Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 72 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 72: Revelaciones del pasado, ecos de la rebelión y el nuevo pacto
Punto de vista — Aula de Ciencia Mágica
—¡Esto es sencillamente magnífico! —exclamó el profesor Nicolás, rompiendo el estupefacto silencio que envolvía el aula—. ¡Poder Solar! Una manifestación de energía pura que no se presenciaba en este continente desde la era de las dinastías arcanas.
Un murmullo lleno de incredulidad se propago de inmediato entre las filas de estudiantes.
—¿De verdad algo así es posible en nuestra época? —preguntó un alumno del fondo, ajustándose el uniforme con nerviosismo.
—Esto tiene que ser una broma de mal gusto… —musitó otro retrocediendo un paso—. ¿Esa chica… posee de forma nativa la energía del astro rey?
Carlos contemplaba la luz dorada con una sonrisa abierta, como quien presencia un verdadero milagro en mitad de la rutina académica.
—Jamás en mi vida había presenciado una densidad mágica semejante… ¡¿Viste eso, Abrán?! —exclamó emocionado, girándose a su lado—. ¿Eh? ¿¡Hermano!? ¿A dónde carajos se metió ahora…?
—En serio estás bromeando… —respondió una voz familiar justo detrás de él—. Eso fue sencillamente espectacular, Kimberly.
—Oh, Abrán, hola. ¿Cómo has estado? —saludó Kimberly con una calma desarmante, relajando la postura tras interrumpir el flujo sobre la estatua.
Carlos se dio la vuelta bruscamente, con la mandíbula casi desencajada.
—¡Espera un segundo… ¿tú la conoces?!
—Claro —respondió Abrán con la naturalidad de quien explica el clima—. La conocí hace un par de semanas. Por cierto… ella es mi compañera de clase… y de habitación.
A Carlos se le congeló la expresión. Se quedó parado en mitad del salón como un auténtico tonto, procesando la información mientras soltaba un largo y resignado suspiro.
«Como sea…», pensó recuperando el juicio. «Si ese es el nivel real de esta chica… sin duda será una aliada crucial dentro de un par de años. Aunque me deja pasmado la facilidad con la que Abrán conecta con personas de este calibre.»
—Oh… tú debes ser Carlos, ¿verdad? —intervino Kimberly, fijando en él sus ojos oscuros con una mirada apacible pero incisiva.
—Ah… sí, jejeje —rascó su nuca con cierta torpeza—. Pero… ¿de dónde me conoces?
—Bueno… —sonrió ella ligeramente— es porque te presencié aquel día. Luchaste contra un ejército entero tú solo… junto a aquella chica.
El aire en los pulmones de Carlos se volvió pesado. Guardó silencio absoluto durante unos instantes. Aquello no era un dato de dominio público ni una simple conversación de pasillo. ¿Cómo diablos sabía ella sobre ese evento en particular? Su instinto de combate le advertía que había sido vigilado meticulosamente. Sin embargo, antes de que pudiera indagar más, Farid y Kevin acortaron la distancia.
—Oye, Kimberly, ¿cómo diablos ejecutaste esa canalización? —preguntó Farid acomodándose los anteojos.
—Yo también exijo una explicación técnica —añadió Kevin con su habitual severidad.
—Chicos… me están incomodando un poco, lo lamento —respondió Kimberly dando un paso atrás con elegancia.
Aprovechando la distracción, Carlos se deslizó hacia la estatua reactiva. Al posar su mano sobre la superficie metálica, el artefacto comenzó a emitir un fulgor anómalo, vibrando a una frecuencia inestable. Reaccionando por puro instinto, Carlos ejecutó su autoridad sobre el continuo y detuvo el tiempo.
El mundo a su alrededor se tiñó de un matiz grisáceo e inmóvil. Las motas de polvo quedaron suspendidas en el aire; las expresiones de sus compañeros se congelaron. Carlos solo buscaba examinar la fluidez de su propio maná dentro del circuito arcano, pero al analizar el núcleo, un descubrimiento lo dejó paralizado.
