramo, habían cambiado su rostro, las cicatrices profundas no sanaban, y algunas se habían expandido hasta desfigurarle el rostro. Pero el hermano siguió caminando junto con su hermana en la espalda. “Estaremos bien, duerme, te despertare cuando lleguemos a un lugar seguro” – Fue lo único que dijo, mientras hacía todo lo posible para no tropezarse por la nieve profunda. “Está bien…cof..cof” – Su hermana seguía enferma, pero el hermano no iba a rendirse tan fácilmente. Camino, con todas sus fuerzas, no había tiempo de detenerse. Ese era su única mentalidad. Siempre llevaba la única promesa que le había hecho a su madre. (Protege a tu hermana, ahora eres el hermano mayor, pequeño Zhiao) Fueron las últimas palabras de su moribunda madre, por lo cual, sin importar el cansancio, sin importarle si estaba cansado, mordió fuerte y siguió con todas las fuerzas que le quedaba. No sabía por cuanto tiempo había caminado, pero su mirada estaba cansada. Su cuerpo destrozado, y su mente solo seguir por instinto propio. La nieve siguió cayendo sin parar, ocultando lo que había adelante. Los pasos del hermano seguían siendo firmes, pero pesados. La nieve empezó a llegarle hasta la cintura. Los pasos empezaron a volver lentos, y la comida se estaba agotando. La caída de nieve parecía ser una desolación, el cual afecto a todo el continente. Pero el haber caminado sin descanso, le había favorecido. Pronto llego a un nuevo pueblo. Esto lo hizo emocionarse, finalmente podría salvar a su hermana. Coloco a su hermana en un callejón escondido de todo. “Espérame aquí, traeré un poco de comida” Sus palabras eran débiles, mientras sacaba una daga de su arrugada camisa. Sostuvo la daga con fuerza. “Hermano…cof…cof….está bien esperare” – la pequeña hermana hace mucho que había comprendido lo que hacia su hermano, para que ella pudiera seguir viviendo. Su corazón se ponía triste, por ver a su hermano de esa forma. Pero estaba débil, sus parpados se hacían pesados, y el frio se hacía acogedor, no se lo había dicho a su hermano para no preocuparlo. Mientras la pequeña hermana miraba el cielo. Solo dijo una oración. “Por favor, que los cielos protejan a mi hermano…” Luego de decir tales palabras, sus ojos se cerraron con una sonrisa. El frio tan helado, finalmente se la había llevado. En ese callejón, después de unas horas. Un niño regreso, con heridas por todo su cuerpo, y una manzana en su mano. Sus manos temblaban mientras tocaba el rostro de su hermana. La abrazo con todas sus fuerzas. Mientras gritaba. “…… ¡Los cielos me han quitado a mi hermana!” Fue lo que se repetía, en su mente, en su corazón, empezó a odiar, odiaba la vida, odiaba a las personas, y odiaba a los cielos, odiaba a quienes se habían llevado a su hermana. No le importo la vida ni la muerte. Continuo su matanza, no por comida. Si no con una oración en su mente. (Protege a tu hermana) “Mi hermana se ha ido” Fue lo único que decía, mientras en ese pequeño callejón, al lado de su hermana, aparecía una máscara en blanco. Muchos años pasaron. En el continente del Invierno Eterno. Una super secta se levantó, fueron conocidos como la raza del Hielo Impuro. Seres hechos a base del frio mismo. Habían acabado con todas las personas del Continente del Invierno Eterno para que su raza se levantara. Como una super secta, los expertos como los cielos no faltaron. Pero…un día, en las puertas de su secta. Una persona apareció…llevaba una máscara blanca…y lágrimas caían de su rostro. Ese día, la super secta de la raza del Hielo Impuro, desapareció, sus montañas de hielo se derrumbaron. Y una risa estridente lleno todos los salones. “¡EL CIELO ME QUITO A MI HERMANA, Y YO ME APODERARE DEL CIELO!” Su risa provoco que el hielo antiguo se fundiera, y cayera sobre toda la super secta. Provocando que todo el continente su hundiera hasta las profundidades del mar. El tiempo siguió, los continentes en toda su