Leer ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) Capítulo 223 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En la frontera suroeste de Qingzhou, la puerta de la montaña de la Secta Qingxuan se divisaba a lo lejos.
Ye Tianci, trayendo consigo a Liu Feiyan y Su Zheliu, voló sobre la puerta de la montaña y contempló el panorama desde lo alto.
Pudo apreciar cómo, entre las crestas esmeraldas y el verde follaje, el qi espiritual se arremolinaba como una densa niebla, varias veces más espeso y puro que en el mundo exterior.
Frente a la puerta de la montaña, cascadas caían como franjas de seda blanca entre árboles milenarios que se alzaban hacia el firmamento; en los campos de práctica marcial, los discípulos entrenaban con riguroso orden, y sus gritos enérgicos desbordaban un vigor juvenil y pujante.
En las salas de alquimia y los huertos medicinales, la fragancia de las hierbas impregnaba el aire, desplegando un cuadro de ordenada vitalidad...
En comparación con las tumultuosas tempestades de Dongzhou, la Secta Qingxuan que se abría ante sus ojos parecía una tierra bendita y aislada del mundo terrenal, rebosante por doquier de una atmósfera de sosiego y prosperidad ascendente.
"¡Qué magnífica tierra bendita para una secta!"
Los hermosos ojos de Liu Feiyan brillaron con admiración, incapaz de contener un elogio ante la extraordinaria gracia natural de aquel paraje.
La mirada de Su Zheliu era aún más profunda; sus Pupilas de la Visión Inmortal destellaron tenuemente mientras contemplaba la Gran Formación Protectora de la Secta, imperceptible a simple vista, que envolvía la totalidad de la cordillera de Qingxuan.
Momentos después, una expresión de asombro imposible de disimular afloró en su delicado rostro.
"Esta formación es increíblemente misteriosa y profunda..."
La voz de Su Zheliu denotaba un matiz de incredulidad: "En la circulación de sus patrones rúnicos, armoniza en secreto con las leyes del Dao Celestial, canalizando el poder del cielo y la tierra para operar por sí misma sin cesar. El ímpetu de la formación es majestuoso, vasto e insondable... Su sutileza y genialidad superan todo lo que he visto en mi vida... Y además..."
Respiró hondo, percibiendo el flujo de poder espiritual incomparablemente más puro que en el exterior: "Las venas terrestres de esta secta parecen haber sido nutridas por una formación especial; el qi espiritual es extraordinariamente puro y activo... No parece pertenecer a esta tierra de Qingzhou".
Al escucharla, las comisuras de los labios de Ye Tianci se curvaron con ligereza: "La Compañera Daoísta Su tiene una mirada perspicaz. Esta formación fue dispuesta personalmente por un poderoso mayor de cultivo insondable, y es tan sólida como una fortaleza inexpugnable".
"Aquel mayor mencionó en su momento que esta formación es inmune a todas las técnicas; ya no hablemos de expertos del Reino Vajra o del Reino Abisal, incluso si una gran eminencia del Reino de las Diez Mil Leyes viniera en persona, ni soñaría con quebrantar la Gran Formación Protectora de nuestra Secta Qingxuan".
"Pensar que es de tal magnitud...", suspiró Su Zheliu con suavidad.
Los tres descendieron por el aire, atravesando directamente aquella barrera invisible, y pisaron los adoquines de la plaza de la secta.
Casi en el mismo instante en que tocaron tierra, dos figuras se aproximaron desde la dirección del salón principal, cargadas de sorpresa y premura.
El que encabezaba la marcha era precisamente el nuevo Maestro de la Secta Qingxuan, Zuo Qiuyang, quien se hallaba en la etapa de Gran Perfección del Reino Dominio Profundo.
Su semblante, habitualmente circunspecto y solemne, desbordaba en ese instante regocijo y solicitud, fijando su atención de inmediato en Ye Tianci.
A su lado, una figura esbelta resultaba todavía más llamativa: Qin Shuang avanzaba con pasos gráciles y cadenciosos.
