Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 224 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El bosque de bambú verde esmeralda parecía haberse congelado por completo; hasta la suave brisa había detenido su curso, dejando únicamente dos corazones que latían desbocados y lágrimas que resbalaban en silencio.
En el mismo instante en que las palabras de Su Qingyue se extinguieron, todo su ser se quedó paralizado.
Se llevaban menos de medio año de diferencia de edad; ¿cómo no iba a reconocer a la mujer frente a sus ojos?
Aquel rostro infantil que se había aparecido incontables veces en sus pesadillas, el cual la había tenido en vilo durante diez largos años, ¡se superponía a la perfección con las facciones de la mujer que tenía ante sí!
"¡Hermana...!"
No hicieron falta más palabras. Toda la añoranza, la amargura contenida, el dolor sofocado y el éxtasis de haber sobrevivido a la catástrofe tras diez años de separación, se fundieron finalmente en esa desgarradora llamada.
Su Zheliu ya no pudo sostener aquella fría compostura. Sus lágrimas rompieron toda contención en un instante y, como un ave exhausta que regresa al bosque, se arrojó hacia adelante sin vacilar.
Ambos cuerpos, de una gracia primorosa, se estrecharon en un fuerte abrazo, como si quisieran fundir a la otra en sus propios huesos y sangre.
"Sigues viva... De verdad eres tú... Zheliu, ¡estás viva!"
Las lágrimas de Su Qingyue brotaron como un torrente mientras lo repetía una y otra vez, como si intentara cerciorarse de un milagro sublime.
Su voz, entrecortada y trémula, vibraba con la inmensa conmoción de recuperar lo perdido, temerosa de que aquella ilusión pudiera esfumarse al instante siguiente.
"Sí, hermana... sigo viva... Creí... ¡creí que jamás volvería a verte!"
Su Zheliu hundió el rostro en el fragante cuello de Su Qingyue y rompió a llorar a mares, como si quisiera purgar de golpe todos los agravios, el terror y la soledad acumulados durante aquellos años.
Las cálidas lágrimas empaparon por completo la túnica de Su Qingyue.
Mucho después, cuando el torbellino de emociones se serenó un poco, Su Qingyue tomó una ligera distancia. Acunó las mejillas de Su Zheliu entre sus manos y enjugó con sumo cuidado las lágrimas de sus ojos, con el corazón colmado de dudas:
"Zheliu... todos estos años... ¿cómo llegaste hasta aquí? ¿Cómo supiste que me encontraba en este lugar?"
Su Zheliu tomó una honda bocanada de aire, esforzándose por aplacar el tumulto en su pecho.
Giró la cabeza y, con una mirada cargada de una gratitud profunda y una tímida sonrisa, contempló a Ye Tianci, quien había permanecido de pie a un lado en silencio todo el tiempo, exhibiendo una sonrisa de alivio.
"Fue el Compañero Daoísta Ye... ¡fue mi cuñado quien me trajo...!"
Con la voz todavía ronca por el llanto, añadió: "En Dongzhou, por azares del destino, me encontré con mi cuñado, y él me lo dijo".
La mirada de Su Qingyue se posó de inmediato en Ye Tianci. En aquellos ojos que lucían singularmente límpidos tras el llanto brillaban la conmoción, la intriga y un afecto inefablemente tierno.
Ye Tianci sostuvo su mirada con una sonrisa cálida y serena, limitándose a asentir con suavidad sin decir nada más.
Volvió la cabeza hacia Liu Feiyan y luego le dijo a Su Qingyue: "Hablen con calma entre hermanas. Llevaré primero a la esposa de mi maestro a buscar un lugar adecuado donde hospedarse".
Comprendía a la perfección que estas hermanas separadas por la vida y la muerte guardaban infinitas confidencias que desahogar, por lo que era preferible dejarlas a solas en vez de seguir plantados allí.
"Sí, vámonos".
Liu Feiyan asintió con una tenue sonrisa, con sus bellos ojos rebosantes de comprensión y dulzura.
Ye Tianci le dedicó una última mirada tranquilizadora a Su Qingyue y dio media vuelta junto a Liu Feiyan; las figuras de ambos no tardaron en perderse por el apartado sendero del denso bambusal.
Solo cuando las siluetas de Ye Tianci y Liu Feiyan se desvanecieron del todo, Su Qingyue volvió a estrechar con firmeza a su hermana entre sus brazos.
