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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 93 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 93: El Legado de un Caballero y el Prometido Deber —Déjame explicarte cómo fueron realmente las cosas, Melissa… —comencé a decir, sintiendo cómo el aire se volvía cada vez más denso en la habitación—. Tienes todo el derecho de odiarme cuanto quieras, pero debes saber con absoluta precisión lo que ocurrió aquel nefasto día. Por favor… te lo pido con el alma… quiero que escuches lo que él me dijo momentos antes de morir. Por favor. Las fuerzas me abandonaron por completo. Caí de rodillas sobre el frío suelo del aposento, sujetando su mano con una desesperación que no pude seguir reprimiendo por más tiempo. —Por favor… solo escúchame. Melissa se quedó inmóvil, temblando, mientras las palabras que Henry pronunció antes de entregar su vida comenzaban a brotar de mis labios con una fidelidad desgarradora: —Muchacho… quiero pedirte un favor… —dijo Henry con la voz completamente rota por las heridas y el cansancio. Carlos lo miró con asombro y dolor. —¿Por qué me pides esto a mí, Henry? El Capitán sonrió débilmente, dejando que una gota de sangre escurriera por su mejilla. —Porque un verdadero caballero siempre lo da absolutamente todo, sin importar cuál sea el precio a pagar. Porque debes aprender a levantarte una y otra vez, incluso cuando sientas que el mundo entero se derrumba a tu alrededor. En lo más profundo de su mente, Henry escuchó de pronto una voz pequeña, dulce y alegre, un recuerdo antiguo que lo atravesó como un rayo de luz en medio de las tinieblas: \> “¡Papá, cuando sea grande quiero ser exactamente como tú! Seré la más fuerte de todas y te ayudaré siempre.” \> Respiró hondo, llenando sus pulmones malheridos por última vez. —Te lo pido una vez más, Carlos… —continuó—. Dile a mi hija que la amo con todo mi corazón… y dile a mi amada esposa… que su caballero murió no por ser débil, sino por haber sido el más fuerte de todos. Carlos bajó la cabeza, temblando descontroladamente en el barro. —Lo siento tanto… —susurró quebrantado. Henry colocó una mano firme y ensangrentada sobre el hombro del muchacho. —Un caballero tiene un deber sagrado que cumplir. Se giró con determinación hacia sus hombres. —¡Huyan inmediatamente! ¡Esa es una orden directa! —¡Capitán, no! ¡No lo dejaremos solo! —¡Dije que se fueran de aquí ahora mismo! El silencio en el campo de batalla se volvió sepulcral. Nadie quería abandonarlo a su suerte… pero una orden del capitán era indiscutible. —Todo en esta vida debe arriesgarse —dijo Henry con la mirada puesta en el horizonte—. ¿De qué sirve llamarse caballero si no se da todo en el momento crucial? Los demás soldados se retiraron entre lágrimas, tragándose el dolor. Carlos gritó con la voz rota: —¡No puedes hacer esto tú solo, Henry! Henry simplemente sonrió con serenidad, ensanchando la espalda sin mirar atrás ni un solo instante. —Él dio su vida entera para salvarnos a todos nosotros, Melissa —continué, con la voz ahogada—. ¿Ahora entiendes por qué cargo con esta culpa atroz? Este dolor devorador… esta carga aplastante que llevo sobre los hombros desde ese fatídico día… tú no sabes todo por lo que he tenido que pasar. Las lágrimas brotaron desenfrenadas en el rostro de Melissa. Por primera vez en todo el tiempo que nos conocíamos, vio reflejado el verdadero dolor en mis ojos. La agonizante carga que yo mismo había estado sosteniendo en absoluta soledad. —Carlos… dime una sola cosa… —preguntó ella, con la voz temblándole violentamente—. ¿Quién fue… quién fue la persona que acabó con la vida de mi padre? Tragué saliva con dificultad, sintiendo que la garganta se me cerraba, pero incapaz de