Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 65 online gratis en español
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CAPÍTULO 65: El juicio de la noche, la liberación del Dios Nocturno y el golpe de los más fuertes
Punto de vista — Gojo Akinori, Shiro Shimizu, Carlos Tanaka Sánchez y Miguel
Shiro y yo nos movimos a una velocidad verdaderamente descomunal, arremetiendo contra Lucifer en una coordinación perfecta y lanzándolo por los aires tras una explosión masiva que hizo retumbar los cimientos del suelo. Antes de que el polvo de la mampostería se asentara, Shiro reapareció instantáneamente a su espalda; su silueta recortada contra la oscuridad de la noche proyectaba un aura inquietante, casi demoníaca, como si fuera una sombra viva que respiraba poder puro.
Lucifer quedó paralizado por una fracción de segundo, incapaz de asimilar la presión.
—Esa mujer... —murmuró con un tono cargado de una rabia contenida y un matiz inconfundible de miedo.
Los relámpagos estallaron en la bóveda celeste como si el cielo entero rugiera ante la presencia de Shiro. Su mirada no era una simple amenaza: era un juicio absoluto. Una sentencia silenciosa.
Lucifer retrocedió unos pasos intentando reajustar la distancia de combate, pero yo lo aguardaba desde abajo, observándolo con una calma glacial que le helaba la sangre a cualquiera.
—¿A dónde carajos crees que vas? —solté con voz fría y carente de emoción.
Cerré los ojos por un instante. El aire circundante se distorsionó de manera grotesca. La técnica del Infinito se desplegó a su máxima capacidad, erigiendo una barrera matemática e invisible donde la posibilidad de escapar no existía. El espacio mismo parecía plegarse ante mi dominio.
Lucifer frunció el ceño. Una sonrisa torcida y llena de rabia se curvó en sus labios. Su risa retumbó por todo el campo de entrenamiento, una carcajada seca que hacía vibrar la atmósfera. Sin embargo, repentinamente, la presión en el ambiente cambió de forma drástica. Un peso invisible y aplastante cayó sobre la zona.
—¿Pero qué mierda está pasando aquí...? —murmuré, sintiendo cómo la densidad del maná amenazaba con cortar la circulación de mi respiración.
El cuerpo de Carlos, manipulado por Lucifer, comenzó a retorcerse de forma violenta mientras su aura abismal se desbordaba sin control.
—Bien… ya fue más que suficiente calentamiento por hoy —gruñó Lucifer con una voz gutural y desgarradora—. Espero que esta vez sean capaces de darme una contienda decente.
Desapareció por completo del plano visual. En un abrir y cerrar de ojos, se materializó pegado a mi posición. Su puño atravesó la barrera espacial por pura fuerza bruta y se hundió directamente en mi estómago con un impacto devastador. Salí disparado por los aires como un proyectil, reventando la tierra a mi paso y pulverizando los árboles al estrellarme contra el suelo.
El firmamento mutó de color instantáneamente. La atmósfera se volvió sofocante hasta el punto del ahogo. El terreno se agrietó en todas direcciones y enormes muros de sombras oscuras se alzaron alrededor del recinto.
\> «Reino Temporal Abismal del Mal»
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Había transformado el campo de batalla entero en su propio dominio personal.
Shiro apretó los dientes; su rabia era un fuego vivo que chispeaba en sus pupilas.
—Maldita sea… —susurró con una furia contenida que amenazaba con desbordarse—. Maldito Lucifer... Si le permito realizar un solo movimiento más...
—¿Dijiste alguna insensatez, humana? —resonó la voz del demonio justo detrás de su cuello.
Shiro apenas tuvo el tiempo de reacción para girar el rostro cuando el impacto la alcanzó con una violencia colosal. El suelo de piedra se quebró bajo sus pies, proyectando esquirlas hacia todas direcciones mientras ella salía despedida.
Me levanté lentamente de entre los escombros. Hilos de sangre resbalaban por mis brazos, dejando un rastro oscuro sobre mi piel. Mi respiración era pesada y errática, pero la mirada en mis ojos mutó por completo: se volvió fría, hiperfocalizada y mortalmente peligrosa. Algo en lo más profundo de mi ser se estaba desatando.
