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Leer UN ETERNO FINAL (Novela) Capítulo 286 online gratis en español

“¡Padre…!” Adrián termino uniendo sus tres conciencias. Antes de separarse. Lo primero que hizo, fue caer al suelo, lagrimas caían al suelo. Aun recordaba las palabras de su padre. Que viva en base a sus ideales. Pero, aun no entendía, ¿su padre estaba vivo? ¿Dónde estaba?, como estuvo a punto de morir, solo pudo escuchar sus palabras. Estaba en un estado lamentable. A la vez que su corazón no dejaba de palpitar con emociones fuertes. Luego de que sus tres conciencias se separaran. El quien se convirtió en el cuerpo principal, su ojos y cabellos violeta, lo hacían ver diferente a como se miraba antes. Pero no le importaba, solo el recuerdo y sus palabras era lo único que trataba de no olvidar. ¿Qué era lo antiguo? Que era el, que era lo que nunca le habían dicho. Fue por esa razón, que su conciencia se había fragmentado, al igual que su alma. Lo Antiguo nació, se apodero de la escultura de madera, del símbolo eterno, de las dos montañas junto con las dos espadas de madera. En sus ojos nació cuatro lunas. Creo increíbles transformaciones lo cual lo puso a la par del cuerpo Divino. Sin embargo, en medio de sus preguntas, en medio de su dolor, y en medio de sus lágrimas. El Boticario Gu apareció. “Aun sigues siendo un niño…un niño al cual se le ha arrebatado todo…” El Boticario Gu coloco su mano en la cabeza de Adrián, provocando que una brizna de aura, calmara su mente turbulenta. Normalmente el Boticario Gu sería un poco más extrovertido, pero solo suspiro cansado. Después de que ayudara a calmar a Adrián. Lo llevo hacia un par de sillas. Adrián entendía que debía calmarse, pero su mente, había pasado esta vez por demasiado, casi había muerto, realmente su alma casi se logra dispersar. Luego una estatua de madera, con la forma de su padre lo llamo. Lo ayudo una vez más, a superar tal tribulación. No entendía que sucedía. Cuando miraba su yo Antiguo. Este solo apartaba la vista, y miraba por la ventana de la habitación. Ninguno de los dos quería estar cerca del Boticario Gu, eran indiferentes. “Parece que tu padre nunca hablo de sí mismo, o te conto quien era verdaderamente” Cuando el Boticario Gu dijo tales palabras. Adrián solo asintió, su padre nunca hablo de tales cosas, solo se limitó a ser un buen padre, le enseño lo suficiente para sobrevivir, y lo protegió en el momento decisivo. “Si sirve de algo…no conocía que eras su hijo, el día que te acepté como discípulo, tu padre lo conocí antes de que nacieras, solo que nunca me conto de ti” Fueron las palabras del Boticario Gu, sus palabras eran después de todo, salidas de la boca de alguien que había vivido por mucho tiempo. Cuando Adrián lo escucho, no se sorprendió, su vida siempre estaba envuelto en misterio, desde que sabía que aún tenía familia viva en el continente Supremo todo se volvía confuso. “¿Quién era realmente mi padre?” – Fue su pregunta. A la vez que quería obtener respuestas, el nudo en su corazón se formó por el misterio. Cuando escucho la pregunta de su discípulo, el boticario Gu toco el piso con su bastón dos veces. Múltiples sellos salieron del suelo y se pegaron en las paredes. Los sellos brillaron convocando un sello en toda la habitación, si alguien quería espiar, debía primero atravesar tal sello. Después de hacer las preparaciones, suspiro. “Esto ocurrió hace diez mil años, hubo un joven espectacular, que se levantó como una leyenda en toda la parte norte del continente Supremo, derroto a todos los genios de la raza demoniaca, Doblego a la raza de los Insectos Soberanos, incluso la raza de las Bestias Sagradas cayó ante su fuerza, las únicas razas contra las cuales no se involucro fue con la raza del Cerezo Celestial, y la Raza Élfica Inmortal” “Fue en el trascurso de ese tiempo que aun la raza Humana podía levantar su orgullo, aunque estábamos debilitados, aun