Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 58 online gratis en español
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CAPÍTULO 58: El Despertar del Rey Demonio Abismal y la Lanza del Juicio
Punto de vista — Freya y Shirou
Lo que debo hacer ahora… es pensar rápidamente y planear cómo librarme de esta amenaza destructiva. Pero seamos completamente sinceros: en el fondo de mi alma sabía perfectamente que no poseía las probabilidades de ganar una contienda directa contra esta entidad. Aun así, ¡hell no! Ni por un segundo voy a quedarme quieta esperando mi hora para morir. Puedo enfrentarme a todos los demonios del abismo si es necesario, completamente sola, sin la más mínima intención de ser acorralada como un maldito ratón atrapado en una trampa.
Desde el primer momento, mientras aquellos ejércitos de monstruos corrían como bestias desatadas hacia mí, el ente solo permaneció allí… parado entre la penumbra, observando con calma y disfrutando del espectáculo. Su sonrisa era la de alguien que goza genuinamente al ver el mundo arder en llamas.
Pero yo no pienso caer tan fácilmente ante sus garras. Canalizando hasta la última gota de mi magia de oscuridad, enormes púas negras brotaron del suelo de la psique de Carlos, afiladas y relucientes como cuchillas de pura obsidiana. Los monstruos se detuvieron por un instante en seco, desorientados, justo antes de ser atravesados brutalmente por las lanzas de mística penumbra.
El aire del espacio mental apestaba a sangre y ceniza. Cada una de las sombras me observaba con ojos vacíos e inexpresivos en un intento desesperado por intimidarme, pero yo no parpadeé ni un milisegundo. Sentía un nudo opresivo en el estómago y el miedo golpeándome el pecho como un tambor de guerra; aun así, me obligué a mantener la cabeza erguida y a no dar espacio a los peores pensamientos.
De pronto, una de las bestias se abalanzó sobre mí blandiendo una espada oxidada a máxima velocidad. ¡Salté! Mi cuerpo reaccionó por puro instinto refinado antes de que mi propia mente procesara la orden.
Giré en el aire limpiamente y esquivé el corte por escasos milímetros, aterrizando firmemente sobre una rodilla. Otro monstruo intentó emboscarme por la espalda con un hacha, pero ya era demasiado tarde para él.
—¡Ahora, Félix! —ordenó Freya alzando la voz con autoridad.
Respondiendo al llamado de su maestra, la majestuosa criatura espiritual invocó el hechizo protector de las Escamas Glaciales. El impacto de la habilidad contra las tropas enemigas fue sencillamente devastador. Un rugido ensordecedor sacudió el plano espiritual cuando el fuego y el hielo colisionaron en perfecta sintonía, pulverizando los cuerpos de las sombras como si fueran mera ceniza dispersada por el viento.
La colosal explosión iluminó por completo el abismo. Freya permaneció en el centro del cráter resultante, jadeando con dificultad por el desgaste de maná, pero con una luz ardiente de absoluta determinación brillando en sus pupilas plateadas.
Desde un rincón distante del espacio mental, el eco de una voz susurró con asombro:
\> En el abismo: “No puedo creerlo… esa chiquilla maneja la magia como si hubiera sido concebida únicamente para destruir ejércitos enteros.”
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Sin embargo, la realidad de la situación era cruel y desapiadada: ella estaba completamente sola.
Podía ganar algo de tiempo valioso mediante sus combinaciones mágicas, sí… pero absolutamente nadie vendría a rescatarla dentro de la mente de Carlos. En el mundo exterior, su cuerpo físico yacía inconsciente y colapsado en medio del patio destruido de la academia.
En el mundo real, Shirou observaba fijamente la escena desde una corta distancia. Su respiración se cortó en seco al notar el cuerpo inmóvil de la chica tendido exactamente al lado de su amigo, Carlos.
El pesado silencio del lugar duró apenas unos breves segundos antes de que el sonido seco de una bofetada rompiera el aire.
¡PAF!
