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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 89 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Capítulo 89: El Eco del Pasado y una Promesa en la Penumbra Cada golpe que he recibido en esta existencia… cada sufrimiento silencioso en las noches de insomnio… cada vida que perdí dentro de mí en el proceso… y cada amor que tuve que sacrificar en el altar del destino… fueron las piezas sangrientas que terminaron de moldear lo que soy ahora. Aunque me esfuerzo enormemente por ser amable con todos los que me rodean, en el fondo de mi alma ni siquiera sé si realmente soy capaz de perdonar a quienes fueron despiadados y crueles conmigo. Dicen que Dios tiene la capacidad de perdonar a cualquiera sin importar la gravedad de sus faltas… pero yo… yo soy solo un humano roto. Yo no puedo perdonar a quienes se dedican a hacerle daño a los inocentes. Cada gota de sangre derramada, cada lágrima amarga en la soledad, cada dolor… ese dolor tan severo y punzante que jamás podré borrar de mi memoria: mi antigua vida como un simple estudiante, la rutina que tuve alguna vez… todos esos años que viví antes de llegar a este mundo… Nada de eso tenía sentido para mí. ¿Por qué sigo con vida después de tanto? ¿Por qué se me concedió la oportunidad de reencarnar en este universo convulsivo? Siempre me he preguntado en la penumbra si todo lo que estoy haciendo… si las vidas que he tomado y las que he salvado… ¿de verdad están bien? Tal vez solo me queda resignarme y vivir lo que me toque vivir. Tal vez mi deber es aceptar el cambio de época y de destino… aunque por dentro me aterre hasta los huesos. Siento con absoluta certeza que mi auténtica vida está a punto de comenzar… que acontecimientos colosales y decisivos están por ocurrir en el horizonte… pero tengo un miedo desgarrador. Miedo a encariñarme, miedo a pelear… miedo de perderlo todo… otra vez. Todos en este mundo tenemos algo que cambiar o corregir. Pero cuando el rumbo del cambio toma la dirección contraria a nuestros anhelos… todo se vuelve exponencialmente más complejo y tormentoso. En ese instante de introspección, recordé de golpe las voces retorcidas de mis enemigos… las palabras hirientes de aquellos que convirtieron mi existencia en un infierno terrenal. Hubo momentos en que creí con firmeza que Shiro terminaría por destruirme por completo… o que la esencia de Lucifer tomaría el control definitivo de mi cuerpo y de mi mente. Sin embargo, algo intangible, una chispa inquebrantable en mi interior, logró traerme de vuelta a la realidad. Mis ojos, nublados por el peso de mis recuerdos, se cruzaron con los de Alefa. Ella notó la quiebra en mi mirada. Sin dudarlo un solo segundo, se levantó de la cama, corrió hacia mí… y me rodeó con un abrazo cálido y profundo, pegando su rostro a mi pecho. —Carlos… —susurró en un murmullo apenas audible, con la voz ahogada—. ¿Me ayudarías a ordenar mi cuarto? Yo estaba completamente roto por dentro en ese instante… pero sus palabras sencillas y cotidianas actuaron como un pequeño y brillante rayo de luz en mitad de mi tormenta mental. Gracias, Alefa…, pensé desde lo más profundo de mi ser mientras rodeaba su espalda con mis brazos y le devolvía el abrazo con una firmeza desesperada. —C-Carlos… ¿qué estás…? —dijo ella con la voz temblorosa. No era una reacción nacida del miedo… sino del impacto emocional ante el afecto que le estaba demostrando. Sus mejillas ardían en un rojo vivo y pude sentir cómo su corazón latía desbocado contra mi pecho. La miré directamente a los ojos, proyectando toda la sinceridad y vulnerabilidad que me quedaba. —Dime qué es lo que necesitas. Primero debemos ordenar todas tus cosas… y después limpiar la suciedad que quede