"Deja que tu hermana te mire bien... De verdad, de verdad eres tú..."
Su voz se quebró una vez más.
"Qué dicha... qué bendición... ¡En nuestro Clan Su aún quedaba familia con vida!"
"Zheliu, cuéntale a tu hermana, ¿cómo saliste adelante todos estos años? ¿Te ha ido bien?"
Sus palabras rezumaban premura y una honda congoja.
"¡Hermana, estoy muy bien!"
Su Zheliu asintió de continuo, temerosa de que su hermana no la creyera, dotando a su voz de una tenaz vitalidad.
Apenas en ese instante Su Qingyue advirtió que el aura emanada por la muchacha entre sus brazos era asombrosamente densa y firme, en nada semejante a la desvalida fragilidad que temía.
Tomó un poco de distancia y examinó su percepción con cuidado; por sus ojos cruzaron en rápida sucesión el asombro y un alivio sin límites: "¿Trascendencia Mortal media? Zheliu, tú... tu cultivo..."
Aquello superaba por completo sus expectativas; ya consideraba un milagro que su hermana hubiera sobrevivido por fortuna, mas jamás creyó que hubiese alcanzado semejante reino.
Su Qingyue volvió a abrazarla con fuerza contra su pecho, con una voz preñada de una alegría casi inverosímil: "Qué dicha..."
Las lágrimas volvieron a resbalar por sus mejillas, esta vez teñidas de pura felicidad.
"Aquella noche del pasado... ¿qué fue exactamente lo que ocurrió? ¿Cómo conseguiste escapar?"
Su Zheliu se acurrucó en el pecho de su hermana y su voz decayó a un tono grave: "Hermana... esa noche..."
Tomó una honda bocanada de aire, esforzándose por mantener el tono firme: "Mi padre y mi hermano arriesgaron sus vidas para sacarme del Clan Su. Más tarde, la Anciana Gu Die, del Palacio Ruoshui de Qingzhou, fue quien me salvó la vida".
"En aquel entonces, ella se encontraba por casualidad en las cercanías de Ciudad Shuangyue buscando discípulos con aptitudes y huesos espirituales. Fue ella quien, en medio de una montaña de cadáveres y un mar de sangre, me encontró al borde de la muerte y me llevó de regreso al Palacio Ruoshui".
Hizo una pausa y sus ojos se colmaron de una infinita gratitud hacia su maestra: "Mi maestra me trató de maravilla, como a su propia hija. No solo consumió sus propias energías para salvarme la vida, sino que dio todo de sí para instruirme en el cultivo, destinando a mí los recursos más preciados de la secta".
"Qingzhou... el Palacio Ruoshui..."
Su Qingyue murmuró aquellas palabras mientras las lágrimas, una vez más incontenibles, brotaban a raudales por sus mejillas.
"¡¿Resulta que durante todos estos años siempre estuviste en Qingzhou?! Estuvimos tan cerca la una de la otra..."
...
Al mismo tiempo, Ye Tianci guiaba a Liu Feiyan por senderos familiares en la montaña trasera, hasta llegar a un pequeño patio independiente erigido en medio de un sereno jardín medicinal.
En el patio se alzaba una botica bastante espaciosa, provista de todo lo necesario: calderos de alquimia, estantes repletos de ingredientes y mesas de piedra. Al abrir las ventanas, se contemplaban franjas enteras de hierbas y plantas espirituales, las cuales desprendían un aroma medicinal sobrio y agradable.
Ye Tianci echó un vistazo a su alrededor, torció la boca y protestó con un matiz infantil:
"Esposa del maestro, ¿qué necesidad había de venir aquí? ¿No sería mucho mejor vivir conmigo en el Palacio del Santo Hijo? Aquello es amplio y todo está a disposición".
Al contemplar el semblante de su discípulo, Liu Feiyan no pudo evitar esbozar una sonrisa cautivadora. Extendió un dedo de jade y le tocó con suavidad la frente, colmada de afecto:
"Muchacho travieso, ¿en qué estás pensando? Ahora eres un hombre casado; que la esposa de tu maestro viva contigo a diario, ¿qué clase de imagen daría?"
Miró la botica con ojos apacibles: "Este lugar es sumamente tranquilo, apartado del bullicio de los salones principales. A mí me agrada mucho y, además..."
