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Leer Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 13 online gratis en español

Al otro día temprano por la mañana, dentro de alguna habitación en el fondo de la mina. La habitación estaba casi completamente oscura, la iluminación llegaba ligeramente desde afuera por la separación que había en el marco de la puerta. Estaba casi vacía si no fuera por las cadenas de metal del techo y un cuerpo que colgaba de ellas. Era Atila, aún no había despertado después de perder nuevamente la consciencia, había superado sus límites para soportar todo el tormento que le causó Iscariote, pero le pasó factura. Las lesiones que sufrió anoche estaban lejos de curarse por completo, aunque había dejado de sangrar las costras estaban recién comenzando a secarse y en algunos lugares todavía tenía humedecido, tratando de cerrar heridas más profundas. Así que difícilmente podría abandonar la habitación a lo que acabará este día, seguramente estaría un par de días más. Por otro lado Alphonse también había estado relativamente callado, se había esforzado a su manera, había gastado gran parte de sus reservas de energía para ayudar a Atila en su transmutación. Si las cosas siguen el mismo rumbo en el futuro terminaría siendo un cubo inútil por la eternidad, necesitaba urgentemente que Atila comenzará a cultivar de verdad. Sino un legendario artefacto terminaría convirtiéndose en una consultora. Asi que entro nuevamente en reclusión, ni siquiera había estado monitoreando el área mientras dormía su huésped, había estado callado desde sus palabras finales. Como había perdido su alma verdadera ese era su destino, no tenía una fuente de energía espiritual constante que lo reponga, entonces en el momento que se quede vacío su voluntad se disipará, sólo quedará un objeto con una habilidad útil. Nada de Alphonse. Así que mientras ambos estaban reponiendo energías, bueno y Alphonse robando la de Atila, el tiempo pasó, los minutos, las horas. A las doce del día, la puerta de la habitación se abrió, aunque esta vez de forma mucho más delicada, aún así Atila despertó bruscamente. Las luces se encendieron y comenzó a iluminar todos los rincones de la habitación, la puerta dejó pasar a una mujer con un carro, el carro era completamente de metal y traía comida. La mujer con los ojos fijos en el sujeto que había despertado se acercó sin ninguna vacilación, es más no apartó la vista mientras caminaba con las cosas. La mujer a simple vista no parecía mayor, de hecho parecía tener una edad similar a la de Atila. El cabello era marrón como el de él, aunque mucho más oscuro, los ojos tenían la misma tonalidad, café. El traje que llevaba, era un conjunto de color azul marino sin ningun detalle especial más allá del bordado que traía, era igual al de los tipos que arrastraron a Atila hacia la prisión. Camino con paso seguro hasta llegar a él y comenzó a desempacar algunas cosas que traía, mientras lo hacía intentó entablar una conversación de manera profesional. “Hola veo que ya has despertado, eso es bueno, soy la persona que se encargará de alimentarte mientras estés aquí” “Las comidas serán dos o tres veces al día, depende del humor de los de arriba” “En cuanto a los horarios tampoco son fijos, también depende del capricho de alguien más, depende de la asignación correspondiente” “¿Alguna pregunta?, sino te alimentare” “Hoy hay sopa con verduras y algo de pan” A la par que terminaba de hablar y desempacar sus cosas volteo su cara y le sonrió amistosamente, lo hizo a pesar de que Atila tenía la cabeza gacha en el momento. Su actitud contrastaba bastante con la situación y con el entorno pero eso no parecía afectar su humor. Atila por su parte levantó su cabeza y trató de apartar su pelo de la cara como pudo antes de responder. “¿Me desataras?” Pregunto de forma algo seca y cortante. De manera rápida y aparentemente programada la mujer respondió sin perder su actitud anterior, “No se me permite, sino ¿Cual seria mi trabajo?, simplemente alguien dejaría la comida y se iría, sin tanta parafernalia” Atila algo decepcionado se encogió de hombros y vio como la mujer se acercaba hacia él con su carro donde tenía dispuesto el servicio y los platos listos. Sin pedirle permiso se paró frente a él y levantó el plato de sopas, tomó una cuchara grande y la dirigió hacia la boca de Atila. Comenzó a alimentarlo paciente y diligentemente sin ningún problema a pesar de las vistas poco agradables, se tomaba el tiempo de esperar a que tragara todo correctamente antes de tomar otra cucharada. Incluso a veces untaba un poco de pan en la sopa para dárselo remojado y que el almuerzo fuera menos monótono. Atila aunque no podía creer la situación en la que se encontraba, no podía hacer nada y además estaba hambriento así que no paraba de comer. La situación parecía divertir un poco a la mujer ya que cuando Atila parecía desesperado por la comida sonreía ligeramente. En poco tiempo se acabó, quince minutos más tarde no quedaba nada, la mujer raspó un poco el plato y le dio el último bocado antes de darse la vuelta mientras hablaba. “Bueno eso fue más rápido de lo esperado, se ve que tenias hambre” “Si no tienes nada mas que decir entonces me iré cuando empaque todo” La mujer comenzó a guardar todas las cosas y a ordenar los