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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 55 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 55: Secretos del abismo, la carga de los caídos y un retrato para la eternidad Punto de vista — Carlos Tanaka Sánchez y Natsuki Al salir finalmente de la habitación en compañía de Natsu y la pequeña Yue, nos topamos de frente con una escena completamente inesperada. Parados justo frente al umbral, con caras de auténticos desorientados, se encontraban Karen y Shirou. —¡Ah! —exclamé dando un leve brinco hacia atrás por la sorpresa. —¡Hermano! ¿Se puede saber qué haces aquí tan temprano en la mañana? —preguntó Karen, soltando una risita nerviosa y cruzándose de manos tras la espalda. —Nada en particular, hermanita… Solo pasaba a visitar a la pequeña Yue —respondí, mientras la débil sonrisa que llevaba en el rostro se desvanecía gradualmente para dar paso a una mirada acusadora—. Pero dime una cosa, mi querida hermana menor… ¿qué fue exactamente lo que le anduviste contando a Natsuki? —Bueno, hermano… ya sabes cómo son estas cosas —balbuceó Karen rascándose la mejilla, incapaz de sostener el contacto visual—. No me quedó absolutamente otra opción. Tú sabes perfectamente bien que soy un desastre total guardando secretos. Me llevé la mano a la cara con un gesto cargado de profundo fastidio y frustración. —¡Sabía que tarde o temprano terminaría pasando esto! Deberías aprender aunque sea un poco de nuestro hermano Abrán; él sí es un verdadero maestro guardando secretos, no como tú, que le vas contando los chismes a medio mundo. Girándome bruscamente hacia el chico que la acompañaba, le espeté: —¡Y tú, Shirou! ¿Cómo demonios permitiste que mi hermana hiciera semejante imprudencia? —¡Oye, a mí no me mires con esa cara de pocos amigos, Carlos! —protestó Shirou encogiéndose de hombros con total indiferencia—. No es para nada mi culpa que tu querida hermanita sea tan impulsiva y habladora. —¿Ah, sí? En ese caso, hablemos seriamente sobre las “hermanitas”. Como su hermano mayor, deberías tener bajo control a la tuya. ¡Siempre se la pasa molestándome y persiguiéndome a mí y a Gojo por todos los pasillos! ¡Y eso no es lo peor! ¿Tienes la más mínima idea de lo que tuve que aguantar y soportar anoche encerrado en la misma habitación con ella? —¿De verdad? —preguntó Shirou arqueando una ceja, claramente divertido por mi nivel de alteración. —¡Esa chica es un completo monstruo insoportable! —grité al límite de mi paciencia. —No digas tonterías —rió Shirou con ganas—. Shiro es un auténtico encanto de persona, Carlos. Lo que pasa es que a ti te hace falta una buena dosis de compasión, amor y ternura en la vida. —¡¿Ternura?! ¡¿Pero te estás escuchando hablar?! ¡Esa mujer es literalmente un demonio encarnado! Imagínate que no pude pegar un solo ojo en toda la maldita noche pensando que se despertaría de repente para hacerme otra de sus pesadas bromas macabras. —A ver, dramático, ¿qué fue exactamente lo que te hizo? —¡Lo que me hizo fue sencillamente horrible! Fui al baño por unos escasos segundos y de la nada alguien apagó la luz desde fuera. Cada vez que intentaba encender el interruptor… ¡se volvía a apagar solo! Al principio pensé que se trataba de una falla en el sistema eléctrico de la residencia, pero cuando me di la vuelta, vi que había alguien parado dentro de la bañera. Fui a revisar con cautela… ¡y no había absolutamente nadie! Pero justo cuando levanté la vista hacia el techo… —¿Qué había en el techo…? —inquirió Shirou aguantándose la risa. —¡Sí! ¡Shiro estaba pegada boca abajo en el techo del baño cual maldita araña! ¡No te imaginas el susto tan desgarrador que me dio! ¡Grité como un verdadero demente! ¡Fue espantoso! ¡Sencillamente espantoso! Shirou estalló en una carcajada escandalosa que resonó por todo el pasillo. —Ya deja de ponerte tan jodidamente dramático, Carlos, solo fue un pequeño susto sin importancia. Además, dudo profundamente que mi hermana sea capaz de planear algo tan elaborado. —¡¿Me estás diciendo que lo niegas?! —Totalmente —dijo Shirou esbozando una sonrisa burlona mientras imitaba a la perfección mi tono de voz aterrorizado. —¿De qué demonios te estás riendo tanto, idiota? —¿Yo? De absolutamente nada. Vamos, deberías relajarte un poco. Por cierto, cambiando