Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 95 online gratis en español
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Capítulo 95: Sombras sobre el Trono y la Sombra de la Guerra
Un nuevo amanecer se alzaba imponente desde las alturas del reino elfo.
Durante horas, Melissa y yo habíamos estado platicando en profundidad sobre los recuerdos de su padre, rememorando cómo fue que Henry y yo nos convertimos en grandes amigos en tan poco tiempo. Tras su trágica despedida, él me había encomendado un legado sagrado… y hoy finalmente estaba dando el primer paso para cumplir con la parte más importante de esa promesa: encargarme personalmente del entrenamiento de Melissa y asegurarme de volverla increíblemente fuerte.
—Solo siéntate en el suelo, Melissa. Respira con absoluta calma, concéntrate en tu interior y deja que todo fluya de forma natural… Permite que sean tus propios instintos los que te guíen hacia el dominio total del Maná.
La observé fijamente, analizando cada cambio en su respiración y en la atmósfera de la estancia.
—Dime… ¿qué es exactamente lo que sientes en este instante? —le pregunté, sin apartar la mirada de su figura.
Al concentrar mi percepción mágica sobre ella, lo noté de inmediato. Una destellante energía de tonalidad carmesí comenzó a arder en lo más profundo de su ser: aquello significaba claramente que su elemento afín era el Fuego. Sin embargo, no era lo único que dormitaba en su interior. Entrelazadas con ese calor, percibí fluctuaciones de Magia Pura y emanaciones del elemento Tierra. Tres elementos fundamentales conviviendo en un solo recipiente.
Vaya… eso es sencillamente increíble, pensé sorprendido.
A mí me tomó incontables años de riguroso y desgarrador entrenamiento llegar a dominar la totalidad de los elementos de la naturaleza. Podría decirse, sin arrogancia alguna, que soy el elemental más poderoso que existe. Aunque, si lo pienso bien… jamás he mostrado ante nadie la Magia de Oscuridad. Es, de hecho, el único elemento que mantengo reprimido y que no le he demostrado a nadie en este mundo. Mis propios pensamientos se cruzaban y atropellaban en mi mente mientras contemplaba el aura de la muchacha.
Melissa habló al fin con una voz suave, evidentemente maravillada por la marejada de sensaciones que despertaban en sus sentidos:
—Puedo sentir claramente la energía vital que corre a través de cada rincón de mi cuerpo… Es como una calidez ardiente que me quema por dentro, pero al mismo tiempo… percibo el vaivén de las olas… y gigantescas rocas emergiendo desde lo profundo del mar…
En ese instante, un aura radiante e impresionante brotó desde sus entrañas. Una repentina y abrumadora presión mágica expandió el aire de la habitación, haciéndolo resonar con la fuerza de una tormenta distante. Melissa abrió los ojos de golpe y se quedó completamente atónita contemplando sus propias manos.
Había logrado despertar su Maná por cuenta propia. Una alegría genuina iluminó sus facciones.
—¡Lo… lo logré! —gritó sumergida en una ola de emoción pura.
Deseando confirmar y consolidar su despertar elemental, intentó canalizar y fusionar el elemento Fuego con el elemento Agua. Ante nuestros ojos, las llamas se moldearon con la fluidez de las corrientes marinas, creando una ráfaga de llamas acuáticas que desprendían mil destellos multicolores en el aire.
Quedé genuinamente sorprendido al contemplar un fenómeno mágico tan hermoso y complejo surgiendo de su primer intento.
—Me alegro de todo corazón de que hayas logrado algo tan sumamente increíble en tu primer día, Melissa —dije dedicándole una sonrisa divertida.
Ella me miró con una profunda expresión de gratitud.
—Al contrario, Carlos… Todo esto ha sido posible únicamente gracias a ti y a la paciencia que has tenido para guiarme con este problema.
—Es verdad que hiciste un gran trabajo, pero debes tener claro que esto es apenas el comienzo. Para estar listos, nos tomaremos cinco largos meses de entrenamiento intensivo —dije, llevando con parsimonia mi brazo izquierdo hacia la nuca—. Va a ser un proceso sumamente duro y agotador, Melissa, así que espero estar a la altura como tu compañero de entrenamiento.
De pronto, una sensación siniestra, glacial y sofocante cortó el aire de la habitación. Venía desde el exterior de los aposentos… Era ella. Angélica.
—Carlos… —murmuró Melissa, palideciendo bruscamente mientras se llevaba una mano al pecho—. ¿Q-Qué es esta presión aterradora que estoy sintiendo?