Aquella firma energética no pertenecía al Dios Nocturno. No era un préstamo divino ni una maldición externa.
—Es tu propio poder —resonó una voz femenina a sus espaldas.
Carlos giró bruscamente el rostro, adoptando una postura de guardia instantánea.
—¡¿Quién eres?! ¿Y cómo es que sabes sobre la naturaleza de mi energía?
—Oh, vamos… ¿es que acaso no me recuerdas? —respondió la figura con una calma exasperante.
Al enfocar la vista sobre la chica de cabello rubio brillante y profundos ojos café claro, un escalofrío helado recorrió la espina dorsal de Carlos.
—…¿Eime? —susurró sin poder creérselo—. Ha pasado una eternidad… líder.
—Déjame adivinar lo que estás pensando —continuó ella cruzándose de brazos—: ¿Cómo diablos conseguiste la autorización para pisar este plano?
—Le pedí el permiso correspondiente a Yuki… líder —contestó Eime esbozando una sonrisa tranquila.
Carlos exhaló todo el aire de sus pulmones. Aquella chica era nada menos que una de las guardianas más poderosas bajo su antiguo mando. En la era original existían 68 guardianes supremos, y por lo que podía percibir, la estructura aún se mantenía en pie.
—Me dijiste que te tomaría al menos seis años manifestarte… no esperaba que te adelantaras de esta forma —dijo él cruzándose de brazos—. Dime… ¿a qué se debe realmente tu visita?
La facción risueña de Eime se desvaneció, reemplazada por un tono de absoluta gravedad.
—Iré directo al grano. Hay un vacío crítico en los registros que debo esclarecer. Respecto a tu deceso en la vida anterior… ¿cómo fue exactamente que terminaste muriendo?
—Te daré los detalles más tarde —respondió Carlos con la vista fija en el artefacto aún pausado—. Pero antes… dime qué ocurrió con el resto tras mi caída.
—Ya veo… así que fue bajo esas circunstancias —musitó Eime analizando sus palabras. Su mirada era limpia, peligrosa, capaz de escanear la composición del alma de Carlos en un segundo—. Solo vine a verificar tu estado, líder. Además… no puedo negar que lo echaba de menos. Recuerdo perfectamente aquellos momentos en los que nosotros…
«¡¿Qué?! ¡Oye!», gritó Carlos mentalmente entrando en pánico interno. «¡Esta loca! ¡¿De qué demonios habla?! ¡Jamás tuvimos ese tipo de relación!»
Sin embargo, contemplarla le producía una punzada irreprimible de nostalgia. A pesar de los siglos transcurridos y la complejidad de sus poderes, Eime seguía conservando la misma esencia de siempre.
—Eime… —dijo Carlos recuperando la seriedad en la mirada—. Dime la verdad. ¿Cómo fue que ustedes se enteraron de mi reencarnación en este cuerpo?
Eime no respondió de inmediato. La temperatura en el espacio detenido pareció descender drásticamente.
—Es verdad… —susurró ella—. Ella nunca te reveló los detalles, ¿cierto?
—¿Quién?
—Yuki —sentenció Eime—. Te lo diré. El día que fuiste emboscado por las fuerzas superiores, la red táctica colapsó por completo. Pero Yuki presenció la visión del evento en tiempo real… vio exactamente el instante en que fuiste ejecutado.
Carlos apretó los dientes, sintiendo cómo los recuerdos sofocados comenzaban a arder en su mente.
—Al atestiguar tu caída —prosiguió Eime con la voz ligeramente quebrada—, Yuki perdió por completo la razón. Se lanzó al campo de batalla sin medir consecuencias, dispuesta a erradicar a cada involucrado. Sin embargo, en medio del matadero… una entidad abrumadora hizo su aparición frente a todos.
—Dime —exigió Carlos con un tono cortante—. ¿Quién era ese ser?