Aquel día, Qin Shuang vestía una túnica de seda celestial de tono azul aguamarina, la cual acentuaba a la perfección su figura voluptuosa y exquisita; su rostro era tan delicado como una flor de loto y su porte seductor parecía emanar de forma natural.
El brillo de sus ojos recorrió la figura de Ye Tianci, destilando una intimidad y un deleite singulares, antes de reparar en las dos extraordinarias bellezas que lo acompañaban.
"¡Tianci, por fin has regresado!"
Zuo Qiuyang dio varios pasos al frente, con la voz cargada de viva emoción.
Qin Shuang lo siguió de cerca; con una sonrisa radiante, posó su mirada coqueta y seductora en el rostro de Ye Tianci: "Hermano menor, tenías a tu hermana mayor consumida por la preocupación".
Acto seguido, sus ojos se posaron con viva curiosidad sobre Liu Feiyan y Su Zheliu, preguntando: "¿Y estas dos distinguidas damas son...?".
Ye Tianci sonrió levemente y señaló a Liu Feiyan para presentarla: "Hermana mayor, Maestro de la Secta. Ella es la esposa de mi maestro, Liu Feiyan".
Al oír esto, los hermosos ojos de Qin Shuang destellaron con intensidad y de inmediato se adelantó para hacer una reverencia: "De modo que usted es la esposa del maestro del hermano menor Tianci... Qin Shuang saluda con respeto a la esposa del maestro".
"Señorita Qin, no hace falta tanta ceremonia".
Liu Feiyan dio un paso al frente e inclinó la cabeza con elegancia, luciendo una sonrisa apacible y serena en sus labios: "Maestro Zuo, señorita Qin, he oído hablar largamente de las atenciones que han brindado a Tianci. Esta humilde mujer les expresa su sincero agradecimiento".
Su porte era imperturbable, desprovisto tanto de servilismo como de arrogancia.
Zuo Qiuyang devolvió el saludo con presteza: "¡La Compañera Daoísta Liu es en verdad demasiado modesta!".
Ye Tianci señaló entonces a la figura distante y serena que aguardaba a su lado: "Ella es Su Zheliu, la Compañera Daoísta Su".
Su Zheliu correspondió con una leve inclinación; su voz sonó límpida y pausada, guardando cierta distancia sin quebrantar la debida cortesía: "Es un honor conocer al Maestro Zuo y a la señorita Qin".
Los presentes intercambiaron salutaciones cordiales, satisfaciendo el protocolo de rigor para un primer encuentro.
En ese momento, los ojos de Zuo Qiuyang volvieron a escrutar con detenimiento a Ye Tianci; tras percibir vagamente sus fluctuaciones internas, la conmoción en sus facciones se tornó ingobernable y exclamó fuera de sí: "Tianci... ¿ya has logrado con éxito... la Trascendencia Mortal? Con razón...".
Aquel clamor de asombro resonó como el impacto de un peñasco sobre la calma de un lago.
La sonrisa de Qin Shuang se petrificó al instante en su rostro y concentró su sentido espiritual para comprobarlo; al corroborar de primera mano la presencia de aquel hálito del origen de la vida, incomparablemente más condensado, majestuoso y en armonía con el cielo y la tierra emanando de Ye Tianci, sus pupilas se dilataron hasta el límite para estallar de inmediato en un júbilo desbordante:
"¡¿Hermano menor?! ¡¿De verdad has traspasado el umbral del Reino Trascendencia Mortal?!".
El carmín de sus mejillas cobró un matiz más intenso y su mirada resplandeció con tal viveza que parecía a punto de verter lágrimas de pura dicha; se trataba de una alegría profunda y genuina por Ye Tianci.
Ye Tianci asintió, mas al posar su atención en Qin Shuang, también experimentó un sobresalto y comentó: "Hermana mayor, tus progresos tampoco se quedan atrás. ¿Cómo es que ya has alcanzado la etapa tardía del Reino Dominio Profundo? ¡Semejante velocidad es sencillamente pasmosa!".
