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Leer Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 12 online gratis en español

Después de los gritos lastimeros de Atila le propinó un par de latigazos más mientras sonreía, aunque se detuvo repentinamente solo para comenzar a dar círculos alrededor y siguió hablando. “JAJAJAJA asi esta mejor, como decía supongo que no sabes porque estás siendo castigado” “Supongo que pensaste que eras más listo que todos los demás, que podías engañar a todos y disfrutar de la vida” Iscariote se paró en seco y se acercó para agarrar la barbilla de Atila mientras le sonreía de oreja a oreja, disfrutando el acto que estaba realizando. “Pero no chico, tenemos todo un departamento que se encarga solo de monitorear la entrada y salida de material” “¿Creías que no se notaría tu acto?, ¿Que sería completamente normal que todos los meses, todas las semanas las cargas sean similares?” “Parece no eres muy listillo como crees jajajajaja” “IMBÉCIL!!!!” Grito mientras volvía hacia la mesa y cogía devuelta el látigo y comenzó otra ronda de azotes. “AAAAHGGG!!!” Los gritos nuevamente se hicieron presente en la habitación. Esta vez tuvieron lugar en la espalda los golpes, los primeros latigazos comenzaron a irritar la zona y a rasgas la ropa capa por capa, el látigo estaba hecho de algún tipo especial de cuero lo que lo hacía rugoso al contacto. “AJAJAJAJaj eso, eso, grita más listillo” “¿Acaso te crees más listo que yo??? Después de unos cuantos latigazos la ropa por fin cedió, por efecto de la gravedad las mangas se quedaron colgando, llegando hasta el suelo. Dejando al descubierto la espalda de Atila, estaba completamente rojiza y tenía la forma del látigo marcada en distintos ángulos. Incluso en algunos lados había comenzado a desgarrarse la carne y a botar sangre, deslizándose lentamente por el cuerpo de Atila. Así que se detuvo brevemente y una vez más comenzó a rondar por la habitación. “Bien, bien, buen trabajo” “Como decía, esa es tu sentencia haré mi mejor esfuerzo por hacer cumplir la ley” “Aunque no te puedo dejar inútil ya que tienes que volver a operaciones, pero tienes que pagar proporcionalmente al daño hecho” “Así que tengo que ser diligente” Iscariote no se callaba ni por un segundo y siguió hablando por un buen rato explicando porque Atila era un pecador y que estaba totalmente justificado lo que hacía. Que él era un justiciero. También comenzó a justificar porque el daño que había causado era tremendo, pero Atila a pesar de llevar solo cinco minutos consciente ya estaba fatigado y cansado. Por más que fuera más inteligente que el promedio, que tuviera una mentalidad sobresaliente, solo era un niño que estaba por cumplir quince años. De ninguna era capaz de aguantar torturas solo por que si, ya estaba haciendo su mejor esfuerzo tratando de controlarse y desahogarse con los gritos. Así que no prestó más atención quería descansar un poco, además que para Atila solo estaba escupiendo tonterías. Si fuera por él se desataría y lo golpearía directamente en el rostro. Y si tuviera el cuchillo no dudaría mucho en usarlo como le había enseñado Alphonse, Iscariote era una mala persona. Lo tenía claramente merecido, aunque sabía que todo esto no eran más que desvaríos suyos. (“ ¿Qué hacemos Alphonse?.... No creo ser capaz de aguantar mucho más con este loco” ) (“ Ciertamente esta loco, es de los perros que se volvieron peores que sus amos, es la peor clase de personas”) (“Pero no te dejes engañar ese tipo también es un despertado, aunque nose que tan fuerte, pero la resistencia no es una opción”) (“ Así que tendrás que aguantar, solo aguantar no hay de otra, aquí solo te puedo dar ánimos…..”) Mientras le caía ese balde de agua fría encima a Atila y comenzaba a desesperarse, escuchó de