drásticamente de tema… hace unos días me mencionaste que tenías la intención de hablar conmigo sobre un asunto de suma importancia. —Es verdad… ¿De qué se trata exactamente, Shirou? La expresión juguetona de Shirou se evaporó al instante, siendo reemplazada por una sombra de seriedad absoluta. —Sobre eso… hay un tema sumamente delicado que debo revelarte. Sin embargo, con Yue y tu novia presentes en este momento, comprendes que no es el lugar ni el momento adecuado. Está directamente relacionado con los acontecimientos trágicos de hace años. Tengo el presentimiento de que algo muy similar está por volver a ocurrir… y es de una gravedad vital. Lo miré fijamente a los ojos, sintiendo un nudo helado en el estómago. \> En mi mente: “Si Shirou pone esa cara, debe tratarse de una amenaza colosal.” \> —Nos vemos en el patio trasero de la academia —propuso él en voz baja. —¿Te parece bien esa ubicación? —Sin problemas. Nos encontramos ahí a las seis y veinte de la tarde en punto. —Perfecto, quedamos en eso. Si me disculpas, me voy de una vez con Natsu y Yue. Nos vemos más tarde, Shirou. Y tú, Karen… haz el favor de no meterte en problemas ni andar contando cosas indebidas. —Sí, sí, lo tendré muy en cuenta, hermanito —respondió Karen agitando la mano con desgano. Nos despedimos del par y retomamos la marcha hacia las calles comerciales de la ciudad académica. —Bien, vayamos de una buena vez por esos helados, Natsu. —Te noto extraordinariamente contento hoy, Carlos —comentó ella mirándome de reojo con dulzura. —Es inevitable… Después de todo, a la pequeña Yue le hace inmensamente feliz que volvamos a estar todos juntos como una familia, ¿verdad que sí? —¡Sí, papá! —exclamó Yue regalándome una sonrisa resplandeciente mientras daba un pequeño salto sosteniendo mi mano. Me quedé contemplándolas a ambas en silencio durante un par de segundos. \> Punto de vista de Carlos Tanaka Sánchez: “Me llena el alma haber sido capaz de rescatar a Yue de aquel infierno… Sinceramente, siento que yo no sería nada en este momento sin su presencia en mi vida. Asumir el rol de padre sobre una niña pequeña es una responsabilidad monumental… debo cuidarla, guiarla y protegerla de cualquier peligro que intente acecharla. Porque en el fondo de mi ser, sé muy bien que en algún punto del camino mi existencia llegará a su fin. No sé la fecha ni el lugar exacto, pero percibo una constante sombra de peligro amenazando con hacerme desaparecer.” \> \> En mi mente: “¿Será acaso que mi presencia en esta era es un garrafal error del destino? ¿Acaso no debí haber existido en primer lugar…? Siempre me he atormentado preguntándome por qué hay tantas fuerzas en este mundo que me quieren muerto… ¿Será porque terminaron descubriendo mi verdadera naturaleza como un Nocturno? Por esa maldita razón mi madre y mi padre fueron asesinados salvajemente cuando yo apenas tenía diecisiete años… Estoy completamente destruido por dentro. Si no fuera por la lealtad incondicional de Shirou… y por el amor incondicional de Natsu… jamás habría encontrado la voluntad para seguir avanzando en este plano cruento. Pensábamos con ingenuidad que podríamos construir una vida en paz, pero la paz es una ilusión efímera. Los seres humanos y las entidades pueden llegar a ser despiadadamente crueles. A veces me asalta la duda de si realmente vale la pena derramar mi sangre por salvarlos a todos… pero hay una sola mecha que me mantiene firme: la pequeña chispa de esperanza que aún reside en la humanidad. Si tan solo hubiera tenido el poder para cambiar las cosas en aquel entonces… mis padres todavía estarían vivos a mi lado.” \> Mi mente viajó de pronto hacia los rincones más oscuros del abismo. \> En mi mente: “No logro comprender la razón por la cual los demonios del abismo sienten ese deseo enfermizo de arrebatar vidas inocentes. ¿Acaso carecen por completo de dolor o compasión hacia las almas que suplican por piedad ante sus garras? Lo he presenciado todo con mis propios ojos; no confío en la estirpe de ninguno de ellos… Excepto por una sola persona: Amadeus. Tú fuiste la verdadera razón por la que arriesgué todo para rescatarte de ese maldito lugar. Aunque te terminaras convirtiendo en un demonio, sé perfectamente que no lo hiciste por pura maldad… sino consumido por la sed de venganza. Lo