extensión empezaron a desaparecer uno por uno. Primero fueron pequeños continente, luego continentes de tamaño mediano, hasta llegar a continentes gigantescos. Todos cayeron con la misma oración, y la misma persona. El Continente Supremo no se quedó con los brazos cruzados. Al ver que nada podía detenerlo. Mandaron a sus expertos. Expertos que lucharon por más de cien años con aquella entidad. Tras más de cien años de lucha, finalmente lograron acorralarlo y dejarlo mal herido. Eran cinco expertos, tan poderosos que en el continente Supremo gobernaban cada uno más de diez regiones enteras. Los cinco fueron forzados a usar toda su fuerza para detener a un tipo en su locura. Miraron a tal ser con la máscara en blanco. Nada podía salvarlo. Hasta que uno de los cinco dio un paso. “¿Qué haces hermano Quinto? Acaso quieres perdonarlo…” Uno de los expertos pregunto gravemente, este tipo, ese loco con una máscara en blanco había sido acorralado por cinco expertos, y, aun así, aun con sus heridas los miraba con ferocidad. El hermano Quinto, tenía la apariencia de un joven, y una mirada sincera. Vestía una túnica blanca, y manejaba un báculo dorado, el cual lo hacía ver como un Inmortal. “Ya no es una amenaza, además, no quiero perdonarlo, quiero que se vuelva mi discípulo” “¡Que! ¡Te has vuelto loco Quinto!” Tras sus palabras, el Quinto se acercó hacia el loco como lo llamaban. El Quinto estiro sus manos. “Puedo ver tu tristeza y tu dolor, vuélvete mi discípulo, te prometo que desde ahora yo te protegeré” Dijo el Quinto, su aura destello, lo hacían parecer la única persona del mundo, que podía decir tales palabras con tal afirmación. La locura, el odio y la tristeza del que alguna fue el pequeño Zhiao, se detuvieron un momento tras escuchar tales palabras. Por alguna razón, tras ver el rostro del Quinto y esa mirada sincera, su alma sintió por un momento…paz. Su odio lo había cambiado, tanto, que ni el mismo se reconocía. Pero por alguna razón, la persona frente suyo, se preocupaba por él. “Yo….Zhiao Fang prometo seguir al maestro…” – Dijo Zhiao Fang, luego de quitarse la máscara blanca. Finalmente, su rostro salía a la luz, antes de inclinarse ante el quinto, toda su vida paso asesinando, pero por fin, encontró un poco de calma. “Y yo Zu Long te acepto como discípulo…” Luego de decir tales palabras. Los otros cuatro no pudieron decir nada más, se había tomado una decisión. Además, de que el Quinto era muy fuerte, así, que solo pudieron suspirar con resignación. Fue en ese momento, que en el cielo dos figuras aparecieron. Una tenía la forma de un Diablo con un cuerpo musculoso, y venas negras que recorrían su cuerpo, una mirada terrorífica, y un pelo negro que podía llegar hasta su cintura. A su lado, un humano de pelo y ojos violetas. Parecían seres ajenos a este mundo. Estos dos seres eran nada más y menos que Dialo y Adrian. Adrian lo había visto todo, y Dialo fue quien cambiaba la escena tras bambalinas. “Fue en este momento…que tome mi peor decisión” – Se dijo así mismo Dialo. Mientras Adrian miraba al antiguo portador de la máscara del Diablo Celestial, el que se hacía llamar Quinto. Los otros seres, Adrian no podía sentirlos ni verlos, solo había dos seres que eran los protagonistas en este lugar, eran el Quinto y Zhiao Fang. Aquel que se convertiría en el Décimo. Dialo movió sus manos. Esta vez mostrando un lugar que parecía ser sacado de un sueño Inmortal. Un palacio Inmortal brillaba en este lugar, había varios mundos decorando el palacio, en total 33 mundos de diferentes tamaños y colores brillaban arriba de tal palacio. Un aura devastadora se manifestaba de tales mundos. Además, de vez en cuando, caminaban algunos gigantes los cuales sostenían estrellas en sus manos, mientras eran dirigidos por un humano. La tierra se había convertido en piedra decorativa, la cual no importaba que tan fuerte lo pisaran, no se rompería ni, aunque