arrow_back

Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 66 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 66: La voluntad de un verdadero caballero, el plan de vanguardia y la tormenta de sombras Punto de vista — Miguel, Lucía, Freya, Mio, Natsu y Gojo Akinori No me puedo rendir en este lugar. Tengo la obligación moral de ayudar a los demás. ¿De qué demonios sirve haberme esforzado tanto hasta ahora si no soy capaz de seguir peleando hasta el mismísimo final? En el fondo, siempre he tenido una sola razón impulsándome a mover los pies: ser reconocido por mi propio padre. Necesito demostrarle de una vez por todas lo que valgo; me niego rotundamente a convertirme en un absoluto fracaso. No me lo puedo permitir. Jamás. Pero debo continuar avanzando. —No... —una sonrisa extraña, casi melancólica, se dibujó en mi rostro ensangrentado. De pronto, el recuerdo de las palabras de mi abuelo resonó con claridad en el fondo de mi memoria: «Miguel, si hay algo en esta vida que verdaderamente quieras alcanzar, si posees un motivo real en el corazón, puedes lograrlo sin importar los obstáculos. Nunca renuncies a quien eres. Muéstrales a todos de qué estás hecho; demuestra tu verdadero valor. Un hombre no es un caballero por la armadura lustrosa que viste, sino por lo que guarda en su interior como ser humano. El tiempo terminará confirmándolo. En este camino habrá luz y habrá oscuridad, y no siempre contaremos con la suerte de nuestro lado. Pero no te rindas jamás, porque el fracaso abre muchísimas más puertas de las que alcanzas a imaginar. Encontrarás el éxito definitivo con el pasar del tiempo; solo deja que las cosas fluyan...» Todos ustedes están arriesgando absolutamente todo allá afuera. No están solos en esta contienda... ¿me equivoco, chicas? De la nada, Lucía irrumpió con violencia en el campo de batalla empuñando dos espadas afiladas; la intensidad en su mirada era capaz de atravesar a cualquiera. —¡Vamos, Lucía, te estás moviendo demasiado rápido! —exclamó Melissa intentando seguirle el ritmo desde atrás. —Hay cosas que alguien como tú jamás entendería —respondió Lucía esbozando una sonrisa malévola y cargada de adrenalina—. Yo soy la mismísima tormenta que viene a traer el caos a este mundo. No podíamos permitir que solo Gojo y Shiro cargaran con todo el peso de la batalla final. Apenas unos minutos antes de este contraataque, la retaguardia entera había quedado temporalmente fuera de combate; el propio Shirou había resultado gravemente herido en el intercambio anterior. No podíamos simplemente abandonarlo a su suerte, así que Hiko y Mei intervinieron rápidamente para ayudarnos a retirarlo de semejante masacre. —¿De verdad consideran que está bien dejárselos a ustedes solas? —preguntó Mei, la chica de peculiar cabello blanco y negro, cuyos ojos grises no perdiendo ni un ápice de seriedad. —Por supuesto que sí —respondió Hiko con firmeza—. Es infinitamente mejor que ustedes no regresen al epicentro; les agradezco enormemente por la ayuda para evacuar a los heridos, de verdad. —No tienes absolutamente nada que agradecer —contestó Hiko—. Todo lo que estamos haciendo es para apoyarnos mutuamente. —Aunque no puedo evitar sentir una profunda preocupación de que esto no haya terminado aún... —murmuré apretando los puños—. ¿De verdad creen que estarán bien allá afuera? —Confía un poco más en mí —dijo Melissa acomodándose el cabello—. Por algo logré quedar entre los primeros puestos en los exámenes teóricos y prácticos. Hiko dejó escapar un pesado suspiro. —En verdad eres alguien sumamente sorprendente —comentó antes de girarse hacia su compañera—. Ya es hora de que nos retiremos del perímetro, Mei. Antes de emprender la retirada definitiva, ambas se aseguraron de que la condición de Carlos no fuera a empeorar. —Lo tendremos muy en cuenta —asintió Melissa. —Vaya, viéndote pelear de esa forma, Lucía, das bastante miedo —bromeó alguien intentando aligerar la abrumadora presión. —Vamos, no seas tan miedosa —replicó Lucía con frialdad—. Tenemos asuntos urgentes que atender ahora mismo. Repentinamente, Lucía se detuvo en seco y se volvió hacia el grupo compuesto por Freya, Mio y Natsu. —Un momento... ¿Oigan? ¿Acaso no les ordené claramente a ustedes tres que abandonaran la zona de peligro? —¿Apoco sí? —dijo Freya utilizando un tono marcadamente burlón—. ¿A dónde tan alterada, Lucía? Lucía frunció el ceño de inmediato y su mirada se volvió tan filosa como una navaja. —Oye, te lo digo en serio... te estás ganando a una enemiga muy peligrosa. —¿Oh, de verdad? —replicó Freya devolviéndole una sonrisa descarada y desafiante—. Te recuerdo que fui yo quien se enfrentó directamente a él. Yo sé perfectamente cuál es el método para derrotarlo. —¿Pero qué mierda estás diciendo? ¿Hasta ahorita te dignas a mencionarlo? —exclamó Lucía apretando los puños, con la voz temblando de pura furia. —Tal vez si me hubieran dado espacio lo habría dicho antes, pero sencillamente no hubo tiempo con tanto caos. —Pero... —Natsu intervino colocándose en medio con el ceño fruncido—. Por favor, tranquilícense. Vamos a salvar a Carlos a como dé lugar. Tengan fe en nosotros. —Tengo miedo... —la voz de Natsu se quebró de pronto, revelando su verdadera fragilidad—. Tengo un miedo horrible de que él... de que no vuelva... Mio se aproximó a ella con suma delicadeza y la envolvió en un abrazo protector y cálido. —Yo también estoy aterrorizada de que Carlos pueda morir —susurró Mio