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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 64 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 64: El regreso de los más fuertes, la técnica infinita y el choque de leyendas Punto de vista — Gojo Akinori El aire vibraba con un estruendo lejano que retumbaba hasta en los huesos. El suelo bajo mis pies temblaba con una constancia inquietante, como si el mismo mundo estuviera respirando con absoluta dificultad. A lo lejos, los desgarradores gritos y las explosiones de maná teñían el horizonte nocturno con un fulgor de luz carmesí. —Veo que las cosas no están yendo nada bien por allá, Shiro... Lucifer está acabando con ellos uno por uno. Mi voz terminó perdiéndose entre el rugido implacable del viento. A mi lado, Shiro no respondió de inmediato. Permanecía inmóvil, completamente concentrada en canalizar su maná: una corriente azulada y brillante que fluía en espiral ascendente directamente desde sus manos. Su mirada ardía con una calma sumamente peligrosa. —No te preocupes antes de tiempo por eso, Gojo —murmuró al fin, sin molestarse en levantar la vista—. Sé de sobra que aún estamos a tiempo. Solo dame un par de minutos más, ¿quieres? —Está bien, Shiro… —respondí dejando escapar un pesado suspiro. Mis heridas más graves ya se habían cerrado por completo gracias a su magia, pero el cansancio acumulado seguía ahí, ardiendo en la profundidad de mis músculos—. No tenía idea de que fueras tan ridículamente buena curando... aunque el verdadero problema no es ese, sino que literalmente todos allá afuera están destrozados. El viento volvió a rugir con fuerza. La densidad de la energía a nuestro alrededor comenzó a distorsionarse de forma grotesca. Sentía con claridad cómo los segundos se nos agotaban en las manos. Debía encontrar una forma definitiva de detener a esa criatura. Tenía que existir un método... algo que nos otorgara la ventaja táctica absoluta. —Listo, niña chillona —dijo Shiro rompiendo el tenso silencio, esbozando una sonrisa burlona mientras retiraba sus manos de la paciente. —Oye, déjate de bromas estúpidas por un segundo, que esto es sumamente serio —le gruñí ajustándome la ropa. Ella simplemente se encogió de hombros con desinterés. —Vamos, Gojo. A mí no me vas a engañar. Sé perfectamente que solo estás desviviéndote por lucirte frente a Lucifer. —Bueno… eso es algo que no te voy a negar —sonreí con autosuficiencia—. Ya me conoces, soy indiscutiblemente el más fuerte de todos. Y tengo la obligación moral de demostrarle a esa rata roba cunas quién es el que manda de verdad. Shiro rodó los ojos hacia el cielo con hastío. Yo apenas pude contener una breve carcajada. En medio de semejante caos apocalíptico, incluso ese tipo de banquete verbal nos mantenía con la cordura intacta. A la distancia, la batalla encarnizada continuaba. Miguel y Karen seguían luchando como podían; sus auras resplandecientes chocaban violentamente contra la marea de resplandor oscuro que emanaba de Lucifer. Natsu, Mio, Hiko y Mei… ya habían caído derrotados. Mi hermano permanecía gravemente herido entre los cascotes, pero conocía de sobra su tenacidad: no era tan imbécil como para dejarse morir en un lugar como este. —Tienes razón en preocuparte, Gojo, pero ¿qué hay del estado de Lucía, Melissa y Freya? —pregunté frunciendo el ceño al recordar la retaguardia. Shiro suspiró con pesadez. —Siguen con vida… milagrosamente. Pero su estado es crítico. Muy mal. El aire alrededor se volvió sofocante y espeso. Un trueno ensordecedor cortó el firmamento en dos. —Bueno, ha llegado la hora de movernos —sentencié acomodándome en postura. —Ni que lo digas, bella durmiente —contestó ella. Una sonrisa afilada se dibujó en sus labios y no pude evitar responderle con otra igual. —Primero lánzame a mí al frente —indiqué. —¡De eso nada, primero a mí! —protestó Shiro chasqueando la lengua con fastidio—. Agh, está bien, pero ni se te ocurra culparme por la forma en que te voy a lanzar. Antes de que pudiera formular la menor objeción, Shiro me sujetó con fuerza brutal del brazo y me impulsó por los aires. El aire mismo pareció partirse ante