Shiro, su hermana menor, con lágrimas de pura impotencia y desesperación brotando de sus ojos, lo miró profundamente furiosa.
—¡¿Acaso tienes la más mínima idea de lo que acabas de hacer, imbécil?! —le recriminó Shiro con la voz quebrada—. ¡¿Cómo demonios se te ocurre atacar a Carlos de esa manera tan salvaje?! ¡Sabes perfectamente que tenemos estrictamente prohibido llamar la atención de los demás! ¿O es que acaso ya se te olvidó por completo lo que ocurrió hace mil años?
Shirou tragó saliva con dificultad, sintiendo un temblor involuntario en las manos.
—Lo siento tanto, Shiro… de verdad no era mi intención provocar todo esto, pero… mi propio instinto de combate me repetía una y otra vez que él no moriría por algo como esto.
Shiro lo sentenció con una mirada cargada de una rabia helada:
—Espero solemnemente que esta sea la mismísima última vez que desobedeces una orden directa. Si te vuelves a pasar de la raya… te juro que Carlos no saldrá vivo de esta.
Shirou bajó la cabeza sumiso, incapaz de sostenerle la mirada a su hermana. Sin embargo, un cambio abrupto en la presión atmosférica lo hizo estremecerse hasta los huesos.
Carlos… se estaba levantando del suelo.
El aire del patio trasero se volvió denso, sofocante y pesado. Un silencio sepulcral envolvió a todos los presentes.
—¡Carlos! ¡¿Te encuentras bien?! —gritó Shirou alarmado, corriendo hacia él para auxilarlo.
No hubo la menor respuesta verbal. Carlos permanecía erguido, completamente inmóvil, con una mirada vacía que carecía de cualquier rastro de humanidad y sosteniendo su espada con firmeza.
De repente, en un destello de velocidad brutal e incalculable, ¡la hoja de la espada atravesó limpiamente el abdomen de Shirou! Un chorro de sangre tibia salpicó el césped.
—C-Carlos… pero qué demonios… —jadeó Shirou con los ojos desorbitados, cayendo de rodillas por el impacto mientras se sujetaba la herida.
Su mente se negaba a procesar lo que acababa de ocurrir. La presencia que emanaba de ese cuerpo no pertenecía en lo absoluto a su amigo.
—¿Quién carajos eres tú? ¡Respóndeme de una vez! —exigió Shirou tosiendo sangre.
Fue entonces cuando una voz estremecedora, helada y profundamente grave resonó desde el interior del cuerpo de Carlos:
—Oh, vaya… pero mira nada más quién decide presentarse finalmente en este escenario: el mismísimo Shirou.
El tono de su voz era profundamente burlón, casi lúdico. Shirou se quedó petrificado en su lugar.
—¿Cómo… cómo es posible que conozcas mi nombre? —balbuceó aterrado.
—Porque para tu desgracia, aún me encuentro con vida —respondió la entidad usando las cuerdas vocales de Carlos—. O bueno… al menos eso es lo que me gusta pensar.
Un escalofrío mortal recorrió la espina dorsal de Shirou. Lentamente, las facciones del rostro de Carlos se torcieron en una mueca grotesca, mientras que sus iris cambiaron a un color rojo intenso y sanguinolento.
Lucifer.
El ambiente en el plano espiritual tembló violentamente. Dentro de la psique de Carlos, Freya lo percibió de inmediato.
Su respiración se cortó. El espacio a su alrededor comenzó a deformarse bruscamente, mientras el entorno mental se derrumbaba a pedazos. Su propia reserva de energía mágica empezaba a desvanecerse de forma drástica.
\> En la mente de Freya: “Maldita sea la suerte… Si no encuentro una forma de actuar de inmediato, terminaré desapareciendo para siempre de este plano.”
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Aún con el cuerpo al límite del agotamiento, se lanzó una vez más a la carga, cercenando las sombras enemigas con una precisión milimétrica. Cada uno de sus movimientos era guiado por el más puro instinto de supervivencia.
