Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 80 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 80: Entre el choque de acero, la luz del mar y la tutela de la oscuridad
Punto de vista — Carlos Tanaka Sánchez
Lucia y yo abandonamos mis aposentos, avanzando por el pasillo que conducía al salón de entrenamiento. Su mirada guardaba un matiz distinto… reflejaba una chispa de viva satisfacción. Quizá, consideré para mis adentros, ofrecerle este duelo había sido el movimiento correcto.
—Bien, Lucia… demuéstrame la verdadera extensión de tu poder —comenté con una leve sonrisa de desafío.
—Oh, ten por seguro que no te decepcionaré —respondió con un entusiasmo palpable—. Deja que las cosas fluyan, Carlos.
—Como ordene la Princesa de Hielo.
Lucia me miró de reojo, enarbolando una mueca de evidente molestia.
—Algún día… pagarás caro cada uno de tus insultos… Tanaka Sánchez.
Ingresamos al recinto de prácticas. Un silencio absoluto dominaba la vasta estructura. El aire se tornó denso, gélido. La inminencia del combate comenzó a materializarse en la atmósfera.
Y en un segundo de descuido… bajé la guardia.
—¡Lento! —la voz de Lucia resonó justo frente a mí, lanzando un impacto directo en el preciso instante en que cruzamos el umbral.
Reaccioné en una fracción de segundo. Giré sobre mi eje y tomé distancia antes de perder el equilibrio.
—Debo reconocerlo… eres una tramposa berrinchuda… cuya única estrategia es golpear por la espalda.
—Simplemente estaba midiendo tu capacidad de respuesta —replicó con absoluta serenidad—. Posees la habilidad de prever los movimientos del adversario… eso demuestra una vasta experiencia en combate.
—De acuerdo… marcamos el inicio cuando gustes —sentencié.
Adoptamos nuestras respectivas guardias. Sin articular palabra adicional… cerramos los ojos.
La energía mágica comenzó a emanar de nuestros cuerpos, similar a dos corrientes opuestas colisionando en el vacío. La tensión acumulada hizo vibrar las partículas de aire a nuestro alrededor.
Abrimos los ojos en simultáneo. Y desaparecimos del campo de visión del otro.
Las armas impactaron produciendo un estruendo metálico resonante, mientras una sonrisa casi imperceptible se dibujaba en nuestros rostros.
Cruzamos hojas a una velocidad vertiginosa. La violencia de las estocadas hacía temblar las losas bajo nuestros pies. Finalmente rompimos el contacto, retrocediendo un par de metros con la respiración contenida por la adrenalina.
—¡Rayo de Oscuridad! —exclamó Lucia.
Una ráfaga de sombras cortantes y ráfagas de viento hostil se desató en la estancia, proyectándose hacia mi posición desde múltiples ángulos. La trayectoria resultaba impredecible… hasta que dibujé una ligera sonrisa.
—Bloqueo Innato.
Mis reflejos alcanzaron una velocidad sobrehumana, interceptando cada estocada de la ráfaga sombría. Las ondas de choque generaron una espesa cortina de humo gris que nubló la visibilidad… Perdiendo la posición de Lucia.
—…¿Hacia dónde te desplazaste?
—Justo detrás de ti —susurró una voz a mi espalda.
El impacto que recibí llevó un poder destructivo monumental, estrellándome de lleno contra la piedra del suelo.
Me reincorporé con dificultad, ajustando el agarre de mi empuñadura.
Eres sumamente hábil ocultando tu presencia, Lucia… Sin embargo, hay un detalle evidente: con cada golpe que asestas, tu densidad mágica se eleva. ¿Acaso son tus deseos de combatir a mi lado lo que impulsa tu poder?
Antes de ejecutar un contragolpe, una rigidez absoluta congeló mis extremidades. Me resultaba imposible realizar el menor movimiento.
—¿Qué clase de magia es esta…?
—Ya lo has descifrado —manifestó Lucia, observándome fijamente—. Te apliqué una parálisis de atributo sombrío. La imbuí en el instante exacto en que bloqueaste mi primera ráfaga. Eres sumamente perspicaz, Carlos… no solo analizaste el ataque, sino que identificaste el momento preciso de la neutralización.
