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Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 66 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Su Qingyue contorsionó su cuerpo con desesperación hasta lograr apartar a Ye Tianci de encima, respirando con una agitación entrecortada mientras su pecho subía y bajaba con violencia. Ye Tianci clavó sus pupilas en ella con una solemnidad inusitada; los latidos de su propio corazón también se aceleraban con fuerza mientras declaraba con voz firme: "Su Qingyue, este Ye Tianci siente un afecto sincero y genuino por ti. Jamás te he visto simplemente como un caldero de cultivo". "..." Al escuchar semejante confesión, Su Qingyue se quedó petrificada. Desde el instante en que floreció como mujer, ¿cuántos cultivadores masculinos no habían codiciado con avaricia su Físico Sagrado de Yin Profundo? ¿Y cuántos de ellos la habían mirado alguna vez como a un ser humano con dignidad propia? De no haber sido por la protección benevolente del Maestro de la Secta Qingxuan, a estas alturas hacía mucho tiempo que se habría convertido en un vulgar juguete para el deleite de hombres codiciosos. Por esa misma razón, a lo largo de todos estos años jamás había dejado de cultivar con amargura y empeño indomable: desde Templado Corporal hasta Apertura de Meridianos, pasando por Condensación de Qi hasta alcanzar la Formación del Núcleo... Cada paso, cada gota de sudor, los había derramado con el único propósito de protegerse a sí misma. Por desgracia, debido a las restricciones inherentes a su Físico de Yin Profundo, aun cuando poseía una aptitud celestial extraordinaria y su tenacidad multiplicaba por diez o cien la de los cultivadores ordinarios, su sendero marcial estaba inexorablemente condenado a detenerse en la Gran Perfección del Reino Formación del Núcleo. Ese era el límite absoluto de su constitución. Por más amargura e impotencia que albergara en su pecho, jamás podría romper esa barrera por sí sola, atada a un destino trágico en el que tarde o temprano sería utilizada como un caldero humano. Incluso en este Gran Torneo, la propia secta no había hecho más que ofrecerla como un valioso recurso de cultivo para premiar al campeón. Su vida parecía marcada desde el nacimiento por una soledad desoladora. Y sin embargo, esta noche, Ye Tianci acababa de pronunciar aquellas palabras. '¿Acaso su único propósito al desposarme no era arrebatarme mi Yin Primordial?', murmuró Su Qingyue en lo más profundo de su ser. En ese breve instante, una fibra sensible y oculta en su corazón se estremeció con una calidez inesperada. La respiración de Ye Tianci se volvía cada vez más pesada. Frente a sus ojos, la belleza arrebatadora de Su Qingyue resultaba un deleite que desafiaba cualquier descripción terrenal. "Qingyue, quiero que seas mi mujer". Apenas cayeron las palabras, se inclinó nuevamente sobre ella y volvió a capturar sus labios con fervor. "Umm... ah...". Su Qingyue despertó de su ensimismamiento. Apoyó ambas palmas contra el firme pecho de Ye Tianci e intentó empujarlo contorsionando su silueta para apartarlo. No obstante, Ye Tianci se entregó al beso con una devoción y una pasión cada vez más intensas, sin la menor intención de detenerse. Tras una larga y embriagadora marea de besos, la respiración de Su Qingyue se volvió entrecortada y sus mejillas ardieron al rojo vivo. ¡Este bastardo era un auténtico desvergonzado! "Suéltame...". "¡No te soltaré! ¡Tanto en el Gran Torneo como en nuestra apuesta, yo salí vencedor! Más allá de tu Físico Sagrado de Yin Profundo, ¡lo que de verdad me cautiva es tu belleza, me fascina tu carácter y me gustas tú como persona!". "Por supuesto, si mantienes tu negativa y no deseas consumar el matrimonio esta noche, jamás te forzaré. ¡Esperaré pacientemente hasta el día en que tu propio corazón esté dispuesto!", proclamó Ye Tianci con una resolución inquebrantable. "Tú...". Su