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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 99 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capitulo 99 la Reencarnación y las Cenizas de la Memoria Desde el preciso instante en que Angélica hizo su aparición, sentí que aquel era el momento exacto para evaluar con detalle las verdaderas habilidades de Melissa… pero hay algo en ella que simplemente no puedo ignorar por más que lo intente. Desde que cruzamos el umbral y salimos de la habitación, su mirada cambió de manera drástica. Se volvió distante, abismalmente fría, como si una muralla invisible e impenetrable se hubiera levantado bruscamente entre los dos. Supongo que, a fin de cuentas, era algo completamente inevitable. Supongo que… tarde o temprano dejará de hablarme. Era un escenario que ya imaginaba en mi mente. Y lo entiendo perfectamente. En gran parte también es culpa mía por no haber sido lo suficientemente transparente y no haberle contado la verdad a tiempo. Sabía que, tarde o temprano, la dinámica entre nosotros iba a transformarse… y ahora lo contemplo con absoluta claridad: ella empieza a verme no como un aliado, sino como un obstáculo, una muralla que tiene que superar, atravesar o destruir si es necesario para alcanzar sus metas. Una expresión fría e impenetrable se instaló en mi rostro al contemplar esa posibilidad. Melissa… no vayas a cometer una verdadera estupidez, pensé para mis adentros, dejando que aquella idea me atravesara el espíritu como una sombra pesada y sofocante. Porque si lo haces… tendrás que hacerte cargo y enfrentarte a las duras consecuencias. Yo solo quiero ayudarte a mejorar, a volverte infinitamente más fuerte… pero todo lo demás dependerá únicamente de ti y de tus decisiones. Dejé escapar un leve y pausado suspiro mientras continuábamos caminando a través de las concurridas calles de la ciudadela del reino. Decidí cambiar bruscamente el rumbo de mis pensamientos; necesitaba de manera urgente concentrar mi mente en algo mucho más útil. Debería ponerme a investigar a fondo sobre la verdadera naturaleza de mi poder… descubrir en qué consiste realmente en su nivel más profundo. Si logro comprenderlo y dominarlo por completo, podría llegar a convertirme en la amenaza más destructiva de este mundo o en su único salvador. Todo depende del absoluto control… de la precisión técnica… y del cómo decidas utilizarlo. Ese era un asunto que investigaría con mayor detenimiento más tarde. Por el momento, solo me limitaba a pasear sin rumbo fijo, intentando despejar la bruma de mi mente. Sin embargo, fue entonces cuando la vi. Justo frente a mí. Alefa. Se encontraba temblando ligeramente. Su respiración era irregular e inestable, y tenía los ojos completamente perdidos en algún punto invisible del horizonte. Era evidente que algo grave le había ocurrido… algo verdaderamente serio. Avancé hacia ella con cautela, minimizando el ruido de mis pasos. Coloqué suavemente una mano sobre su hombro y, acercándome a su oído, le susurré con voz serena: —¿Te encuentras bien? La chica pegó un brinco desorbitado por el susto. Y, como ya se ha vuelto una costumbre casi obligatoria… terminé recibiendo un golpe a mano abierta por puro reflejo. Cabalgué un par de pasos hacia atrás por el impacto, llevándome de inmediato la mano al rostro mientras la mejilla me pulsaba de dolor. No sé por qué… pero de alguna forma extraña siempre termino siendo golpeado por las mujeres. Cuando me enfrento a mis más temibles enemigos en el campo de batalla jamás pierdo un solo combate… pero contra ellas… ellas representan, sin duda, mi mayor debilidad. Y aun así, pese al ardor en la mejilla, no pude evitar dejar escapar un suspiro derrotado seguido de una pequeña sonrisa. —L-lo siento mucho… —expresó ella con la voz temblorosa, retrocediendo un paso llena de vergüenza—. No tenía la menor idea de que eras tú. Te golpeé por puro instinto… ¡pero también es completamente tu culpa! ¿Por qué demonios siempre tienes la manía de aparecerte de la nada detrás de mí? ¿Acaso no tienes otra forma más normal de… no sé, anunciarte antes? —A decir verdad, tienes razón, no lo había pensado —respondí llevándome la mano a la nuca mientras me rascaba torpemente—. Pero sí, viéndolo bien tienes toda la razón… existían otras formas menos drásticas. Aunque bueno, ya me conoces, es una mala costumbre mía —añadí dejando escapar una risotada que rozó casi lo lunático. Y en ese preciso instante, Alefa no lo dudó ni por una fracción de segundo: me volvió a soltar otro golpe en el hombro. —¡Deberías tener