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Leer Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 18 online gratis en español

Con el nuevo truco aprendido la vida de Atila se sumergió en una monotonía absoluta, su vida solo consistió en tres acciones diferentes, cultivar, comer y finalmente autolesionarse. Aunque de vez en cuando dormía una siesta sólo para no sucumbir a mitad de camino, estaba dando todo de sí. El plan parecía estar funcionando porque los días pasaban y pasaban mientras Atila seguía mejorando. La cultivación progresaba de manera acelerada, la acumulación avanzaba más rápido que la tensión en su mente así que no encontró ningún cuello de botella de forma prematura. Dentro del reino en su conciencia los puntos blancos llenos de energía comprimida aumentaron constantemente en número, en un principio habían sido tres pero con el paso del tiempo pronto fueron cuatro, cinco y en ese momento se detuvo de crear más estrellas. Se comenzó a centrar en aumentar el tamaño y la velocidad de giro, creía que era innecesario seguir creando más cuerpos antes de cultivar cada uno por separado. Empezó a centrarse en los cuerpos que eran más pequeños comparados con los demás, los que estaban rezagados, ya que el más grande había alcanzado casi los veinte centímetros de radio mientras que el más pequeño apenas y llegaba a los ocho. La diferencia era demasiado notoria, eso le disgustaba desde el fondo del alma a Atila, como si fuera inaceptable, para él había una necesidad casi instintiva de que todos fueran del mismo tamaño. Comenzó nivelando el más pequeño recolectando energía que entraba sin cesar desde el mundo físico, para luego refinarla en la estrella y aumentar su tamaño. Después de acumular la cantidad de energía suficiente comenzó a utilizar su fuerza del alma para compensar el giro. Así fue una por una, hasta que casi todas estuvieron al mismo tamaño, no lo había conseguido del todo pero había hecho un gran progreso en los últimos días. También hizo avances significativos con su nueva técnica, cada día mejoraba aún más su visualización, la imagen de los látigos era más fácil de proyectar y de conceptualizar. Otra mejora que hizo fue el enfoque. Era relativamente más fácil enfocar el concepto y la habilidad en un punto cada vez más específico. Además había mejorado la eficiencia, heridas que antes no podían ser abiertas ahora sí podía hacerlo y heridas que antes eran abiertas ahora lo hacían con una cantidad de energía menor. Aunque era algo aterrador, había hecho grandes avances en la forma que se podía lesionar y confiaba en que no le serviría solo en momentos como este, valoraba todos los avances que hacía mientras estaba recluso. Pero todos estos avances no fueron gratis, su condición empeoraba cada vez más, al principio no se notaba, pero con el pasar de los días era cada vez más difícil ocultar síntomas como la falta de sueño. Las ojeras comenzaron a marcarse cada vez más, ganando profundidad y pigmentación.Los ojos se sentían cada vez más vacíos, como si no vieran bien la realidad, mostrando algún rechazo y desagrado por ella. La piel también empezó a mostrar signos de fatiga, cada vez se ponía más pálida como si la sangre estuviera dejando de fluir por el cuerpo, como si no hubiera visto la luz del sol por años. Además el blanco pálido de sus pies y brazos contrastaba aún más con la negrura de sus ojos y las bolsas negras debajo de ellos. Lo único que le daba algo de color a su cuerpo era la sangre sobre el, las heridas rojas que sobresalían en su espalda y pecho se habían ido inchando con el tiempo. Cada vez eran más notorias las protuberancias que alojaban las marcas de los látigos. El cuerpo de Atila parecía haber contraído algo tipo de virus, estaba lleno de ronchas rojizas y una piel pálida, casi dibujando un tablero de ajedrez sobre su cuerpo. Aun así en ningún momento detuvo su avance, seguía practicando con una determinación enfermiza. Todos estos cambios no pasaron desapercibidos, las visitas de Elira se hicieron más frecuentes y con mayor cantidad de alimento en cada ocasión. Cada vez que volvía parecía más preocupada que la anterior y cada vez las visitas eran más largas, ya no se iba una vez alimentaba a Atila. A veces podía simplemente quedarse a observar su cuerpo y como este se desarrollaba con el tiempo después de comer. Otras veces intentaba sacarle conversación aunque difícilmente lo lograba, pero no mostraba signos de detenerse en el corto plazo. Con el correr de los días los cuidados de Elira comenzaron a ser cada vez más estrictos, a veces las manos le titubeaban cuando intentaba alimentarlo, también comenzó a darle pequeños masajes en distintas zonas del cuerpo. Pero nada de eso funcionó, el cuerpo de Atila parecía no responder a ningún cuidado que le hicieran, en algún punto Elira pareció perder la fe y largo a llorar en medio de una sesión de masajes lo que hizo replantearse un par de cosas a Atila. Quiso decirle que no se preocupara, que era “normal”, pero se guardó las palabras. Siguió avanzando con su plan. Más días pasaron, ya habían pasado más de tres semanas así que debería estar cumpliendo casi un mes de arresto. Cuando llegó el día fatídico. Atila estaba al borde del colapso, la realidad en frente suyo estaba completamente desdibujada, estaba todo el entorno borroso. Las luces de la habitación parecían demasiado