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Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 65 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Un silencio espeso y cargado de expectación envolvió a ambos durante un largo rato. Instantes después, Ye Tianci acortó la distancia con paso pausado y, quebrando el mutismo, fue el primero en hablar: "Yo gané". Su tono era sereno y pausado: "De acuerdo con nuestra promesa, esta noche te corresponde consumar el matrimonio conmigo". Su Qingyue mantuvo los labios sellados, sin emitir una sola palabra. Ye Tianci no tardó en replicar con una sonrisa: "Si no dices nada, asumiré que estás de acuerdo". Apenas cayeron las palabras, tomó la vara ceremonial de la balanza que reposaba sobre la mesa contigua y, con un movimiento grácil y delicado, alzó lentamente el velo rojo nupcial de Su Qingyue. En el instante en que el velo escarlata se deslizó hacia arriba, un rostro primoroso capaz de derrocar reinos y ciudades quedó al descubierto: facciones exquisitas, mejillas de ensueño y un encanto arrebatador que robaba el aliento. Sin embargo, en ese preciso segundo en que el velo terminaba de levantarse, Su Qingyue alzó abruptamente sus pupilas hacia Ye Tianci: ¡en el fondo de sus hermosos ojos estalló una llamarada gélida de intenciones asesinas! Ye Tianci se sobresaltó, pero antes de que pudiera formular pensamiento alguno, ¡Su Qingyue condensó energía profunda en la palma de su mano y descargó un golpe fulminante directo hacia su pecho! ¡Tap, tap, tap! Ye Tianci se deslizó hacia atrás en varios pasos acrobáticos, esquivando por un milímetro el embate de la doncella. Sin darle tregua, Su Qingyue avanzó flotando como una ráfaga implacable, manteniéndose a escasos centímetros de él. La atmósfera dentro de la cámara nupcial se tornó de pronto sumamente extraña y tensa. Ye Tianci contempló las pupilas asesinas de Su Qingyue y exclamó: "¡Conque de verdad eres una mujer deshonesta que no sabe cumplir su palabra!". Su Qingyue dejó escapar una risita burlona y arrogante: "Si quieres poseerme, ¡primero vénceme en combate! Si ni siquiera eres capaz de derrotarme a mí, ¡no mereces ser el hombre de Su Qingyue!". Apenas terminó de hablar, la joven transformó la postura de sus palmas y arremetió de nuevo con ferocidad. Ye Tianci cruzó ambos antebrazos frente a su torso para bloquear el impacto seco de la palma y sentenció: "¡Muy bien, tú misma lo pediste!". "Quería tratarte con ternura y delicadeza, pero veo que eres una mujer terca e irracional. Siendo así, ¡no me dejas más opción que usar la fuerza!". Dicho esto, Ye Tianci descargó una sacudida de energía que proyectó a Su Qingyue varios pasos hacia atrás. La joven se tambaleó levemente antes de afianzar su postura con elegancia y sonreír con desdén: "Haber vencido a Xiao Han no significa que puedas vencerme a mí. Esta Santa comprobará de qué estás hecho en realidad". Sin darle tiempo a replicar, Su Qingyue lanzó una patada de látigo devastadora. Ye Tianci reaccionó con una agilidad prodigiosa: giró su cuerpo alrededor de la mesa redonda del aposento y esquivó la ráfaga por un suspiro. Bajo la luz oscilante de las velas rojas, el intercambio de golpes entre ambos se volvió cada vez más encarnizado. Al ver que el mueble estorbaba sus movimientos, Su Qingyue alzó su pierna esbelta y recta por encima de su cabeza para luego dejarla caer como un hacha celestial: ¡un crujido atronador partió la maciza mesa redonda en dos mitades perfectas! Sin el obstáculo de la mesa, Ye Tianci retrocedió dos pasos veloces para tomar distancia en medio de una nube de astillas de madera que volaban por los aires; no obstante, Su Qingyue no dio su brazo a torcer y volvió a arremeter con una ráfaga de patadas implacables. Mientras tanto, en el exterior... El estruendo y los crujidos que sacudían el interior de la recámara no tardaron en alertar a las doncellas apostadas en el patio del Palacio del Santo Hijo. Dos sirvientas se ocultaban entre las sombras del corredor, observando la ventana de papel de la cámara nupcial mientras contenían risitas pícaras. A través del papel traslúcido, iluminado por las velas parpadeantes, se distinguían con claridad las siluetas de dos cuerpos entrelazándose y moviéndose a una velocidad vertiginosa. Una de las sirvientas susurró con asombro: "El Santo Hijo y la Santa están causando un alboroto tremendo... Las cosas deben estar que arden allá adentro". La otra muchacha sonrió con picardía: "¿Y si nos acercamos un poco más para escuchar?". "¡Buena idea, vamos!". Ambas coincidieron al instante y se deslizaron de puntillas hasta apostarse junto al marco de la puerta. Entretanto, la contienda en el interior ardía en su punto más álgido. Su Qingyue hervía de indignación contenida: tras decenas de intercambios fulminantes, no solo había sido incapaz de someter a Ye Tianci, sino que el muchacho había logrado atraparla firmemente por ambas muñecas. Se encontraban tan cerca que sus miradas chocaban a centímetros y cada uno podía sentir el aliento tibio del otro rozándole la piel. Afuera, una doncella contempló la sombra proyectada en la ventana y preguntó entre risillas: "¿Qué clase de