Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 41 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"¡No... no me mates...!", chillaba Zhao Mei'er, forcejeando desesperada con ojos desorbitados por el espanto y la agonía.
Sin embargo, los dedos de Ye Tianci eran como tenazas de hierro forjado aferradas a su cabellera; por más que se retorciera, le resultaba imposible zafarse del agarre.
Con la voz quebrada por el llanto y el terror, suplicó con los ojos anegados en lágrimas: "¡No me mates... por favor, te lo suplico, ten piedad de mí...!"
Ye Tianci dibujó una sonrisa gélida como la escarcha: "Hace unos instantes ardías en deseos de enterrarme en este valle; ¿cómo es que ahora te arrastras pidiendo clemencia?"
Zhao Mei'er palideció aún más y se apresuró a culpar al difunto anciano: "¡Fue Chi Xiao! ¡Él me obligó a hacerlo! Hermano Tianci, ¡yo jamás quise hacerte daño, todo fue idea y mandato de Chi Xiao!"
La mirada de Ye Tianci se endureció: "¿Todavía te atreves a escupir calumnias y patrañas?"
"Zhao Mei'er, te advertí en incontables ocasiones que no vinieras a buscar problemas conmigo. Haber llegado a este final es tu exclusiva responsabilidad".
Al escuchar su tono inexorable, Zhao Mei'er se arrodilló sobre el fango, golpeando el suelo con la frente mientras rogaba histérica: "¡Hermano Tianci, me equivoqué! ¡De verdad sé que cometí un grave error!"
"¡Si estás dispuesto a perdonarme la vida, me convertiré en tu esclava y sirvienta más sumisa! ¡Incluso te entrego mi cuerpo! Puedo acostarme contigo todas las noches; ¡podrás jugar conmigo de la forma que quieras y hacer lo que te plazca! Mientras no me mates, ¡estoy dispuesta a obedecer cualquier orden...!"
Los ojos de Zhao Mei'er destilaban una súplica desesperada. Mientras hablaba, tironeó desvergonzadamente del cuello de su túnica hacia abajo, dejando al descubierto una generosa porción de su níveo y voluptuoso escote para seducirlo.
Frente a semejante exhibición, Ye Tianci ni siquiera se dignó a desviar la mirada hacia su pecho. Se limitó a soltar una carcajada cargada de asco y desprecio:
"Zhao Mei'er, no siento el más mínimo ápice de interés por tu cuerpo inmundo. Lo único que requiero de ti... es que te mueras de una buena vez".
"¡No... no lo hagas!", chilló ella al comprender que sus artes de seducción no surtían ningún efecto frente a aquel joven de corazón de piedra.
¡Chaaas!
Con semblante implacable, Ye Tianci hundió la daga de golpe en el hombro de Zhao Mei'er. La muchacha soltó un alarido desgarrador que desgarró el silencio del valle.
"¡Ye Tianci!", rugió la joven fuera de sí, contemplando con pánico la sangre carmesí que brotaba de su hombro herido.
Aprovechando que el joven soltó su cabello al clavar el arma, Zhao Mei'er dio un tirón desesperado y echó a correr a toda velocidad hacia la espesura de la garganta del valle.
Sin embargo, apenas había avanzado unos pocos pasos cuando se detuvo en seco, tragando saliva con extrema dificultad.
Frente a ella, entre las sombras de los matorrales, un sinfín de ojos rojizos y brillantes comenzaron a encenderse uno tras otro en la penumbra. Decenas de miradas carnívoras la observaban con voracidad insaciable, salivando por carne fresca.
"¿Estas... son bestias demoníacas...?", balbuceó con el alma congelada: "¿Cómo es posible que haya tantas aquí...?"
Las pupilas de Zhao Mei'er se encogieron aterrorizadas. El horror absoluto paralizó sus músculos; permaneció inmóvil como una estatua, sin atreverse a dar un solo respiro.
Detrás de ella, la voz burlona y relajada de Ye Tianci llegó flotando con el viento: "Zhao Mei'er, ¿acaso ya olvidaste lo que te advirtió tu maestro hace unos momentos? Los gritos y alaridos estridentes solo sirven para atraer a más manadas de lobos".
Al oírlo, el cuerpo de Zhao Mei'er se estremeció violentamente. Su mente colapsó en un torbellino de pavor y desesperación: '¿Cómo... cómo pudo pasar esto...?'
Una marea de arrepentimiento la ahogó por completo. Rodeada por semejante jauría de Lobos de Espalda de Hierro, sería descuartizada en pedazos en cuestión de segundos...
La manada comenzó a cerrar el círculo con pasos amortiguados sobre las hojas secas. Al borde del colapso mental, Zhao Mei'er giró la cabeza hacia Ye Tianci y suplicó entre sollozos desgarradores: "¡Ye Tianci, por favor, sálvame! ¡No quiero morir! De verdad me arrepiento... ¡sálvame, te lo suplico...!"
Ye Tianci sonrió con gélida indiferencia: "¿Que yo te salve? Debes de estar bromeando".
"Zhao Mei'er, esas bestias parecen haber pasado bastante hambre últimamente; encárgate de saciarlas como es debido".
La desesperación se convirtió en locura. Al mirar a su alrededor, descubrió a más de veinte Lobos de Espalda de Hierro acorralándola; las fieras enseñaban los colmillos chorreantes de baba y varias de ellas ya aceleraban el trote dispuestas a abalanzarse.