algo de consideración con los demás, idiota! —Oye… tampoco hay necesidad de llamarme idiota. —¿Y si no me da la gana de dejar de decírtelo, qué? —respondió frunciendo el ceño de forma desafiante y cruzándose de brazos. Esta mujer definitivamente no piensa retroceder ni un milímetro, pensé mientras soltaba un resignado suspiro. Sin embargo… me llenó de un profundo alivio verla reaccionar así, recuperando la serenidad y mostrando que aún había vida y chispa en sus ojos. —Me alegra muchísimo ver que estás sonriendo de nuevo, Alefa —dije mientras terminaba de erguirme por completo. Ella bajó de golpe la mirada, con el rostro completamente sonrojado por la pena. —Ah… sobre eso… —murmuró apenada—. Gracias por… por hacerme sonreír. Aunque al verte… no puedo evitar pensar que eres un tipo sumamente chistoso, mediocre, arrogante, un completo idiota que solo piensa en sí mismo para molestar a los demás… alguien que ni siquiera puede hacer las cosas bien y que siempre termina siendo regañado por todos. Cada una de sus despiadadas palabras cayeron sobre mi orgullo como si se tratara de un rayo devastador. Me quedé completamente paralizado en el sitio por un segundo, pero antes de que pudiera protestar, una risa ligera, suave y cariñosamente burlona escapó de los labios de Alefa. —Pero… —continuó ella con un tono infinitamente más dulce— la verdad es que contigo me divierto demasiado. Eres el único chico en este lugar capaz de hacerme reír con tus ocurrencias y tonterías. No puedo negarte eso. Sé perfectamente que cargas con tus propios problemas… pero de alguna forma siempre consigues hacernos sacar una sonrisa a todos cuando estás presente. Tomé una profunda bocanada de aire. Me acerqué un poco más a ella, notando cómo su postura defensiva cambiaba gradualmente y cómo sus ojos buscaban afanosamente una respuesta en los míos. —Pero… hay algo más que te está preocupando en este momento, ¿verdad, Alefa? La pregunta quedó flotando densamente en el aire, cargada de un peso dramático que ninguno de los dos podía simplemente ignorar. —Hay algo importante que quiero contarte… —dijo Alefa, sosteniendo la voz apenas sobre el temblor que amenazaba con quebrarle el pecho—. Como bien sabrás… ya te imaginas la razón por la que no me permiten salir libremente del reino. Se debe a todo lo que ocurrió. Pero… sigo sin comprender por qué la gente del mando se empeña en ocultarme tantas cosas. Es algo que le he estado dando vueltas en mi cabeza todo este tiempo, y por lo poco que alcancé a escuchar a escondidas… es que realmente estamos al borde de una guerra masiva. La miré con absoluta seriedad, borrando cualquier rastro de burla de mi rostro. —Dime una cosa, Alefa. ¿Acaso te encontraste cara a cara con Angélica? Ella giró lentamente la cabeza hacia atrás, como si el solo hecho de escuchar aquel nombre le hubiera atravesado el corazón con una aguja helada. Lo supe con absoluta certeza en ese mismo instante. Se habían visto. Y para alguien como Alefa, haber experimentado ese encuentro tuvo que haber sido un auténtico infierno terrenal: un pavor incontrolable, una inseguridad aplastante… terror en su estado más puro. Angélica poseía esa clase de presencia imponente —esa terrorífica habilidad innata de intimidar y doblegar la voluntad de cualquiera sin necesidad de pronunciar una sola palabra— y ese aura jamás desaparecería de su ser. —Tuve la oportunidad de verla por primera vez cuando yo no era más que un simple niño —continué hablando mientras recordaba—. Y aún mantengo grabado aquel día en mi memoria… el miedo abrumador que me hizo experimentar en cada fibra de mi cuerpo. Lo verdaderamente sorprendente es que logré sobrevivir a su devastador ataque en aquel entonces. Pero ahora… gracias a todo lo que he aprendido y entrenado en la academia, siento que he empezado a desarrollar un cierto control sobre mis verdaderas habilidades. Aunque estoy muy lejos de dominarlo todo. Respiré hondo. Elevé mis manos y las observé detenidamente. Y lo que mis ojos contemplaban… no eran las manos normales de un joven estudiante. Eran manos metafóricamente cubiertas y marcadas por imborrables manchas de sangre —no una sangre física, sino una impronta grotesca grabada a fuego en las profundidades de mi alma— como si aún continuara cargando sobre los hombros con todos los horribles pecados de mi vida anterior. La sombra omnipresente de un despiadado asesino que jamás desearía volver a despertar… pero que sé a ciencia cierta que sigue allí, aletargada en lo más profundo de mi ser, esperando el momento adecuado para emerger. —Si yo me