Qingyue giró el rostro hacia él y lo fulminó con una mirada inquisitiva y gélida: "¿De verdad... sientes afecto por mí?". "Si te estoy mintiendo, ¡que un rayo celestial descienda y me parta en dos!", juró Ye Tianci alzando la diestra con solemnidad. "Cállate", Su Qingyue extendió de pronto su fino dedo índice y selló los labios del joven. Ye Tianci guardó silencio al instante, contemplándola con perplejidad. "Hacer juramentos al firmamento es el mayor tabú para nosotros los cultivadores", explicó Su Qingyue con tono suave y distante. "Entonces... ¿me crees?", preguntó Ye Tianci con total sinceridad en la mirada. Su Qingyue no respondió. En lugar de ello, deslizó lentamente su delicada mano hacia su cintura, desató con delicadeza la cinta de seda de su vestido nupcial y apartó el rostro sonrojado hacia un costado. Al presenciar semejante gesto, ¡el corazón de Ye Tianci se aceleró diez veces más! Incluso el hombre más torpe del mundo habría comprendido a la perfección lo que Su Qingyue estaba indicando en ese momento, y Ye Tianci distaba mucho de ser el muchacho ingenuo de Ciudad Liuyun. "Qingyue...", Ye Tianci fue incapaz de disimular la ardiente emoción que iluminó su rostro. Con las mejillas encendidas como brasas, Su Qingyue murmuró con fingida frialdad: "Quien acepta una apuesta debe acatar la derrota". "Pero... que te quede claro: solo será por esta noche". Podía percibir con total claridad la pureza y sinceridad en los ojos de Ye Tianci; su intuición femenina le susurraba que aquel joven era digno de confianza. Sin embargo, el orgullo de Su Qingyue permanecía intacto; si en el futuro descubría que se había equivocado con él, preferiría quitarse la vida antes que tolerar una traición. "No", Ye Tianci negó suavemente con la cabeza: "No será únicamente por esta noche. ¡Quiero que sea por toda la eternidad!". Dicho esto, Ye Tianci volvió a posar sus labios sobre la boca dulce y el cuello de jade de Su Qingyue, mientras sus dedos desabrochaban con ternura el deslumbrante vestido de novia escarlata. "Espera". Su Qingyue lo detuvo de pronto con un susurro apresurado. "Esposa Qingyue... ¿acaso vas a cambiar de parecer?", preguntó Ye Tianci con el corazón en un puño. Su Qingyue bajó la mirada y susurró ruborizada: "Apaga las velas". Apenas terminó de hablar, la joven formó un sello manual con sus dedos y liberó una onda sutil de energía espiritual. Al instante, todas las velas rojas de la habitación se extinguieron al unísono, sumiendo la vasta cámara nupcial en una penumbra cómplice y absoluta. "¿Se apagaron las luces?". En el exterior del corredor, las dos doncellas que espiaban se quedaron con ganas de seguir observando las sombras. Sin embargo, en ese preciso segundo, la voz glacial y autoritaria de Su Qingyue emergió desde el interior de la habitación: "Ustedes dos... ¿acaso todavía no piensan retirarse?". "¡Cielos, la señora Santa nos descubrió! ¡Rápido, vámonos...!". Las dos criadas palidecieron de espanto y huyeron a toda prisa tropezando en la oscuridad. En el inmenso Palacio del Santo Hijo, únicamente quedaron Ye Tianci y Su Qingyue, a solas en el mundo. "Qingyue...". Con sus miradas encontrándose en la penumbra, las pupilas de Ye Tianci ardían con un deseo incontenible. Su Qingyue simplemente bajó su primoroso rostro avergonzado y, mordiéndose el labio inferior con timidez femenina, susurró con dulzura: "Dentro de un momento... sé delicado...". "Está bien...". Con el espíritu desbordando júbilo y pasión contenida, Ye Tianci aceptó al instante. Corrió las cortinas de seda del lecho y se inclinó para besar con devoción los labios carmesíes de Su Qingyue. En el silencio de la noche, una atmósfera de embriagadora intimidad y pasión se desplegó en secreto... ... A la mañana siguiente. Los primeros rayos del alba se filtraron a través de las celosías de la ventana, iluminando suavemente la estancia. Su Qingyue, recostada sobre el lecho nupcial, abrió lentamente sus hermosos ojos. Al mirar a su alrededor, descubrió que la habitación entera era un auténtico caos: astillas de madera de la mesa rota y fragmentos de porcelana cubrían el piso de lado a lado. Sentía la cabeza pesada y aturdida, pero en cuanto los recuerdos de cada caricia, cada entrega y cada momento de la noche anterior asaltaron su mente, un calor abrasador le subió de golpe hasta las mejillas. 