Sin embargo, la verdadera criatura oculta entre las sombras ya la estaba aguardando pacientemente. Lucifer.
—¿Conque así están las cosas? ¿Tú eres la pequeña intrusa que se oculta dentro de esta mente? —comentó Lucifer, dando pasos tranquilos entre la penumbra desolada—. Debo admitir que no pensé que esperarías pacientemente a que me quedara completamente sin maná para intentar propinar el primer golpe. Muy bien jugado por tu parte…
Lucifer esbozó una sonrisa espeluznante, de esas que congelan la sangre de cualquier ser vivo.
—Te lo prometí antes, simple humana. Tendrás una muerte digna y honorable a mis manos.
Freya apretó los dientes hasta sentir dolor. El suelo bajo sus pies comenzó a resquebrajarse en mil pedazos. La arquitectura mental de Carlos se encontraba al borde del colapso definitivo.
—¿Qué demonios es lo que está ocurriendo allá afuera en el mundo real…? —susurró Freya con la voz temblorosa.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano, encaró a la masa de oscuridad delante de ella.
—¿Cuál es tu verdadero nombre? —preguntó la chica con el poco aliento que le quedaba en los pulmones.
Lucifer se inclinó lentamente hacia adelante, dejando su rostro grotesco a escasos centímetros del de Freya.
—Yo soy aquel que juega a su antojo con el destino de todos ustedes. Mi verdadero nombre… es Lucifer, el Rey Demonio Abismal.
La oscuridad misma explotó detrás de su figura. Freya experimentó el impacto directo del terror en su estado más puro: la manifestación viva de diez mil años de maldad concentrados en un solo ser.
—¿L-Lucifer…? —murmuró ella con la voz completamente quebrada por el pánico.
El ente soltó una carcajada cavernosa, un eco monstruoso que retumbó por cada rincón de la mente golpeada.
—Vamos, no hay razón alguna para ponerse tan asustada a estas alturas. Al fin y al cabo, los humanos y los demonios no somos tan diferentes… con la única salvedad de que ustedes mueren con muchísima más facilidad.
Freya apretó los puños con fiereza. Su corazón latía desbocado como un auténtico tambor de guerra en su pecho.
—¡¡¡NO PIENSO RENDIRME ANTE TI NI EN MIS ÚLTIMOS SEGUNDOS!!! —gritó desatando la totalidad de su energía para activar su invocación definitiva.
El cielo de la dimensión mental se rasgó por completo. El espíritu de Félix emergió con un rugido colosal, envuelto totalmente en llamas de un fuego azul incandescente.
\> Técnica Final de Freya: «Ataque Final: Lanza del Juicio»
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Lucifer alzó una ceja con ligero interés, conservando esa sonrisa confiada en los labios.
—Interesante…
La colisión fue monumental. El aire del plano mental ardió a temperaturas extremas mientras el terreno desaparecía por completo. Tanto la invocación como el Rey Demonio fueron devorados por un torbellino cataclísmico de luz pura y caos absoluto.
Cuando el estruendo de la detonación finalmente cesó, solo quedó el eco del viento recorriendo la nada. En medio de las ruinas flotantes del espacio mental, una sola figura permanecía perfectamente de pie.
Lucifer… continuaba sonriendo de forma despiadada.
—¿Eso fue absolutamente todo lo que tenías para ofrecer? Qué enorme decepción, humana.
Freya cayó sobre sus rodillas, viendo cómo su cuerpo espiritual comenzaba a desintegrarse hecho polvo, pero conservando una débil y orgullosa sonrisa en el rostro.
—Tal vez no fue suficiente para destruirte… pero al menos me aseguré de arrastrarte conmigo hasta el final…
Y en ese preciso instante, el plano mental explotó por última vez. Un cegador estallido de luz blanca absoluta lo consumió todo a su paso.
Fin del acto.
Continuará…

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Estás leyendo el capítulo 58 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.