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Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 226 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En el instante en que sus palabras cayeron, Gu Lingyin juntó sus dos dedos en forma de espada y, con una brizna de cortante energía envuelta en un frío resplandor brotando de las yemas, ¡arremetió directo hacia el corazón de Ye Tianci sin advertencia previa! Su velocidad era tan descomunal que casi desgarraba el aire. Las pupilas de Ye Tianci se contrajeron levemente. De una sola mirada discernió el flujo del poder espiritual en torno al cuerpo de ella, y las comisuras de sus labios se curvaron en una sonrisa de comprensión: "¿Oh? ¿Reino Trascendencia Mortal? ¿Tu cultivo se ha recuperado?". Al tiempo que hablaba, su figura se ladeó como un espectro, esquivando con absoluta soltura la espada de dedos de Gu Lingyin, con la misma calma de quien da un paseo por el patio. "¡Hmpf! ¡Gracias a esta maldita Gran Formación Protectora de la Secta de su Secta Qingxuan fue que logré recuperar mi cultivo!". "¿La Gran Formación Protectora de la Secta?". Ye Tianci frunció levemente el ceño al escucharlo; no esperaba que la formación dejada por la mayor del séptimo piso tuviera semejante efecto. Al fallar el golpe, la vergüenza y la furia de Gu Lingyin se encendieron aún más. Con las cejas arqueadas por la cólera, bramó con voz rencorosa: "¡Dije que en cuanto recuperara mi cultivo te mataría sin falta! ¡Hoy es el día de tu muerte!". Dicho esto, el poder espiritual de su cuerpo volvió a desbordarse. Con un cambio en sus sellos de dedos, se multiplicaron varias luces de espada aún más intensas que las anteriores, tejiéndose en una red que bloqueó las rutas de escape de Ye Tianci mientras arremetía de nuevo con implacable ferocidad. Sin embargo, ante aquella red de espadas en apariencia impenetrable, la sonrisa en los ojos de Ye Tianci se profundizó. Para lidiar con alguien en la etapa inicial de Trascendencia Mortal como Gu Lingyin, no necesitaba en absoluto recurrir al poder del Reino Límite; le bastaba su técnica de movimiento para eludirla, con la gracia de quien cruza entre flores rozando los sauces. Sus movimientos no parecían veloces a simple vista, pero siempre lograban colarse con precisión milimétrica por los intersticios de la red de espadas. "¿Qué?". Al errar una y otra vez, Gu Lingyin se mordió con suavidad los labios, cada vez más presa de la inquietud. Apenas habían intercambiado tres o cuatro asaltos cuando la mano izquierda de Ye Tianci se disparó como un dragón que emerge, apresando con impecable exactitud el pulso de la muñeca con la que Gu Lingyin guiaba su espada. Una fuerza tiránica e irresistible penetró al instante, dejando su brazo entero entumecido y débil, provocando que su energía espiritual se estancara. Al mismo tiempo, el brazo derecho de Ye Tianci se deslizó por debajo de sus costillas y tiró de ella hacia atrás con brusquedad. "¡Ahhh!". Gu Lingyin solo sintió un poder colosal caer sobre ella, haciendo que su cuerpo se precipitara hacia adelante sin control alguno. ¡Al instante siguiente, se vio inmovilizada por Ye Tianci en una postura tan vergonzosa que encendió su hermoso rostro en un rubor ardiente! Su cuerpo entero quedó prácticamente aprisionado en el regazo de los fornidos brazos de Ye Tianci: con el trasero hacia arriba y el rostro hacia el suelo, los pies suspendidos en el aire y completamente incapaz de mover un solo músculo, ¡igual que una presa recién capturada! Forcejeó y se retorció con todas sus fuerzas, pero no logró zafarse lo más mínimo del agarre de Ye Tianci. "¡Suéltame! ¡Maldito bastardo!". Dominada por una mezcla de vergüenza y furia, Gu Lingyin comenzó a chillar. Justo en ese momento, percibió con total nitidez el aura que emanaba de Ye Tianci a sus espaldas: una presencia fría