Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 91 online gratis en español
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Capítulo 91: Tormentas Celosas y la Sombra del Destino
Después de todo el peso de la confesión que me había compartido, su rostro permanecía erguido hacia el firmamento, clavando la mirada en la luna llena. La luz plateada y helada de la noche bañaba el patio del palacio, perfilando su figura con un aura de absoluta melancolía; su expresión reflejaba la imagen viva de alguien que había cargado un peso insoportable sobre las espaldas durante demasiado tiempo. Cada palabra que había pronunciado sobre la tragedia de su padre aún resonaba con fuerza en lo más profundo de mi mente.
—He oído hablar bastante sobre la reputación de tu padre… —dije con infinita suavidad, rompiendo el silencio del jardín—. Pero lamento con toda mi alma tu pérdida, Melissa… en verdad, no sabes cuánto lo siento. Lo único que puedo ofrecerte en este instante es mi apoyo, darte un abrazo… y pedirte con el corazón que te mantengas lo más fuerte posible frente a la adversidad. Si tu decisión final es buscar venganza contra el responsable… no seré yo quien se interponga ni quien intente detenerte.
Hice una pausa prolongada. La noche se había vuelto tan sepulcral y serena que daba la impresión de que el viento mismo se había detenido para escucharnos.
—Pero no lo harás ahora. —Mi tono de voz dio un giro drástico, volviéndose serio, firme y tajante, pronunciado como un juramento inquebrantable—. Primero vas a empezar a entrenar bajo la guía adecuada. Te fortalecerás hasta superar tus propios límites. Y el día en que por fin descubras la identidad del responsable de su muerte… te prometo que nadie en este mundo se va a entrometer en tus asuntos.
Me giré por completo hacia ella para mirarla de frente.
—¿Qué te parece ese trato? —pregunté, para luego comenzar a revelarle con detalle los planes que ejecutaría a partir de la mañana siguiente.
Melissa no pestañeó ni una sola vez, escuchando con atención cada palabra que salía de mi boca. Y por primera vez en mucho tiempo… creo que la penumbra de sus dudas se disipó, teniendo completamente claro cuál era el camino que debía recorrer a partir de ese instante.
—Pero… ¿qué es lo que van a decir los profesores y las autoridades de la academia al respecto, Natsu? —inquirió, entrelazando las manos detrás de su espalda en un gesto evidente de nerviosismo.
—De la academia no te preocupes en absoluto —le respondí con seguridad—. Yo me las arreglaré para cubrir tu ausencia y dar las explicaciones necesarias. Ve con él mañana temprano… en este preciso momento, Carlos es la única persona en la que puedo depositar toda mi confianza.
Me quedé contemplando el resplandor de la luna durante un momento más, dejando que el aire helado llenara mis pulmones mientras respiraba hondo.
—Es hora de irnos a descansar —dije aflojando la tensión de los hombros, dejando escapar un suspiro de alivio de entre mis labios.
Nos pusimos de pie al mismo tiempo. Melissa asintió con la cabeza, mostrando una postura mucho más erguida y decidida que antes. Nos despedimos con un gesto en silencio y ambas tomamos pasillos distintos en la inmensidad de la mansión.
Realmente necesitaba dormir. Mi cuerpo estaba al límite del agotamiento… no había parado un solo segundo de entrenar de manera despiadada. Sesiones extenuantes de esgrima, pruebas de resistencia física, canalización de magia… y todo ese esfuerzo desmedido con el único propósito de intentar mantener a raya la progresión de esta maldición maldita.
Miguel y Lucía seguro continuarán entrenando en los campos hasta altas horas de la madrugada, pensé con amargura. Vaya que ellos sí tienen una determinación de acero y se esfuerzan sin descanso…
A medida que avanzaba por el pasillo a oscuras, sentí cómo los músculos de mis piernas empezaban a ceder por el cansancio… y de manera inevitable, mis pensamientos regresaron al mismo punto de siempre: a Carlos.
Al día siguiente, los primeros rayos del sol traspasaron los cortinajes. Natsu abrió los ojos con lentitud, sintiendo las pestañas pesadas y un dolor sordo en la sien.