teníamos a tres Grandes Emperadores de nuestro lado, y en ese momento gobernaba el Emperador de la Guerra Absoluta, aunque nuestra fuerza aun no rivalizaba contra las cinco super razas, aun podíamos levantar la cara, pero…fue en ese tiempo, que nuevamente el Demonio abrió sus ojos” “No sabíamos la razón por la que nuevamente estaba abriendo sus ojos, pero fue un gran peligro, tu padre fue nombrado por un Gran emperador como el Soberano Antiguo, debería haber sido una gran celebración, pero tras consolidar su poder, tu padre dirigió campañas de guerra contra la raza Demoniaca quienes usaban al Demonio en el cielo para finalmente derrocar al Imperio Humano” Explico el Boticario Gu, por alguna razón, recordar los tiempos antiguos, lo hacían envejecer mucho, como si quisiera olvidarlo. Sus palabras traían consigo un gran precio. “Antes de que el Demonio abriera sus ojos, los tres Grandes Emperadores se sacrificaron, usaron sus almas para estimular a la fuerza el Dao Supremo, y combatieron contra la cabeza Demoniaca, pero su sacrificio fue en vano, la cabeza Demoniaca había ganado más fuerza, cuando abrió los ojos, el Dao Celestial humano casi es destruido, el Emperador de la Guerra absoluta en un último intento uso su alma para evitar la destrucción de toda nuestra especie, fue su ultimo sacrificio, después de tal tragedia la raza humana se debilito a tal punto, que es casi un milagro que sigamos de pie” “Sin embargo, fue en ese momento, que nos dimos cuenta de algo…el viejo Sonu y yo Investigamos la razón del porque el demonio abrió nuevamente los ojos, no había razón alguna, no existía forma de que abrieran nuevamente esos ojos, ¡Sabíamos que algo había provocado que los abriera!” El Boticario Gu dejo sus emociones a flote, salieron como una ventisca por toda la habitación. Puso sus dos manos en su bastón y miro a Adrián seriamente. “¡Cuando nos dimos cuenta de quien fue! ¡Ya era demasiado tarde! ¡Ese ser sigue vivo, incluso uniendo nuestra fuerza, yo y tu padre fuimos incapaz de asesinarlo! ¡Con solo decir esas palabras debes saber a quién me refiero!” El Boticario Gu estaba enojado, y al mismo tiempo frustrado, incluso con su fuerza, no podía asesinar a aquel ser. Adrián entendió a quien se referían, el único que estaba detrás de todo esto, el único que se perdió a sí mismo. ¡El Décimo! Después de decir tales palabras con furia, calmo su mente y sus palabras. “El Décimo uso la fuerza del Demonio para acabar con tu padre, no le importo si en su locura, acababa con toda la raza humana, sin embargo…eso paso hace diez mil años, y tu pequeño, no tienes más de doce” Cuando el Boticario Gu dijo las últimas palabras, fue como algo que sacudió el cerebro de Adrián. Como era posible que tal suceso sucediera hace diez mil años, y el recordara como si hubiera pasado hace solo siete años. Sus recuerdos estaban intactos de tal evento, lo recordaba con tal seguridad, su familia vivía en una pequeña casa alejada de la ciudad. Pero cuando despertó solo había ruinas y muerte. Esto le provoco confusión, y al mismo tiempo, las preguntas se hacían más complejas. El Boticario Gu vio su reacción. Cualquiera reaccionaria de tal forma, ni el Boticario Gu estaba seguro de que había sucedido. Incluso si hubo alguien que manipulo el Tiempo, ese no fue el Soberano Antiguo, solo un ser Supremo podía hacerlo. Pero desde que los Tres Emperadores Supremos se fueron hace millones de años, nunca antes habían regresado. “Solo puedo decirte eso de tu padre, no tenga mucha información, aunque ambos éramos conocidos, no sabía mucho de su entorno familiar, ni tampoco que había dejado un hijo…lo que, si dejo en ti, fue el legado Antiguo” Cuando el Boticario Gu nombro el arte Antiguo, Adrián lo regreso a ver, también quería saber que era lo Antiguo. ¿Por qué despertarlo en este momento? Cuando se miraba a su forma de pelo negro, había una extraña aura que salía de su cuerpo, además, de