y dominante, muchísimo más densa y profunda que la suya, como si se hallara en perfecta comunión con el cielo y la tierra. Giró la cabeza, con el rostro cubierto por una conmoción absoluta, y exclamó perdiendo el aliento: "Tú... ¡¿alcanzaste Trascendencia Mortal?!". Creía que, tras recuperar su cultivo, someter a Ye Tianci sería tan sencillo como voltear la palma de la mano; ¡jamás imaginó que él ya habría alcanzado el Reino Trascendencia Mortal! ¡Aquello era demasiado absurdo! ¡Apenas habían pasado unos escasos meses! Manteniéndola en esa exasperante e indecorosa sujeción, Ye Tianci inclinó la cabeza y rio entre dientes junto a su oído: "¿Tú qué crees?". La conmoción en el corazón de Gu Lingyin no tenía límites, y de pronto un pensamiento cruzó por su mente: "Entonces... ¿entonces los rumores del exterior son ciertos?". "¿Qué rumores?", preguntó Ye Tianci. "Que en Ciudad Shuiyan de Dongzhou... mataste sucesivamente a diecinueve cultivadores en Trascendencia Mortal del Clan Gongsun y de la Secta Chiyan... ¡incluyendo a viejos monstruos en la Gran Perfección de Trascendencia Mortal! ¡Y que además ascendiste de golpe al noveno puesto de la Clasificación de Genios del Dominio Oriental!". Su voz temblaba con una incredulidad estremecedora; de no ser por el poder abrumador que Ye Tianci desplegaba en este mismo instante, semejantes rumores habrían sonado como una auténtica fantasía. Ye Tianci se quedó desconcertado por un instante antes de comprender: "¿El noveno en la Clasificación de Genios del Dominio Oriental?". Había regresado con tanta prisa que recién en este momento se enteraba de que su posición en la clasificación de genios había ascendido hasta el noveno lugar. Aunque en realidad no le daba demasiada importancia a ese puesto, la reacción de Gu Lingyin le resultaba de lo más entretenida. "Eres un auténtico monstruo...". Gu Lingyin añadió aquella frase prácticamente apretando los dientes, mientras contemplaba con una mirada colmada de emociones complejas aquel rostro a escasos centímetros del suyo. Aquel muchacho que en el pasado le parecía vulnerable e incapaz de resistir un solo golpe, ahora era una figura prominente que sacudía todo el Dominio Oriental. Este inmenso contraste le provocaba una mezcla de emociones encontradas; entre la conmoción se colaba incluso una punzada de agitación de la que ni ella misma era consciente. "¿Un monstruo? ¿Acaso es un cumplido?", rio Ye Tianci al escucharla. Gu Lingyin soltó un leve resoplido y su hermoso rostro enrojeció aún más, sin saber si era por vergüenza o por enojo: "¡No te des aires!". "¡Bájame de una vez!". Se retorció con todas sus fuerzas, pero los brazos de hierro de Ye Tianci ni se inmutaron. Aquella postura la hacía sentir terriblemente incómoda, y su rostro ardía como si estuviera en llamas. Ye Tianci curvó los labios en una sonrisa socarrona y la soltó tal como le pidió. Al tocar tierra firme, Gu Lingyin dio un salto de varios pasos hacia atrás como una coneja asustada, acomodándose a toda prisa el vestido blanco un tanto revuelto en un intento por ocultar su apuro previo. Ye Tianci no volvió a mirarla; se dio la vuelta con las manos a la espalda y caminó con paso firme hacia el interior del Palacio del Santo Hijo, resplandeciente de luces, ofreciéndole únicamente la vista de su espalda. Su voz, teñida de burla, resonó en el aire: "Por cierto, la Secta Qingxuan jamás te ha tenido prisionera. Ahora que ya has recuperado tu cultivo del Reino Trascendencia Mortal, ¿por qué sigues pegada aquí sin marcharte?". Gu Lingyin se quedó desconcertada ante su pregunta. Al contemplar su silueta, apretó los puños de forma inconsciente, y el rubor que apenas se había disipado en sus mejillas volvió a trepar por su piel. Respiró hondo y forzó la voz para que sonara firme: "¡Me quedé aquí para esperar a que volvieras y poder