—Ugh… tengo muchísimo más sueño que de costumbre —murmuró entre dientes, estirando los brazos como podía sobre las sábanas mientras la luz matutina inundaba la habitación—. Ya debe ser bastante temprano… Yue seguro ya anda despierta por los pasillos haciendo un desastre. Esa niña es un auténtico terremoto andante… pero es un total encanto.
Se levantó de la cama arrastrando los pies con pesadez y caminó directo al cuarto de baño. El agua tibia cayendo sobre su espalda le ayudó a despejar un poco el cansancio físico, pero su mente continuaba atrapada en la misma encrucijada: él.
Volví a tener ese mismo sueño otra vez…, recordó con un nudo en la garganta mientras se secaba. Un sueño idílico donde estábamos los tres juntos: ella, Tanaka y la pequeña Yue en brazos, viviendo como una verdadera familia… una vida cotidiana, pacífica, simple y cálida. Sin lugar a dudas, el sueño más hermoso y desgarrador que he tenido en años.
¿Por qué me empeño tanto en protegerte de todo…? ¿Será que te quiero muchisimo más de lo que soy capaz de admitir en voz alta? No importa… mientras él sea plenamente feliz, yo también me sentiré realizada.
Terminó de arreglarse, vistiendo el uniforme formal de la academia. Justo cuando ponía la mano sobre la perilla para salir de sus aposentos, un sobre de papel grueso colocado sobre la mesa de noche llamó su atención. Tenía un sello mágicamente impreso y una caligrafía firme e inconfundible.
\> Para mi querida Natsu:
\> No podré asistir a la academia por un tiempo indeterminado. Han surgido asuntos de extrema gravedad que debo arreglar y comprender por mi cuenta. Pero no te preocupes, me encontraré bien. Te pido que cuides con la vida de Yue por mí en lo que regreso.
\> Atentamente,
\> Tanaka Sánchez.
\>
—¿Con que no vendrás a la academia por un tiempo…? —Natsu apretó el papel en su puño, arrugándolo violentamente mientras sus nudillos se tornaban blancos—. Por un demonio… ¡era lo único que me faltaba! Ni se molesta en regresar en persona, ni avisa más que con esta miserable nota. ¿Qué tan delicada está la situación allá afuera como para que tengas que tardarte tanto?
Decidida a no perder el tiempo, marchó a paso firme hacia la recámara de Melissa. Sin embargo, al llamar a la puerta y no obtener respuesta, se adentró solo para encontrar otra breve nota dejada sobre la mesa principal.
\> “Vine por ti en la madrugada. Teletransportación. –T.”
\>
A Natsu se le dilataron las pupilas del impacto, sintiendo claramente cómo una vena de pura rabia le palpitaba en la frente.
—Ah no… ¡¿pero qué mierda se cree que hace?! —Una sonrisa traumatizada, desencajada y peligrosa se dibujó en su rostro—. Ese pedazo de imbécil irresponsable se la llevó en secreto sin que nadie en este palacio lo notara…
Soltó un largo y pesado suspiro de resignación.
—De verdad no tienes el menor remedio… siempre encontrando la manera de sorprenderme, como el amargado que eres.
Guardó ambas cartas en su bolsillo interior.
—Ya me encargaré de inventar algo frente a los demás para justificar que no vendrás hoy. Pero escúchame con muchísima atención, mi querido Carlitos… En el momento en que te dignes a volver y me entere con lujo de detalles de todo lo que estuviste haciendo a mis espaldas… la golpiza que te espera va a ser diez veces peor que la de aquella vez.
Una sonrisa malvada y calculadora iluminó sus facciones.
—Se aproximan tiempos sumamente oscuros para tu existencia, mi querido prometido…
Mientras tanto, a leguas de distancia de allí, Melissa abrió lentamente los ojos, encontrándose recostada en una habitación de arquitectura deslumbrante que jamás había visto.
—¿En dónde… en dónde demonios estoy? —murmuró reincorporándose mientras examinaba los finos detalles de madera tallada y las joyas incrustadas en los muros—. ¿Acaso esta es… la Ciudad de los Elfos?
Una sonrisa de genuina emoción se dibujó en sus labios de inmediato.
—¡Wow… esto es sencillamente increíble! Toda mi vida quise conocer este reino ancestral. Ver elfos de carne y hueso caminando por ahí… se siente como un auténtico sueño hecho realidad.