seguir escapando del peso aplastante de la verdad. —La persona que acabó con la vida de tu padre… fue el Caballero Oscuro. Melissa abrió los ojos de par en par, completamente horrorizada. El rostro de aquel sujeto que había visto en su sueño la noche anterior… aquel hombre sombrío que sostenía con frialdad la espada de su padre… era él. Su cuerpo colapsó bajo el peso de la desesperación, rompiéndose en un llanto amargo y desgarrador que llenó cada rincón de la estancia. Me acerqué a ella sin dudarlo y la rodeé con mis brazos, abrazándola con toda la fuerza que me quedaba. —Lo lamento mucho… de verdad lo siento con el alma… es mi entera culpa que él haya… Respiré hondo, tragándome mis propias lágrimas para no quebrarme del todo. —Hay algo más, Melissa… —continué—. ¿Recuerdas aquel día en que fui poseído por la entidad de Lucifer? Melissa, con la piel pálida y el rostro completamente empapado en llanto, asintió en silencio. —Sí… lo recuerdo perfectamente… —En ese preciso momento de penumbra… la figura de tu padre apareció ante mí. Me dio las fuerzas que me faltaban para ponerme de pie. Te diré exactamente lo que él me dijo en ese instante. Henry estaba de pie en medio de la nada, con la mirada perdida en la inmensidad, el rostro cubierto de polvo y restos de sangre seca. Su voz, aunque quebrada por la tragedia, resonó con una firmeza absoluta en la oscuridad: —¡Carlos, escúchame muy bien! Hay muchísimas cosas que nunca, pero NUNCA tuve la oportunidad de decirle a mi amada hija… Jamás imaginé que mi destino terminaría de esta forma. ¡Pero escúchame bien! Cuando me enfrenté cara a cara contra el Caballero Oscuro… tuve una revelación decisiva. Su respiración era pesada y errática. Cada palabra formulada se sentía como una cicatriz abriéndose de nuevo. —Había cosas en este mundo que jamás debieron haber pasado. Cuando te vi perder por completo el control de tu poder… no podía dar crédito a lo que mis ojos veían. Sin embargo, tú estabas ahí. Tú saliste a protegernos a todos como un verdadero héroe… entregaste tu propia vida por nosotros cuando nos gritaste con desesperación que huyoéramos. Pero yo… en medio de mi locura… no fui capaz de obedecer. Henry cerró los ojos con fuerza. Su rostro era una trágica mezcla de rabia, dolor profundo y arrepentimiento. —¿Quieres saber por qué? Porque simplemente no podía quedarme de brazos cruzados viendo cómo un joven tan increíblemente valiente como tú se sacrificaba sin más. Sentí un orgullo indescriptible. Y al final comprendí que debía entregar mi propia vida para que ustedes pudieran seguir adelante y construir un futuro. Sé perfectamente que cargas con una culpa enorme por no haberte sentido lo suficientemente fuerte para protegernos a todos. Su voz se quebró ligeramente por la emoción. —Créeme… te entiendo muchísimo mejor de lo que imaginas. Yo también pasé exactamente por ese mismo infierno. Perdí amigos entrañables, grandes maestros… ¡incluso a mi propia esposa, que estuvo a un paso de morir por culpa de esos malditos del reino vecino! El aire alrededor se volvió densamente pesado. Henry apretó los dientes con rabia. —Ese día… quedé completamente destruido por dentro. No podía permitir bajo ningún motivo que la mujer que amaba muriera en mis brazos. Ella fue lo más hermoso y valioso que jamás tuve en la vida. El amor que compartimos… fue tan inmenso que ni siquiera la propia muerte será capaz de separarnos jamás. Un silencio absoluto envolvió el plano de la memoria. La luz parpadeaba débilmente entre los muros agrietados de la ilusión. Carlos, sentado en la penumbra de su consciencia, sostenía su espada con firmeza. Y entonces, la voz tenue pero profunda de Henry continuó resonando en su mente: —Sé que lo que estás viviendo ahora es