fondo algo que parecía una sentencia de muerte en estos momentos. “Oooooh que lindo, ahora ni siquiera me prestas atención….. a pesar de ser listillo no tienes modales….” Claramente era la calma antes de la tormenta, y así fue. “HIJO DE PUTA!!!!, NO ME TOMAS ENSERIO!!!” Con violencia comenzó a azotar el pecho de Atila que estaba al descubierto, el cuero comenzó a rozar con la piel y la carne a desgarrarse sin mucho esfuerzo de la superficie. “Seguro eres como los otros hijos de puta, que me subestiman por mi altura, por mi apariencia” “¿TE PAREZCO UNA BROMA????, CONTESTA MIERDA!!!!” Como si se hubiera vuelto loco violento el pecho de Atila, rápidamente los gritos comenzaron a resonar, junto con las súplicas. “AAhhhhg!!!!” “Para, PARAAA!!!!” Pero como si fuera una ironía eso parecía solo motivarlos aún más, claramente Atila no comprendía la forma retorcida de pensar que tenían las personas como Iscariote. En poco tiempo la carne ya estaba expuesta de forma mucho más grotesca que en la espalda, había sido azotada con mucha más violencia que la espalda. La sangre ya estaba formando ríos por el torso y comenzaba a gotear hacia el piso, de vez en cuando se podía escuchar el crepitar en el suelo. Pimp! Viendo la obra de arte que había creado Iscariote se detuvo brevemente y recuperó la calma, bajo su brazo y dejó el látigo nuevamente sobre su mesón. Posteriormente posó su mirada sobre un reloj que había en una de las paredes de la habitación, quería ver la hora y así saber cuánto más podía trabajar. “Bueno, quedan unas 8 horas para que acabe el día” “Sabes soy un hombre solicitado así que me tarde en venir aquí, estamos en un dilema…” Iscariote comenzó a pensar y planificar los pasos seguir, se tomaba muy serio la situación como si fuera de vida o muerte para el. Después de un par de vueltas a la habitación finalmente llegó a una respuesta, aunque no parecía muy contento. “Bue, no me lo pensaré mucho más solo trabajaré lo que más pueda y por la noche iré al próximo cliente” “ Si no puedes volver mañana solo asumiré los platos rotos, asi que mas te vale aguantar” “AJJAJAJAJA veamos de lo que estás hecho listillo” Esta vez como iba a ser su última ronda se lo tomó con más calma, primero comenzó dando latigazos al azar por cualquier parte del cuerpo. La que mas le llamara la atención, ni siquiera la cara se salvo de la tortura, comenzaron a aparecer rajos en la cara de Atila poco a poco. Los gritos tampoco estuvieron ausentes, sobre todo cuando tocaba zonas que ya estaban más que sensibles. Poco a poco fue desgastando a Atila, después de más de 3 horas por fin paró, aunque no fue por gusto propio. En el transcurso de la tortura cada vez tenia menos voz, por lo que después de mas de 3 horas de desgaste ni siquiera podía protestar, estaba al borde del colapso. El problema de la sangre no era mucho menor, sólo conservaba un hilo de conciencia gracias al dolor que sentía, había perdido mucha sangre. La ropa que era originalmente negra, estaba parcialmente teñida de rojo desde las mangas hasta el buzo de más abajo. “Tch, supongo que hasta aquí llegamos” “Fue un placer, con su permiso me despido” Sin esperar ningún tipo de respuesta empacó todas sus cosas en la caja que había traído y la montó sobre su mesón que tenía ruedas. Observó en silencio el cuerpo de Atila, las cadenas del techo y toda la habitación en su conjunto sonriendo. Avanzó hacia la puerta ansioso, desesperado por hacer algo más y salió por ella cerrando bruscamente la puerta. TACK!!, retumbó el metal con los alrededores. Cuando Atila escucho el sonido levantó ligeramente la cabeza como pudo, vio brevemente la puerta haber si ocurría algo mas, pero como no lo hizo simplemente se desplomó sobre las cadenas. Había aguantado, el último hilo de conciencia encontró descanso