De pronto, las palabras que Natsu le había dicho la noche anterior resonaron con claridad en su mente:
\> “Ve con Carlos mañana temprano. Él es la única persona capacitada que puede ayudarte en este momento. Y por lo que más quieras, dile que venga a verme sin falta… o juro que me encargaré de hacerle la vida un verdadero infierno.”
\>
Melissa tragó saliva con dificultad al recordarlo.
—Sí… no hay duda de que esa mujer está completamente enamorada de él —murmuró para sí misma dejando escapar un leve toque de celos en el tono—. Debí haber sido yo la que estuviera a su lado y no ella… Pero en fin, ya estoy aquí. Debería ir a buscarlo para despertarlo de una vez.
Salió al pasillo, caminó unos metros pidiendo indicaciones a un par de sirvientes elfos y llegó finalmente a la puerta de la recámara donde sabía que Carlos se alojaba. Tocó un par de veces con los nudillos… pero no hubo respuesta. Ajustó la manija y abrió la puerta apenas unos centímetros para asomarse…
Y la escena que presenciaron sus ojos hizo que el corazón se le detuviera de un golpe seco.
Carlos estaba profundamente dormido sobre la cama… ¡completamente abrazado a una bellísima elfa!
—¿¡Q-QUÉ CARAJOS SIGNIFICA ESTO!? —gritó Melissa fuera de sí, perdiendo por completo el control.
Carlos abrió los ojos de golpe, desorientado por el estruendo; pero antes de que pudiera erguirse, Alefa, dormida, lo volvió a jalar bruscamente contra su pecho, usándolo literalmente como si fuera su cojín personal. Melissa se quedó inmóvil en el umbral, pálida como un cadáver y con los labios temblándole de pura rabia.
—M-Maldito mujeriego descarado… —murmuró casi sin aire en los pulmones.
Alefa comenzó a despertar despacio debido a los gritos, frotándose los ojos con delicadeza.
—Mmm… ¿ah? Buenos días… —Se sentó de golpe en el colchón al percatarse de la presencia de la intrusa—. E-Este… ¿quién demonios eres tú? ¿Y con qué derecho entras a mi habitación sin anunciar?
Melissa temblaba de pies a cabeza, apretando los puños con una fuerza salvaje.
—¡E-Esto es un tremendo malentendido! —exclamó Alefa de inmediato al notar la mirada asesina de la chica, levantando las manos con el rostro pálido del susto—. ¡Te juro que no es nada de lo que tu mente está pensando!
Carlos terminó de espabilarse, parpadeando confundido y sobándose la nuca.
—¿Eh…? ¿Melissa? Ya estás despierta… no sabes cuánto me alegro de que estés a—
¡PUM!
Un puñetazo certero, seco y cargado de mana directo a la mejilla lo mandó volando de regreso contra la almohada.
—¿¡Qué demonios crees que estás haciendo, CARLOS!? —rugió Melissa con una sonrisa macabra y siniestra que le heló la sangre al muchacho.
—M-Melissa, por favor, no es lo que estás asumiendo… déjame explicarte cómo estuvieron las cosas… —balbuceó el joven mientras se sobaba la mandíbula dolorida.
Tras casi quince minutos de explicaciones atropelladas, ademanes desesperados, señas con las manos y aclaraciones a medio terminar por parte de Carlos, Melissa finalmente se cruzó de brazos, soltando un pesado resoplido.
—O sea que… eso fue exactamente lo que ocurrió anoche —dijo manteniendo los ojos entrecerrados, tratando de asimilar la información—. Y para colmo, esta gata rompe-hogares se atreve a quedarse a dormir acurrucada contigo a mitad de la noche. ¿Acaso no podías haberte dormido en el maldito suelo? —reclamó clavándole una mirada inquisidora a la elfa.
—¡Oye, bájale a tu tono! —saltó Alefa indignada, poniéndose de pie sobre la cama—. No tienes absolutamente ningún derecho de venir a tratarme de esa manera en mi propia casa. Ya te explicamos que fue un simple malentendido y nada más. ¿Y quién te dio permiso para dirigirte a mí con esa palabra? —Se inclinó hacia ella con una sonrisa cargada de veneno—. ¿O es que acaso estás muerta de los celos porque yo sí tuve la dicha de pasar toda la noche a su lado… y tú no?
Un chispazo invisible de pura hostilidad saltó entre las miradas de ambas. La tensión en el ambiente se volvió sofocante y casi eléctrica.