platos en su carro antes de partir mientras esperaba alguna palabra de Atila. Cuando terminó se dio media vuelta y viendo que no había dicho nada hasta el momento se giró y viajó hacia la puerta. Aunque mientras la abría y ya tenía la mitad del carro saliente se pudo escuchar de fondo una simple palabra con algunos matices poco claros. “Gracias”. La mujer solo sonrió ligeramente y siguió avanzando, apagó las luces y cerró la puerta suavemente desvaneciendo poco a poco el abanico de luz que entraba. Con las luces apagadas y la puerta cerrada Atila algo confundido, comenzó a pensar en varias cosas mientras avanzaba el día. Lo hizo hasta quedarse dormido sin querer en algún momento. \- \- \- \- \- \- Ese mismo día en la noche la puerta se abrió nuevamente, comenzó a entrar un carro completamente de metal tirado por una mujer. Un abanico de luz entró por la puerta antes de que las luces fueran prendidas por la persona que entraba. Era la misma mujer de la mañana, llevaba el mismo conjunto azul marino y la misma sonrisa amistosa, como si estuviera recién comenzando el día y estuviera llena de energías. Esta vez no dijo ninguna palabra y fue directamente a su cometido, se acercó hacia Atila desempaco y comenzó a darle la comida. Atila tampoco le dijo nada a la mujer, fue obediente y estiró su boca para tomar cada bocado. Nuevamente era sopa de verduras con un poco de carne, no le disgustó para nada el menú, si fuera así todos los días no se quejaría. Otra vez se terminó la comida rápidamente, la mujer guardó todo y como nadie dijo nada de principio a fin, se fue sin decir adiós. Apago las luces y salió dejando en una penumbra nuevamente la habitación. Un Atila pensativo se saboreo los labios por última vez y se acomodó como pudo en las cadenas antes de volver a quedarse quieto. Con la barriga llena y una soledad abrumadora comenzó a devanarse los sesos pensando cómo le podía sacar provecho a la situación. Un par de horas después creyó llegar a una solución por lo que quiso comunicarse con Alphonse lo más rápido posible. (“Alphonse”) (“Alphonse….”) Esperando un par de segundos comenzó a desesperarse, apretó la mandíbula en signo de frustración y gritó internamente sin querer. (“Alphonse!!!!!, responde cubo inservible”) Atila viendo que de ninguna forma podía comunicarse, incluso después de gritarle no podía hacerlo. Comenzó a sobrecargar el artefacto unido a su alma, el dibujo con el diamante se manifestó y rápidamente se fue llenando con energía espiritual. No pasaron ni cinco segundos cuando Alphonse apareció nuevamente. (“Hola veo que estás mucho mejor, eso es bueno”) Atila quedó algo perplejo, ya que no esperaba una respuesta así, Alphonse parecía ajeno a todo lo que había pasado, así que quiso hacerse el desentendido e hizo como si nada hubiera pasado. Como si nunca lo hubiera insultado. (“Se me ocurrió una buena idea, una que te gustara jejejeje”) (“La idea es simple, como no puedo moverme ni hacer nada podríamos aprovechar de cultivar, comenzar a acumular energía, aquí nadie nos molesta, ni siquiera tengo que alimentarme ya que lo hacen por mi) (“Ahora se me ocurrieron dos problemas, uno sería que para acumular energía debería estar en alguna pose especial, o que se yo, eso no lo podía solucionar solo”) (“El otro es el tiempo, en el momento en que me haya recuperado me sacaran de aqui y tendre que volver a mis funciones”) (“Pero ¿Qué pasa si mis heridas sanan muy lentamente?, en teoría podría estar aquí semanas, meses aislado cultivando”) (“Después de meses utilizando mi habilidad me di cuenta que mientras mi conexión sea más clara, más directa con el objetivo más fácil me resulta y ¿Qué más directo y claro que mi propio cuerpo?”) (“Así que debería poder retrasar la curación o directamente dañarme con la transmutación, así alargando el tiempo aquí”) (“¿Que opinas, no soy un genio?, ajajajaja”) Mientras Alphonse escuchaba el plan, se sorprendió al principio, luego lo pensó detenidamente y efectivamente le pareció un buen plan. De hecho él nunca esperó algo así por parte de Atila, parecía haberse esforzado verdaderamente en utilizar su cerebro. Por lo que respondió entusiasmado. (“Sabes ese es un buen plan, aunque tiene sus limitantes es una buena idea”) (“Y no, no se necesita una pose especial por lo menos para cultivar el camino del visualizador del cosmos”) (“De hecho los Grandes lo hacen todo el tiempo, lo hacen en paralelo durante toda su vida”) (“Supongo que después de interactuar conmigo se está contagiando mi sabiduría JAJAJAJAJ”) Y mientras se reía genuinamente y Atila se preparaba para insultar diciendo algo relacionado con el cubito, ya que era algo que genuinamente le molestaba. Alphonse se materializó frente suyo del torso para arriba y le habló con emoción. “Comencemos ahora mismo”.
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Transmutando Cadenas (Novela) Capítulo 13

Estás leyendo el capítulo 13 de Transmutando Cadenas (Novela), un novela. A veces las acciones no se ven recompensadas y uno se pregunta para que seguir, para que actuar de buena fe. La vida de Edwar fue asi, estudio pero no encontro trabajo, busco amor y le devolvieron migajas, busco… Este capítulo tiene publicado el 23 de agosto de 2026. Transmutando Cadenas (Novela) tiene 32 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.