los mundos cayeran. Si alguien pudiera ver al cielo en este lugar, vería que este palacio Inmortal tenía sus propia luna y estrella, además, de varias constelaciones dando vueltas encima suyo. Fue en este lugar, también donde existía una bestia gigantesca, la cual era más grande que un mundo mismo, caminaba con una montaña en su espalda. La montaña era gigantesca, pero la bestia lo era aún más. Caminaba de un lado a otro, recorriendo este sueño inmortal. Evitaba las estatuas que deslumbraban toda la zona. Cuando Adrian miro esta zona, sintió como si un aire inmortal lo cubriera de cabeza hacia los pies. Una energía inmensa podía sentirse por todo el lugar. Y esos mundos arriba de ese palacio, tenían a personas dentro cerrados los ojos. Cada uno de ellos era un experto infalible. Pero lo que más temía no eran ellos, si no las constelaciones arriba suyo, no podía mirar que había ahí, pero la energía que se sentía en ese lugar, eran suficiente como para acabar con toda la raza de los Necrófagos. Quien quiera que estuviera ahí. Debía ser un experto insondable. Pero en ninguno de esos lugares se encontraba Zhiao Fang, fue en el pico de la montaña, en la espalda de tal bestia, que Zhiao Fang estaba junto con su maestro. El Quinto y Zhiao Feng caminaban por la montaña. Subiendo paso a paso, hasta llegar a la cima. Cuando ambos llegaron. Lo que miraron era todo el palacio celestial, junto con sus mundos, y sus constelaciones. Era una vista sorprendente para cualquier mortal, incluso sorprendería a los cultivadores. Habían pasado casi cincuenta años, que el Maestro Quinto había tomado como discípulo a Zhiao Fang. Zhiao Fang calmo su corazón y su Dao, la bestia que acabo con continentes enteros, había encontrado un alivio en su maestro. “¿Qué te parece esta vista? No es sensacional” – Dijo el Maestro Quinto, mientras le enseñaba a Zhiao Fang la vista de su palacio inmortal. Zhiao Fang había visto esta vista decenas de veces, por lo cual ya no era tan sorprendente. Pero su Maestro Quinto insistía en traerlo a este lugar, la cual estaba en la cima de su bestia espiritual. No respondió, pero, aun así, la vista y este lugar, calmaban su mente, y tranquilizaban su corazón. El Maestro Quinto sonrió satisfecho. “Debes recordar Zhiao, el cielo y la tierra son nuestro hogar, el hogar de miles de seres vivos, mientras sigamos pisando esta tierra, nuestro hogar permanecerá” Zhiao asintió ante las palabras de su maestro. “Lo entiendo Maestro” Su corazón que se había llenado de un resentimiento monstruoso, se sentía calmado. Las imágenes siguieron pasando, el tiempo transcurrió. Zhiao ya no era un sanguinario, se había convertido en alguien noble, un ser capaz de hablar con la verdad. Su maestro Quinto cada día se ponía más viejo, por lo cual convoco una sucesión. El Discípulo mayor del Maestro Quinto tomaría su lugar como líder del Santuario del Sueño Inmortal, y se volvería el Sexto. La sucesión sacudió todo el continente Supremo, a pesar de que el Demonio había debilitado a la humanidad, corrompiendo el Dao Celestial, aun el daño era mínimo. Por lo cual los expertos aun deambulaban por el cielo y la tierra. Zhiao Fang conocía la verdad de la sucesión, se entregaría una máscara sin emociones, blanca como la pintura, como signo de sucesión. A pesar de que el aura de su maestro Quinto se volvió más débil, aun siguió siendo un experto poderoso. Llego la era del Sexto, en el Santuario del Sueño Inmortal. Pasaron cientos de años, Zhiao Fang se llevaba muy bien con todos sus hermanos mayores. A la vez que recorría el continente Supremo. Los años sucedieron. La era del Sexto acabo, y pronto llego la era del Séptimo. Los años pasaron, y las guerras siguieron escalando de nivel. Las razas que aparecieron fueron demasiadas, y el Dao Celestial iba decayendo con el paso del Tiempo. Aunque la aparición de nuevas razas no representó una verdadera amenaza por