sobre su hombro—. Pero debemos mantener la esperanza intacta hasta el último segundo. Lucía desvió la mirada hacia el suelo, tragándose la amargura y la rabia que le carcomían el pecho. —Es tal como acaba de decir Mio, no nos podemos permitir el lujo de perder la esperanza —sus palabras temblaron ligeramente antes de encarar nuevamente a la chica—. Pero tú, Freya... ¿qué carajos haces exactamente aquí? —¿Acaso no es evidente? —Freya la miró con absoluta seriedad por primera vez en toda la noche—. Vine a ayudar. Nos guste o no, soy la única persona presente que posee el conocimiento exacto sobre cómo expulsar la conciencia de Lucifer del cuerpo de Carlos sin matarlo. El aire en el recinto se volvió denso y pesado. El sonido sordo y distante de las explosiones mágicas retumbaba desde el campo principal. —Este es el plan de acción, chicas —declaró Freya con voz de mando—. Escúchenme con máxima atención... Mientras tanto, en el frente de batalla, Gojo había logrado acorralar por completo a Lucifer. Sus estocadas y golpes eran tan absurdamente veloces que el aire crujía con estruendo ante cada impacto. En perfecta sincronía, Shiro atacaba de forma simétrica; su espada desprendía destellos lunares que cortaban el firmamento de lado a lado. Lucifer rugía de pura impotencia y furia; cada embate combinado lo obligaba a retroceder metros sobre la tierra arrasada. El caos total estaba a un paso de desatarse. La verdadera fase final de esta contienda apenas comenzaba. Miguel, observando la escena desde la distancia antes de intervenir, se perdió por un instante en la inmensidad de sus pensamientos. «Los movimientos de esos dos...», pensó sumido en un asombro absoluto. «Se encuentran en un nivel drásticamente diferente al de todos nosotros. Es exactamente igual a contemplar a dos monstruos colisionando en el epicentro de una guerra divina.» El aire se distorsionaba violentamente con el choque de cada aura. —¡Gojo, mantén el cuidado! —gritó Shiro, luciendo una sonrisa decidida y salvaje en el rostro. Ambos guerreros se desplazaban a velocidades claramente sobrehumanas, intercambiando ráfagas de ataques y miradas que cortaban la atmósfera como relámpagos cruzados. Lucifer se veía forzado a bloquear uno tras otro, defendiéndose mediante un despliegue de fuerza abismal y brutal. Sin embargo, una sonrisa penetrante y siniestra comenzó a dibujarse en el rostro del demonio; sus ojos ardecían en una locura desenfrenada. Estaba disfrutando la pelea al máximo. —Debo reconocerlo... —su voz profunda retumbó por todo el lugar como un trueno oscuro—. Tienen el poder y las agallas suficientes para hacerme frente. En verdad, los felicito por haber sido capaces de llegar hasta esta instancia. Se merecen mis más sinceros aplausos. Lucifer alzó el brazo derecho y su aura abismal se expandió en todas direcciones como una marea negra e imparable. El suelo comenzó a fracturarse masivamente bajo sus pies. Pero justo antes de que pudiera desencadenar su ataque destructivo, un destello verde fulgurante cruzó el campo a una velocidad enceguecedora. —¿Pero qué...? —murmuró Lucifer, completamente sorprendido. Miguel se materializó directamente frente a su rostro, moviéndose a una velocidad jamás antes registrada en él. Su puño derecho, envuelto en una luz verde resplandeciente, impactó de lleno contra la mandíbula del demonio. La fuerza del golpe hizo que el Rey Demonio saliera disparado y se estrellara violentamente contra el suelo, generando una onda expansiva ensordecedora. Era como si la naturaleza misma hubiera despertado en lo más profundo de su ser. Una energía pura, salvaje, renovada y abrumadora emanaba de cada poro del cuerpo de Miguel. Lucifer gruñó de dolor y rabia, levantándose con dificultad de entre la nube de polvo. —¡Maldito mocoso de mierda! ¿Cómo carajos es posible que sigues de pie? ¡Si hace tan solo unos instantes te dejé sepultado bajo tierra! Miguel lo contempló desde las alturas con una calma sepulcral; su expresión era tan dura y firme como el acero templado. —Siempre encuentro la forma de volver a levantarme —sentenció con una voz inquebrantable—. No importa cuántas veces ustedes me derriben... yo siempre voy a regresar a pelear. Lucifer apretó los dientes haciendo crujir su mandíbula. «Este desgraciado niño...» En ese preciso instante, la voz de Shiro resonó desde el aire: —¡¡ES AHORA O NUNCA, LUCÍA!! En lo alto del cielo nocturno, una silueta se alzó imponente entre la densa capa de nubes. Lucía descendió en picado con ambas espadas empuñadas y completamente envueltas en una masa de oscuridad pura. \> «Tormenta de Sombras» \> Su voz resonó a través de las ruinas como la pronunciación de un juicio final. Una ráfaga descomunal de energía oscura descendió en picado directamente sobre la posición de Lucifer. El impacto resultante fue sencillamente devastador: el cielo se iluminó con un resplandor cegador y una explosión gigantesca envolvió el recinto entero en un infierno de fuego y destrucción. La tierra tembló sobre sus cimientos, el aire ardió a temperaturas extremas y, en medio del absoluto caos... el rugido de Lucifer terminó apagándose por completo entre las llamas. Continuará…
The strongest warrior of humanity (Novela)

Continúa leyendo

The strongest warrior of humanity (Novela)

Capítulo 67

Siguiente Capítulo ›

The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 66

Estás leyendo el capítulo 66 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.