entre la melodía de las cadenas que aún crepitaban gracias al portazo. . . . . . . Tarde esa misma noche, horas después de la tortura y después de un descanso Atila se despertó brevemente. (“Tengo sed Alphonse…..”) (“¿Estas?....”) Lo primero que hizo fue tratar de comunicarse con Alphonse, era su único consuelo, o tal vez no pero fue lo primero que se le vino a la cabeza. Un par de segundos después acudió al llamado como si siempre hubiera estado disponible. (“Si, aquí estoy he estado algo así como en modo suspensión, no se si entiendes a lo que me refiero”) (“Me imaginaba que algo asi pasaria, intenta usar tu habilidad, aquí no hay ningún tipo de vigilancia”) Atila dudó por un momento, estaba cansado, mentalmente roto, en malas condiciones para intentar hacer nuevos trucos. Pero aun así lo intentó, creía en él y en las expectativas que tenía Alphonse, no creía que un ser milenario dijera cosas sin motivo. Inmediatamente después activo su habilidad, primero se concentró lo más que pudo, luego pensó en lo que quería. Quería hidratarse, hidratarse con agua, pero cuando llego a ese punto comenzó a preguntarse qué era el agua, porque hidrata y se encontró sin respuesta. Antes de que pudiera fallar la transmutación, le llegó la respuesta de parte de Alphonse como si esperara ese resultado. A costa de su energía y recuperación deposito la información directamente en su alma gracias al vínculo, la transmutación prosiguió y se completó rápidamente. En la mano derecha se comenzó a acumular agua hasta que estuvo llena de ella, se la llevó a la boca y la bebió de manera vertiginosa. Así estuvo por cinco minutos hasta que se detuvo, envolviendo la habitación nuevamente en un silencio sepulcral. Aunque un poco después volvió a preguntarle a Alphonse. (“¿En que me equivoque esta vez??”) Pero antes de que pudiera responder, siguió hablando sobre la misma línea. (“¿Cual fue mi error?, ¿Porque me ocurre todo esto, porque acabe así?”) Alphonse no intentó responder de inmediato, le dio su tiempo, pero cuando vio que los ojos de Atila comenzaron a brillar le contestó. (“No hay ningún error Atila, esa es la verdad, es más eres demasiado bueno para este mundo”) (“El mundo está equivocado, no tu”) (“Se podría decir que tu único error es ser débil, pero no debería ser un pecado”) (“Aunque lo es…”) Un silencio antinatural se generó entre ellos, cada uno meditando lo que había dicho el otro, sacando sus propias conclusiones y las consecuencias de lo que habían dicho. De manera desprevenida, unos minutos después Atila lanzó su respuesta en tono de pregunta. (“Entonces quiero dejar de ser débil cubito…”) (“Estoy aburrido de siempre perder, perder mi familia, mi tiempo e incluso mi libertad”) Cuando llegó a ese punto los ojos no aguantaron más y brillaron intensamente, derramando un flujo incesante mientras más pensaba por todo lo que había pasado. Alphonse meditó su respuesta, no quería explayarse mucho ni dar tanto motivo pero sabía que tenía que hacer presencia en este momento. Así que simplemente dijo lo que le hubiera gustado sentir hace muchos años atrás. (“Cuenta conmigo Atila…) Esas palabras resonaron en la mente y alma de cada uno por toda la noche, hasta que Atila volvió a quedarse dormido sin darse cuenta.
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Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 12

Estás leyendo el capítulo 12 de Transmutando Cadenas (Novela), un novela. A veces las acciones no se ven recompensadas y uno se pregunta para que seguir, para que actuar de buena fe. La vida de Edwar fue asi, estudio pero no encontro trabajo, busco amor y le devolvieron migajas, busco… Este capítulo tiene publicado el 21 de agosto de 2026. Transmutando Cadenas (Novela) tiene 32 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.