Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 60 online gratis en español
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CAPÍTULO 60: La carga de Miguel, el eco de los recuerdos y el reencuentro en el abismo
Punto de vista — Gojo, Shiro, Miguel y Carlos Tanaka Sánchez
—¿Así que este es el fabuloso y brillante plan del que tanto te andas jactando? —preguntó Gojo con un deje de ironía, como si no estuviera al tanto de que, si ambos decidían enfrentar a Lucifer cuerpo a cuerpo, tendrían una mínima y casi ridícula probabilidad de salir con vida de la academia.
—¡Por supuesto que sí, mujer rompecorazones! —respondió Shiro con total confianza—. Pase lo que pase y sin importar las consecuencias, solo tenemos que demostrar de una buena vez que somos los más fuertes de todo este instituto. ¡Nada más y nada menos que eso!
—¿De verdad estás completamente segura de que esto va a funcionar como piensas? Porque, obvio, tú no eres exactamente una persona devota ni crees en Dios, ¿verdad, Gojo?
—Confía un poco en mí, esto será pan comido —aseguró Gojo cruzándose de brazos—. Lo único que necesitamos verdaderamente es una estrategia integral que lo abarque todo. Debemos estar perfectamente preparados para cualquier cosa que desate.
—Dejemos que los chicos de la vanguardia se encarguen por un par de minutos —propuso Shiro observando el frente de batalla—, así nos da tiempo de conservar nuestras reservas de maná. Por cierto… ¿quieres que te aplique algo de magia curativa o te vas a quedar desangrando?
—Solo dímelo por si acaso, Gojo —añadió ella con picardía—. No quisiera que, para cuando Carlos por fin recupere el control y regrese, te encuentre literalmente partido en dos mitades. ¡No sería para nada un espectáculo agradable a la vista!
—En serio… ¿tanto te gusta hacerme sentir mal en cada oportunidad que tienes? —suspiró Gojo con el ceño fruncido.
—Vamos, Gojo, no te me pongas como un llorón —rió Shiro con ganas—. ¿Acaso ya no te acuerdas de aquella primera noche que pasamos con Carlos? Cuando el muy descuidado se fue a dormir a sus anchas y te dejó completamente indefenso, y yo aproveché para darte la paliza de tu vida. ¡Qué tiempos aquellos tan memorables!
Gojo apretó los dientes en silencio. Definitivamente la presencia atrevida de Shiro estaba superando sus límites de paciencia.
—¿Y ahora vas a optar por ignorarme? —dijo ella esbozando una sonrisa traviesa—. Luego no te andes quejando si me da por ir a tu habitación y robarme esa colección secreta de libros que tienes escondida justamente debajo de tu cama.
—Ya basta de pláticas e insolencias —interrumpió Gojo tratando de recuperar la compostura—. Lo primero que debemos hacer es cerrar esas heridas antes de que pierda más sangre.
Mientras tanto, en el otro extremo del terreno destruido, Miguel se debatía en un mar de pensamientos tumultuosos y dilemas internos.
\> En la mente de Miguel: “¿De verdad todo este sacrificio tiene algún sentido real? No logro comprender por qué razón Carlos terminó siendo completamente dominado por un demonio abismal de semejante calibre. Algo no cuadra para nada en toda esta historia… Tuvo que haber ocurrido algo sumamente turbio antes de que ese idiota de Shirou se lanzara a atacarlo sin medir las consecuencias. Si no hubiera sido por la imprudencia de Shirou, Carlos no estaría atravesando por esta pesadilla.”
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Miguel apretó la empuñadura de su arma mientras recordaba el diario vivir en el campus.
\> En la mente de Miguel: “Él y yo nunca fuimos de hablar demasiado. ¿La razón exacta? Sinceramente a mí no me interesaba entablar amistad con nadie. Pero lo observé… Vaya que lo observé día tras día. Lo vi entrenar hasta el agotamiento, salir a correr todas las mañanas sin falta mucho antes de que empezaran las clases teóricas. Y al contemplarlo en este estado, controlado como una vil marioneta, sé perfectamente que el que está ahí parado ya no es él. Es solo un juguete en manos de una entidad perversa.”
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El muchacho bajó levemente la mirada, sintiendo la pesadez de sus propias vivencias.
\> En la mente de Miguel: “A veces no puedo evitar preguntarme si las decisiones que tomo son las correctas… ¿Es normal sentir esta frustración aplastante quemándome por dentro? ¿Acaso soy un mal hijo? Miraba a los demás y me parecía que todos tenían vidas estructuradas y perfectas, excepto yo. Jamás tuve una infancia feliz que recordar. Me esforzaba al máximo en todo para lograr que mi padre se sintiera orgulloso de mis logros… pero él jamás pronunció una sola palabra de aliento. Siempre me ignoró como si yo no existiera.”
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Un destello de nostalgia amarga cruzó por sus ojos al pensar en el pasado.
