Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 59 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 59: El baile del Rey Demonio, la unión de la vanguardia y el límite del cuerpo
Punto de vista — Freya, Gojo y la Vanguardia de la Academia
Tras quedar atrapados en aquella devastadora explosión en el plano espiritual, Lucifer y yo logramos salir finalmente de la mente de Carlos para retornar al mundo exterior.
Al abrir de golpe los ojos en el plano físico, un hedor penetrante a hierro y ceniza me golpeó de lleno. Me encontré en un absoluto estado de shock: Carlos estaba erguido frente a mí, empuñando su espada y apuñalando salvajemente a Shirou en el costado izquierdo.
—¡¿Por qué demonios le hiciste esto, Carlos?! —grité horrorizada, observando cómo Shirou colapsaba sobre el césped mientras la sangre brotaba sin control de su herida.
Carlos me miró fijamente de reojo. Su expresión era desorientada, aunque una sombra profundamente inhumana y siniestra cruzaba por sus pupilas.
—Conque así están las cosas… Lograste regresar al mundo exterior después de que batallamos mentalmente durante cuatro largas horas.
—¡¿Por qué demonios estás haciendo todo esto, Lucifer?! —exigí saber con la voz entrecortada.
—¿Q-Qué…? ¡¿Acaso dijiste… Lucifer?! —alcanzó a articular Shirou desde el suelo, apenas capaz de hablar. El impacto del ataque y la revelación lo habían dejado paralizado, mientras su mente colapsaba ante el temible nombre que acababa de escuchar.
Lucifer, utilizando las facciones de Carlos, esbozó una sonrisa macabra.
—Oh, ¿de verdad es eso lo que tanto deseas saber? Mi objetivo primordial es apoderarme de forma definitiva del cuerpo de Carlos para desatar el caos absoluto y traer de regreso a este mundo al gran Astaroth. Para lograrlo, necesito la totalidad de su recipiente y su sangre… pero me falta un último elemento fundamental: la Reliquia Sagrada de Dios. Y tú me ayudarás a encontrarla —su voz se volvió aguda y filosa como el hielo—. O, de lo contrario, alguien muy cercano a ti pagará el precio con su propia vida.
Lucia dio un paso al frente con la mirada ardiendo en pura rabia, encarando directamente al poseído.
—¡No voy a permitir bajo ninguna circunstancia que te salgas con la tuya! —sentenció Lucia—. ¿Y por qué demonios querrías traerlo de vuelta? Astaroth fue derrotado en el pasado por alguien que solo aspiraba a convertirse en un héroe legendario… ¡y aun así terminó perdiendo! ¿De verdad pretendes revivir a semejante inútil?
Lucifer arqueó una ceja, visiblemente divertido por el atrevimiento.
—De verdad no tienes ni la menor idea de con quién te estás metiendo, mocosa insignificante y arrogante. ¿Y se puede saber qué piensas hacer al respecto? ¿Intentar matarme?
—¡Si vas a encarar a alguien de ese nivel, hazlo con la cabeza fría, imbécil! —intervino Melissa con el ceño fruncido y expresión grave—. Lucia, no lo provoques de esa manera. Si lo haces enfurecer, todos los presentes estaremos en peligro mortal.
—Lo sé perfectamente, Melissa —respondió Lucia sin bajar la guardia—, pero no puedo quedarme de brazos cruzados viendo cómo este monstruo profana el cuerpo de Carlos. ¿Acaso ya se te olvidó la razón exacta por la que entrenamos juntas día y noche?
—Espera… No me digas que pretendes que nosotros…
—Nos vamos a enfrentar a Lucifer aquí y ahora. Prepárense. Si realmente queremos salvar a Carlos de sus garras, debemos unir todas nuestras fuerzas sin dudar.
En ese momento, Gojo (el legendario fundador), Hiko, Shiro, Mei, Miguel, Karen y Natsu —quienes acababan de arribar a la escena tras sentir la anormal conmoción— intercambiaron miradas cargadas de determinación.
—¿Por qué habríamos de dudar en un momento tan crítico? —declaró Gojo ajustándose la postura de combate—. Nuestra prioridad absoluta en este instante es salvar a Carlos y erradicar la amenaza de Lucifer.
—Tengan algo muy en claro —añadió Shiro con tono calculador—: Lucifer no se encuentra físicamente aquí en su forma verdadera. Solo está manipulando a Carlos como a una vil marioneta. No entendemos con certeza el método que empleó para lograrlo, pero bajo ninguna circunstancia podemos permitírselo.
Todos los presentes asentieron con la cabeza. El aire alrededor del patio de la academia se volvió absurdamente denso y pesado. Lucifer los contemplaba a todos desde la cima de los escombros con una sonrisa despiadada.
—Pero miren nada más qué bonita escena… ¿Todos ustedes unidos contra mí? Qué conmovedor. Muy bien… considérenlo una invitación formal a un baile de sangre.
La presencia de la entidad vibró con una intensidad desmedida. De pronto, sin previo aviso, una onda expansiva de energía destructiva estalló desde su centro, saliendo disparada en todas direcciones y arrojando a la mayoría del grupo a varios kilómetros de distancia.
Gojo permaneció en pie sobre la tierra arrasada, tambaleándose ligeramente pero firme.
—No pensé que terminaríamos de esta forma, tú y yo… —murmuró Gojo.
Lucifer se enderezó tranquilamente entre la polvareda y los restos de la infraestructura.
—Digo exactamente lo mismo, simple humano. Solo espero que esto resulte mínimamente entretenido.
—¿Ah, sí? —Gojo frunció el ceño con ironía—. Pues si yo fuera tú, pondría mucha más atención a mis espaldas.
—¿Qué se supone que quieres decir con—?