postura es esa?". "Jamás había visto algo así... El señor Santo Hijo sí que es ingenioso, je, je, je". Al insinuar semejantes pensamientos, las mejillas de ambas sirvientas se encendieron de rubor. En el interior, Su Qingyue fulminó a Ye Tianci con ojos de fuego y espetó entre dientes: "¡Suéltame!". Ye Tianci sujetaba sus muñecas con una sola mano y se llevó el dedo índice de la otra a los labios con un gesto de complicidad: "Shh... Las doncellas están espiando afuera; más te vale bajar la voz". Su Qingyue resopló con frialdad: "¡¿Y qué diablos me importa a mí?!". Aunque sus palabras fingían desdén, instintivamente redujo el volumen de su voz a un susurro apagado. Apenas pronunció la frase, aprovechó un pestañeo para zafarse de la presa de Ye Tianci. Alzando su pie derecho, cubierto por un zapato nupcial de seda bordada escarlata, enganchó la punta y lanzó una patada ascendente directa al cuello del joven. Ye Tianci reclinó el torso hacia atrás por puro instinto. El pie de Su Qingyue cortó el aire vacío, pero la ráfaga de viento extinguió de un golpe toda la hilera de velas rojas que ardían detrás de su cabeza. La penumbra invadió súbitamente la estancia. Sin detenerse, Su Qingyue desató una patada horizontal con el pie izquierdo, pero en un descuido, ¡Ye Tianci extendió su mano y la aferró con firmeza por el tobillo! "¡Suéltame!", exclamó Su Qingyue atónita. Forcejeó con todas sus fuerzas, pero no logró liberarse. Ye Tianci esbozó una sonrisa triunfal: "Tú solita me lo entregaste". Dicho esto, sujetó el zapato bordado escarlata de la doncella y, de un tirón seco, ¡se lo arrebató y lo lanzó al otro extremo de la habitación! El calzado rebotó contra el piso de madera con un sonido nítido antes de rodar hasta un rincón oscuro. Su Qingyue se quedó pasmada; sus hermosos ojos chispeaban con una furia desbordada. "¡Maldito desvergonzado...!". Con el rostro ardiendo de indignación y vergüenza, logró retirar el pie descalzo y, cambiando de apoyo, lanzó una patada feroz con la otra pierna hacia Ye Tianci. ¡Plas! Por desgracia para ella, Ye Tianci parecía haber anticipado su reacción. En cuanto la pierna se estiró, volvió a interceptarla por el tobillo y, con un movimiento diestro, ¡le despojó también el segundo zapato nupcial! Su Qingyue quedó petrificada. Al ver la sonrisa confiada y ladina en los labios de Ye Tianci, sintió deseos de que la tierra se la tragase de pura vergüenza. ¡Sus dos pies níveos e inmaculados se encontraban completamente desnudos, expuestos sin pudor alguno ante los ojos del joven! Al otro lado de la puerta, una sirvienta se cubrió la boca sofocando una carcajada: "¿Y ahora qué postura es esa?". "¡No cabe duda de que nuestra Santa y el Santo Hijo son de otro nivel...!". "¡Devuélvemelos!", exigió Su Qingyue con la mirada fija en los zapatos que Ye Tianci sostenía, alzando la voz con agitación. Ye Tianci soltó una leve risa: "Si los quieres, ven por ellos tú misma". Entre la rabia y el bochorno, Su Qingyue apretó los dientes y se abalanzó directamente sobre él. Aquel arrebato fue justo lo que Ye Tianci estaba esperando. Cuando ella se arrojó hacia adelante, él adelantó un pie y le puso una sutil traba; incapaz de reaccionar a tiempo, la joven perdió el equilibrio y cayó de bruces hacia su cuerpo. Ye Tianci actuó con la velocidad del rayo: la rodeó con ambos brazos por la cintura, atrayéndola con firmeza contra su pecho mientras contemplaba su rostro arrebolado con una mirada complacida. Su Qingyue palideció de asombro e intentó forcejear desesperadamente, pero sus esfuerzos resultaron inútiles. Al instante siguiente, Ye Tianci la levantó en vilo en un abrazo horizontal y la arrojó sobre el lecho nupcial. Antes de que Su Qingyue pudiera incorporarse, el peso del cuerpo de Ye Tianci ya se cernía sobre ella, inmovilizándola por completo contra las sábanas de seda. Desesperada y con el corazón martillándole el pecho a un ritmo frenético, Su Qingyue apoyó ambas manos contra el firme torso del joven, intentando empujarlo inútilmente. Ye Tianci susurró con tono victorioso a escasos milímetros de sus labios: "Volví a ganar. No eres rival para mí". Su Qingyue apretó los dientes y protestó con amargura: "¡Es porque este lugar es demasiado estrecho y no pude desplegar mis habilidades!". Sin embargo, antes de que pudiera terminar la frase, Ye Tianci inclinó la cabeza hacia adelante y capturó sus labios con un beso posesivo y dominante, sellando sus quejas por completo. ¡Zumbido...! En ese instante sagrado, el contacto cálido, suave y embriagador que invadió sus labios hizo que el cuerpo de Su Qingyue se tensara como una cuerda de arco. Su mente se quedó en blanco absoluto y su corazón latió desbocado como si fuera a estallar. Sus pupilas se contrajeron y sus ojos se abrieron desmesuradamente ante la conmoción. ¡Jamás imaginó que Ye Tianci tuviera la osadía de besarla por la fuerza! ¡Era su primer beso...! "Ye Tianci... ¡maldito desvergonzado, cómo te atreves a...!". \----- • Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔! • Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 65

Estás leyendo el capítulo 65 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.