perdiste absolutamente todo en un instante: a tus padres, a tus seres queridos y al amor de tu vida. Los viste perecer brutalmente en aquel ataque devastador, y ellos te moldearon a la fuerza en el monstruo que jamás quisiste ser. Hay atrocidades que jamás seré capaz de perdonar en esta vida… Pero si el destino nos vuelve a cruzar en el camino, Amadeus, te juro solemnemente que te salvaré sin dudarlo ni un segundo. Tú solo fuiste una víctima más de esta rueda de odio… y no permitiré que esa tragedia se vuelva a repetir. No ahora que tengo el poder para impedirlo.” \> Mientras tanto, en las profundidades áridas y tenebrosas del plano abismal… La figura solitaria de Amadeus avanzaba con pasos lentos y pesados sobre la tierra agrietada. Su mirada desprovista de brillo se elevó hacia el cielo purpúreo del abismo, preguntándose en el silencio sepulcral si en algún momento de su atormentada existencia sería capaz de encontrar la tan ansiada paz y un rayo de esperanza. Se cuestionaba si existiría alguien en el universo dispuesto a extenderle la mano para liberarla de aquel infierno sangriento del cual jamás deseó formar parte. La venganza devoraba cada rincón de su alma; en este punto, su única razón de ser residía en cobrar el saldo pendiente y destruir definitivamente a Lucifer. De vuelta al mundo real, la calidez del sol bañaba el parque de la ciudad. Carlos y la pequeña Yue jugaban alegremente cerca de la fuente central, riendo mientras comían sus helados, mientras Natsuki los contemplaba desde una banca con una mirada serena y nostálgica. \> Punto de vista de Natsuki: “Me llena de una dicha indescriptible verlos divertirse de esa manera tan pura… Tal vez debería levantarme e ir a unirme a ellos. Aunque… hay un peso terrible que me oprime el pecho, algo que soy incapaz de revelarle a Carlos por el momento… Mi maldición. Tarde o temprano tendré que reunir el valor suficiente para hablarle sobre la marca que llevo en mi alma. Pero antes de dar ese paso, debo encontrar desesperadamente una forma de liberarme de ella por mi cuenta. Hace años fui maldecida por la magia negra de un mago oscuro desalmado. Jamás logré comprender por qué decidió ensañarse conmigo… tal vez fue una represalia porque mi padre no pudo acudir en su ayuda cuando más lo necesitaba. Siento una culpa aplastante, como si todo lo malo que nos rodea fuera una consecuencia directa de mis fallas… No quiero convertirme en una carga pesada para Carlos, así que hago mi mayor esfuerzo día con día para estar a su altura.” \> Natsuki sonrió débilmente, recordando los inicios de su historia juntos. \> En mi mente: “Jamás olvidaré el día en que lo conocí por primera vez. Aunque al principio nuestro compromiso fue forzado por circunstancias ajenas, con el paso del tiempo terminé interesándome profundamente en él. Es un hombre de una bondad inmensa, a pesar de que detesta con el alma que lo estén molestando continuamente. Me pregunto si será normal sentir esta devoción tan intensa… Esta atracción desmedida, este cariño abrumador… este amor sincero. Carlos fue la primera persona que me hizo experimentar lo que verdaderamente significa ser amada, valorada y respetada por alguien. Aunque constantemente me la pase golpeándolo y mandándolo a volar por mis arrebatos, él siempre termina regresando a mi lado con una sonrisa. Y eso… eso es exactamente lo que más amo de él. Ojalá el destino nos permita permanecer juntos por toda la eternidad. Si algo terrible le llegara a ocurrir a él… sinceramente no sé qué sería de mí. No quiero ni puedo imaginar una existencia donde Carlos ya no esté para sostenerme.” \> Natsuki inhaló profundamente, llenando sus pulmones de aire fresco. No podía permitirse caer en la desesperación; debía volverse infinitamente más fuerte para ser de utilidad en las batallas que se avecinaban y durante las jornadas de entrenamiento. Aunque ya dominaba con maestría la magia combinada de fuego e hielo, sentía la necesidad de expandir su repertorio. “Quizás aprender el arte de la esgrima sea una excelente idea para complementar mi estilo de combate”, pensó para sus adentros. Una sonrisa ilusionada volvió a dibujarse en sus labios al recordar algo. —Cierto… creo que traje mi cámara mágica en el bolso —murmuró para sí misma. Se puso de pie, ajustó su vestido y caminó a