Dio un paso al frente, con paso firme.
—Pero basta de preliminares.
Un aura de sombras densas emergió de su figura, similar a la gestación de una criatura primordial desatándose en su interior. La presión ejercida en la estancia no guardaba comparación con nada que hubiese experimentado previamente.
Lucia se evaporó de mi vista.
—¡Demasiado tarde! —su voz resonó como un eco difuso.
Su puño impactó directo en mi abdomen. El oxígeno abandonó mis pulmones instantáneamente. Solté un ahogado gemido de dolor mientras salía proyectado a gran velocidad, colisionando contra el muro opuesto de la sala.
Ella avanzó pausadamente… sosteniendo una mirada gélida y severa… portando una fuerza que jamás le había presenciado.
—Carlos… aún no has presenciado… mi verdadero potencial.
—Ya veo… de modo que aún te guardabas lo mejor —manifesté, esbozando una sonrisa desafiante mientras me ponía en pie—. En ese caso… corresponde que te muestre la verdadera escala de mi poder.
La atmósfera del recinto cambió drásticamente. Un aura con la tonalidad del firmamento nocturno comenzó a brotar de mis poros… mientras mis pupilas adquirían un fulgor semejante al brillo de una galaxia viva.
Nuestros choques se cruzaron violentamente por todo el salón, y en medio de esa vorágine lo comprendí con absoluta claridad: esta contienda era el catalizador perfecto para sobrepasar mis propios límites.
Sin embargo, sin darme tiempo a parpadear, ella se posicionó nuevamente a mi espalda.
—¡Maldición! —el impacto fue tan brutal que la onda expansiva reverberó hasta mi columna vertebral.
No podía permitir que la ventaja permaneciera de su lado.
Intercambiamos miradas cargadas de determinación. Ajustamos empuñaduras. La velocidad de los ataques alcanzó un punto donde era virtualmente imposible asestar un corte directo.
Se trataba de un estado inédito para mi percepción… lograba procesar cada trayectoria, interceptando y esquivando como jamás lo había ejecutado en mi vida.
No obstante, el nivel de exigencia se elevó a tal magnitud que mi estructura física comenzó a resentir el desgaste. La ofensiva de Lucia empezó a abrir brechas en mi defensa, causándome cortes superficiales por todo el cuerpo, hasta que su estocada final me privó temporalmente del aliento.
—Magia de Fuego… Llamas Eternas Infernales.
Una detonación colosal sacudió los cimientos del edificio. El suelo tembló violentamente mientras la temperatura del ambiente se elevaba a niveles críticos.
Entre la densa cortina de humo grisáceo, emergió una silueta inquebrantable.
Lucia.
Había contenido el impacto directo de mi técnica. Su indumentaria mostraba severos daños y su respiración denotaba un cansancio evidente… por un instante asumí la victoria de mi lado.
Sin embargo… ella había descifrado mi patrón de movimiento.
—Solo necesitaba confirmar una variable… —declaró con serenidad—. Tenía la certeza de que buscarías la posición elevada.
Un escalofrío me recorrió la nuca.
—¿Qué…?
Lucia alzó la mano derecha hacia el techo del salón.
—Rayo de Fuego… GRAN ONDA DESTRUCTIVA.
La masa de energía descendió desde las alturas como una masa incandescente. Un destello enceguecedor brotó de la colisión, sofocando la estructura del salón.
La edificación vibró en su totalidad. Las capas de humo se elevaron en espiral. La luz cubrió la estancia…
Y durante un breve instante… se impuso un silencio absoluto.
Punto de vista — Lucia
Pequeños destellos de luz nocturna se abrían paso a través de la densa humareda… Apenas lograba divisar la trayectoria, pero ejecuté maniobras evasivas para esquivar cada proyectil. No obstante… una densidad mágica abrumadora comenzó a manifestarse desde el plano inferior.
Al disiparse la polvareda, los ojos que se revelaron ante mí me hicieron estremecer de forma visceral. Fríos, puros, completamente inquebrantables.