\> En la mente de Miguel: “Cuando conocí a Carlos por primera vez, percibí algo en su mirada… una sombra familiar de dolor que yo conocía demasiado bien. Pero mi orgullo no me permitía aceptarlo. Tal vez terminé odiándolo un poco por esa misma razón. La única figura en este mundo que me trató como a un verdadero hijo y me dio afecto sincero fue mi abuelo… Sería sumamente cruel terminar muriendo en este lugar sin haber demostrado nada. Observo a Lucia y a Melissa, mis compañeras de equipo, y me pregunto continuamente qué es lo que las impulsa a pelear con tanta fiereza, qué es exactamente lo que las mantiene de pie ante el horror. Supongo que todos cargamos con heridas profundas en el alma, pero no podemos andar arrojando nuestras angustias sobre los demás. Ellos también sienten dolor.”
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Miguel inhaló profundamente el aire cargado de humo, fijando la vista en sus compañeros.
\> En la mente de Miguel: “Simplemente hacemos lo que está a nuestro alcance con las fuerzas que nos quedan. Hiko… la verdad es que no sé prácticamente nada sobre tu vida. Igual que me ocurre con Mei; solo conozco sus nombres por las listas de calificaciones de los exámenes. Siempre me asalta la duda de si algún día seré capaz de ser amado de verdad por alguien, si tendré alguna vez un amigo sincero que se siente a escuchar mis verdaderos problemas… ¿Acaso no he sido un buen compañero? ¿No he sido un buen hijo? ¿En qué fallé exactamente? ¿Es que yo no merezco tener una vida feliz? No… ya no importa el pasado. Solo me queda una opción en este momento: ¡rescatarte, Carlos!”
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Con un rugido de determinación que le salió del pecho, Miguel se lanzó en una embestida furiosa directamente contra Lucifer.
Su espada se envolvió en un brillo radiante de energía condensada que hizo vibrar el aire alrededor. Elevándose por los aires de un salto monumental, dirigió una estocada letal directamente hacia el pecho izquierdo del demonio.
Sin embargo, para el horror de los presentes, el devastador impacto de la espada fue detenido con la facilidad de un solo dedo por parte de Lucifer.
—Pero qué humano tan sorprendentemente valiente resultaste ser —comentó Lucifer esbozando una sonrisa torcida y cruel—. Realmente no creí que te quedaran las fuerzas suficientes para ponerte de pie tras mi ataque anterior. Dime… ¿qué es lo que te mantiene firme frente a mí?
Miguel sostuvo la mirada del demonio sin pestañear a pesar de la aplastante presión.
—¡Por él es por quien estoy luchando aquí y ahora! —exclamó Miguel con todas las fuerzas de sus pulmones—. ¡Carlos! ¡Sé perfectamente que me estás escuchando en alguna parte allá adentro! Por favor… ¡vuelve con nosotros de una vez! ¡No permitas que este maldito monstruo siga usando tu cuerpo a su antojo!
En otro plano totalmente distinto, sumergido en las profundidades áridas y tenebrosas del abismo de su propia mente, Carlos Tanaka Sánchez escuchó un eco distante y familiar resonando entre la penumbra.
\> En la mente de Carlos: “¿Quién… quién es el que me está llamando con tanta desesperación…?”
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Carlos se encontraba completamente solo, atrapado y encadenado en su infierno personal. Uno a uno, los rostros y recuerdos de sus amigos y familiares comenzaban a desvanecerse en la oscuridad.
De pronto, una silueta envuelta en una luz cálida y serena se materializó lentamente frente a su posición.
—¿Te encuentras bien, muchacho? —preguntó la figura con una voz paternal.
Carlos levantó la mirada con la visión borrosa, reconociendo al instante las facciones del hombre.
—¿H-Henry…? —alcanzó a pronunciar con un hilo de voz.
Incapaz de contener el peso de la culpa y el dolor acumulados en su pecho, Carlos rompió a llorar desconsoladamente, cayendo de rodillas sobre la nada.
—No pude… no fui capaz de salvarte en aquel entonces, Henry… —sollozó Carlos apretando los puños contra el suelo—. No fui lo suficientemente fuerte como para protegerte. De verdad lo intenté con todas mis fuerzas… pero le fallé a todos… te fallé a ti.
Henry contempló al muchacho con una sonrisa serena y llena de comprensión, dando un paso hacia él.
—Sé perfectamente todo lo que intentaste, Carlos… pero la vida debe continuar su curso. Mira a tu alrededor: todos ellos siguen luchando afuera por ti en este preciso instante.
Henry hizo una breve pausa en sus palabras y bajó levemente la mirada, adoptando un tono mucho más distendido y humano:
—Por cierto, cambiando un poco de tema… ¿cómo van las cosas en tu relación con mi hija Natsu? Es una chica encantadora, ¿no te parece?
Carlos dejó escapar una débil y nostálgica sonrisa en medio de sus lágrimas, secándose el rostro.
—Tu hija es exactamente igual a ti, Henry… Siempre tratando de mostrarse feliz y radiante ante los demás, aunque por dentro…
Henry desvió la mirada hacia el infinito abismo, sumiéndose en un aire de tranquila melancolía. Un silencio profundo y reparador los envolvió a ambos en medio de la tormenta mental.
Continuará…

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Estás leyendo el capítulo 60 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.