—No te preocupes, solo se trata de Angélica —respondí en un murmullo, sintiendo yo también un leve temblor involuntario en las manos—. Parece que llegó rápido… demasiado rápido para mi gusto.
—¿Te encuentras aquí adentro, discípulo? —preguntó la voz helada de Angélica desde el umbral, haciendo eco en las paredes.
—Sí, estoy aquí. Puedes pasar.
La mujer cruzó la puerta con paso firme y elegante, irradiando a cada segundo una fuerza pesada, dominante y aplastante que helaba la sangre de cualquiera.
—He venido hasta este reino porque afirmaste que querías que yo me encargara de tu entrenamiento. ¿Es eso completamente cierto?
—Así es. Si te mandé a llamar fue precisamente por esa razón. Necesito que me ayudes a superar mi estancamiento actual… y eres la única persona capacitada para ello. Bueno… además de Saleh.
Angélica no respondió de inmediato. Su mirada, por lo general distante, se volvió peligrosamente agresiva. Una súbita ráfaga de viento helado sacudió la habitación con violencia, haciéndome estremecer por un instante.
—Oye, mocoso… tengo una pregunta muy seria para ti. ¿Cómo demonios es posible que ese bastardo elfo te convirtiera en su discípulo? Quiero que me des una explicación en este preciso instante… o de lo contrario seré yo misma quien se encargue de destruirte aquí mismo.
—Veo que ya te cruzaste con él allá afuera… —dejé escapar un largo suspiro para calmar los ánimos—. Si tanto te interesa saberlo, te lo contaré.
Le relaté con lujo de detalles todo lo que había acontecido el día anterior con Saleh.
Angélica escuchó cada una de mis palabras en absoluto e inquebrantable silencio. Cuando concluí, habló con su habitual frialdad:
—Conque eso fue lo que ocurrió… Vaya, no imaginé jamás que fueras a demostrar un interés tan marcado en tu propio crecimiento. De igual modo, debes saber que estás llamando demasiado la atención de las fuerzas equivocadas.
Dio un paso hacia mí, con una seriedad que rozaba lo sombrío.
—No querrás que todas las potencias de este continente te fijen como su objetivo prioritario, Carlos. Ya experimentaste en carne propia lo que aconteció hace un tiempo. Pero ahora las cosas se están complicando a un nivel catastrófico… He estado investigando en secreto sobre las antiguas deidades, sobre los Alsedotes… y sobre la entidad divina que emergió del interior de aquella mazmorra.
Al escuchar sus palabras, mi respiración se detuvo por completo.
—Carlos… todos estos eventos apuntan directamente a un golpe de Estado a gran escala contra nuestra nación. Y según el informe confidencial que me entregó tu padre… el imperio enemigo ya ha cruzado definitivamente la línea del no retorno. Déjame informarte que, en este preciso momento, ya nos encontramos oficialmente en guerra contra ellos.
Cada frase pronunciada por Angélica cayó sobre mi mente con el impacto devastador de un martillo de hierro. Sentí cómo la sangre se me congelaba en las venas. La situación era infinitamente más grave de lo que había alcanzado a imaginar.
La miré de frente, dejando que una expresión fría, afilada y casi perversa se dibujara en mi rostro.
—En ese caso, Angélica… respóndeme algo. ¿Por casualidad tus rastreadores han encontrado ya la reliquia sagrada de Dios?
—Sobre ese asunto… —dejo escapar un chasquido de frustración—. No hemos tenido éxito. Ha sido completamente imposible dar con su paradero.
—Ya veo —murmuré mientras reposaba con pesadez mi mano izquierda sobre la cabeza—. Como sea… Me encargaré de buscarla por mi propia cuenta más adelante. Después de todo, es un lugar al que debo ir inevitablemente. Pero por ahora, lo prioritario es concentrarnos en nuestro entrenamiento.
—¿¡Qué!? ¿¡Entrenar en una situación así!? —exclamó Melissa, temblando visiblemente por la frialdad con la que abordábamos la guerra.
—Pues claro que sí. ¿O acaso pretendes presentarte al festival anual sin haber fortalecido tus capacidades? Recuerda muy bien que tienes un objetivo firme que cumplir.
—¿¡Eh!? ¿De qué objetivo estás hablando tú, mocoso? —intervino Angélica, utilizando un tono de voz engañosamente suave pero afilado como una cuchilla.
—Es un asunto que no te incumbe en absoluto, Angélica. Es un tema estrictamente personal y ella ya ha tomado su decisión.