la fricción. Giramos envueltos en una ráfaga de luz y energía, descendiendo en picado directo hacia el punto exacto donde Lucifer alzaba su espada con intenciones de asesinar a Karen. El golpe de mi llegada impactó contra su costado con un rugido ensordecedor. Lucifer salió proyectado como un misil, estrellándose ruidosamente contra los metros de escombros de la academia. Aterricé de pie justo al lado de Karen, con la respiración agitada por el despliegue. —¿Te encuentras bien, Karen? —le pregunté de inmediato. Su mirada perdida, la tez pálida y el temblor descontrolado de sus manos me lo dijeron absolutamente todo. Ni siquiera era capaz de articular una palabra. Ese maldito monstruo estuvo a un milímetro de destruirla por completo. Lucifer comenzó a emerger de entre la densa nube de polvo, mientras su risa resonaba como un eco maldito por toda la plaza. —Maldita sea la miseria… aún quedan más insectos insignificantes a los que debo pisotear. —¿Oh? ¿En serio crees que vas a ser capaz de pisotearme a mí? —le grité alzando el rostro con desprecio—. Vamos, gata roba cunas, Ven e inténtalo si es que puedes. Sus ojos rasgados se encendieron en una ira asesina al instante. —¿Qué demonios fue lo que acabas de decir, pedazo de basura? —Te dije muy claramente “gata roba cunas”. ¿O acaso necesitas que te lo traduzca a otro idioma para que tu mermado cerebro lo entienda? Lucifer esbozó una sonrisa de pura locura desenfrenada. —Este mocoso engreído de verdad se cree valiente… —Su rostro comenzó a deformarse, cubriéndose de una sombra oscura y siniestra—. ¿De verdad tienes la estupidez de pensar que puedes enfrentarme tú solo? Su colosal energía abismal se elevó por los cielos. El suelo entero tembló furiosamente bajo la presión de sus pies. Yo me limité a sonreír con total serenidad. Sí, era ridículamente peligroso. Y precisamente por eso, la situación se volvía exponencialmente más divertida. No pensaba permitir bajo ninguna circunstancia que un demonio abismal tocara a los míos. De pronto, la expresión de Lucifer cambió ligeramente. —Aunque sabes algo… yo no vine hasta aquí para pelear completamente solo. El cielo nocturno se oscureció aún más de forma artificial; los truenos retumbaron desgarrando la capa de nubes arriba de nosotros. Un deslumbrante haz de luz rompió la tormenta de golpe. Shiro descendió desde las alturas, rodeada de tempestades y relámpagos furiosos. Su entrada sacudió las cimientos del campo de batalla entero. —Vaya, vaya... hasta con entrada triunfal y todo, Shiro —bromeé dedicándole una media sonrisa. —Es mi estilo natural, animal inútil —respondió con soberbia desmedida—. No es mi culpa que tú no poseas la menor clase para hacer una aparición. Dijiste que te lanzara y te lancé. Así que no vengas con reclamos estúpidos ahora, papito. Lucifer frunció el ceño observándonos fijamente. «¿Acaso estos dos idiotas se llevan rematadamente mal o es que simplemente están completamente locos?», pareció preguntarse para sus adentros. —No me queda mucho tiempo en este plano —rugió Lucifer, mientras su energía oscura se expandía en todas direcciones como tentáculos—. Ese estúpido mocoso de Carlos está intentando despertar desde el interior de mi sello, pero no lo va a lograr jamás. Supongo que puedo darme el lujo de divertirme un poco asesinándolos a ustedes dos primero. Dio un paso al frente. Su sombra alargada pareció envolver el recinto. Nosotros nos pusimos en guardia máxima. El suelo continuó resquebrajándose bajo nuestro peso. Los tres quedamos cara a cara en un triángulo de pura tensión. El viento gélido silbaba entre los agujeros de las ruinas. La verdadera batalla final estaba por dar inicio. —Esto se va a poner sumamente divertido —murmuré, mostrando una sonrisa de anticipada victoria. Shiro y yo nos lanzamos en simultáneo contra la figura de Lucifer; nuestras miradas se cruzaron por una fracción de segundo como dos filos afilados listos para descuartizar al enemigo. El aire a nuestro paso se quebró violentamente por la tremenda presión de nuestras auras combinadas. Shiro fue la primera en asestar un movimiento: su espada cortó el vacío con una velocidad