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Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 248 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Un delicado grito de reproche resonó por todo el Palacio de la Medicina. Ye Tianci miró a Ji Qingyu, quien se hallaba al borde del colapso por la vergüenza y la ira; lejos de enfadarse, sacudió la cabeza con una leve sonrisa. Se incorporó con parsimonia y se arregló las ropas con total serenidad. Aquel porte relajado y despreocupado distaba un abismo de la debilidad de hacía apenas unos instantes, cuando parecía a punto de sucumbir al veneno en cualquier momento. Al verlo de semejante guisa, la indignación de Ji Qingyu estalló con mayor fuerza, tiñéndole las mejillas de rubor y cólera. "¡Maldito bribón desvergonzado, sí que fingías bien! ¡Por poco caigo en tu trampa!" Apretando los dientes de plata, sus hermosos ojos casi escupían fuego; al evocar la determinación y los actos que acababa de protagonizar, una vergüenza indescriptible le inundó el corazón. Ye Tianci volvió a sonreír con tranquilidad. "Yo no estaba fingiendo". Sosteniendo la mirada asesina de Ji Qingyu, explicó con voz sosegada: "Lo que me afectó hace un momento fue el veneno natal de Murong Xiao, maestro del Palacio del Demonio Venenoso. De no ser porque mi constitución es extraordinaria y neutralizó la toxina por sí misma, me temo que a estas alturas ya sería un cadáver". Cada palabra pronunciada por Ye Tianci era la pura verdad. Portaba el Físico Divino Primordial del Dao, y la robustez de su complexión física rebasaba con creces la imaginación de los mortales comunes. Al principio, cuando aquel letal veneno penetró en su organismo, la situación entrañó un peligro extremo; sin embargo, en el instante preciso en que la virulencia se disponía a invadir los meridianos de su corazón, ¡la sangre del Dao en su interior pareció encenderse y rompió a hervir de golpe! La sangre del Dao fluyó como una marea embravecida; una fuerza sagrada y dominante recorrió su cuerpo en un parpadeo, calcinando por completo aquellas toxinas de color verde oscuro hasta no dejar el menor rastro. Pero, ¿cómo iba a creerle Ji Qingyu? A sus ojos, ¡todo no era más que una patraña urdida por Ye Tianci para aprovecharse de ella! "¡Solo querías engañarme para conseguir mi cuerpo...!" Lo señaló con furia, con un tono en el que temblaba una pizca de agitación. "¿Engañarte para conseguir tu cuerpo?" Al oírla, las comisuras de los labios de Ye Tianci se curvaron en un ademán juguetón. Se puso en pie y avanzó lentamente hacia Ji Qingyu con una mirada abrasadora, recorriendo sin reparos las sinuosas curvas de su delicada figura, hasta posarse fijamente en aquel busto turgente que subía y bajaba con premura a causa del enojo. "Con mi poder actual, si deseara tu cuerpo, ¿acaso necesitaría engañarte?" Su voz no se alzó en demasía, pero destilaba una prepotencia incuestionable. Ji Qingyu sintió una sacudida en el pecho bajo su escrutinio; retrocedió un paso de manera instintiva y se cubrió el busto con ambos brazos, presa tanto del pudor como del recelo. "¿Tú... qué pretendes hacer?" "No temas". Ye Tianci rio de nuevo; una risa que, ante la mirada de Ji Qingyu, rezumaba burla y atrevimiento. "Ahora mismo no tengo el menor interés". Hizo una pausa y añadió con indolencia: "Cuando me apetezca, tampoco será tarde para hacerlo". "¡Tú...!" Aquellas palabras encendieron por completo la cólera de Ji Qingyu, y la humillación arrasó en un parpadeo con todo ápice de sensatez. Dejó escapar un grito airado, alzó su mano de jade condensando poder espiritual y descargó una bofetada directa hacia Ye Tianci. Sin embargo, a mitad de trayectoria, su muñeca fue aprisionada por una mano firme como una tenaza de hierro. Ye Tianci le sujetó la muñeca sin el menor esfuerzo; por más que ella forcejeara, no consiguió moverla ni un solo ápice. "Ah, por cierto, será mejor que te comportes". Ye Tianci sonrió con sorna, mientras en su mirada centelleaba un destello peligroso. "¿Aún pretendes golpearme? ¿Acaso no crees que me atrevería a tomarte aquí y ahora?" "¡Tú... no te atreverías!" Ji Qingyu, estupefacta y ultrajada, bramó intentando aparentar una entereza vacía. "¿Quieres ver si me atrevo?" Antes de que las palabras de Ye Tianci terminaran de resonar, tiró con fuerza de su brazo. Ji Qingyu soltó un grito ahogado al perder el equilibrio; fue arrastrada de lleno contra el pecho de él y, acto seguido, el entorno pareció girar en un torbellino cuando él dio una media vuelta y la inmovilizó firmemente contra el suelo, cubriéndola con su cuerpo. El suelo helado y el torso ardiente del hombre generaron un contraste tan violento que su mente se quedó en blanco al instante. Ambos quedaron mirándose fijamente, a tan corta distancia que podían sentir el aliento ajeno. El denso hálito viril que desprendía Ye Tianci la envolvió por entero, haciendo que el corazón de Ji Qingyu se desbocara como un corcel desmandado, al tiempo que sus mejillas se teñían de un carmesí tan vivo que parecía a punto de sangrar. Una atmósfera densa, cargada de ambigüedad y seducción, comenzó a flotar con rapidez por el tétrico Palacio de la Medicina. Al contemplar la mirada aterrorizada pero cargada de terquedad de la belleza bajo su cuerpo, la sonrisa en la