Antes de que pudiera concluir la frase, Lucifer fue proyectado brutalmente por los aires. De entre la densa nube de escombros emergió Shiro, envuelta en un aura deslumbrante de energía pura.
—Será mejor que abandones el cuerpo de Carlos inmediatamente, o atente a las verdaderas consecuencias —sentenció Shiro con una voz helada y cortante.
Moviéndose a una velocidad verdaderamente fulminante, Shiro inició una ráfaga incesante de atracos directos sin darle el menor respiro. En un parpadeo, Miguel apareció justo detrás de la sombra de Lucifer, desatando su devastador Golpe Valiente; la magnitud del impacto hizo temblar la tierra y abrió profundas grietas bajo sus pies.
Sin darle espacio para recuperarse, Mei emergió del humo con sus ojos resplandeciendo en un tono místico.
—¡Luz de mil mares! —exclamó desatando una marea de energía condensada.
Lucifer apenas tuvo margen de maniobra para cruzar los brazos antes de recibir el impacto directo de la técnica. Cayó pesadamente contra el suelo, sujetándose la mano derecha y dejando escapar un leve jadeo de molestia. Natsu se lanzó frenéticamente hacia él rugiendo con fuerza, pero Lucifer reaccionó con una frialdad aterradora: lo atrapó firmemente de la pierna en el aire y lo arrojó violentamente como si se tratara de un simple muñeco de trapo.
Cuando el impacto contra las rocas parecía inevitable, Mio surcó el aire de un salto y logró interceptar a Natsu antes de que impactara contra el suelo.
—¡Te debo una enorme, Mio! —gritó Natsu recuperando la respiración con dificultad.
—¡No hay de qué! Pero esto se está saliendo completamente de control. Si la batalla continúa aumentando de escala a este ritmo, la academia entera quedará reducida a ruinas —advirtió Mio alarmada.
—¿Qué demonios se supone que debamos hacer ahora, Natsuki? —preguntó Mio con la voz temblando ligeramente por la tensión—. Me da un pánico absoluto pensar que cualquiera de nosotros podría morir aquí hoy. Si ese tipo logra asentarse por completo en el cuerpo de Carlos, será el fin de todo.
—Tienes toda la razón, pero… ¿cuál es el siguiente paso?
—¡Dejen de perder el tiempo hablando como si estuvieran de paseo! —les gritó Melissa desde la retaguardia con los ojos desorbitados por el estrés.
—¡Ese sujeto es absurdamente fuerte! ¡¿Cómo demonios se supone que lo derribemos?!
—¡Déjate de bromas en un momento como este, Melissa! —replicó Natsuki exasperado.
—¿De verdad crees que tenemos la menor oportunidad si intentamos enfrentarlo en duelos individuales?
—¡Un ocho contra uno sería una auténtica burla para alguien de su nivel! Hasta me terminaría dando lástima el tipo —bromeó Natsuki intentando esbozar una sonrisa forzada, aunque el sudor frío delataba su terror real.
—Sí, objetivamente no somos rivales para su poderío —admitió Mio—, pero mira a los demás… continúan luchando sin dar un solo paso atrás. Ellos también están sintiendo el mismo miedo mortal que nosotros… y aun así no se detienen.
El rugido de la contienda resonaba a su alrededor como una tormenta viva e efervescente.
—¡No podemos darnos el lujo de rendirnos ahora, maldita sea! —rugió Natsu canalizando de nuevo su energía.
Lucifer los observó desde la distancia con una mirada teñida de profunda decepción.
—¿Eso es absolutamente todo lo que tienen para ofrecer la élite de este lugar? Qué patético. Por un momento llegué a pensar que serían un poco más entretenidos. Resultaron ser infinitamente más frágiles que un vil castillo de naipes bajo la lluvia.
El Rey Demonio suspiró profundamente, manifestando un aburrimiento genuino ante la situación.
—Basta de juegos infantiles. A partir de este preciso instante, es mi turno de atacar.
Gojo sintió que todo su cuerpo se tensaba al instante. Algo en lo más profundo de su ser vibró violentamente como una alarma de peligro inminente.
\> En la mente de Gojo: “No… esto es malo. Espera…”
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De pronto, Gojo gritó con todas las fuerzas de sus pulmones:
—¡¡TODOS, ALÉJENSE DE ÉL AHORA MISMO!!
Antes de que el resto pudiera reaccionar, una ráfaga de presión completamente invisible golpeó el campo de batalla. Un silencio sepulcral cayó sobre la zona.
Gojo se encontraba arrodillado sobre la tierra, sangrando profusamente de su brazo izquierdo y jadeando con dolor extremo.
—Maldita sea… creo que me ha roto varios huesos con ese solo impacto… esto es una auténtica locura.
Una presencia antigua, pura y sanguinariamente asesina comenzó a manifestarse desde la figura de Carlos.
—Debemos retirarnos o absolutamente todos moriremos aquí hoy… —susurró Gojo apretando los dientes.
Shiro lo contempló desde un costado, oscilando entre la furia del combate y el temor latente.
—¿En serio piensas quedarte ahí parado como un simple tronco mientras todo colapsa?
Gojo escupió una bocanada de sangre y sonrió con evidente dificultad, alzando la mirada hacia el objetivo.
—Tú y yo, juntos contra él. ¿Qué dices a eso?
—¿Acaso tienes un plan real en mente o solo quieres asegurarte de morir con estilo? —respondió Shiro devolviéndole una sonrisa traviesa, mientras sus ojos ardían con el fuego de la batalla.
El aire de la academia se rasgó con un rugido monumental. La verdadera contienda apenas acababa de comenzar.
Continuará…

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Estás leyendo el capítulo 59 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.