algo terriblemente doloroso… y cruel. Pero no te rindas por nada del mundo. ¿Me estás oyendo? Tú posees la capacidad de superar cualquier obstáculo que se interonga en tu camino. Ellos están peleando afuera por ti, Carlos. Todos quieren que su verdadero compañero regrese a salvo. Melissa se quedó completamente conmocionada al descubrir que su padre jamás había dejado solo a Carlos en sus momentos más oscuros. Solo en ese instante de revelación logró entender la magnitud de lo sucedido. En medio del dolor, un recuerdo de su infancia vino a su mente como una brisa cálida; las palabras que Henry le había dedicado cuando apenas era una niña pequeña: —Hija… hay cosas en este mundo para las que debemos estar preparados desde muy temprano. Si algún día yo tengo que partir de tu lado… ¿sabes qué es lo que yo haría? —No, papá… ¿qué harías tú? —preguntó la pequeña Melissa, mirándolo con una amplia sonrisa. Henry la contempló con infinita ternura, despeinándole suavemente el cabello. —Un verdadero caballero jamás debe abandonar a los suyos. Aunque muera en la batalla, aunque caiga derrotado… aunque le toque arder en las llamas del mismísimo infierno… siempre estaré ahí, dándoles la fuerza para levantarse. Porque el deber de un caballero no consiste solo en llevar el título… consiste en demostrarlo con acciones. Nuestra existencia tiene un propósito superior… un futuro. Y ese futuro debe ser protegido a toda costa. Él continuó hablando mientras el sol se ponía en el horizonte: —Quiero estar siempre presente para aquellos que se sientan solos en el camino. Solo los verdaderamente fuertes son capaces de cargar con este dolor. Todos somos seres humanos, y no todos logran cumplir sus sueños en esta vida. Pero si a mí me toca morir… debo asegurarme de dejar un legado imborrable. No importa dónde se encuentren, yo siempre estaré ahí para brindarles la fuerza que necesiten. El recuerdo de la sonrisa cálida de su padre iluminó la mente de Melissa. En aquel entonces no entendía la magnitud de sus palabras… pero ahora todo encajaba con perfecta claridad. Una sonrisa triste y rota se dibujó gradualmente en su rostro humedecido. —Al final… no dejaste solo a Carlos en ningún momento, papá —murmuró para sí misma en un susurro tenue—. Aún sigues caminando firmemente frente a él. Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano mientras miraba al muchacho con una nueva perspectiva. —Ahora lo entiendo todo con claridad… —susurró—. Logré ver tu propio reflejo en él. Y ahora sé perfectamente una cosa… Carlos es la clase de persona a la que los demás deciden seguir por convicción. Y mi padre no lo abandonó… lo siguió hasta el final. Y por eso él carga ahora con ese peso tan enorme sobre sus hombros. Sin embargo… algo dentro de mí se había roto al escuchar toda la verdad, pensó Melissa. Padre… en verdad, tú fuiste la mayor inspiración que me pudiste haber dejado en esta vida. No solo a mí… sino también a mi madre. Ella siempre velaba por ti, por tu bienestar constante en cada batalla. Ella siempre me decía: \> “Tu padre es alguien sumamente admirable, Melissa. Cuando lo conocí por primera vez… ¿sabes qué fue lo que me enamoró perdidamente de él?” \> —No lo sé, mamá… cuéntame, por favor —preguntaba la pequeña Melissa con los ojos brillando de pura curiosidad infantil. Su madre sonreía con una profunda nostalgia dibujada en el rostro: \> “Fue su honestidad transparente… su sonrisa sincera. Fue absolutamente todo lo que aprendí a apreciar de él. Su amor incondicional… la pureza de sus sentimientos. Era un hombre maravilloso. No me conquistó por su físico —no era el más atractivo de todos—, sino por su corazón puro y honesto. Eso fue lo que me hizo enamorarme perdidamente de él.” \> La voz de su madre