comisura de los labios de Ye Tianci se acentuó aún más. "Ustedes tres hermanas son realmente interesantes..." Pronunció aquellas palabras en voz baja, cargadas de segundas intenciones. "¡Ay...! ¡Una tras otra...!" Apenas cayeron sus palabras, soltó de pronto un largo suspiro, se incorporó de un giro y liberó a Ji Qingyu de su sujeción. Ji Qingyu se sentó de golpe, jadeando con violencia mientras lo miraba con el corazón encogido por el sobresalto. Con el rostro y las orejas encendidos de rubor, se apresuró a arreglarse las ropas desordenadas, mostrando en su mirada una mezcla extrema de vergüenza e indignación. "¡Ye Tianci, si te atreves a revelar lo que ocurrió entre nosotros, jamás te lo perdonaré!" "Eso dependerá de cómo te portes." Sacudiéndose el polvo de la túnica, Ye Tianci caminó con entera calma y despreocupación hacia un lado, sentándose con las piernas cruzadas. "Tú..." Ji Qingyu se atragantó de furia, pero descubrió que no tenía forma alguna de lidiar con él. "Ven aquí", habló Ye Tianci con desinterés, haciéndole un gesto con la mano. "¿Para qué?", preguntó Ji Qingyu. "Masajea los hombros de este Santo Hijo", ordenó Ye Tianci sin la menor cortesía. "Tú... ¡¿qué dijiste?!" ¡Ji Qingyu estaba a punto de volverse loca de ira! ¡Ese infeliz realmente se atrevía a darle órdenes! Deseaba abalanzarse de inmediato para jugarse la vida contra semejante sinvergüenza; sin embargo, al pensar en la fuerza insondable y en la conducta despiadada de aquel sujeto, no le quedó más remedio que tragarse a la fuerza esa ola de rencor. Al final, apretando los dientes de plata y con el rostro colmado de desgana, caminó hasta colocarse detrás de Ye Tianci. Extendió sus delgadas manos de jade y las posó rígidamente sobre sus hombros para comenzar a presionar. "Así me gusta." Al sentir el suave tacto sobre sus hombros, Ye Tianci cerró los ojos con satisfacción. Aquella noche transcurrió sin más turbulencias. Ye Tianci no volvió a poner en aprietos a Ji Qingyu. Tras disfrutar unos instantes del masaje, le indicó que descansara por su cuenta, mientras que él permaneció sentado con las piernas cruzadas, sumergiéndose en el estado de cultivo. Con una noche entera de regular la respiración, la energía espiritual consumida en la encarnizada batalla contra Murong Xiao y las heridas leves sufridas quedaron completamente sanadas, devolviendo a todo su ser a la cúspide de sus facultades. A la mañana siguiente, el primer rayo de sol se filtró por las rendijas del gran templo. Ambos arreglaron sus pertenencias de forma sencilla, preparándose para abandonar aquel Palacio del Demonio Venenoso impregnado por el hedor a sangre y hierbas medicinales. Mas cuando salieron del palacio de medicinas y alcanzaron la plaza exterior, ambos detuvieron sus pasos de golpe. En medio de aquel mar de sangre y montañas de cadáveres, sin que supieran en qué momento, había aparecido una persona más. Se trataba de un joven ataviado con una suntuosa túnica blanca; rondaba la veintena, con una figura erguida y facciones gallardas. No obstante, en ese instante, en su rostro se dibujaba una sonrisa siniestra y burlona mientras examinaba con evidente interés a Ye Tianci y a Ji Qingyu, que recién emergían. A sus pies se amontonaban los osarios y cuerpos de los discípulos del Palacio del Demonio Venenoso, pero su túnica blanca permanecía inmaculada, sin una sola mota de polvo, como si aquel infierno de Asura no tuviese relación alguna con él. "¿Aún queda alguien vivo en el Palacio del Demonio Venenoso?" Ji Qingyu frunció sus delicadas cejas y preguntó por puro instinto. Ye Tianci no respondió. Con el semblante ensombrecido, dio un paso al frente y resguardó con firmeza a Ji Qingyu tras de sí. Clavó su mirada en el joven de túnica blanca; emanando de su cuerpo, percibía una presión aterradora que superaba con creces el Reino Trascendencia Mortal. "Este tipo es un experto del Reino Vajra..." La voz de Ye Tianci fue baja y pesada, pronunciando cada palabra con lentitud. "¡¿Qué?! ¡¿El Reino Vajra?!" Al escucharlo, el hermoso rostro de Ji Qingyu perdió el color al instante, y en su corazón se alzaron tempestuosas olas de conmoción. ¡Otro experto del Reino Vajra! ¡¿Cómo era posible?! Al captar las palabras de Ye Tianci, la sonrisa feroz en el rostro del joven de túnica blanca se hizo aún más marcada. Ignorando por completo a Ji Qingyu, clavó sus ojos afilados como los de un halcón directo sobre Ye Tianci. "¡Ye Tianci, al fin te he encontrado!" En su tono resonaba la mofa de un gato jugando con el ratón, teñida con una intención asesina sin reserva. "¿Quién eres?" Ye Tianci entrecerró los ojos. La energía espiritual en su cuerpo ya comenzaba a circular en silencio, mientras que dentro de la Bolsa Qiankun, la Lanza de Viento y Trueno de Hierro Negro vibraba emitiendo un rumor sordo. El joven de túnica blanca alzó la cabeza con lentitud y, adoptando una postura de absoluta superioridad, proclamó con arrogancia: "Clasificación de Genios del Dominio Oriental, undécimo puesto." "¡Zhan Bai!" \----- • Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔! • Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 248

Estás leyendo el capítulo 248 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 18 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.