—Te advertí que llegaría el día… en que te haría temblar, Lucia —resonó su voz desde la penumbra.
Para cuando intenté reaccionar, su presencia ya se encontraba a mi espalda. ¿En qué fracción de segundo ejecutó el desplazamiento?
Arremetí velozmente con la espada, pero Carlos se desvanecía de la trayectoria con cada estocada… hasta que un impacto directo rozó mi pómulo. Salí despedida por la fuerza del golpe, colisionando bruscamente contra el piso.
Carlos avanzó hacia mi posición con pasos firmes… gélidos… e inevitables.
Por primera vez… logré percibir la naturaleza de su ser. Unos ojos cargados de una profunda melancolía. Una mirada que arrastraba las cicatrices de un pasado doloroso.
¿Acaso… jamás se le permitió experimentar una vida normal?, me cuestioné mientras lo observaba fijamente.
En ese instante, la comprensión me golpeó con fuerza.
La soledad. Estaba sumergido en un aislamiento absoluto.
Mi percepción sobre él había sido errónea. Debí indagar con mayor profundidad sobre su historia… pero mi propio egoísmo y la fijación por mantenerme en la cúspide me cegaron ante lo evidente.
Me reincorporé con dificultad. Me negaba a permitir que el enfrentamiento concluyera bajo estos términos.
Debo reclamar el triunfo en este combate.
Inhalé profundamente. Un flujo de energía azul oscura comenzó a emanar de mi cuerpo, liberando la restricción de mis canales mágicos. La masa de maná tomó forma en el aire, condensándose en múltiples esferas de tonalidad carmesí.
Formarían una técnica devastadora… Flecha Destructiva: Destellos Explosivos.
—De modo que… la resolución dependerá de la colisión de nuestras últimas técnicas, ¿correcto? —manifesté fijando la vista en él—. De acuerdo… a través de tu mirada, he comprendido las condiciones de este desenlace.
Analicé mis reservas de maná. La opción de recurrir a la Pirámide de la Muerte estaba sobre la mesa, pero su radio de acción terminaría reduciendo a escombros la residencia completa… debía descartarla. En su lugar, desarrollé una variante menos destructiva para la infraestructura, pero de igual letalidad.
Revoloteo de Luz del Mar. Una técnica cuya ejecución requería una precisión quirúrgica: la menor desviación en el flujo energético provocaría el colapso destructivo de mi brazo izquierdo.
Requería un control perfecto. Rigor absoluto en cada movimiento.
La densidad energética proyectada por ambos alcanzó un punto de no retorno.
Nuestras miradas se entrelazaron con una determinación inquebrantable.
Y así, liberamos la magnitud de nuestras técnicas… de forma simultánea.
Ambos dejamos escapar un grito de guerra, pero un resplandor absoluto nos envolvió antes de que la detonación se propagara por la totalidad de la sala.
El eco del impacto reverberó largo rato en las paredes… y en ese instante comprendí la realidad: las condiciones exigían un vencedor absoluto. Sin embargo… ambos terminamos derribados en la superficie de piedra, exhaustos, con nuestras respectivas espadas clavadas a escasos centímetros de nuestros rostros.
—Parece… que la conclusión resulta en un empate —articulé con voz debilitada.
—Efectivamente —respondió Lucia, esbozando una sonrisa de entera satisfacción—. Ha sido un combate fascinante, Carlos. Y una vez que alcancemos un nivel superior de fuerza…
—No hay necesidad de que lo puntualices —la interrumpí, esbozando una leve sonrisa—. Tómalo como una promesa formal, Lucia. En nuestro próximo encuentro… reclamaré la victoria.
—Eso no ocurrirá, muchacho dramático. Seré yo quien obtenga el triunfo.
—Negativo… la victoria será mía.
Ambos pronunciamos las palabras al unísono… pero antes de poder procesar su réplica, la fatiga me venció y perdí el conocimiento por unos instantes.
Lucia se desplazó rápidamente hacia mi posición, sosteniéndome con delicadeza y reclinando mi cabeza sobre su regazo.
—La demostración que diste hoy fue excepcional… verdaderamente, gracias por este combate, Carlos.