vibraba con una ternura infinita: \> “Y ha sido lo mejor que me ha podido pasar en la vida. Jamás me arrepentiré de haberlo elegido. Él y yo pasamos por situaciones sumamente dolorosas, pero aun así… siempre nos mantuvimos unidos. Porque nuestro amor es lo más valioso que se puede obtener en este mundo.” \> Sus ojos se humedecían con el recuerdo, pero su sonrisa permanecía firme: \> “Cuando algún día encuentres a alguien así… alguien con esa firme determinación, amable, atento y de corazón noble… esas son las personas que siempre logran superarlo todo. Son quienes están dispuestos a sacrificarlo todo por los suyos hasta el final.” \> Melissa dirigió su mirada fijamente hacia Carlos. Él solo había hecho todo lo que estuvo a su alcance para intentar salvar a su padre. Pero esa culpa destructiva lo perseguiría por siempre. Una promesa puede convertirse en la mayor de las bendiciones… o en una maldición voraz que te consume lentamente desde las entrañas. No sé exactamente cuántas cosas terribles haya vivido Carlos en su pasado, pero referente a lo que le ocurrió a mi padre… no sé si sea capaz de perdonarlo del todo en este momento. Sin embargo… algo en el interior de Melissa había cambiado de forma irreversible. Lo notó en los ojos del muchacho: había una fuerza latente despertando en su interior. Una energía pura y abrumadora que él mismo aún no alcanzaba a comprender del todo, pero que algún día… lo transformaría en alguien verdaderamente formidable. Melissa dejó escapar un largo suspiro, limpiándose las últimas lágrimas que corrían por sus mejillas. Aunque su voz temblaba levemente, logró esbozar una sonrisa firme: —No puedo perdonarte en este preciso momento, Carlos… —dijo con total sinceridad—. Pero lo que sí puedo hacer es aceptar tus disculpas. Carlos tragó saliva con dificultad, a punto de articular una respuesta, pero Melissa levantó la mirada bruscamente. En ese preciso instante, sus ojos se volvieron tan duros como el acero endurecido; una mirada rebosante de una determinación implacable… y cargada con una silenciosa amenaza. —Pero quiero dejarte algo sumamente claro —continuó ella con firmeza—. No quiero que bajo ninguna circunstancia intentes detenerme. Yo misma me voy a encargar de vengar la muerte de mi padre… yo sola. Pienso volverme infinitamente más fuerte. Y cuando llegue el momento indicado… seré yo quien lo busque y lo derrote con mis propias manos. Su voz no tembló ni un solo segundo. Era un juramento sagrado grabado a fuego en su alma. —Es algo que debo hacer por mi propio honor, Carlos. Tengo que demostrarle al mundo quién soy… la hija guerrera que vengará su partida. Por esa misma razón te pido con el corazón… ayúdame a volverme más fuerte. Tan fuerte que pueda llegar a superar incluso a mi propio padre. Carlos levantó la mirada hacia ella, respiró profundamente y respondió con una voz serena pero profundamente conmovida: —Por supuesto… no te preocupes por nada. Te ayudaré a entrenar sin poner ningún problema. Y gracias… en verdad, muchísimas gracias por haberte detenido a escucharme. Ambos guardaron un silencio respetuoso, sintiendo cómo el ambiente finalmente se liberaba de una aplastante tensión que llevaba meses contenida. Sin embargo, no se encontraban completamente solos en ese lugar. Desde la distancia, oculta entre las sombras del corredor, una figura los observaba atentamente. No se trataba de un enemigo al acecho… ni de un desconocido. Era alguien que se sentía genuinamente feliz de que, por fin, ambos hubieran tenido el valor de liberarse y compartir el pesado fardo que cargaban en el corazón. Continuará.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 93

Estás leyendo el capítulo 93 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.