Sin detenerlem a pensarlo, corrí con la totalidad de mis reservas, desatando una ráfaga incesante de golpes que fueron empujando a Lucifer metros atrás. El aire silbaba de forma estridente con cada impacto asestado. Y, en medio del caos de la contienda, una sonrisa salvaje y desquiciada se dibujó en mi rostro. Esa sensación de adrenalina pura, de romper cada uno de mis límites biológicos, me consumía por entero.
—¿Pero qué demonios es esto…? —rugí entre jadeos—. Mis emociones… están destruyendo toda lógica de combate.
El campo de batalla era un infierno terrenal. Los chicos de la vanguardia yacían inconscientes por doquier, completamente fuera de combate. Solo dos figuras continuaban manteniéndose en pie sobre la tierra quemada: Shiro Shimizu y yo.
Ambos temblábamos ligeramente. No por causa del miedo, sino por la tensión absoluta de estar rozando la muerte. Ya no sabíamos con certeza si seguíamos luchando por puro razonamiento o por mero instinto de supervivencia.
Lucifer nos contempló desde la distancia. Por primera vez en toda la noche, su rostro reflejó algo drásticamente distinto: una profunda e innegable incomodidad.
—Sencillamente increíble… —murmuró apretando los dientes—. ¿Estos miserables humanos… realmente están siendo capaces de hacerme frente?
Los tres combatientes nos encontrábamos al límite físico. Nuestros cuerpos estaban destrozados. Nuestras almas, ardiendo como fuego puro.
Shiro avanzó con pasos lentos y pesados hacia el frente.
—Ya basta de esto... —susurró.
El poder latente en su interior estalló sin previo aviso. Una luz azul resplandeciente iluminó el cielo nocturno, arrancando un rugido salvaje al viento. Su cabello se transformó paulatinamente en un tono azul oscuro profundo, y la mirada en sus ojos cambió por completo: se volvió glacial, afilada, rebosante de una determinación que dolía con solo contemplarla.
Lucifer la observó, y durante un microsegundo, su respiración se cortó en seco.
\> En la mente de Lucifer: “¿Acaso yo… estoy temblando de puro terror ante esta humana?”
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La miré maravillado por el despliegue.
—¿Pero qué carajos…? ¿Esa es realmente la verdadera Shiro? —sonreí con fascination—. Ya entiendo… conque ese es el verdadero poder que mantenías oculto.
El aire vibró entre ambos. Un usuario del Infinito y una portadora del poder nocturno. Dos fuerzas diametralmente opuestas, perfectamente sincronizadas por el mismo deseo inquebrantable: erradicar al mal que se alzaba frente a nosotros. Sabíamos con certeza absoluta lo que ocurriría si cruzábamos ese límite mágico. Y aun así, decidimos dar el paso sin dudar.
Nuestros cuerpos se esfumaron en el aire. Lucifer apenas alcanzó a reaccionar cuando la tormenta de golpes dio inicio. Ataques imposibles de rastrear con la vista, absurdamente veloces, quirúrgicamente precisos e implacables. Cada impacto sonaba como un trueno; cada esquive se sentía como una sombra fugaz.
La contienda dejó de ser una simple pelea. Se transformó en una danza salvaje entre la vida y la muerte. Una tempestad de poder puro donde únicamente el instinto primario decidía quién continuaría respirando al siguiente segundo.
El viento soplaba con extrema violencia entre las ruinas. En medio de un breve espacio, Shiro se volvió hacia mí, con su voz temblando por la tensión contenida:
—Oye, Gojo... ¿de verdad crees que seamos capaces de salvar a Carlos? —preguntó esbozando una sonrisa triste.
La contemplé en silencio. Shiro apretó su puño con fuerza.
—Sé muy bien que existe un método, pero... ¿entiendes la razón exacta por la cual tuvimos que desatar nuestros verdaderos poderes? Cada vez que nos enfrentamos a Lucifer, esa entidad absorbe más energía y se vuelve más fuerte.
—En ese caso, solo nos queda una opción real, Shiro —le respondí mirándola fijamente. Sabía con exactitud lo que cruzaba por su mente.
—Estás completamente loca —agregué con voz dura—. No voy a permitir por nada del mundo que cometas una locura semejante.
Shiro bajó levemente la mirada. Los recuerdos dolorosos cruzaron por su mente como ráfagas; la sombra de Hina reflejada en su tristeza.