Al escuchar aquel elogio, el rubor invadió por completo las mejillas de Qin Shuang, realzando aún más su atractivo seductor.
Lanzó una mirada de fingido reproche teñida de gozo hacia Ye Tianci y susurró con voz queda: "Todo ha sido... gracias a la bendición que me diste, hermano menor...".
Alargó ligeramente la cadencia de sus palabras, imprimiendo un matiz de turbadora sensualidad que despertaba toda clase de ensoñaciones.
¡La razón fundamental de que su avance hubiera sido tan vertiginoso radicaba por entero en las sesiones de cultivo dual que había compartido previamente con Ye Tianci...!
El pecho de Ye Tianci se estremeció al percatarse de nuevo del alcance colosal que poseía su Físico Divino Primordial del Dao.
La esposa de su maestro, Qingyue, la hermana mayor Qin Shuang e incluso la mismísima Gu Lingyin... cualquiera de las mujeres que hubiese compartido intimidad carnal y unión de físicos del Dao junto a él parecía haber sido bendecida por la providencia suprema, experimentando una aceleración descomunal en su cultivo y desvaneciendo cualquier cuello de botella.
'Este Físico Divino Primordial del Dao... resulta en verdad prodigioso'.
Sonrió mientras sacudía la cabeza, apartando de momento aquellas reflexiones de su mente, y con un sutil giro de su palma hizo aparecer dos frascos de píldoras cuya textura asemejaba el jade más fino.
"Maestro de la Secta, hermana mayor, mi travesía por el exterior ha sido sumamente fructífera; he traído esto para ustedes".
Zuo Qiuyang tomó el frasco de jade y, de forma instintiva, retiró el sello del tapón; de inmediato, una fragancia alquímica densa e inefable, saturada de una voluntad capaz de despojar las impurezas del caparazón mortal, inundó el entorno.
"¿Es... esto es acaso...?!".
La voz de Zuo Qiuyang se quebró por entero, mientras que Qin Shuang, al aspirar de lleno aquel aroma celestial, vio cómo su hermoso rostro quedaba paralizado por una absoluta conmoción.
"Píldoras de Trascendencia Mortal", asintió Ye Tianci con firmeza.
"¡Hsss...!"
A pesar de ser el maestro de la secta, las manos de Zuo Qiuyang temblaron por la emoción.
Llevaba incontables años estancado en el cuello de botella del Dominio Profundo; ¡una sola Píldora de Trascendencia Mortal representaba su anhelada esperanza de ascender a un nuevo horizonte y prolongar sus años de vida!
Los hermosos ojos de Qin Shuang resplandecieron con intensidad. No esperaba que Ye Tianci no solo hubiera alcanzado por sí mismo el Reino Trascendencia Mortal, sino que además les trajera píldoras para acometer el avance hacia dicho reino.
"Tianci, ¡este obsequio es demasiado valioso!", exclamó Zuo Qiuyang, embargado por una profunda agitación.
Ye Tianci sonrió con serenidad: "No es nada, el maestro de la secta no tiene por qué ser tan ceremonioso".
"¡Bien, muy bien, excelente...!", celebró Zuo Qiuyang, conmovido hasta el límite.
Cambiando de tema, Ye Tianci continuó: "Por cierto, maestro de la secta, ¿dónde está Qingyue?".
"Esa muchacha continúa en la montaña trasera. Desde que partiste, no ha cejado de blandir la espada ni de día ni de noche; prácticamente se ha recluido a vivir allí... Me avergüenza admitirlo, pues aunque soy el líder de la secta, mi cultivo está a punto de ser alcanzado por esta discípula de la nueva generación. Hace unos días rompió sus ataduras y alcanzó la Gran Perfección del Dominio Profundo; su intención de la espada se torna cada vez más afilada e imponente. ¡Me temo que se encuentra a tan solo un paso de la Trascendencia Mortal!".
"¡¿La Gran Perfección del Dominio Profundo?!".