las cuatro lunas en sus ojos. El Boticario Gu movió sus manos, provocando que el suelo se llenara de estruendos, formando un sello, que apareció alrededor del Antiguo. El Antiguo incluso con tal desventaja, miro arrogantemente al Boticario Gu, su arrogancia venia de su cuerpo físico. Pronto su cuerpo empezó a brillar, y un símbolo eterno apareció arriba suyo. El Boticario Gu suspiro, por lo cual hizo que aparecieran más sellos, y uno de ellos fue a su cabeza, provocando que se desmayara. El Antiguo era muy arrogante, tanto que veía al Boticario Gu como un rival. “Tu Padre fue un genio que creo su propio arte de cultivo, creo lo Antiguo, algo que puede desafiar el cuerpo de los Dioses, las cuatro lunas que aparecieron en sus ojos es la prueba de que ha despertado” El Boticario Gu movió sus manos, extendiendo los parpados del Antiguo. “El Arte Antiguo fue considerado por muchos como un arte Inmortal de refinamiento corporal, por lo cual es sumamente poderoso, no sé cómo tu padre logro algo tan poderoso, pero fue lo que lo llevo a la cima” “¿Arte Inmortal?” – Adrián pregunto, estaba muy interesado, había escuchado de diferentes técnicas y artes, pero que era un arte inmortal. “Quizás si el viejo Sonu estuviera aquí, te hubiera enseñado mejor, aunque para muchos las técnicas de nivel Emperador son la cúspide, solo pocos saben de la existencia de las artes Inmortales, lo cual supera el nivel Emperador, estas artes fueron creados por los antiguos Emperadores Supremos, tu técnica de Luminiscencia Solar también es un arte Inmortal, tal arte proviene del Inmortal Supremo de la Luz, uno de los tres Emperadores Supremos, aunque no sé cómo el viejo Sonu consiguió una copia, aunque no es la original, sigue siendo la copia de un arte Inmortal” “Lo que sí es original, es este Antiguo, tu Padre te dejo un regalo muy preciado, aunque creo que no sabía que también estabas cultivando un Arte Divino” El Boticario Gu regreso a mirar al Dorado, el Dorado solo le dio una sonrisa tranquila. Al Boticario Gu no le importaba los secretos que tuviera su discípulo. “Si quieres saber que es lo Antiguo, fusiónate, y encontraras algunas respuestas” Movió su mano, colocando al Antiguo frente a Adrian. Adrian quería saber que era lo antiguo, era un regalo que su padre le había dejado, no tenía idea de porque lo antiguo existía. Por lo cual movió su mano hacia la cabeza de su yo Antiguo. Fue en ese momento, que entro en su mente…. \--------------------------------------------------------------------------------------------------------- “Lo Antiguo no nació para asesinar a lo Divino, nació para hacerle frente al Demonio” De pronto. Apareció en un espacio gigantesco. Nuevamente volvió al lugar donde todo empezó. La ciudad donde había nacido. Ciudad Estrella del Fin. Sin embargo, no estuvo solo, delante suyo, su versión del Antiguo estaba delante suyo. A la vez que había alguien más al lado del Antiguo, tal ser desprendía un aura completamente fuera de cualquier dimensión, un aura tan poderosa, que el miasma en su cuerpo parecía tan denso, y único, que podría acabar con todos si el mismo quisiera. Ese ser era Dialo. Un diablo de la antigüedad, su fuerza era demasiado terrorífica para el mundo normal, lamentablemente se selló así mismo dentro de la máscara del Diablo Celestial, para proteger al Diablo Celestial. Participo en la pelea decisiva contra los seres que se hicieron llamar a si mismo los Antiguos, su fuerza y base de cultivo eran desconocidas, tanto que Adrian especulaba, pero no podía encontrar alguna respuesta. El ser Antiguo fue el único que inclino sus manos hacia Dialo. Mientras que Adrian no lo hizo. “¿No te da gusto verme?” – Dijo Dialo, mientras extendía su mano. Su voz estaba acompañada con un tono arrogante, y al mismo tiempo tenebroso. Adrian frunció los ceños, no era sordo, aunque fue un alma, pudo escuchar muchas cosas de aquel que se llamaba así mismo el Décimo. Dialo