—¿De verdad tenemos que matarlo...? —murmuró con los labios temblando, dejando escapar un suspiro pesado—. Solo... solo tenemos que buscar la forma de detenerlo.
Su rostro se endureció de golpe y su mirada recobró una ferocidad indomable.
—¡No voy a permitir que muera aquí! ¡Voy a cambiar su destino con mis propias manos!
Una lágrima solitaria rodó por su mejilla.
—Todos merecen una oportunidad para ser salvados. No puedo simplemente abandonar a alguien que se ha convertido en una parte fundamental de mí. Carlos... es lo único que me mantiene con ganas de seguir viva en este mundo. Él es inmensamente importante para mí, Gojo. Y tú lo sabes perfectamente.
La observé en silencio absoluto. No existían palabras en este mundo capaces de consolar semejante nivel de dolor.
—Perder a alguien verdaderamente valioso, ¿eh...? —susurré al fin. Una leve y comprensiva sonrisa cruzó mi rostro—. De verdad eres una llorona, Shiro. Pero está bien. No lo voy a matar. Lo traeré de vuelta solo por ti. Sé de sobra que serías incapaz de seguir viviendo en un mundo donde él no exista.
Shiro levantó la vista hacia mí, sumamente sorprendida.
—Todos somos humanos al final del día, Shiro. A veces nos equivocamos intentando descifrar la línea entre lo que está bien y lo que está mal.
Me aparté un par de pasos, fijando la mirada en el horizonte cubierto de ceniza humeante.
—En la academia Ryouou Clannad jamás tuvimos el tiempo suficiente para entendernos... pero hay cosas que simplemente no se pueden comprender con la lógica, ni el porqué ni el cómo suceden.
—Carlos —declaró Shiro con una voz infinitamente firme—, alguien dentro de la academia te quiere muerto. Cuando logremos rescatarte de esta pesadilla, iré personalmente a buscar al culpable... y lo mataré con mis propias manos.
Asentí lentamente con la cabeza.
—Hay que traerlo de regreso como sea.
Mi mirada se ablandó por un instante.
—Es nuestro amigo. Siempre estuvo ahí con nosotros... y sinceramente tengo muchas ganas de conocerlo más a fondo.
Respiré hondo. El aire a nuestro alrededor vibró violentamente. Concentré la totalidad de mi maná disponible; la energía acumulada en mis manos se volvió densa, abrasadora y de un tono púrpura resplandeciente.
\> «Magia Prohibida: Púrpura Destructora»
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Seis esferas púrpuras de pura aniquilación espacial emergieron del vacío, girando lentamente en un patrón perfecto. Shiro dio un paso atrás para darle espacio al hechizo.
—¿Qué demonios piensas hacer con semejante aberración, Gojo?
—Hacer lo que un verdadero amigo tiene la obligación de hacer. Lo voy a vencer... sin importar en absoluto las consecuencias.
La atmósfera cambió drásticamente. Mi mirada se tornó sombría y enfocada.
—Será mejor que te alejes a una distancia segura —le advertí.
El espacio-tiempo se quebró. Mi cuerpo desapareció en una fracción de segundo. Lucifer apenas tuvo el margen de reaccionar cuando una espada de energía pura lo atravesó de lado a lado, seguida inmediatamente por una avalancha de esferas púrpuras que devoraron la materia a su paso.
El cielo entero se estremeció. Cada colisión masiva liberaba destellos de luz que teñían el firmamento en tonalidades violáceas y caóticas. Los ataques combinados no daban el menor respiro. La tierra temblaba como si estuviera a punto de colapsar.
En las profundidades del plano mental.
Dentro del cuerpo corrompido, Carlos abrió de golpe los ojos. Podía sentirlo con total claridad... Gojo y Shiro estaban entregando sus vidas allá afuera por él. Comprendió que su momento de actuar había llegado.
Caminó con paso firme a través de la penumbra interior, y su voz resonó en el vacío abismal:
—Oye, Lucifer. Ha llegado la hora de que te enfrentes a mí de verdad. Si no lo haces... nos vamos a morir los dos aquí adentro.
Una silueta oscura emergió de entre las sombras de su mente, sonriendo con una arrogancia desmedida.
—¿De verdad te crees con la capacidad de expulsarme a la fuerza, pedazo de basura?