física brutal; cada estocada y corte vibraba con el retumbo de un trueno contenido, tejiendo una ráfaga incesante de acero que buscaba cercenar la carne del demonio. Pero yo no pensaba quedarme como un simple espectador. En un pestañeo imperceptible, el mundo entero pareció detenerse por completo. El tiempo se congeló a mi alrededor mientras mi cuerpo se desplazaba con absoluta fluidez; bastó un único paso ejecutado con precisión para que mi puño impactara directo contra el torso de Lucifer con una fuerza sobrehumana, capaz de fracturar el tejido del espacio mismo. La onda expansiva resultante rugió con la potencia de una bomba, destrozando el suelo de piedra bajo nuestros pies. Lucifer sonrió en medio del impacto. Ni siquiera retrocedió. Contraatacó de manera instantánea, liberando una oleada masiva de energía oscura que nos obligó a realizar una acrobacia aérea y saltar hacia atrás para mantener la distancia. Una sonrisa amplia se dibujó en mi rostro. Estaba disfrutando cada microsegundo de este intercambio. El corazón me latía con una furia salvaje en el pecho, actuando como el tambor de guerra que alimentaba mis deseos más profundos de luchar hasta el límite contra alguien que realmente valiera la pena. Shiro me lanzó una mirada de reojo fría y cargada de un leve desprecio. «¿Este idiota de verdad cree que puede venirse a lucir él solo? Si él lo hace… yo también voy a demostrar de qué estoy hecha.» La comisura de sus labios se torció en una mueca desafiante; la hoja plateada de su espada comenzó a emitir destellos de un maná azulado extremadamente denso. \> «Técnica: Destellos Nocturnos» \> El aire alrededor se llenó instantáneamente de docenas de luces fugaces que giraron en espirales mortales, impactando en ráfaga continua contra el cuerpo de Lucifer. Sin embargo, el demonio las detuvo sin mostrar el menor esfuerzo, limitándose a alzar su mano izquierda. La magia destructiva se retorció y disipó a su alrededor. Inmediatamente después, del suelo agrietado brotaron letales púas de color rojo carmesí que se mezclaron con una energía ancestral aterradora. Un rugido de tono oscuro se expandió por el recinto, dando forma a una anomalía espacial: un vacío absoluto que absorbía la luz de la zona... un agujero negro pulsante y destructivo. —¡Gojo, ten cuidado! ¡Esquiva esa mierda ahora mismo! —gritó Shiro alarmada al notar la gravedad del hechizo. —¿Pero qué demonios dices, Shiro? ¿Acaso eso es...? ¡Maldita sea, no me queda más opción que usar esto! Por un instante efímero, el silencio más absoluto se apoderó de mi mente. «Si la fuerza de gravedad de su ataque me alcanza de lleno, moriré sin remedio… pero si aplico mi propia lógica de distorsión…» Una sonrisa confiada cruzó mi rostro. El equilibrio habitual de mi poder contenido se rompió por completo. El concepto del Infinito se abrió de par en par ante mí. El agujero negro invocado por Lucifer se detuvo en seco a escasos centímetros de mi posición; el espacio circundante tembló hasta el colapso y el flujo del tiempo se partió. En un parpadeo me esfumé por completo de su campo de visión y reaparecí un instante después posicionado justo a la espalda de Lucifer, con mi puño derecho completamente envuelto en una luz blanca y pura. El impacto de lleno sobre su espalda fue sencillamente brutal. Lucifer salió proyectado a una velocidad descomunal, atravesando el aire como una sombra rota que se estrelló contra el horizonte. Shiro me contempló por un segundo, visiblemente sorprendida. La hoja de su espada aún temblaba por la tremenda onda de choque generada por mi golpe. «Este sujeto… ¿es que acaso existe alguna sola cosa en este mundo que no sea capaz de hacer bien?», pensó para sus adentros, mientras una leve pero innegable sonrisa de aprobación aparecía en su rostro. El silencio que siguió fue breve y engañoso. El suelo bajo nosotros ardía en al rojo vivo, las grietas del terreno brillaban con maná residual, y el siguiente asalto de esta guerra apenas estaba comenzando. Continuará…
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Estás leyendo el capítulo 64 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.