Eime apretó los puños hasta que sus nudillos se tornaron blancos.
—El Dios Nocturno… Él estaba orquestando cada movimiento detrás de escena. Desató su autoridad en un solo instante, pero Yuki no retrocedió. Luchó una batalla a muerte en absoluta desventaja.
—¿Yuki… logró sobrevivir a un choque contra esa entidad? —inquirió Carlos con un temblor imperceptible en las manos.
—Sobrevivió físicamente… pero el trauma fracturó su mente. Desde aquel día, la Yuki que conocías dejó de existir.
La ira contenida en el pecho de Carlos amenazó con romper la propia barrera del tiempo congelado. Sus ojos brillaron con un matiz peligroso.
«Dios Nocturno… ¿qué clase de juego macabro estás construyendo?», pensó con amargura.
—¿Y qué sucedió con mi hermano, Eime?
La guardiana dudó un segundo antes de soltar la verdad:
—Él… junto a otros miembros de la cúpula… abandonaron las filas. Se alinearon con el Dios Nocturno. Actualmente operan bajo sus órdenes directas.
—¡Esto tiene que ser una maldita broma! —estalló Carlos golpeando el aire con un puñetazo que agrietó el piso grisáceo—. ¡Nada de esto tiene la menor coherencia!
—Líder, por favor, escucha —intervino Eime dando un paso adelante—. Yuki no se quedó de brazos cruzados. Tras recuperarse mínimamente, rastreó a cada uno de los verdugos que participaron en tu ejecución original… y los masacró sin piedad. Gracias a esa matanza, los planes principales de Kronos sufrieron un retraso crítico.
—Kronos… —susurró Carlos procesando las implicaciones—. Así que la verdadera guerra apenas está mostrando su superficie. Eime, ¿existe alguna posibilidad de que la unidad completa de guardianes se reúna aquí antes de dos años?
—Existe una ruta —explicó ella—. Pero requerirá varios meses de canalización dimensional. Si usted lo autoriza, hablaré directamente con Yuki y con Kai. Ellos mantienen el mando operativo en este momento.
«Kai…», recordó Carlos con un halo de afecto. Su guardián más fiel, aquel guerrero cuya lealtad resultaba casi incomprensible pero absoluta. «Me alegra saber que tomó el puesto de sub-jefe. Será un honor volver a combatir a su lado.»
—Hazlo —asintió Carlos esbozando una firme sonrisa—. Prepárenlo todo. Y dile a Yuki que mantenga la posición. Nos veremos en un par de meses.
Eime realizó una reverencia solemne.
—Entendido, mi señor.
La trama del espacio-tiempo comenzó a fracturarse a su alrededor con un sonido similar al cristal rompiéndose. La silueta de Eime se disolvió en las grietas interdimensionales, y el flujo del tiempo recobró su cauce habitual de golpe. Los murmullos de la clase, las risas de Abrán y el brillo del Power Solar regresaron en una fracción de segundo.
«Debo continuar con la rutina por ahora…», pensó Carlos caminando hacia la salida. «Pero antes tengo que hablar seriamente con Miguel. Su actitud evasiva esconde algo que necesito descifrar.»
Sin embargo, al salir al corredor principal, sus pensamientos fueron interrumpidos abruptamente. Una figura femenina dobló la esquina a toda velocidad sin frenar a tiempo.
—¡Hey, cuidado! —alcanzó a gritar Carlos, pero el impacto fue inevitable. Ambos cayeron al suelo en un enredo de uniformes.
era Lucía.
—Oye, fíjate por dónde caminas, imbécil… —se quejó ella sobándose el antebrazo. Pero al reconocerlo, una sonrisa sumamente arrogante se dibujó en sus labios—. Ah… pero si eres TÚ, "reina del mil marionetas".
Carlos frunció el ceño con irritación mientras se ponía de pie.
—Últimamente andas demasiado agresiva conmigo, Lucía. ¿Se puede saber qué te pasa?