en el suelo. ¿Te parece bien si lo hago yo solo? La honestidad y la calidez que emanaban de mi tono terminaron por tranquilizar sus nervios desbocados. —¿Estás completamente seguro… de que no vas a necesitar mi ayuda para todo este desastre? —preguntó con una timidez encantadora. —Por supuesto que sí. Puedes esperar afuera en el pasillo unos minutos, ¿sí? Mi mirada reflejaba una convicción tan pura y transparente… que a ella no le quedó más remedio que asentir despacio. Estaba visiblemente asombrada por la determinación con la que tomaba el control de situaciones tan triviales pero significativas. —Está bien… esperaré afuera —respondió con un tono inseguro pero obediente. Giro la manija, abrió la puerta y salió de la habitación, dejándome completamente a solas con el caos. Punto de vista de Alefa En cuanto la puerta de madera se cerró tras de mí, la soledad del pasillo me envolvió y mis propios pensamientos comenzaron a ahogarme sin piedad. Él siempre está dispuesto a ayudarme… siempre busca la manera de proteger y salvar a los demás sin importar el costo físico o emocional… pero ¿yo…? ¿Qué demonios he hecho yo por él desde que apareció en mi vida? Nada. Absolutamente nada. Es un chico demasiado amable… absurdamente caballeroso… tan lindo… tan profundamente especial. El recuerdo del momento en que aquel caballero oscuro intentó agredirme y violar mi voluntad cruzó por mi mente como una ráfaga helada. Sentí el mismo pánico visceral arder en mi pecho. Cerré los ojos con fuerza… y las lágrimas comenzaron a brotar y caer por mis mejillas sin previo aviso. —En verdad… muchísimas gracias… —murmuré con la voz rota por el llanto silencioso—. Gracias por haberme salvado la vida aquella vez… No fuiste el único que luchó… ese niño valiente tuvo que usar una bomba de tiempo mágica para garantizar que tú pudieras llegar justo a tiempo… Me sentí invadida por una marea de felicidad mezclada con una deuda moral tan inmensa con él… que las fuerzas me abandonaron. Mis rodillas se debilitaron por completo y caí de hincadas sobre la alfombra, justo frente a la puerta de mi habitación. Miré hacia el techo del pasillo, secándome las lágrimas con el dorso de la mano… y fue en ese preciso instante de debilidad cuando lo sentí nacer desde la raíz de mi alma: un deseo ardiente e innegociable de protegerlo a él. —Te lo juro por mi vida, Carlos… —susurré con el corazón latiendo con una fuerza renovada—. Haré absolutamente todo lo que esté a mi alcance para ayudarte en tu camino. Te prometo… serle leal a tu causa hasta el último de mis días. Sin traicionarte jamás. Nunca… te lo juro por el honor de los elfos. Punto de vista de Carlos —Veamos… esto debería ir guardado en este estante de acá… y esto otro va colocado por aquí —murmuré para mí mismo mientras me desplazaba de un lado a otro, recogiendo libros, pergaminos y prendas desordenadas. Utilicé ligeros impulsos de viento y agua para sacudir el polvo de las esquinas y acomodar los muebles desalineados. Me tomó alrededor de veinte minutos de trabajo continuo dejar la habitación no solo limpia, sino impecable y perfumada. Al terminar, me dejé caer sentado contra la base de la cama, completamente exhausto, y dejé escapar una sonrisa llena de orgullo infantil. Debería ganarme un premio oficial al mejor organizador de cuartos del reino…, me dije de forma bromista. Créeme que muchísima gente sentiría una envidia tremenda si viera lo perfecto que quedó todo esto ordenado. Diablos… ya me estoy pareciendo más a mi madre que a mi propio padre… ¿será eso algo bueno o algo malo? Mi madre siempre fue una mujer sumamente atenta, cariñosa y entregada a ayudar a los demás sin esperar absolutamente nada a cambio. Fue ella quien se encargó de enseñarme a ser educado y