Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 62 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 62: El despertar del abismo, el juicio de las estrellas y el retorno del Caballero
Punto de vista — Karen Tanaka Sánchez, Miguel y Lucifer
Ambos caminábamos codo a codo con una determinación feroz marcando nuestros pasos, como si el peso entero del destino del mundo descansara sobre nuestros hombros.
—Ya sabes exactamente lo que hay que hacer, Miguel —dije ajustando el agarre sobre la empuñadura.
—Lo tendré muy en cuenta, Karen. No te preocupes.
Salimos disparados hacia el frente a una velocidad ciega, convertidos en auténticos relámpagos humanos. Nuestras espadas chocaron contra el aire circundante desatando un estruendo desgarrador, y el campo de batalla entero tembló bajo la fuerza de nuestros pies. Pero de pronto, Lucifer reaccionó con una rapidez aterradora y me asestó un golpe brutal que me mandó volando metros hacia atrás, como si me hubiera golpeado con la fuerza de un puñetazo de un millón de megatones.
Caí de pie sobre la tierra arrasada, escupí una bocanada de sangre y sonreí desafiante. No me iba a detener por algo así. Giré sobre mi propio eje como un torbellino de energía, haciendo que mi espada cortara el viento con rugidos metálicos.
A mi lado, Miguel se desplazaba a una velocidad verdaderamente supersónica; su silueta no era más que un destello entre las ruinas del instituto. El campo de entrenamiento se había convertido en un auténtico infierno terrenal: columnas de fuego alzándose hacia la nada, enormes bloques de escombros flotando por la presión mágica y el cielo nocturno agrietado como si fuera un espejo a punto de romperse.
Aparecí de la nada a la espalda de Lucifer y lancé una estocada directa a su cuello. Pero ese bastardo la esquivó con una elegancia casi sobrenatural. Por una fracción de segundo nuestros ojos se cruzaron, y en ese instante preciso, supe en lo más profundo de mi alma que nos estábamos enfrentando a una entidad que no pertenecía a este mundo mortal.
Retrocedí de un salto. El aire olía intensamente a ozono quemado y, por un momento, percibí una presencia inconfundible: la mismísima alma de mi hermano. Susurros etéreos parecían gritarme desde alguna parte de la nada: “No te rindas”. Mi corazón latía desbocado como un tambor de guerra. Debía seguir adelante a como diera lugar. Sabía que mi hermano regresaría. Confiaba en él más que en cualquier otra fuerza existente en el universo.
Miguel me miró de reojo; sus ojos hablaban el idioma puro de la estrategia. Asentí en silencio. Elevé mi espada dorada hacia las alturas y la lancé con todas mis fuerzas directamente al cielo.
De inmediato, el mundo pareció oscurecerse por completo. Las nubes giraron violentamente en un vórtice destructivo, y un rugido de energía divina pura llenó la atmósfera entera.
\> Invocación: Magia Sagrada — «Tornados de Fuego»
\>
El cielo entero ardió en llamas. Remolinos ígneos gigantescos descendieron sobre la tierra como demonios danzantes. El fuego devoró el oxígeno alrededor, los rayos partieron las montañas a la distancia y el suelo se quebró como si fuera cristal bajo la furia del cosmos.
El ataque masivo impactó de lleno contra Lucifer con la fuerza devastadora de una catástrofe celestial. El humo denso y las cenizas cubrieron todo el campo de batalla, extinguiendo la luz. Cuando la bruma por fin comenzó a disiparse, una sola figura permanecía arrodillada entre los escombros: Lucifer. Su mirada... era un vacío negro sin fondo.
Había funcionado. El ataque lo había alcanzado. Pero Miguel no se detuvo a celebrar. Dio un paso firme hacia adelante, decidido a asestar el golpe final y terminar con esto. Y justo en ese instante... la sonrisa de Lucifer reapareció en su rostro.
—Fallaste...
Un escalofrío mortal me recorrió la espalda de arriba a abajo. Del suelo desgarrado surgieron docenas de tentáculos oscuros y grotescos, serpenteando a una velocidad brutal hasta atrapar violentamente los brazos y las piernas de Miguel.
