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Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 225 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Cuando salió de la choza de hierbas medicinales, el crepúsculo ya caía por doquier y un resplandor arrebolado teñía la mitad del cielo con destellos dorados y carmesíes. Ye Tianci se sentía con el espíritu renovado y la mente despejada; al experimentar el vigoroso poder espiritual que colmaba su interior y una profunda satisfacción física y mental, surcó el aire en dirección al Palacio del Santo Hijo. A mitad de camino pasó sobre un sereno lago interior, donde, entre el denso vapor que flotaba sobre las aguas, un destello espiritual condensado y puro atrajo repentinamente su atención. Aquella luz no se alzaba hacia los cielos, sino que, como si resonara al unísono con las aguas del lago, se expandía desde la superficie formando un suave halo de color azul claro que fluía sin cesar al compás de las tenues ondas del agua. El Qi espiritual de los alrededores parecía responder a una atracción invisible, convergiendo de manera lenta y ordenada hacia el centro de aquel halo. La figura de Ye Tianci se detuvo ligeramente en el aire; arqueó las cejas con suavidad y un destello de sorpresa cruzó por sus ojos: "Humedece las cosas en silencio y suscita la resonancia de un pequeño mundo propio... Este poder espiritual de atributo agua es puro y continuo. ¿Quién hubiera pensado que entre los discípulos de mi Secta Qingxuan existiera alguien con un talento tan extraordinario?" Embargado por una intensa curiosidad, contuvo su aura y su cuerpo descendió con la ligereza de una hoja seca sobre la orilla del lago. Al aproximarse, pudo distinguir la esbelta silueta de una mujer vestida de blanco, sentada en silencio con las piernas cruzadas sobre una gran roca lisa que sobresalía en la ribera, con ambas manos formando sellos sobre sus rodillas. El agua del lago a su alrededor parecía haber cobrado vida; el oleaje ya no era caótico ni desordenado, sino que se mecía al compás de su respiración y su circulación de Qi. Filamentos de esencia espiritual de agua eran absorbidos y refinados por el halo azul claro que emanaba de su cuerpo. Aquella espalda... le resultaba vagamente familiar. Ye Tianci meditó por un instante y un nombre emergió en su mente. ¿Lin Chan? Era precisamente la discípula sirviente que había ingresado junto a él a la Secta Qingxuan en aquel entonces. Ahora también vestía las ropas blancas de la secta, lo que indicaba con claridad que se había convertido en una discípula interior de la Secta Qingxuan y, además, en una discípula directa de la rama interior. "¡¿Quién?!" Ye Tianci no había ocultado su presencia, por lo que Lin Chan, inmersa en su cultivo, advirtió la perturbación. El aura apacible que la rodeaba se congeló súbitamente y, como una cierva asustada, volvió la cabeza con brusquedad. Al distinguir con nitidez aquel apuesto rostro bajo la penumbra del crepúsculo, sus ojos límpidos se abrieron de par en par al instante, y un rubor apenas perceptible trepó con rapidez por sus blancas mejillas. "¡¿Ye... Santo Hijo Ye?!" Se puso de pie apresuradamente, con movimientos algo torpes a causa del desconcierto, e inconscientemente se dispuso a inclinarse para presentar sus respetos. La persona frente a ella ya no era el discípulo sirviente que había entrado junto a ella a la secta, ¡sino el ilustre Santo Hijo, cuyo nombre estremecía a todo el Dominio Oriental! "No hacen falta tantas formalidades". Ye Tianci levantó una mano en el aire para detenerla, posando la mirada en ella con una sincera aprobación. Podía percibir con absoluta claridad la vigorosa y a la vez sólida fluctuación de poder profundo que emanaba de Lin Chan, propia de la etapa media del Reino Dominio Profundo. "No nos vemos desde hace apenas unos meses y ya has logrado abrirte paso hasta la etapa media del Reino Dominio Profundo. Esta velocidad de avance es, en verdad, insólita entre los discípulos de la generación más joven de nuestra Secta Qingxuan". Lin Chan se sintió cohibida bajo su mirada; bajó ligeramente la cabeza, retorció de manera inconsciente el dobladillo de su ropa entre los dedos y respondió en voz muy suave: "Si Lin Chan ha llegado a ser quien es hoy, es gracias al cuidado que el Santo Hijo tuvo conmigo en aquel entonces". Se refería al momento en que Ye Tianci había intercedido por ella en el sector de sirvientes, cuando le dio una lección a Song Jie y a los demás, ayudándola además a recuperar la reliquia que le había dejado su difunta madre. Aquel acontecimiento le había permitido liberarse de los abusos y despejar por completo su estado mental; sumado a la