Observé a Melissa sentada a un costado, obligada a entablar conversación con Angélica. Era completamente natural que le tuviera un pavor absoluto. Angélica poseía un pasado oscuro y sangriento que había dejado una huella imborrable en la historia. Hubo una época lejana en la que se enfrentó ella sola a ejércitos e imperios enteros… Razas completas cayeron de rodillas derrotadas ante la fuerza de una simple mujer humana. Sin embargo, en lo respectivo a la mítica contienda entre Saleh y ella… jamás logré averiguar con certeza qué fue lo que aconteció en verdad. Ninguno de los dos perdió. Tampoco se declaró un empate. Una batalla colosal que se interrumpió sin un vencedor claro solo podía significar la existencia de un trasfondo mucho más profundo y trágico entre ambos.
En ese instante, un viejo recuerdo acudió a mi mente. Las páginas de aquel libro… El lugar ancestral que mi padre me había mencionado en secreto.
Si en verdad no estamos solos en esta creación… si existen reinos, seres y dimensiones completamente desconocidas para nosotros… el conflicto actual podría escalar a niveles verdaderamente apocalípticos. Ya no hablaríamos únicamente de los seres abismales. También se verían involucrados los gigantes, los dioses primordiales, los dragones legendarios…
Y en medio de todo ese caos, me encuentro yo. Junto a las demás razas del mundo, cada una con sus respectivos guerreros de élite, caballeros sagrados y magos supremos…
Pero… ¿qué ocurrirá si las cosas terminan saliendo mal?
Me formulé esa espeluznante pregunta mientras analizaba metódicamente cada posibilidad.
Entonces, un pensamiento cruzó mi mente con fuerza. Algo que solo yo era capaz de comprender gracias a las memorias asimiladas de Yuki:
“Ser invencible.”
Si mi hermano tiene como meta definitiva la conquista absoluta de todos los reinos y razas existentes… no solo provocará un sufrimiento indescriptible. La magnitud de semejante contienda terminaría por reducir a cenizas la totalidad de la existencia.
Necesito descubrir la verdad oculta tras todo esto. Desearía con todas mis fuerzas poder encarar a Kronos y preguntárselo directamente… pero sé que es algo imposible en este momento.
Una sombra de duda se posó sobre mi rostro. Me pregunté en silencio si en algún momento fui alguien genuinamente importante para él… o si únicamente fui un peón moldeado para encajar en sus maquiavélicos planes. Sé perfectamente que él dejó en claro su odio desmedido hacia mí… sin embargo, por un breve instante en el pasado, creí percibir un sentimiento distinto. ¿Fue una emoción real? ¿O simplemente una burda ilusión concebida por mi desesperación?
Debo llegar a comprender la verdadera naturaleza de mi ser… y la de quienes me rodean. Solo así seré capaz de proteger lo que amo.
Una determinación de acero se encendió en mis ojos.
Lo haré… Cueste lo que cueste y a mi propia manera.
Pero en este momento hay una pregunta mucho más inmediata que ronda mi cabeza… ¿Dónde demonios se metió Alefa? Había dicho que saldría un momento de los aposentos… ¿Acaso se habrá cruzado con alguien en el camino?
Mientras tanto, en las bulliciosas calles de la capital, Alefa caminaba en solitario, profundamente sumida en sus propios pensamientos. Contemplaba a los ciudadanos elfos sonreír, pasear alegremente y disfrutar de la paz cotidiana. Sin embargo, un recuerdo sombrío y pesado irrumpió en su mente, amargándole el semblante.
La expresión de la joven elfa cambió drásticamente. Sus ojos se volvieron fríos, calculadores y distantes.
—Tengo que descubrir la verdad detrás de todo esto… —murmuró para sí misma en un susurro cargado de amargura—. ¿Por qué razón mi tío y mi padre se han empeñado tanto durante años en evitar que yo salga de las fronteras de este reino? Han pasado muchísimos años… ¿Qué clase de secreto me están ocultando con tanto celo?
Detestaba profundamente las mentiras. Odiaba con toda su alma que las personas en las que más confiaba le ocultaran las cosas como si fuera una niña indefensa.
—Tengo todo el derecho de saber lo que ocurre… y voy a averiguar exactamente qué es.
Paralelamente, en la imponente sala del trono del palacio real…
El Rey de los elfos, Shima, dejó escapar un suspiro pesado y amargo que resonó en la inmensidad del salón desierto.
—Las cosas jamás salen como uno las planea minuciosamente… —murmuró con la voz rota—. ¿Qué sentido tiene seguir manteniendo esta farsa?
Levantó sus propias manos, contemplando con horror cómo temblaban descontroladamente.