siempre parecía muy reservado, si no fuera por los recuerdos del Diablo Celestial, ni siquiera conocería su origen. El mundo entero puede vibrar con su presencia. Pero Adrian no era tan ingenuo como para creer que Dialo era un amigo, aunque ambos habían compartido muchas aventuras, Dialo, era después de todo, alguien ajeno a su realidad. Parecía esconder más de lo que mostraba, aunque su padre le dijo que confiara en Dialo, Adrian seguía siendo cauteloso. “¿Qué estás haciendo aquí Dialo?” – Fue su primera pregunta. No se acercó al Antiguo ni tampoco a Dialo. Miro a ambos. Como si existiera un muro entre ambos. Dialo al ver lo cauteloso que Adrian era con él, hecho un suspiro. “Ya dilo, ¿Qué es lo que quieres saber? Puedo saber por tu forma, que conoces mucho más de lo que aparentas, además, ha aparecido lo antiguo” Dialo se rio ante la cautela de Adrian, pero, aun así, no uso su fuerza para romper ese vacío que había entre ambos. Adrian sabía que no podía ocultarle nada a Dialo después de todo, ambos podían ver las emociones del otro, aunque a Adrian le dificultaba observar las emociones de Dialo. Miro al Antiguo, y a Dialo. “¿Qué es lo Antiguo?” Adrian tenía varias preguntas, pero quería conocer esta primero, quería saber porque su padre había creado tal técnica, no parecía tan simple, era un cuerpo físicamente puro, tan poderoso que estaba a la par de su contraparte del Dios. Cuando Dialo escucho esta pregunto, cruzo los brazos. “Ya no hace falta que te lo oculte, escúchame niño, tu padre fue el Quinceavo…quien aún sigue vivo” Cuando Dialo dijo estas palabras, Adrian frunció los ceños, se lo había imaginado, o tal vez, la conexión estaba ahí, y como era un niño ingenuo nunca observo sus propios pasos. Lo único que lo tranquilizo fue saber que seguía con vida. ¿Pero dónde se encontraba? “Ya conociste al Decimo…quien se perdió así mismo, lamentablemente todo lo que está sucediendo actualmente es mi culpa…jajajaja…..escúchame niño…¡Yo te iba a usar para crear una fruta Dao!” El Aura de Dialo se incrementó oscureciendo todo este lugar. El miasma cubrió toda la ciudad por completo, cubrió la vida misma. Sus ojos brillaron con una oscuridad Eterna. Se miraba como el mayor exaltado de este mundo, como si una simple oración pudiera determinar su vida o muerte. Pero, Adrian no le tuvo miedo, sus ojos violetas brillaban, luchando contra esta oscuridad infinita, había perdido el miedo hace mucho, Dialo no parecía alguien irracional, después de todo, aunque no podía mirar sus emociones directamente, supo tras sus palabras, que Dialo estaba llevando una carga enorme encima. Sus emociones eran como un remolino, donde se atormentaba a el mismo. No era el de un experto poderoso, si no, el de alguien decaído. Dialo miro al niño, solo se rio, y toda la oscuridad volvió a su cuerpo. “Parece que no estas asustado…esos ojos del Diablo Celestial…dime… ¿cómo me ves realmente?” Pregunto Dialo, era la mi primera vez que lo hacía. No parecía una simple pregunta, parecía más una súplica. Adrian siguió mirando a Dialo. Suspiro. “No puedo observar bien, pero, puedo ver que algo te atormenta, y el cansancio se acumula, Dialo” Fue la respuesta de Adrian, era lo que podía mirar. No miraba a un super experto, miraba a un ser decaído, sin saber que hacer. Dialo se rio de sí mismo, mientras se tapaba la cara con una mano, realmente estaba cansado. “Déjame contarte una pequeña historia…es hora de que sepas como nació el Décimo”
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Estás leyendo el capítulo 286 de UN ETERNO FINAL (Novela), un novela. Un final para los moribundos, un final para los reyes, un final para los soberanos, un final para la humanidad, un final para la paz. Todo se enfrenta, inevitablemente, a su fin. Solo el tiempo tiene el poder de… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026. UN ETERNO FINAL (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.