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Leer Tu sabor en mi lengua (Novela) Capítulo 3 online gratis en español

🏴 Grupo: Michi✍️ Traducción: Michi
Así que así es esto, ¿Eh? Eso era lo único que tenía en mente mientras me apoyaba en una gran roca. Hace tres días que me encontré perdido en este desierto. Sin comida, sin un mapa, sin medios de comunicación, solo. Caminé por este desierto en busca de la civilización, pero olvídate de la gente, no pude encontrar ni siquiera una gota de agua. Por mucho que caminara, no había más que arena, arena y más arena. La intensa luz del sol me abrasaba la piel y el aire seco me quitaba los pocos fluidos que me quedaban. La arena bajo mis pies agotaba sin piedad mi resistencia mientras me esforzaba para dar cada paso. La única comida que conseguí encontrar fueron dos lagartijas y una sola criatura que parecía un híbrido de ratón y topo. Estaba al límite. Mis piernas, sobrecargadas por el esfuerzo, estaban entumecidas en este punto, sintiéndolas como si fueran palos rígidos. Sólo podía caminar gracias a la raíz de un árbol marchito que utilizaba como bastón improvisado. Mi último gran hallazgo fue una roca gigante que utilicé como sombra hasta el anochecer. Sin embargo, cuando llegó la noche, no sólo no podía levantarme, sino que estaba completamente agotado. Al final, el agotamiento se apoderó de mí y mi conciencia empezó a desvanecerse. La idea de morir se me pasó por la cabeza innumerables veces a lo largo de estos tres días, pero esta vez estaba seguro. Iba a morir, sólo yo y la arena. «¿Cómo ha sucedido esto?» Esa pregunta me rondaba desde que me encontré en este desolado lugar. Por desgracia, no tenía una respuesta, ni una idea de cómo había acabado aquí. Acabe de abrir un restaurante en Tokio hace tres días, eso era todo lo que sabía. Después de terminar el instituto, fui de trabajo en trabajo y utilicé mis ahorros para viajar al extranjero y perfeccionar mis habilidades culinarias, siendo aprendiz en restaurantes de todo el mundo. Perfeccioné mis habilidades durante 10 años trabajando en países de Norteamérica, Europa y Asia antes de decidir regresar a Japón y abrir mi propio restaurante. Era un sueño que tenía desde joven, y por fin se hacía realidad. Pero ese entusiasmo tenía parte de la culpa de que me encontrara en este infierno. La emoción me hizo trabajar en exceso hasta que me desmayé de agotamiento. Lo último que recuerdo es que me desmayé de repente en la cocina. Cuando me desperté, estaba en medio de un desierto aparentemente interminable. Al principio pensé que se trataba de un extraño sueño, pero el calor abrasador que me quemaba la cara y las punzadas de hambre que me retorcían el estómago lo convirtieron en una pesadilla. Todas las noches me enterraba en la arena, para no congelarme, mientras miraba al cielo. Esperaba poder utilizar las estrellas para deducir vagamente dónde podía estar, pero no podía reconocer ni una sola constelación. Aparte de lo que parecía la luna, el cielo parecía completamente diferente al que había crecido mirando. Cuanto más estudiaba el cielo nocturno, más me preguntaba si estaba en la Tierra. «Por favor, sé un sueño. Por favor, despierta ya.» Mientras rezaba, mi visión se nubló y mi cuerpo se adormeció. Mi esperanza de que todo fuera un sueño se desvaneció, junto con mi miedo a la muerte. Sólo quería que esta pesadilla terminara. «¿Me encontrará alguien aquí?» Me pregunté si mi familia y mis amigos me echaban de menos, o si siquiera pensaban en mí. Me sentí mal por los compañeros que me ayudaron a conseguir mi sueño, y por mis empleados recién contratados. Pero, sobre todo, me aterraba la idea de no encontrar nunca lo que había estado buscando toda mi vida. Pero, incluso cuando todos mis otros pensamientos se alejaron, el único deseo que me impulsó a convertirme en chef permaneció: «Quiero comer comida deliciosa.» Abrí la boca para gritar, pero sólo llegó el desvanecimiento. La muerte caminaba sus últimos pasos hacia mí… Y entonces, tocó mi lengua. Sabroso, jugoso, exquisito. Ninguna palabra podría describir el sabor que me hizo revivir. La rica, suave y sabrosa fragancia pasó de mi boca y nariz a mis nervios, y la sangre corrió por todo mi cuerpo. Era un sabor que despertaba el alma, y no había duda. Nada podía saber mejor. Cuando abrí los ojos, me recibió el mismo paisaje desolado de antes, pero ahora había una niña a mi lado, mirándome. Cuando mis ojos se abrieron, los suyos se ensancharon… «“Ah, eh... quién eres…» Cuando intenté hablar con mi voz moribunda, ella me respondió en un idioma que nunca había oído. Parecía aliviada cuando me rodeó con sus pequeños brazos, devolviéndome a la realidad. Por algún