el momento. El Decaimiento del Dao Celestial asusto hasta los Grandes Emperadores de la época. Los años siguieron pasando. La era del séptimo termino, llego el octavo, termino el octavo, y comenzó el noveno. Fue en este momento. Que los Grandes Emperadores tomaron la decisión de acabar con la cabeza Demoniaca. Toda la raza humana se unió bajo la bandera Imperial. Era momento de acabar con esa cabeza Demoniaca, si seguía dañando el Dao Celestial, entonces el cultivo Inmortal acabaría para siempre. La cabeza demoniaca era demasiado poderosa. Por lo cual Cinco Expertos de nivel Gran Emperador se reunieron. Juntaron su fuerza para comandar el Dao Supremo de todo el Continente. El cielo se partido y la tierra de todo el continente Tembló, sería una guerra a muerte contra el cielo mismo. El Maestro Quinto también asistió, junto con los hermanos mayores de Zhiao Fang. Quienes cargaron la bandera del Santuario del Sueño Inmortal. Adrian quien había mirado todas las escenas hasta este punto. No podía mirar a todos los expertos en el cielo. Eran como una marea. Cinco soles brillantes iluminaban todo el cielo, mientras avanzaban con una fuerza imparable. “Los humanos pensaron que sería fácil acaba con el Demonio Soberano, aunque se los advertí, no me hicieron caso…no debí dejar que se marcharan” Dijo Dialo, su voz era acompañado por la resiliencia, mientras pasaba la siguiente escena. En la siguiente escena, Adrian no vio un poderoso ejército que podía mover montañas, y destruir mares. Lo que vio… Fue un apocalipsis. Cuerpos por todas partes. Un fuego que se expandía no solo por tierra si no por el cielo mismo. De los cinco soles. Dos habían desaparecido. Uno se volvía oscuro mientras se apagaba, y los otros dos escapaban con sangre… toneladas de sangre cayendo al suelo. El cielo y el espacio se tiño de rojo. El tiempo se rompió en este lugar, creo vórtices masivos que engullo a los sobrevivientes, y los transformo en mazas de carne que caían al piso, la contaminación llego a niveles insospechados mientras una niebla oscura empezaba a apoderarse de toda la vida existente. En el cielo, los ojos del Demonio Soberano miraban al continente. Sus ojos abiertos provocaron una destrucción y una desolación que afecto a todo el continente Supremo. Nadie sobrevivió a su mirada, acabo con todos, y el Dao Celestial se atenuó aún más. Fue el primer clavo que la humanidad había puesto en su ataúd. Un ataúd de desolación y muerte. En toda esta muerte. El Maestro Quinto agonizaba en los brazos de Zhiao Fang. El Maestro Quinto observo a su discípulo, al cual había guiado por el buen camino, dejando atrás el camino de muerte y devastación que había seguido. Una herida en su pecho destruyo toda su energía Espiritual, y la contaminación se había apoderado de su alma. Las manos de Zhiao Fang temblaron. Mientras sostenía a su maestro. “Pequeño Zhiao….” – Dijo el Maestro Quinto, mientras colocaba su mano, en la cabeza de su discípulo. “Ya no podre protegerte…ahora…debes proteger la línea sucesiva, te sucedo como el…¡Decimo!” El Maestro Quinto movió sus manos. Una máscara blanca apareció en sus manos, una máscara sin expresiones, el Maestro Quinto miro por última vez a su discípulo, antes de colocarle una máscara blanca, una máscara muy parecida a la cual llevaba cuando era un sanguinario cultivador. Era como volver al principio cuando se conocieron. Luego de colocarle la máscara, el maestro Quinto falleció. Zhiao Fang…no…El Décimo abrazo a su maestro, mientras lloraba desconsoladamente. Mientras repetía unas palabras, unas palabras que nunca pensó decir, solo que en otro contexto… ”¡EL DEMONIO ME HA QUITADO A MI MAESTRO!” Había nacido el Décimo, y con él un resentimiento tan grande como el cielo, hacia el Demonio Soberano.
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Estás leyendo el capítulo 287 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.