encuentro en este lugar… ellos también terminarán llegando tarde o temprano —murmuré para mí mismo con la mirada perdida. Aquel pensamiento me congeló la sangre en las venas. En mi encarnación pasada, me dediqué a eliminar a incontables enemigos sin dudarlo ni un segundo, bajo la ciega convicción de que estaba actuando por el bien del reino. Sin embargo, jamás fui más que una simple herramienta… un arma sangrienta que desecharon sin piedad en el momento en que dejé de encajar en sus maquiavélicos planes. Y aun viviendo esta nueva oportunidad, conservando esta nueva vida… mis verdaderos motivos, mis desgarradoras cicatrices… continúan estando grabados en mi interior. De pronto, una voz resonó directamente en las paredes de mi mente, sólida, pesada y fría como el hierro pulido: —Tú nunca vas a cambiar en el fondo, ¿verdad, líder? Me congelé petrificado en el sitio. Ese tono tan característico… esa abrumadora presencia… —¿…Kai? —susurré en un hilo de voz que apenas salió de mis labios. —Al fin te dignas a acordarte de mi existencia, maldito desgraciado —gruñó la voz en mi cabeza, proyectando una mezcla inconfundible de profunda molestia y lejano afecto. Fruncí el ceño de inmediato, respondiéndole en nuestro enlace mental: —Oye, ten un poco más de respeto hacia tu líder. O no querrás que la próxima vez que nos veamos en persona te acomode la cara a golpes. —Siempre sales con la misma amenaza de siempre —dejó escapar una risotada seca—. Pero la verdad es que ya extrañaba escuchar tu voz, mi señor. Tenía muchísimas ganas de volver a verlo. Aunque me imagino que ya lo sabrá… Yuki sigue siendo exactamente igual de insoportable que siempre. Continúa tomando decisiones por su cuenta sin mi consentimiento. JAJAJAJA. Pese a la gravedad del momento, no pude evitar dejar escapar una leve sonrisa. —¿En serio? Me estoy perdiendo de demasiadas cosas por no estar allá con ustedes. Esa Yuki definitivamente sí que sabe cómo imponer su autoridad y mandar a todos. —Pero en fin… —continuó Kai, sufriendo una drástica alteración en su tono de voz, volviéndose densa, seria y oscura—. He venido a comunicarle algo de forma directa. Se trata de un asunto de suma e incalculable importancia. La sonrisa de mi rostro se desvaneció progresivamente hasta desaparecer por completo. —Dime de una vez. ¿De qué se trata todo esto? Se produjo un silencio mental sepulcral. Pesado. Asfixiante. —Las grandes razas finalmente han hecho su movimiento y han llegado —declaró con absoluta gravedad—. Pero el problema no se reduce solo a eso. Durante mi patrullaje logré percibir una presencia… sumamente penetrante, vil y profundamente desagradable. Un escalofrío violento me recorrió la columna vertebral de arriba a abajo. —¿De qué clase de presencia estás hablando? Kai tomó una profunda bocanada de aire en su plano antes de soltar la revelación: —Un demonio abismal de alto rango ha hecho su aparición en las inmediaciones de este reino… pero lamentablemente le perdí el rastro en las sombras. Mi mirada se tensó al instante, tornándose tan fría y filosa como el acero de una espada. —Eso es completamente imposible… ¿Cómo es posible que seres de esa magnitud estén rondando por aquí? —No sabría decirle con certeza, mi señor —respondió Kai—. Pero si hay algo de lo que estoy completamente seguro… es de que lo más probable es que se trate de una trampa meticulosamente planeada para usted. Sus palabras quedaron flotando en el vacío de mi mente. Silenciosas. Extremadamente peligrosas. El aire a nuestro alrededor pareció volverse repentinamente más pesado y oscuro. —¡Maldición! —me mordí el labio inferior con frustración contenidos—. Pero tienes toda la razón… esa extraña duda brotó de la nada en mi mente. ¿Cómo diablos no fui capaz de percatarme a tiempo de lo que estaba sucediendo a mi alrededor? Fui incapaz de descifrarlo. Dime una cosa, Kai… por pura casualidad, ¿esa presencia no pertenecía a Lucifer? Kai negó con firmeza desde donde se encontraba, adoptando una postura casi solemne. —No, mi señor. Definitivamente no se trataba de él. Corresponde a otra identidad completamente desconocida. Y debo ser totalmente honesto con usted: desde el instante preciso en que usted reencarnó en este cuerpo, la estructura de las cosas se ha salido completamente de control. Fruncí el ceño con fuerza, desconcertado por sus palabras. —¿Qué? ¿A qué te refieres exactamente con que "todo se está saliendo de control"? Kai no me respondió de inmediato. Sentí cómo su mirada espiritual se clavaba con fijeza en la mía… y fue entonces cuando habló utilizando una voz