respetuoso con todo el mundo… aunque, para ser completamente honesto, también tiene un lado malvado y estricto que da verdadero pavor cuando se enoja. Pero no importa cómo sea su carácter, yo la quiero con toda mi alma. Hina Sánchez fue la mejor compañía y el pilar más grande que tuve en mi primera vida… y me siento infinitamente feliz de ser su hijo. ¿Y qué hay de mi padre, Josué? ¿Habré heredado algo de él en esta reencarnación? Tal vez su seriedad natural cuando la situación se pone crítica… jajaja, me reí en silencio mientras terminaba de alinear un último marco sobre la mesa. Pero gracias a la profunda plática que mantuve con él antes de mi partida… por fin me sentí escuchado. Me sentí… verdaderamente amado por él. Aunque debo admitir que todavía guardo bastantes dudas sobre el libro antiguo que me entregó antes de despedirnos. El caballero solitario… Ni siquiera me he tomado el tiempo necesario para abrirlo y leer un par de páginas. Me causa una intriga gigantesca… pero tendré que hacerlo después, cuando tenga un momento de verdadera paz. Por ahora… mi prioridad es terminar este encargo. —Bien, ya acabé —dije dejándome tumbar sobre el suelo limpio, sintiendo cómo los músculos me pesaban—. Al fin terminé con todo este desastre… Puedes entrar cuando quieras, Alefa… La puerta de madera se abrió de manera muy lenta y cautelosa. Alefa cruzó el umbral… y al contemplar su habitación completamente transformada, pulcra y ordenada, se quedó paralizada en absoluto silencio. Sus mejillas se encendieron al instante con un leve y hermoso sonrojo. —T-Te quedó… verdaderamente hermoso —articuló con timidez, mirando cada rincón con los ojos muy abiertos—. Eres sencillamente increíble ordenando espacios, Carlos. —No tienes nada que agradecerme —respondí dibujando una sonrisa cansada desde el suelo—. Solo me limité a mover y acomodar algunas cosas en su sitio. Ya está todo terminado por hoy… —Ya es extremadamente tarde… debes estar completamente agotado por el combate con mi padre y todo esto. Sí… la verdad es que lo estaba. El desgaste mágico de la jornada finalmente me pasó la factura. Mi visión comenzó a volverse borrosa progresivamente. Sentía el cuerpo como si pesara toneladas… el cansancio físico y mental me estaba venciendo sin remedio. —Tienes toda la razón… —balbuceé con la voz pesada… y antes de poder articular una sola palabra más… me quedé profundamente dormido en el piso. Alefa se acercó a mi cuerpo desplomado y me miró con una mezcla de resignación y una inmensa ternura. —Definitivamente no tienes remedio alguno, ¿verdad? —susurró con dulzura. Extendió su mano delicada y, utilizando una suave corriente de magia de viento, me elevó lentamente del suelo sin hacerme el menor daño, depositándome con extrema delicadeza sobre los colchones suaves de su cama. Acto seguido, apagó las luminarias mágicas de la habitación y me cubrió hasta los hombros con la sábana templada. Durante unos instantes, un silencio absoluto y pacífico reinó dentro del aposento. Alefa se inclinó despacio sobre el borde de la cama, contemplando las facciones relajadas de mi rostro. —Es la primera vez en mi vida que lo veo dormir de esta manera… —dijo en un murmullo diminuto—. Se ve ridículamente adorable cuando no está preocupado por el mundo… Se acercó aún más a mí… apartó un mechón de cabello que cubría mi frente y dejó posado un suave y cálido beso sobre mi piel. Luego, con una sonrisa sincera y devota iluminada por la luz de la luna que entraba por la ventana, me susurró al oído: —Que tengas una excelente noche de descanso… mi gran guerrero de la Lanza Lunar. Continuará.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 89

Estás leyendo el capítulo 89 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.