—Al final no soy más que un vil esclavo a las órdenes de un demonio… un monarca marioneta incapaz de hacer absolutamente nada para liberarse. Si cometo el más mínimo error… si doy un solo paso en falso… mi reino entero, mi amado pueblo… y mi apreciada sobrina pagarán el precio más alto con sus vidas.
Un dolor punzante y una mueca de pura desesperación cruzaron sus facciones reales.
—Nadie debe enterarse jamás de este secreto atroz. Ni siquiera mi propio hermano sabe que le vendí la soberanía de nuestro reino a esa entidad nefasta…
Un nudo opresivo se le formó en la garganta, ahogándolo por dentro.
—Saleh me odiaría con toda su alma si llegara a descubrir la verdad…
Una sonrisa triste y rota se dibujó en sus labios.
—Lo siento tanto, hermano… Lamento infinitamente que nuestro destino haya terminado de esta manera tan miserable. Ojalá algún día seas capaz de comprender por qué lo hice… Sé perfectamente lo increíblemente fuerte que eres, pero ni siquiera tú posees el poder para hacerle frente a esas monstruosidades. Ni mucho menos a ese joven humano que acaba de ingresar a nuestras tierras…
Su voz se quebró por completo, sofocada por el llanto retenido.
—Pero de nada sirve lamentarse ahora… si todo está irremediablemente perdido desde el principio.
Quiso aferrarse a un destello de esperanza, pero en el fondo de su alma sabía que no quedaba absolutamente nada por hacer. Las demás razas del continente seguramente ya habrían tomado sus propias decisiones velando por sus propios intereses.
En ese preciso instante, la pesada puerta de la sala del trono se abrió lentamente.
Una presencia tan ridículamente oscura, malsana y abrumadora inundó la estancia que la respiración del Rey Shima se congeló al instante.
—Ha transcurrido muchísimo tiempo sin vernos, Su Majestad…
El Rey Shima se quedó completamente petrificado en su trono, con los ojos abiertos de par en par.
—¿C-Cómo es posible que estés aquí…?
—Oh, vamos… No hay motivo alguno para que te me muestres tan sorprendido —respondió la figura avanzando con un tono profundamente burlón—. Sabes perfectamente que siempre disfruto de impresionar a mis más valiosos aliados.
—¿Qué es lo que buscas aquí… Robert? —preguntó Shima con la voz temblando descontroladamente. Se encontraba cara a cara con uno de los demonios abismales más poderosos y despiadados de la jerarquía.
—Simplemente he venido a hacerte entrega de esto. El Lord Lucifer desea expresamente que le hagas llegar este obsequio a tu querido hermano… o mejor dicho, que lo distribuyas entre todos los soldados de tu ejército real.
El Rey Shima tragó saliva con extrema dificultad, observando el oscuro objeto que el demonio sostenía en sus manos.
—¿Qué clase de maldición es esa…?
—Tómalo como un generoso regalo de nuestra parte —respondió Robert, esbozando una sonrisa espeluznante y perversa—. Limítate a entregarlo. Y abstente de formular preguntas estúpidas.
El cuerpo entero de Shima colapsó en un temblor incontrolable.
—Dime de una vez… ¿Qué demonios es lo que están planeando hacer con nosotros…?
La mirada de Robert se volvió instantáneamente afilada, cruel y carente de cualquier rastro de piedad.
—Aquí las preguntas las formuló únicamente yo, maldito elfo estúpido. No te atrevas a olvidar cuál es tu miserable lugar en este tablero. Tú mismo nos vendiste a tu pueblo y tu alma… así que empieza a comportarte como el siervo que eres.
Abrumado por la presión e incapaz de soportar la sed de sangre del demonio, el Rey Shima cayó trágicamente de rodillas sobre el suelo de mármol.
—Por favor… Haré exactamente todo lo que me ordenen sin objetar… Pero se los suplico… no le hagan ningún daño a mi sobrina…
Robert soltó una carcajada grotesca y estridente que retumbó en las paredes de la sala del trono.
—¡Jajajajajaja! ¡Así es exactamente como me gusta verlos! Que todos ustedes sientan el verdadero terror arrastrándose por sus venas.
El demonio se inclinó lentamente hacia el monarca caído, murmurándole al oído con una frialdad macabra:
—Limítate a cumplir mis órdenes al pie de la letra. O ya sabes perfectamente quién será la primera en pagar las consecuencias.
Y sin añadir una sola palabra más, Robert se desvaneció en el aire.
Sin dejar el más mínimo rastro de su presencia.
Continuará.

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Estás leyendo el capítulo 95 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.