Melissa dio un paso firme al frente, apretando los dientes con furia reprimida.
—¿Qué fue lo que dijiste…?
—Dijera lo que dijera, escuchaste perfectamente cada palabra —respondió Alefa con una tranquilidad excesivamente irritante.
Carlos, sudando frío en la esquina de la cama, intentó conciliar la paz.
—O-Oigan, chicas… vamos, no hay necesidad de pelear por esto, ¿sí? La situación es—
Las dos se giraron hacia él al mismo tiempo con una ferocidad aterradora.
—¡Tú cierra la maldita boca, idiota! —le gritaron al unísono con un rugido que hizo retumbar las paredes.
Carlos se desplomó emocionalmente en el borde del colchón, abrazando sus rodillas y sintiéndose exactamente como un niño pequeño siendo regañado por una travesura.
—Agh… todo esto es un complot de Natsu… de seguro ella fue la que planeó semejante tortura mental —susurró para sí mismo, sintiéndose completamente derrotado.
—Y tú… no hemos terminado de ajustar cuentas, elfa quita-maridos —escupió Melissa encarando a su rival.
—¿Eh? ¿A poco te crees muy valiente? —desafió Alefa.
Melissa dio un paso definitivo hacia adelante, permitiendo que su sombra cubriera por completo la figura de la elfa.
—Dime solo una cosa… ¿estás realmente enamorada de él? —le susurró directamente al oído, dejando que cada sílaba helada le recorriera la columna vertebral.
Alefa se estremeció visiblemente, dando un pequeño salto hacia atrás.
—¿¡Q-Qué clase de estupidez estás diciendo!? ¡N-No, cómo se te ocurre pensar algo así! —balbuceó con el rostro completamente encendido por los nervios.
Melissa ladeó la cabeza con una sonrisa burlona y calculadora, luciendo como un depredador que ha acorralado a su presa.
—Oh, vamos… a mí no me quieras ver la cara de estúpida. ¿De verdad pretendes que me trague tu cuento barato de “ah, no estoy enamorada de él, todo esto fue un simple error”? —escupió imitando su voz de forma sarcástica—. Por favor… no me hagas reír.
Carlos intentó intervenir una vez más, levantando apenas una mano temblorosa en un intento de mediar, pero el resultado fue exactamente el mismo. Un resuelto y letal "¡Cállate!" al unísono cayó sobre él como una losa de concreto.
Se quedó allí paralizado, sin saber si lo mejor era quedarse sentado, salir huyendo por la ventana o arrodillarse a implorar por su vida. Pobre… la situación lo estaba dejando severamente traumatizado. Aunque en el fondo, él ya sabía perfectamente que este escenario tarde o temprano tendría que ocurrir. Esas dos juntas representaban un desastre anunciado de proporciones catastróficas. Un choque inevitable. Era como presenciar a un lobo feroz y a una cabra salvaje a punto de desencadenar una guerra sin cuartel ni lógica… pero totalmente imposible de detener.
Mientras observaba a ambas discutir con vehemencia, un recuerdo punzante le cruzó la mente como el filo de una navaja.
Angélica.
No Natsu. Sino la otra. La Angélica del otro mundo.
Aquella mujer implacable que se encargaba de corregirle severamente cada fallo que cometía en cualquier materia escolar… y que muy a menudo acompañaba sus correcciones con un buen golpe directo que lo dejaba viendo estrellas. Era una chica tan estricta, tan sumamente exigente… capaz de sacarle canas verdes a cualquiera en cuestión de minutos. Y sin embargo, muy en el fondo, poseía un lado genuinamente amable, cálido y dulce, casi completamente oculto bajo su armadura. Un lado sensible que solo salía a la luz cuando alguien lograba la proeza de atravesar sus altas murallas emocionales.
Aunque, claro está, incluso en esos momentos raros no siempre se comportaba con total delicadeza.
Melissa y Alefa… representaban exactamente ese mismo concepto, pero multiplicado por mil.
Eran dos auténticos huracanes. Dos fuerzas de la naturaleza desenfrenadas. Y allí estaba él, atrapado justo en el ojo de la tormenta, rogando en silencio para que el destino no terminara por aplastarlo en mil pedazos.
Continuará.

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Estás leyendo el capítulo 91 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.