"¡Aaaah! ¡Aléjense! ¡No me coman!", chilló despavorida, sacando con manos temblorosas un látigo marcial para intentar mantener a raya a las bestias.
Sin embargo, aquellas criaturas eran bestias demoníacas de tercer rango; frente a ellas, incluso los discípulos en la Condensación de Qi debían proceder con cautela extrema, ¡mucho más una muchacha que apenas acababa de quebrar la barrera de la Apertura de Meridianos!
Zhao Mei'er agitó el látigo con furia ciega, pero los golpes apenas hicieron cosquillas sobre los lomos acorazados de los lobos. Una de las bestias saltó de frente y, de un zarpazo brutal, derribó a la muchacha contra el fango.
"¡No! ¡Suéltame! ¡Aaaaargh...!"
Acompañado por un quejido agónico, el lobo hundió sus fauces carniceras y le arrancó de cuajo la mitad de la piel del rostro.
Zhao Mei'er aullaba en un frenesí de tormento puro; sin embargo, en aquel inmenso y desolado Valle de los Lobos Salvajes, aparte de Ye Tianci, no había un solo ser humano que pudiera acudir en su auxilio.
En cuestión de instantes, el resto de la jauría se abalanzó sobre ella en un torbellino de colmillos y garras. Entre gritos desgarradores que helaban la sangre, los trozos de carne y los chorros de sangre tiñeron la tierra de escarlata.
Ye Tianci permaneció de pie en lo alto de la colina, contemplando aquel espectáculo atroz con mirada serena y desapasionada.
'Menos mal que logré elevar mi cultivo hasta la Gran Perfección de la Condensación de Qi antes de venir; de lo contrario, quien yacería despedazado en ese fango sería yo...', pensó para sus adentros.
'No... conociendo la crueldad retorcida de Zhao Mei'er, mi destino en sus manos habría sido infinitamente más espantoso...'
Apretando los puños con fuerza, asimiló una vez más en lo más hondo de su espíritu la cruda ley de este mundo: los fuertes devoran a los débiles.
Tras el lapso de consumir una taza de té, los alaridos de Zhao Mei'er cesaron por completo. Ye Tianci miró hacia el epicentro de la carnicería: el cuerpo de la joven yacía irreconocible, convertido en una masa sanguinolenta de huesos rotos y vísceras. Aunque su pecho aún se agitaba con débiles espasmos involuntarios, resultaba evidente que le restaban apenas unos segundos de vida.
Sin embargo, la jauría todavía parecía insatisfecha. Ye Tianci caminó con calma hacia el cadáver inerte de Chi Xiao, desató con presteza la Bolsa Qiankun que colgaba de su cintura y arrojó el cuerpo del anciano directo hacia el centro de la manada.
Sopesando la bolsa bordada entre sus manos, murmuró fascinado: "¿Esta es la famosa bolsa de almacenamiento que empleaba Chi Xiao para guardar sus armas y artefactos? He oído que únicamente los ancianos del patio exterior y los discípulos del patio interior tienen derecho a portar semejante tesoro espacial..."
Sin tiempo para revisar su contenido en ese momento, guardó la Bolsa Qiankun en su propia túnica.
Al pie de la colina, los lobos hambrientos se abalanzaron sobre el cadáver de Chi Xiao, despedazándolo con voracidad hasta dejar expuestos sus huesos blancos entre la carroña.
'Con ambos cuerpos destrozados y devorados de esta forma por las fieras, incluso si los ancianos del Salón de la Ley acuden a investigar, les resultará imposible determinar la verdadera causa de sus muertes...', reflexionó Ye Tianci con una sonrisa calculadora.
Se disponía a emprender la retirada cuando, de súbito, el lobo alfa de la manada clavó sus ojos inyectados en sangre en su figura y soltó un gruñido gutural y amenazante.
Ye Tianci entrecerró los ojos: "Malditos animales... ni siquiera saciándose con dos cadáveres pretenden dejarme marchar..."
Bajo la orden del macho alfa, dos corpulentos Lobos de Espalda de Hierro arremetieron a toda prisa colina arriba, abalanzándose sobre él en un parpadeo.
Ye Tianci ejecutó de inmediato los Pasos de la Sombra Lunar: su silueta se difuminó dejando atrás una estela espectral, haciendo que las mandíbulas de ambas fieras mordieran el aire vacío.
Reapareciendo a tres zhang de distancia con la daga en mano, el muchacho sentenció con frialdad: "Bestias insaciables... les di un banquete y aún tienen la osadía de buscar su propia muerte".
Sin vacilar, Ye Tianci tomó la iniciativa y cargó de frente contra las dos fieras.
Los lobos arañaron la tierra y se lanzaron al ataque con ferocidad desmedida.
"¡Mueran!"
"¡Puño Sísmico de la Montaña!"
Ye Tianci soltó un bramido atronador y descargó un puñetazo frontal imbuido de relámpagos plateados, ¡pulverizando el cráneo del primer lobo de un solo impacto demoledor!
El segundo lobo frenó en seco con evidente pánico ante semejante brutalidad; no obstante, Ye Tianci no le concedió la menor tregua: deslizó la daga corta en un arco perfecto y le rebanó la garganta de un corte limpio.
La colosal fiera emitió un último gemido sofocado y cayó desplomada sobre el fango, inerte.
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• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 41 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.