—¿Qué pasa, Miguel? —Lucifer sonrió con una malicia pura que cortaba el alma—. ¿De verdad pensaste que podrías derrumbarme con algo tan básico? ¿Creíste eso en serio? Qué patético eres.
Miguel se debatía frenéticamente entre las sombras que lo aprisionaban, jadeando de intenso dolor mientras la presión amenazaba con romperle los huesos. Yo lo observaba paralizada, con el corazón latiéndome con furia en el pecho.
—Hazlo... Karen... —me dijo Miguel con una voz débil, casi quebrada por la agonía.
—¿Estás completamente seguro de esto...? —le respondí con la voz temblando por el pánico—. No habrás vuelta atrás si desato esto.
—No hay ninguna otra alternativa... —dijo él, e incluso con hilos de sangre corriendo por sus labios, logró esbozar una leve sonrisa.
Apreté la empuñadura de mi espada con todas mis fuerzas. Mis manos temblaban sin control, pero mi espíritu se convirtió en una tempestad inquebrantable. Canalicé la totalidad de mi maná, todo mi dolor acumulado, todo mi amor por los seres que había perdido a lo largo del camino.
Miguel dejó escapar un grito desgarrador mientras Lucifer lo torturaba apretando las sombras, pero su mirada jamás se apartó de la mía. “Termina esto de una vez”, me decía sin necesidad de pronunciar una sola palabra.
Y entonces, el verdadero poder divino brotó de mi interior como la luz de un sol naciente. Un aura sagrada e inmensa me envolvió por completo, mientras mis ojos se abrían de par en par resplandeciendo con un brillo estelar.
\> «¡Meteoros de Estrellas!»
\>
El firmamento se rasgó en mil pedazos. Una lluvia torrencial de fuego y luz descendió directamente sobre la posición de Lucifer; incontables astros cayeron como verdaderos juicios divinos sobre la tierra. El impacto fue sencillamente catastrófico: explosiones en cadena, ráfagas de viento colosales y una luz cegadora que lo consumió todo.
Lucifer gritó de rabia y dolor mientras su cuerpo se veía desgarrado por la luz. Sangre negra y corrupta salpicó el suelo. Su brazo izquierdo fue cercenado por completo y, por primera vez desde que empezó esta pesadilla, el destello del miedo puro cruzó por sus ojos.
—¿Qué pasa, Lucifer? —dije aproximándome lentamente a él, con una voz cargada de un hielo absoluto—. ¿Dónde quedó toda tu maldita arrogancia? Ya no eres una amenaza para nadie.
Lucifer retrocedió tambaleándose sobre los escombros. Su respiración era errática y pesada.
—Maldita humana... ¿Acaso voy a perder en este lugar insignificante? No... esto no puede estar pasándome a mí...
Pero de pronto, algo cambió radicalmente en la expresión de Carlos. Una sonrisa helada y siniestra se dibujó en sus labios. Una sonrisa que me congeló el alma al instante.
—Oh... pero si esto es sencillamente magnífico. De verdad no tenía idea de que este chico escondiera algo tan... sumamente especial en su interior.
Miguel y yo nos miramos las caras, completamente horrorizados.
—¿Qué... qué demonios estás diciendo...?
Lucifer empezó a reírse a carcajadas, una risa macabra que retumbó en las entrañas de la tierra. Y justo frente a nuestros propios ojos, la carne, los tejidos y el brazo cercenado de Carlos se regeneraron por completo en cuestión de segundos.
Caí de rodillas sobre la tierra. Toda la esperanza que había construido se desmoronó en un instante.
Miguel intentó ponerse de pie para cubrirme, pero Lucifer ya se encontraba posicionado justo detrás de él. Un solo golpe a mano abierta.
¡BOOM!
Miguel salió proyectado como un proyectil contra una pared rocosa cercana, destrozándola por completo al impactar y quedando inconsciente entre los cascotes.
—¡¡MIGUEL!! —grité con todas las fuerzas de mis pulmones.
Me lancé desesperadamente al ataque, conjurando hechizo tras hechizo: ráfagas de fuego, lances de viento, relámpagos sagrados. Pero Lucifer esquivaba absolutamente todo con una soltura inhumana, jugando conmigo como un gato que atormenta a su presa antes de matarla. Mis tornados ardientes se disiparon por completo con un simple y despectivo gesto de su mano derecha.