protección de la Gran Formación Protectora de la Secta, que había incrementado enormemente la energía espiritual de la Secta Qingxuan, finalmente había podido acumular una base sólida para dar ese gran salto en su cultivo. Ye Tianci sacudió la cabeza y sonrió con serenidad: "Este es tu propio mérito; yo solo hice lo que debía hacer". Hizo una breve pausa, posó la mirada sobre la superficie del lago donde el halo espiritual aún no se había disipado del todo y continuó: "Cultívate con esmero. Cuando alcances la Gran Perfección del Reino Dominio Profundo, puedes venir a buscarme; te ayudaré a lograr la Trascendencia Mortal". Lin Chan alzó la cabeza de golpe; un destello de incredulidad brilló en sus hermosos ojos y su voz tembló levemente a causa de la emoción: "¡Gra... gracias, Santo Hijo! ¡Lin Chan se cultivará con total diligencia y no se atreverá a defraudar las grandes expectativas del Santo Hijo!" Reprimió las emociones que se agolpaban en su pecho e inclinó de nuevo el cuerpo en una profunda reverencia, con la voz impregnada de una gratitud inquebrantable. "Ve". Ye Tianci asintió con una sonrisa y, sin pronunciar más palabras, dio media vuelta para elevarse por el aire; su silueta vestida de negro pronto se fundió en el crepúsculo cada vez más denso. Lin Chan permaneció de pie en el mismo sitio, contemplando la dirección en la que él había desaparecido durante largo rato sin moverse. La brisa nocturna agitaba los pliegues de su falda y unos cuantos mechones de cabello; el rubor de sus mejillas aún no se desvanecía, y los latidos de su corazón resonaban con una fuerza y claridad muy superiores a las habituales. …… Poco después, Ye Tianci ya se encontraba de regreso en el Palacio del Santo Hijo. La noche ya había corrido su velo, y la fría luz de la luna caía sobre la vasta Plataforma Observadora de Nubes frente al templo. Apenas tocó tierra, una voz teñida de pereza y rebosante de resentimiento flotó en el aire, desentonando por completo con la gélida calma de la luz lunar: "¡¿Cuándo demonios se van a terminar estos días?!" "Hasta el licor ha perdido el sabor..." "¡Ye Tianci, maldito bastardo...! ¡Esta hada jura que te matará con sus propias manos!" Ye Tianci no pudo evitar sonreír al escucharla y dirigió la mirada hacia allí. En la cima de la alta Plataforma Observadora de Nubes de piedra cian frente al templo, una silueta vestida de blanco y de curvas bien pronunciadas yacía despatarrada boca arriba; ¡era ni más ni menos que Gu Lingyin...! Sostenía una jarra de licor de jade blanco casi vacía, y aquel par de hermosos ojos que en el pasado solían irradiar vivacidad y encanto miraban ahora desenfocados hacia la luna en el firmamento, con los labios carmesíes ligeramente fruncidos en un puchero, con un semblante de absoluto hastío por la vida. Su inmaculado vestido blanco se extendía con descuido sobre la piedra. A todas luces se encontraba aburrida hasta el extremo, al punto de no hallar ánimos ni para cultivarse, sin más remedio que ahogar sus penas en el alcohol. De pronto, una risa suave, sumamente familiar y que la hacía rechinar los dientes de rabia, resonó a poca distancia de ella: "¿Vaya? Parece que estás de muy buen humor". Ye Tianci la contemplaba con una pizca de burla asomando en las comisuras de sus labios. Al oírlo, el cuerpo de Gu Lingyin se tensó por completo y giró bruscamente la cabeza. En cuanto reconoció con claridad aquel apuesto rostro que le provocaba tanto odio como sentimientos encontrados, sus ojos desenfocados se iluminaron al instante, para ser reemplazados de inmediato por unas intensas llamas de furor. "¡Ye Tianci!" Como una gata a la que le hubieran pisado la cola, soltó un chillido y dio un salto para levantarse de la plataforma de piedra cian; sus movimientos fueron ágiles y resueltos, sin conservar un solo ápice del abatimiento de momentos antes. Se quedó allí de pie, con el pecho agitándose levemente debido al repentino movimiento y la exaltación. Su hermoso rostro denotaba una profunda indignación y ese claro impulso de '¡por fin te tengo entre mis manos!', mientras señalaba a Ye Tianci con su dedo de jade, con las cejas fruncidas con fiereza, y le espetaba con los dientes apretados: "¡Pedazo de desgraciado! ¡Por fin te dignas a volver!" Ante semejante arrebato, Ye Tianci se limitó a sonreír con serenidad: "¿Oh? ¿Acaso me extrañabas?" "¿Extrañarte?" Los hermosos ojos de Gu Lingyin se abrieron de par en par. "¡Vaya que te extrañaba... tanto que voy a matarte!" \----- • Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔! • Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 225

Estás leyendo el capítulo 225 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.