estremecedoramente grave: —Ellos van a estar de regreso muy pronto. Y usted sabe perfectamente lo que eso significa para todos nosotros. Un choque de terror helado me atravesó la espalda. —No. No te atrevas a decirme semejante locura… ¡Es algo completamente imposible! Yo mismo los vi morir con mis propios ojos. No hay forma de que puedan regresar. —Hay algo fundamental que usted parece no estar comprendiendo, mi señor —dijo Kai con tono implacable—. Usted acaba de reencarnar en una nueva era. ¿O es que acaso ya lo ha olvidado? Ellos… absolutamente todos ellos… van a regresar. Y cuando ese momento finalmente se presente, será una catástrofe que usted jamás podrá derrotar con su lamentable estado actual. Recuerde aquel oscuro periodo en el que no poseía talento alguno… ni dominaba su poder nocturno. Usted sabe perfectamente lo que aconteció aquella trágica vez. No puede darse el lujo de bajar la guardia ni de confiarse por un solo segundo. Bajé la mirada, apretando los dientes con tal fuerza que sentí crujir mi mandíbula. —¿Y tú de verdad crees que seremos capaces de ganar esta vez? Kai respiró profundamente. —Si usted toma la decisión de recuperar la totalidad de su antiguo poder… y despierta nuevamente su antigua— Le lancé una mirada mental tan aterradora y helada que lo silencié en el acto. —No. Ni se te ocurra atreverte a mencionar mi antigua personalidad. No tengo la menor intención de volver a convertirme en una simple herramienta sangrienta. Me niego rotundamente a volver a ser un asesino sin alma. Kai me observó en la distancia astral, con el rostro serio, pero dejando traslucir una sombra de profunda preocupación. —Mi señor… usted no entiende que— —¡Te he dicho claramente que NO! —grité en nuestro espacio mental, henchido de una furia desbordante—. ¡No quiero volver a ser el monstruo de antes! ¡Tú lo sabes mejor que nadie! Cuando esa maldita personalidad toma el control de mi cuerpo, dejo de ser yo mismo por completo. Sabes perfectamente lo que ocurrió en el pasado, lo que tuve que vivir… ¡lo que perdí para siempre! ¡Sabes mejor que nadie en este mundo que me me rehúso a volver a ser… esa cosa! Kai cerró los ojos por un momento, exhalando el aire con la pesadez de quien arrastra una carga insoportable. —Lo entiendo perfectamente, líder —dijo finalmente con voz amarga—. ¿Pero entonces qué es lo que piensa hacer al respecto? ¿Acaso pretende seguir entrenando de esta forma tan mediocre… sin generar ningún cambio real? No sea tan rematadamente estúpido. Usted sabe de sobra que aunque entrene noche y día en ese estado, jamás será capaz de ganar la guerra que se avecina. Todo será un esfuerzo completamente en vano. Y hay incontables vidas en juego. Cada una de sus palabras se clavaron en mi conciencia como si fueran dagas envenenadas. —¿O es que acaso su mente ya borró… las últimas palabras que pronunció Shirou antes de partir? ¿Y las de Mío? Me quedé completamente petrificado en el sitio. Las desgarradoras voces de mis caídos regresaron violentamente a mi mente como un golpe directo y demoledor al alma. —“Carlos… pase lo que pase en el futuro, jamás dejes de ser quien eres realmente” —había dicho Mío esbozando una triste sonrisa mientras las lágrimas caían sin cesar por su rostro ensangrentado. —“Y Carlos… de verdad muchas gracias por haber sido mi verdadero amigo. Fue un honor haber luchado a tu lado. Hay tantas cosas que lamentablemente no pude decirte… es una verdadera lástima, ¿no lo crees?” —resonó la débil voz de Shirou, mientras su sangre tibia manchaba mis propias manos—. “Te confío el resto de esta carga… a ti”. Tragué saliva con extrema dificultad. Sentía que el pecho me ardía en un dolor insoportable. —¿Por qué demonios te empeñas en hacerme recordar todo esto ahora, Kai? ¿A dónde diablos quieres llegar con todo esto? ¡Respóndeme de una vez! —grité en mi mente, con la voz rozando el desgarro emocional. Kai dio un paso hacia mí dentro del plano espiritual. Su voz tembló por un brevísimo instante… pero volvió a endurecerse con una determinación de hierro. —Todo lo que hago… lo hago con el único propósito de que usted vuelva a convertirse en nuestro verdadero líder. El auténtico. Aquel hombre extraordinario que algún día fue capaz de guiarnos con la frente en alto incluso hacia la mismísima muerte. Y usted lo sabe perfectamente en lo más profundo de su ser… se están aproximando tiempos oscuros donde… absolutamente todo comenzará de nuevo. Continuará.
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Estás leyendo el capítulo 99 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.