Una inmensa alegría inundó el corazón de Ye Tianci. Su Qingyue había nacido con el Físico de Yin Profundo, por lo que su talento innato ya era prodigioso; sumado a las técnicas de espada otorgadas por la predecesora del séptimo piso... ¡su velocidad de avance era verdaderamente aterradora!
"Esposa del maestro, compañera daoísta Su, vamos. Vayamos a la montaña trasera", les propuso Ye Tianci a Liu Feiyan y a Su Zheliu, incapaz de frenar su impaciencia.
"De acuerdo", asintieron ambas.
Justo cuando emprendían la marcha, Ye Tianci frenó sus pasos y advirtió a Zuo Qiuyang: "Maestro de la secta, en este momento me persiguen enemigos implacables y temo que no tarden en llamar a nuestras puertas. Aunque la secta cuenta con la salvaguarda de la gran formación protectora, los discípulos en el exterior podrían sufrir desgracias. Le ruego que emita de inmediato una orden para clausurar las puertas de la montaña; ningún discípulo debe salir, no sea que los adversarios descarguen su ira contra los más débiles...".
Zuo Qiuyang se pasmó al escucharlo e interrogó al instante: "Entonces, ¿aquello de que días atrás fueron decapitados diecinueve expertos de la Trascendencia Mortal en Ciudad Shuiyan es verídico?".
Era evidente que los rumores habían llegado a oídos de Zuo Qiuyang, aunque hasta ese instante no se había atrevido a darles crédito.
"Sí", confirmó Ye Tianci asintiendo.
"¡Jajaja, jajajaja...!", estalló Zuo Qiuyang en una estruendosa carcajada al constatarlo, clamando al cielo: "¡Hermano marcial Yun, ¿has oído eso?! ¡Fue una gesta consumada por un discípulo de nuestra Qingxuan...! ¡En el inframundo, al fin podrás cerrar los ojos en paz!".
Tras desahogar su júbilo, el semblante de Zuo Qiuyang se tornó severo y prometió solemnemente: "Pierde cuidado, Tianci. Transmitiré de inmediato la disposición para cumplir lo que solicitas: cerraremos las puertas de la montaña y ningún discípulo tendrá autorización de abandonar el recinto".
"Siendo así, me quedo tranquilo".
Ye Tianci esbozó una leve sonrisa y se despidió de Zuo Qiuyang y de Qin Shuang. En un parpadeo, las tres figuras se fundieron en haces de luz y volaron en dirección a la montaña trasera.
En las entrañas de un espeso y exuberante bosque de bambú esmeralda, en la montaña trasera de la Secta Qingxuan.
El viento soplaba con gentileza, meciendo millares de cañas esbeltas que producían un suave murmullo vegetal.
Entre las sombras danzarinas del cañaveral, una silueta ataviada con vestiduras blancas como la nieve permanecía en el centro de un claro, solitaria y desapegada del polvo del mundo.
Aquella figura era Su Qingyue.
Empuñaba la Espada Cortadragones, cuyo filo era tan límpido y gélido como las aguas invernales, fluyendo su cuerpo en perfecta consonancia con el arma.
Sus movimientos poseían la destreza grácil de una golondrina que surca la espesura; viraba y esquivaba en un espacio diminuto mientras los destellos de la hoja centelleaban, ya semejando nubes que se condensan y dispersan en formas etéreas e inasibles, ya recordando a una tempestad desatada, veloz como el trueno y el relámpago.
Cada corte y cada estocada rezumaban un gélido espíritu de aniquilación, a la vez que albergaban una cadencia enigmática que despertaba tenues resonancias en el Qi espiritual del cielo y la tierra circundantes.
Las menudas hojas esmeralda de bambú eran levantadas por la ventisca nacida de su espada y giraban en remolino a su alrededor, sin rozar jamás el borde de sus vestiduras.
Era patente que se encontraba enteramente sumergida en el dominio de su propia intención de la espada, ajena a todo lo terrenal y a sí misma.