Lucía no respondió con palabras de inmediato. Se puso de pie, redujo la distancia entre ambos hasta quedar a escasos centímetros y lo miró fijamente desde abajo.
—Oh, vamos, Carlos… —susurró con un tono travieso y dominante—. Me debes algo que todavía no has cumplido.
—¿De qué demonios hablas?
La chica se inclinó hacia su oído derecho, dejando que su aliento helado le rozara la piel mientras pronunciaba cada sílaba con absoluta seguridad:
—A partir de este preciso momento… eres mi esclavo.
Carlos se detuvo en seco, dando un paso atrás.
—Disculpa… creo que escuché mal.
—No escuchaste mal, idiota —sonrió ella con amargura triunfante—. Desde ahora eres de mi propiedad.
—Oye… eso jamás formó parte de nuestro acuerdo —protestó Carlos apretando los puños.
—Así que lo recordabas… —susurró Lucía cruzándose de brazos con autosuficiencia—. Yo lo tenía claro desde el principio. Ahora ya no tienes escapatoria, Carlos Tanaka.
«Diablos… la regué por completo», admitió Carlos para sus adentros. «No tengo forma sencilla de zafarme de esta loca.»
Lucía dio un chasquido seco con los dedos.
—Sígueme. Hay temas de alta prioridad que debemos discutir a solas.
—¿Sobre qué? —inquirió él manteniendo la guardia.
—Sobre la incursión de Lucifer —la expresión de Lucía se volvió peligrosamente seria—. Necesito que me expliques qué demonios está buscando y por qué tiene tanto interés en resucitar a ese inútil de Astaroth.
Carlos guardó silencio durante un par de segundos, considerando sus palabras.
—Esa es una excelente pregunta, Lucía… y te seré honesto: yo tampoco tengo la menor idea de sus motivos reales.
—Vaya, veo que sigues siendo completamente inútil para la investigación táctica —bufó ella con evidente fastidio—. Eres un caso perdido, Carlos.
—Oye—
—Pero… —lo interrumpió ella, clavando sus ojos en él con una fijación casi quirúrgica— mientras tú estabas inconsciente atrapado en la oscuridad, yo me tomé la molestia de analizar tu estructura corporal. Descubrí un detalle fascinante… Algo que llamó desmedidamente mi atención. Dime… ¿cómo diablos hiciste para regenerarte de esa forma?
La atmósfera en el pasillo desierto se volvió densa.
—Esa es información confidencial —respondió Carlos secamente. Sin embargo, al ver la insistencia de la chica, suspiró—… Aunque supongo que, considerando la situación, mereces una explicación básica. Esa capacidad la he tenido desde hace mucho tiempo, pero desconocía su funcionamiento hasta que Shirou me cercenó el brazo en aquel enfrentamiento.
Lucía entornó los ojos, escuchando atentamente.
—En ese instante lo comprendí —continuó Carlos en voz baja—. Mi fisiología no responde a los parámetros humanos convencionales. Cada vez que recibo un daño crítico, la tasa de regeneración celular no solo sana la herida, sino que acelera su velocidad de respuesta. Ha llegado a un punto evolutivo donde ni un humano, ni un demonio, ni un ángel podrían replicar algo semejante.
Lucía permaneció inmóvil durante unos segundos, procesando la magnitud de la revelación. De pronto, la arrogancia de su rostro se transformó en una sonrisa calculadora.
—Interesante… Más que eso, es absolutamente peligroso. Tal vez no seas un simple esclavo descartable, Carlos… Tal vez seas la pieza central de todo este tablero.
Y esta vez, la mirada de Lucía no reflejaba la rivalidad de una compañera de clase, sino la fría determinación de alguien que acaba de mover una ficha decisiva en una guerra invisible.

Continúa leyendo
The strongest warrior of humanity (Novela)
Capítulo 73
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 72
Estás leyendo el capítulo 72 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 351 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.