En su mirada se transparentaba un matiz de pesar. Había sido testigo de la soledad que me rodeaba, la carga silenciosa que he arrastrado a lo largo del tiempo. Sin embargo, también presenció algo más… mi determinación inquebrantable. Mi convicción. Y ese aspecto… lo valoró profundamente.
Aquel instante quedó registrado como nuestro primer punto de inflexión. Un vínculo sellado para el futuro.
La expresión de Lucia adquirió un brillo renovado. Su sonrisa reflejaba la llama viva de su espíritu combativo. Anhelaba medirse contra alguien que compartiera su misma meta, la misma devoción… y esa coincidencia nos convertía en piezas fundamentales el uno para el otro.
En un susurro casi inaudible, murmuró:
—Te juro que velaré por tu seguridad a partir de este día, mi caballero nocturno. Estás destinado a llevar esta causa más allá de los límites humanos.
Me observó con una sinceridad absoluta. No como un instrumento táctico, sino como alguien imprescindible.
—Tus sacrificios darán resultados verdaderos… sin embargo… ¿qué sucedería si un día no regresas del frente? —confesó con inquietud—. Esa es la única certidumbre que me genera temor.
—La esencia de lo que eres… ha quedado demostrada hoy —prosiguió—. No pienso dar un paso atrás. Entregaré mi máximo esfuerzo… puesto que te has convertido en uno de mis motivos para avanzar. Y por esa razón… alcanzaré un poder superior.
—¿Pero cuál es el camino para lograrlo? —cuestionó, elevando la mirada hacia la bóveda del salón.
Fue en ese preciso instante cuando una voz severa resonó desde el umbral de acceso:
—Esa es la interrogante adecuada… puesto que tu instrucción quedará bajo mi mando directo. Princesa… robacorazones.
—¿Eh? ¡Un momento! ¿¡Qué clase de situación es esta!? —Lucia abrió los ojos de par en par—. ¿La madre de Carlos… asumirá mi entrenamiento?
Quedé perplejo ante la escena, incapaz de articular una respuesta inmediata.
—Hace un instante afirmaste tu deseo de resguardar a mi hijo, ¿no es así?
—Así es… por supuesto… pero… ¿a qué viene esa pregunta tan repentina?
La mujer avanzó hacia nuestra posición con un andar firme y dominante.
—La razón es simple: la celebración del festival anual es inminente. ¿Acaso su tutor académico ha omitido informarles sobre el evento?
Guardamos silencio absoluto.
—Representantes de todas las facciones y razas asistirán a la cita. Guerreros consagrados. Y una gran parte de ellos… supera por amplio margen su nivel actual. Por consiguiente… asumo tu formación.
Sus palabras se asentaron en el salón con el peso de un decreto inalterable.
—El certamen dará inicio en un plazo de cinco meses. El 15 de diciembre. Es imperativo que alcances la preparación óptima… al igual que el resto de tus compañeros.
Giré la cabeza hacia Lucia. Sus pupilas destilaban un ardor renovado.
—¿Acaso… me convertiré en la discípula directa de la Emperatriz de la Oscuridad? —inquirió, sobrecogida por la revelación.
Su voz no proyectaba temor alguno; denotaba una determinación inquebrantable. La Emperatriz esbozó una leve sonrisa.
—El régimen da inicio de inmediato. Mañana y cada fin de semana posterior. Y no serás la única: Miguel estará bajo la tutela de mi esposo.
—Él seleccionó a un perfil de naturaleza indómita —añadió—. Mediante nuestra metodología… te erigirás como una de las combatientes más poderosas de la academia.
Posteriormente… dirigió sus pasos hacia mí.
—Mi hijo dispone de un potencial elevado… pero aún desconoce la metodología para dominarlo en su totalidad. Jamás le transmití la doctrina adecuada. En caso de resistir el proceso… poseerá la capacidad individual de erradicar a seis entidades abismales… sin requerir apoyo externo.
Silencio absoluto. Incredulidad. Una expectativa abrumadora.
El verdadero régimen de entrenamiento… acababa de dar inicio.

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Estás leyendo el capítulo 80 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.