brillantes como si estuviera frente al sol. Los dolores de cabeza estaban comenzando a ser insoportables, todo le parecía intenso. La figura de Elira que recién había terminado de darle de comer era amorfa, no podía ni siquiera ver los rasgos de su cara correctamente a pesar de estar al lado suyo. Estaba suspirando ligeramente y tratando de pensar coherentemente cuando escucho una voz en frente suyo y le tocaban la cara suavemente. “Atila…¿Qué ocurre contigo… porque no te recuperas?” “.....” Al momento de tratar de pensar detenidamente en el mensaje le causó dolores de cabeza insoportables, quería por una vez ceder, quería compartir algo de su carga con alguien más. Se sentía tanto cansancio últimamente. Quería sentir el reconforte de alguien, se sentía más solo que nunca antes, no recordaba nada más que dolor, trabajo y cansancio. Asi que lo pensó superficialmente, Elira nunca lo había tratado mal, de hecho todo lo contrario, parecía preocuparse genuinamente de él. Incluso era una de las pocas personas que sabía su nombre. En estos momentos no podía recordar a nadie más que lo supiera. No debería haber nada mal en decirle algo a ella ¿No?. Levante ligeramente los ojos para mirarla a la cara directamente para responder su pregunta. Pude ver su cara, no sabia porque era tan blanca, todo era blanco en mi visión, o ¿Eran sus dientes relucientes lo que veía?. Si eso era lo que veía, Elira parecía estar sonriendo cuando me vio levantar la cabeza y ver que tenía la intención de hablar. Eso me hizo feliz por un momento, me dio más motivos para decirle lo que me ocurría. Cuando mis labios se abrieron ligeramente para pronunciar mi primer sonido, la sonrisa de Elira se amplió aún más, mi mente por un momento pensó que era algo forzada, demasiado pronunciada, como si fuera involuntaria, como si ni siquiera ella hubiera esperado lo que estaba pasando. “Lo que…. Lo que me…” “Ocurre…” “Es que…” Las palabras mías comenzaron a sonar dentro de la habitación y el agarre de Elira se hizo más fuerte sobre mi piel, me levantó suavemente la cara para mirarla a los ojos y no su sonrisa. Pero antes de que siguiera hablando sonó dentro de mi cabeza una voz que no escuchaba hace mucho tiempo. (“NO SIGAAAAAAS!!!!”) (“ESTUPIDO!!!!”) Esas palabras frenaron de inmediato mi mente, mis pensamientos se congelaron y cerré la boca, lo que hizo arrugar la expresión de Elira. (“Lo siento por lo que estoy a punto de hacer, no desconfíes de mí después esto”) (“Antes de juzgarme pon sobre la mesa tus errores”) (“Arreglare el desorden que hay aquí”) Mi conciencia que ya prendía de un hilo comenzó a desvanecerse en la nada, como si mi vida se estuviera esfumando, escapándose de entre mis dedos para nunca más recuperarla. Justo cuando sentía que me iba por completo, para siempre, en el último momento escuche una oración rondar en mi conciencia. “De todas formas lo hiciste bien, aunque todavía…..” No pude escuchar el final de las palabras antes de perder por completo la conciencia y sumergirme en la oscuridad. Dentro de la habitación la situación no había cambiado, solo habían pasado unos instantes mientras hablaban Atila y Alphonse. Elira seguía con el ceño fruncido mirando el cuerpo de Atila cuando este abrió nuevamente los ojos, pero esta vez eran distintos. El cansancio parecía haberse esfumado como si nunca hubiera existido, la miró brevemente a los ojos antes de girar lentamente la cabeza mirando las cadenas que lo ataban. Cuando “Atila” volvió a mirar hacia al frente le sonrió de forma pícara antes de hablar. “Te creías muy inteligente por tratar de engañar a un niño ¿No?” “Pero así y todo te demoraste casi un mes, decepcionante” Antes de que respondiera mis palabras activé la habilidad de Atila y las cadenas se transmutaron en un instante, se deshicieron en aire sin hacer ningún ruido. Mientras caía al suelo y Elira miraba al frente completamente en shock rápidamente comencé a canalizar aún más energía hacia la habilidad innata. Estando en contacto con el suelo puse las manos sobre él y opere la habilidad como nunca antes lo había hecho Atila. A una velocidad imposible el suelo mismo se moldeo y salió de este un fino hilo de tierra compacto. Viajó a la velocidad que de bala y antes de que la misma Elira se diera cuenta le perforó el corazón, pero como si eso no fuera suficiente rápidamente llegaron dos más que le perforaron la cabeza en sucesión. El cuerpo cayó lenta pero constantemente al suelo y se quedó inerte en él, murió así sin más. Alphonse había derrotado a otro despertado con solo tres proyectiles de tierra en unos instantes. Solo para después asegurarse de que estaba completamente muerta. “¿Y ahora qué hacemos?, ¿Cómo limpiamos esto?” Mientras miraba el cadáver frente a él, comenzó a pensar en los pasos a seguir, no tenía mucha energía ni tiempo. Estaba contra reloj.
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Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 18

Estás leyendo el capítulo 18 de Transmutando Cadenas (Novela), un novela. A veces las acciones no se ven recompensadas y uno se pregunta para que seguir, para que actuar de buena fe. La vida de Edwar fue asi, estudio pero no encontro trabajo, busco amor y le devolvieron migajas, busco… Este capítulo tiene publicado el 29 de agosto de 2026. Transmutando Cadenas (Novela) tiene 32 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.