—Por supuesto que sí. ¿O es que acaso un demonio como tú nunca ha experimentado el verdadero miedo?
La oscuridad del plano mental tembló sobre sus cimientos. Lucifer frunció el ceño; una alteración drástica ocurrió en el ambiente.
—Esto no puede ser posible... esta presión... este poder...
El aura de Carlos cambió radicalmente: se volvió nocturna, insondable, profunda e infinita. Lucifer dio un paso atrás, visiblemente aterrado.
—¡Imposible…! El Dios Nocturno desapareció de este mundo hace más de mil años… ¿Cómo demonios es posible que tú…?
Carlos levantó la cabeza.
—Ya sabes perfectamente quién soy en realidad. Y ya no me interesa en lo absoluto seguir ocultándolo.
Una sonrisa helada y calculadora curvó los labios de Carlos.
—Ahora tengo una claridad absoluta sobre quién es mi verdadero enemigo.
—Vamos, Carlos, no te pongas tan arrogante conmigo... —trató de manipular Lucifer.
—¿Arrogante yo? —respondió Carlos con una calma sepulcral—. Será mejor que abandones este cuerpo por tu propia voluntad ahora mismo. Tómalo como mi última advertencia.
Lucifer dejó escapar una carcajada vacía y forzada.
—¿Acaso me estás amenazando, humano?
—Sí. Y si estás sintiendo este terror helado recorriéndote por dentro, es porque sabes perfectamente que vas a perder… a manos de un simple humano.
Lucifer rugió con furia desquiciada. Su energía abismal se desbordó como un incendio de fuego negro. El poder de ambas entidades colisionó en el núcleo espiritual, generando una onda expansiva que fracturó la estructura del espacio mental.
En la superficie.
Gojo y Lucifer continuaban intercambiando ataques a una frecuencia destructiva.
—¡Te dije que te iba a vencer! —rugió Gojo, envuelto en un resplandor azulino.
\> «Espacio-tiempo: Flechas de Luz del Tiempo»
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Lanzó una lluvia de proyectiles temporales que cruzaron el aire como centellas. Lucifer logró esquivar la mayoría con movimientos erráticos, pero bajó la guardia por una milésima de segundo... el tiempo suficiente para la sentencia.
Shiro se materializó en su punto ciego; su espada resplandecía con la energía pura de la luna. El impacto combinado de la magia temporal de Gojo y el corte lunar de Shiro destrozó la carne del demonio, arrancándole un rugido ensordecedor de agonía.
—¡¿Por qué no puedo regenerarme?! —gritó Lucifer presa del pánico—. ¡¿Qué mierda me hicieron...?!
En el fondo de su mente, una voz implacable resonó como un eco definitivo:
\> En la mente de Lucifer: “Te lo advirtió mi conciencia. No voy a permitir que sigas haciendo lo que se te dé la gana con mi cuerpo, asquerosa escoria.”
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—¡¡CARLOS!! —bramó Lucifer completamente desesperado.
Gojo no dejó pasar la oportunidad de oro.
\> «Golpe del Dios del Tiempo»
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El ataque final envolvió la escena en una luz cegadora. Shiro arremetió en simultáneo, descargando su hoja envuelta en destellos nocturnos. La explosión resultante devoró el rugido del Rey Demonio por completo. La masa de poder purificador redujo la forma física de Lucifer a simple polvo que se disipó en el viento.
A lo lejos, Miguel abrió lentamente los ojos. El terreno a su alrededor estaba completamente pulverizado; el aire aún ardía por las altas temperaturas. A su lado, Karen temblaba, pálida y exhausta.
—Todos los demás terminaron cayendo… —murmuró Miguel incorporándose con dificultad—. Pero esos dos… están logrando vencer a un demonio de nivel abismal.
La mirada de Miguel se volvió de piedra. Desenvainó su espada con determinación, mientras una luz dorada recorría el filo de punta a punta.
—Supongo que ha llegado mi turno de salir a brindar apoyo.
En un deslumbrante destello de luz, Miguel se proyectó hacia el frente como una ráfaga, avanzando a toda velocidad hacia el epicentro de la batalla final.
Continuará…

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The strongest warrior of humanity (Novela)
Capítulo 66
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 65
Estás leyendo el capítulo 65 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.