Se aproximó a un gran estante de hierbas y propinó un par de palmadas a la sólida estructura de madera: "La ubicación es inmejorable; queda cerca del almacén de la sala de elixires, por lo que el suministro de hierbas medicinales es sumamente accesible. Es el sitio idóneo para que pueda refinar píldoras y medicinas en absoluta paz".
"Por si fuera poco..."
Sus ojos brillaron con un destello de picardía mientras miraba a Ye Tianci: "El Palacio del Santo Hijo no está lejos. Si extrañas a la esposa de tu maestro, ¿no puedes venir a verme en cualquier momento?"
Ye Tianci reflexionó y concluyó que ella tenía razón. El brillo en su mirada resurgió con vigor; aquella leve inconformidad fue disipada de golpe por un inmenso júbilo, y asintió reiteradamente:
"¡La esposa del maestro tiene razón! Este lugar... ¡es en verdad espléndido!"
"Hum... bien sabía yo qué intenciones ocultabas, bribón".
Liu Feiyan le dirigió una mirada de reproche cargada de infinito encanto.
"Jeje".
Ye Tianci sonrió con picardía y, sin poder contenerse más, dio un paso al frente. Con su recia mano rodeó la esbelta cintura de Liu Feiyan, inclinó el rostro y capturó con avidez aquellos labios rojos y seductores.
"Um..."
Liu Feiyan apenas alcanzó a proferir un suave quejido mientras empujaba con firmeza el pecho de Ye Tianci, reprendiéndolo con coquetería:
"Muchacho insolente... ¿incluso en la Secta Qingxuan te atreves a ser tan descarado? Si tu esposa te descubre o nos topamos con algún discípulo de la secta, ¿dónde voy a meter la cara?"
Al presenciar la timidez y la gracia insinuante de Liu Feiyan, el corazón de Ye Tianci se estremeció de pasión. Con una mirada desbordante de confianza, curvó los labios: "¿A qué le temes?"
Apenas pronunció aquellas palabras, extrajo un talismán con su mano derecha.
El talismán lucía por entero una tonalidad de oro oscuro, y por sus bordes relampagueaban trazos de trueno. Era precisamente uno de los botines de altísima calidad que acababa de arrebatarle a Yu Hongxiao: ¡el talismán de la Formación Vajra de Fuego Li!
"¡Actívate!"
Ye Tianci formó un sello manual y emitió un bramido contenido; un fulgor espiritual brotó de las yemas de sus dedos y arrojó el talismán hacia el aire.
En un instante, el talismán se convirtió en un haz de luz que se disolvió e integró en el vacío circundante de la botica.
Una sutil película de luz dorada oscura, apenas perceptible a simple vista pero henchida de una energía abrumadora, cubrió al instante todo el patio de la botica, despidiendo una sobrecogedora emanación defensiva y de absoluto aislamiento.
"¡Listo!"
Ye Tianci se sacudió las palmas y contempló satisfecho a Liu Feiyan: "Ya está dispuesto. Sin mi permiso, no hablemos de simples discípulos, ¡ni siquiera un cultivador en la Gran Perfección del Reino Trascendencia Mortal podrá espiar o poner un pie aquí! ¡Ahora este lugar es completamente seguro!"
Liu Feiyan sondeó con cautela aquella barrera invisible; en efecto, era inquebrantable, superando con creces sus expectativas, y la última sombra de duda que albergaba en su pecho se desvaneció.
Alzó entonces la mirada hacia Ye Tianci; sus pupilas relucían anegadas de ternura y un desenfrenado magnetismo: "Pequeño sinvergüenza, no tienes remedio..."
Ye Tianci no pudo contener el arrebato ni un segundo más; la estrechó con fuerza y reclinó su delicado cuerpo sobre la mesa de piedra recién aseada.
"Esposa del maestro..."
Su voz grave resonó con nitidez en aquel entorno protegido por la barrera, impregnada de una ardiente seducción.
"Muchacho tonto... hum".
Esta vez, Liu Feiyan se despojó de todo recelo y correspondió con fuego a su entrega, rodeándole el cuello con unos brazos tan suaves y flexibles como serpientes de agua.
En el interior de la botica floreció una primavera ilimitada; una atmósfera de caricias apasionadas y devoción reemplazó sin demora el tenue perfume de las hierbas.
Únicamente aquella barrera invisible de oro oscuro mantuvo aquel rincón privado al margen del resto del mundo, sellándolo frente a cualquier mirada o intromisión ajena, cobijando tan solo a dos seres fundidos en un profundo deseo.
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• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 224 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.