matarte!". Aquellas palabras sonaban demasiado forzadas, como si quisiera reafirmar su determinación o intentara convencerse a sí misma. Ye Tianci ya había alcanzado el umbral del palacio. Al oírla, detuvo su paso; la sonrisa en su rostro se volvió todavía más traviesa, cargada de una comprensión que parecía desentrañarlo todo: "¿En serio? ¿Matarme?". "Pero con tu fuerza actual, tampoco puedes matarme, ¿o sí?". Gu Lingyin se atragantó con sus palabras y enmudeció al instante, con las mejillas encendidas como manzanas maduras. Dio un pisotón y protestó, avergonzada y furiosa: "¡¿Acaso no estoy buscando una oportunidad?! ¡En cuanto la encuentre, ten por seguro que podré matarte...!". Había lanzado la bravata, pero su temple se había desinflado de forma notoria. Ye Tianci se dio la vuelta para mirarla de frente, con una sonrisa aún más marcada: "¿El Hada Lingyin quiere matarme? ¿O persigue otro objetivo?". Alargó las últimas sílabas a propósito y rio con picardía: "No tiene nada de vergonzoso admitirlo. Si lo dices, quién sabe, tal vez podamos llegar a un acuerdo". Gu Lingyin sintió que el corazón le retumbaba como un tambor de guerra, mientras su rostro ardía al punto de desear que la tierra se abriera para tragársela. '¿Por qué este desgraciado siempre puede ver a través de los... pensamientos que ni yo misma quiero admitir en el fondo de mi corazón?'. Abrió la boca con intenciones de refutarlo, pero sentía que cualquier cosa que dijera solo serviría para delatar aún más lo que intentaba ocultar. "¡Ye Tianci, maldito bastardo, antes de irte todavía me debías tres veces!". Al final no pudo contenerse más y gritó por fin lo que llevaba atorado en el pecho. Con las mejillas ardiendo en un vivo carmesí tras pronunciar esas palabras, dio un pisotón rotundo y apresuró el paso para seguir a Ye Tianci hacia el interior del salón. "Je, je, lo sabía", rio Ye Tianci entre dientes. Esta Gu Lingyin... lo de matarlo era una farsa; sus verdaderas intenciones eran hacer cultivo dual con él. Sin prestarle más atención, caminó directamente hacia la amplia mesa de piedra dentro del Palacio del Santo Hijo. Dio una palmada a su Bolsa Qiankun y, entre destellos de resplandor multicolor y un tintineo cristalino, una ingente cantidad de objetos se derramó de su interior. Tablillas de jade, pergaminos, mapas arcaicos en pieles de bestia, fragmentos de artefactos mágicos que destellaban con luces espirituales multicolores, frascos y botellas... En un parpadeo, cubrieron más de la mitad de la superficie. Se trataba, en efecto, de las baratijas y parte de las técnicas marciales obtenidas como botín durante la batalla de Ciudad Shuiyan, las cuales todavía no había tenido ocasión de clasificar con detenimiento. Ye Tianci hizo un ademán despreocupado con la mano y dijo sin voltear a verla: "Toma, ayúdame a elegir de aquí algunas artes marciales y técnicas de combate que me sirvan para cultivar. Ya que recuperaste tu reino, tu buen ojo para estas cosas aún debe seguir intacto, ¿no?". Gu Lingyin acababa de entrar tras sus pasos cuando vio todo ese desorden esparcido por la mesa como pétalos dispersos por el viento, e incluso rodando junto a sus pies. Al contemplar la actitud descarada de Ye Tianci, como si diera órdenes a su propia doncella de servicio, la furia que apenas había conseguido reprimir estalló de golpe otra vez. "¡Tú...! ¡Ye Tianci!". La ira arqueó sus cejas de sauce y sus hermosos ojos se abrieron de par en par. Señalando aquel desparrame sobre la mesa, alzó la voz de repente: "¡¿Qué crees que soy?! ¡¿Acaso tu esclava?! ¡Esta hada es nada menos que la líder del Tercer Pico del Pico Piaomiao!". \----- • Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔! • Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 226

Estás leyendo el capítulo 226 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.