milagro, todavía estaba vivo. El cielo nocturno que la rodeaba se quedó grabado en mis recuerdos. Ese momento marcó mi primer encuentro con este mundo y, sobre todo, con ella. Junto a la niña había un hombre joven, mayor que ella. Era justo decir que ninguno de los dos era japonés, pero no tenía ni idea de dónde podrían ser. Los dos parecían haber llegado en un extraño animal que parecía un híbrido entre vaca y camello. Con la cantidad de equipaje que llevaba, sin duda encajaba en el papel de ambas criaturas unidas en una sola. Mientras yo bebía de un odre de cuero, el joven utilizó un trozo de tela para proteger mi cabeza y mi cuello del sol. Era una versión improvisada del turbante que llevaban los otros dos. Con el sol obstruido, por fin pude sentirme mínimamente cómodo por primera vez en días. Tras recuperarme un poco, me cargaron en la extraña criatura y me llevaron a un pueblo cercano. Un tiempo después, llegamos a lo que parecía ser un oasis en el desierto. Plantas y animales adornaban el pueblo, ya que estaba construido para rodear el oasis. El pueblo en sí era considerablemente grande y los edificios parecían antiguos, pero cuanto más miraba, más extrañas me parecían las cosas. Los edificios estaban hechos de barro o arcilla, y no se veía ningún camino pavimentado. No se podía encontrar ni un solo auto o moto, en su lugar había carros tirados por criaturas similares a la que me trajo. Había oído hablar de ciudades con un estilo antiguo para atraer a los turistas, pero esta ciudad iba más allá de la arquitectura antigua. Los ciudadanos, la tecnología, los edificios, todo parecía desfasado por cientos, si no miles de años. Nunca había oído hablar de una ciudad de esta época en la que incluso sus ciudadanos vivieran sin gas ni electricidad. “¿En dónde estamos?”. Intenté preguntarle al joven en todos los idiomas que conocía, pero fue en vano La sensación de alivio se fue consumiendo poco a poco por la confusión al darme cuenta de lo diferente que era este entorno de todo lo que yo conocía. Cuando la confusión se apoderó de mí, me llevaron a una de las chozas de barro que parecía ser una casa. Entré con la ayuda del joven que me prestaba su hombro y le escuché hablar con alguien de adentro. El hombre parecía ser una especie de médico, ya que me examinó poco después. Una vez examinado a fondo, el joven me condujo a otra habitación con una cama para que descansara. Era rígida, pero cien veces más cómoda que la cama de arena que había hecho anteriormente. El cansancio me golpeó y caí en un profundo sueño. Pasó bastante tiempo, pues ya había oscurecido. La joven chica velaba junto a mi cama y trajo comida en cuanto abrí los ojos. Aunque parecía una especie de gachas de arroz, se servía con una leche que yo nunca había probado. Era posible que procediera del animal en el que habíamos entrado, pero no tenía forma de preguntar. Incluso si hubiera podido preguntar, la procedencia era lo último en lo que pensaba. Me la bebí toda, como si esta comida fuera mi salvación Me lamí las comisuras y me volví para mirar a la niña que estaba sentada a mi lado. Era una chica pequeña con un comportamiento muy bonito, probablemente en su adolescencia. A diferencia de las demás del pueblo, de piel más oscura y cabello negro, ella tenía una larga y hermosa melena plateada y una piel impecable de color ceniza. Sus ojos azules brillantes parecían el océano en toda su belleza… Ah…um- Estaba a punto de intentar darle las gracias, pero entonces recordé que no hablaba su idioma. La chica se dio cuenta de que estaba dudando sobre qué decir, y dio un paso señalándose a sí misma: «Aisa» «¿Eh?» "Aisa" Cuando repitió la palabra mientras se señalaba a sí misma, me di cuenta de que debía estar diciéndome su nombre. «...Kei. Kuria Kei» Coloqué la bandeja junto a mi brazo e imité a la niña señalándome y pronunciando mi nombre. «¿Kay...?» «kei» «¡Kay!» Aisa me tomó de la mano y me llamó con voz alegre. Para alguien que estaba preparado para morir solo unas horas antes, su amable voz sonaba tan refrescante. Desde ese día, la familia de Aisa me acogió y ayudándo a recuperar mi salud lentamente…
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Tu sabor en mi lengua (Novela) Capítulo 3

Estás leyendo el capítulo 3 de Tu sabor en mi lengua (Novela), un novela. Kuria Kei, un chef que se esforzaba por abrir su primer restaurante nuevo en Tokio, se encontró en un desierto de otro mundo tras desmayarse en medio de los preparativos. Rescatado por Aisa, una chica que vivía en el… Este capítulo tiene publicado el 26 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Michi. Tu sabor en mi lengua (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.