Y entonces, lo vi con total claridad. Lucifer estaba completamente regenerado, intacto, emanando una presión de poder ilimitado que ahogaba mis pulmones.
—Karen Tanaka Sánchez —dijo con una voz profunda que reverberó en mi cabeza—. Te has convertido en un obstáculo sumamente molesto. Un pequeño error en la ecuación que debo borrar de la existencia ahora mismo. No permitiré que sigas respirando. Quiero ver la cara de absoluta desesperación de tu hermano cuando regrese y solo encuentre tus restos destrozados. Eso... eso será mi verdadera victoria.
Antes de que pudiera tan siquiera reaccionar o alzar mi espada para bloquear, Lucifer apareció pegado a mí.
Una patada brutal al estómago. El mundo entero giró en espiral.
¡WHAM!
Salí disparada cientos de metros por el aire, impactando de lleno contra el suelo duro y sintiendo cómo mi cuerpo entero se hacía trizas.
Apareció instantáneamente sobre mí de nuevo, golpeándome repetidamente con una fuerza desmedida y monstruosa. Cada impacto contra mi anatomía era como una pequeña explosión que retumbaba en la tierra. Mis huesos crujían en agonía. Mi sangre manchaba el polvo del terreno.
No podía moverme. No podía respirar. Ni siquiera me quedaban fuerzas para gritar de dolor.
\> En la mente de Karen: “Debo... debo levantarme... como sea...”
\>
Pero el dolor físico y el agotamiento eran sencillamente insoportables.
Lucifer me observó desparramada en el suelo con un deleite sádico.
—Oh, no te me vayas a dormir todavía, niña. Esto apenas está comenzando. Me voy a divertir contigo hasta que dejes de emitir el menor de los gritos.
Sus palabras eran auténticas cuchillas atravesando mi mente. Mis lágrimas comenzaron a brotar en silencio, no por el miedo a la muerte, sino por la aplastante desesperación.
Pensé en todo lo que estaba a punto de perder en este lugar. Mis amigos de la academia. Mis padres... Y mi sobrina... aquella pequeña e inocente niña que llamó cariñosamente “papá” a mi hermano con una sonrisa radiante que valía más que mil soles juntos. Quería seguir viviendo... quería tener la oportunidad de verla crecer feliz.
Pero el destino parecía tener planes mucho más crueles para mí.
—¿Tienes alguna última palabra antes de desaparecer? —preguntó Lucifer, alzando la espada sobre mi cabeza con frialdad.
No fui capaz de responder. Lo único que pude hacer en mi mente fue pensar en él... En mi hermano.
\> En la mente de Karen: “Sé que regresarás... Lo sé con todo mi corazón.”
\>
Una última lágrima solitaria rodó por mi mejilla izquierda. No quiero morir aquí, hermano...
Lucifer levantó la hoja de la espada hasta lo más alto. El filo metálico brilló bajo la luna como una sentencia de muerte inminente. La blandió hacia abajo con fuerza asesina.
Pero... el golpe jamás llegó a tocarme.
La espada de Lucifer se detuvo en seco a mitad de su trayectoria, paralizada por completo en el aire.
De repente, la temperatura de la zona cayó drásticamente y el aire alrededor se congeló por completo. Una presión de energía abismalmente distinta, imponente y sobrecogedora inundó el campo de batalla entero.
Karen abrió lentamente los ojos, jadeando débilmente. Y en ese instante preciso, lo sintió en el núcleo de su alma: una presencia inconfundible, cálida y profundamente familiar.
Una lágrima de alivio puro escapó de su ojo izquierdo, mientras una sonrisa temblorosa y llena de esperanza se dibujaba en su rostro ensangrentado.
—Sabía... que regresarías a tiempo, querido hermano...
El viento dejó de soplar. El mundo entero contuvo el aliento en un silencio absoluto.
Carlos...
Continuará…

Continúa leyendo
The strongest warrior of humanity (Novela)
Capítulo 63
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 62
Estás leyendo el capítulo 62 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.