'Él y yo... anoche...'. A medida que su mente se despejaba, la vergüenza y el bochorno hacían que su piel ardiera como fuego. Giró la cabeza hacia su costado y vio a Ye Tianci profundamente dormido a su lado, luciendo un semblante apuesto, sereno y satisfecho. "¡Ye Tianci! ¡Maldito bastardo descarado!". ¡Presa de la indignación, Su Qingyue tomó la almohada de seda y se la arrojó con fuerza en plena cara! Ye Tianci, sumido en un plácido sueño, se despertó sobresaltado y miró a la doncella con desconcierto: "Su Qingyue, ¿qué demonios estás haciendo?". "¡Piensa muy bien en lo que hiciste anoche!", espetó Su Qingyue con la cara ardiendo de furia y pudor. Ye Tianci parpadeó, se rascó la coronilla con una sonrisa avergonzada y soltó una risita cómplice: "No fue para tanto... solo fueron seis... ah, no, perdón, fueron siete veces...". "¡¿Y todavía tienes el descaro de contarlas en voz alta?!". En ese instante, Su Qingyue sintió deseos irresistibles de estrangularlo ahí mismo. Lo ocurrido durante la madrugada había sido una auténtica locura desmedida; sus mejillas no dejaban de arder: 'Yo... de verdad permití que...'. "¡Hmpf!". Su Qingyue se levantó furiosa del lecho y comenzó a vestirse con rapidez. Ye Tianci comprendió que tal vez se le había ido la mano en su entusiasmo y apresuradamente intentó disculparse: "Esposa Qingyue, no te enojes, sé que me excedí un poquito... ¡te juro que no me atreveré a repetir semejante exceso la próxima vez!". "¡¿Acaso todavía estás pensando en una próxima vez?!", Su Qingyue giró el rostro y lo fulminó con una mirada que prometía tormentas. "¡No, no! ¡No me atreveré, retiro lo dicho!", rectificó Ye Tianci de inmediato levantando las manos en señal de rendición. "¡Hmpf! ¡Si vuelve a ocurrir una próxima vez, te juro que jamás te lo perdonaré!". Dicho esto, Su Qingyue abrió la puerta de par en par y salió decidida. "Esposa Qingyue, ¿a dónde vas?", gritó Ye Tianci desde la cama. "¡A cultivar a la montaña trasera!", arrojó Su Qingyue con voz helada antes de cruzar el umbral y perderse en el corredor. "Conque va a cultivar a la montaña trasera, ¿eh?", Ye Tianci sonrió de oreja a oreja frotándose la barbilla: 'Parece que no está verdaderamente enfurecida; de lo contrario, ni siquiera se habría molestado en responderme'. Al rememorar la gloriosa y apasionada noche recién vivida, el corazón de Ye Tianci se llenó de un regocijo absoluto. ... Al mismo tiempo. Apenas Su Qingyue cruzó el umbral de los aposentos, una punzada aguda de dolor muscular y agotamiento se apoderó de sus caderas y piernas, obligándola a caminar dando pasos vacilantes y visiblemente rengos. Para colmo de males, como si el destino se complaciera en empeorar las cosas, apenas había avanzado unos pocos pasos por el patio exterior cuando se topó de frente con Qin Shuang, quien venía de visita especialmente a buscar noticias. Al notar el andar renqueante y entorpecido de Su Qingyue, Qin Shuang se quedó atónita por un instante; acto seguido, las comisuras de sus labios se arquearon en una sonrisa pícara, burlona y cargada de satisfacción triunfal: "Vaya, vaya... ¿acaso mis ojos no ven a nuestra insigne Gran Santa Su?". "¿Qué le ocurrió a la pierna de nuestra Gran Santa? ¿Será que anoche no pudo descansar muy bien que digamos? Ji, ji, ji...". \----- • Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔! • Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 66

Estás leyendo el capítulo 66 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.