Ye Tianci, acompañado por Liu Feiyan y Su Zheliu, tomó tierra en los linderos del bosque con sigilo, guardando absoluto silencio para no interrumpirla.
Liu Feiyan observó la silueta albina que se ejercitaba con la espada y un brillo de admiración cruzó por sus ojos.
Su Zheliu, por su parte, desde el instante en que sus pies pisaron el suelo del cañaveral, fue incapaz de desviar la mirada de aquella figura blanca.
Aquellas frías Pupilas de la Visión Inmortal se anegaron en un torrente de emociones indeciblemente complejas; la incredulidad se fundía con los recuerdos sepultados en su interior, transformándose en una agitación incontenible y en una oleada de congoja que amenazaba con rebasar toda contención.
En el preciso momento en que Su Qingyue culminaba un giro magistral elevando la espada hacia lo alto, Su Zheliu no pudo contener más las mareas que habían rugido en su pecho durante diez años.
Inhaló profundamente y avanzó un paso sutil, adentrándose en el alcance sensorial de la postura de combate de Su Qingyue.
¡De golpe, la fluida y continua danza marcial de Su Qingyue se interrumpió de tajo!
Una corriente de gélido Qi de espada se posó de forma silenciosa e implacable sobre la intrusa.
Su Qingyue giró siguiendo la trayectoria de su arma, proyectando una mirada helada como un relámpago hacia las tres presencias al borde del bosque.
Primero reconoció a Ye Tianci; su semblante imperturbable vaciló por una fracción de segundo, derritiendo la escarcha para dejar asomar una chispa de ternura. Mas, justo cuando iba a pronunciar su nombre, sus ojos se clavaron en la mujer que lo acompañaba: vestía un atuendo de seda en tono verde lago, tenía los ojos empañados en lágrimas y la contemplaba con una fijeza desgarradora.
En el instante en que sus miradas coincidieron, el curso del tiempo pareció congelarse por completo.
Esas cejas, esos ojos, el perfil del rostro... A pesar de que su porte era completamente distinto, habiendo despojado la ingenuidad de la infancia para revestirse de frialdad, aún... ¡se parecían demasiado!
La mano con la que Su Qingyue empuñaba el arma sufrió un temblor imperceptible.
La perplejidad se dibujó en sus facciones hermosas; frunció sutilmente el ceño, y en sus ojos límpidos chocaron una familiaridad incomprensible y un abrumador desconcierto.
"¿Tú... quién eres...?".
Su tono preservaba la frialdad habitual, pero albergaba una vibración diminuta y temblorosa de la que ni ella misma era consciente.
Las lágrimas rompieron por fin sus compuertas y resbalaron sin freno desde las comisuras de los ojos de Su Zheliu, dibujando senderos húmedos sobre sus mejillas pálidas.
Avanzó varios pasos con la garganta ahogada por el llanto, reuniendo diez años de nostalgia y un dolor grabado hasta la médula de los huesos, para pronunciar en voz baja, pero con una claridad absoluta, aquel apelativo sellado en lo más hondo de sus recuerdos:
"¡Hermana mayor...!".
En el bosque de bambú, el viento se extinguió por completo.
La Espada Cortadragones se deslizó de los dedos de Su Qingyue y cayó sobre la hierba con un seco tintineo metálico.
Quedó clavada en su sitio como si aquella palabra la hubiera petrificado; sus hermosos ojos, antaño imperturbables y calmos como las aguas de un pozo milenario, se estremecieron, murmurando en un hilo de voz incrédulo:
"¿Zheliu?".
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• Novela: Qiú Tiān Tǎ! / 囚天塔!
• Autor: Lin Xiaoyu (琳小羽)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 223 de ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela), un novela. ¡En la cima de todos los cielos, el Dao Antiguo reina supremo! Ye Tianci, apodado «Buey Tonto», nació con el Físico Yang Puro y era considerado el tonto del que todos se burlaban en la Ciudad Nube Flotante. Su maestro… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Torre del Encarcelamiento Celestial! (Novela) tiene 259 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.