paso firme hacia donde se encontraban Carlos y la niña. —Este… oigan, chicos, ¿qué les parece si nos tomamos una foto familiar de recuerdo? —preguntó con un leve sonrojo en las mejillas. Carlos se giró hacia la pequeña, agachándose a su altura. —¿Tú qué opinas, Yue? ¿Te gustaría tomarte una bonita foto junto a mamá? Los ojitos de Yue se iluminaron al instante y empezó a dar saltitos de emoción. —¡Siii! ¡Tomémonos muchísimas fotos, papá! —Está bien, lo que ordene mi niña consentida —respondí acariciándole suavemente la cabeza. —Será mejor que capture el momento antes de que se pongan hiperactivos —murmuró Natsuki ajustando el lente del dispositivo. ¡Click! ¡Click! Natsuki revisó las primeras tomas en la pantalla mágica. —Qué hermosos se ven los dos juntos… —susurró con una ternura infinita. \> En la mente de Natsuki: “Me siento profundamente feliz de poder compartir estos momentos tan bellos al lado de Carlos y de nuestra pequeña Yue. Jamás en la vida llegué a imaginar que asumir el rol de madre me haría encariñarme de una forma tan rápida y visceral con una niña.” \> Sin embargo, el destello de su mirada cambió drásticamente en un segundo, volviéndose sombrío. \> En la mente de Natsuki: “No puedo estar completamente tranquila por dentro… Yue nos reveló detalles perturbadores sobre ese sueño. ¿Por qué razón habría alguien interesado en asesinar a Carlos? ¿Cuál es el motivo oculto tras ese odio? ¿Acaso intentan volver a lastimarlo como en el pasado? ¿Qué es lo que verdaderamente buscan arrebatarle?” \> Se quedó contemplando la cámara durante unos segundos, absorta en sus temores. Al notar su repentino silencio, Carlos se le acercó por la espalda y la rodeó con un abrazo cálido y protector alrededor de los hombros. —¿Te encuentras bien, Natsu? —preguntó él con una voz suave que le acarició el alma. Ella apretó los labios, evitando exteriorizar sus preocupaciones para no angustiarlo. —Sí, descuida, estoy bien… Solo estaba reflexionando sobre el futuro… sobre lo que pasará con nosotros más adelante. Si eventualmente nos casaremos, si viajaremos juntos por el continente… Hay tantas cosas que anhelo aprender y valorar a tu lado. Pero no puedo evitar sentir miedo, Carlos. Un miedo pavoroso de perderte para siempre. Carlos la contempló con un afecto incalculable. —Recuerdo perfectamente la promesa que me hiciste en aquel entonces —dijo ella con una sonrisa temblorosa mientras una lágrima amenazaba con rodar por su mejilla. —Por supuesto que la recuerdo, Natsu —respondí apretando suavemente su mano—. Jamás la olvidaría. Sostuve su mirada, buscando transmitirle toda la seguridad que me quedaba en el pecho. —Sé perfectamente cómo te sientes por dentro, Natsu. Yo también experimento ese mismo terror paralizante de que un día de estos alguno de ustedes termine muriendo a mi alrededor. Todos los seres vivos le tememos a la muerte inevitable. Pero es precisamente por eso que debemos aprender a disfrutar cada segundo de la vida que nos resta. Porque ninguno de nosotros tiene comprada la certeza de si nos volveremos a ver al día siguiente. Me acerqué a su oído y le susurré con firmeza: —Y es justamente por esa razón que no voy a permitir que nada ni nadie en este mundo les haga daño. Ni a ti, ni a Yue, ni a nuestros amigos. Un gran sabio me dijo en una ocasión: “Si verdaderamente valoras algo en esta vida, defiéndelo y protégelo hasta las últimas consecuencias. No importa si terminas destrozado, herido o caído en el intento. Protégelo con tu alma, porque nunca sabrás cuándo será la última vez que lo veas con vida.” Natsuki y yo bajamos la mirada al mismo tiempo, compartiendo un entendimiento mudo sobre el trágico destino que nos aguardaba si alguno de los dos llegaba a caer en batalla. —¡Papá! ¡Mamá! ¿Ocurre algo malo con ustedes? —preguntó Yue acercándose a nosotros y jalando nuestras ropas con preocupación al notarnos tan serios. Ambos reaccionamos de inmediato, forzando la mejor de nuestras sonrisas para no alterar la inocencia de la pequeña. —No pasa nada malo, mi amor, todo está perfectamente bien —le dije levantándola en brazos—. Ven, acércate. Vamos a tomarnos una última foto todos juntos. Rodeé a Natsuki con mi brazo libre, pegándola a mi costado. Con una mirada llena de vida y determinación, los tres nos preparamos para el retrato. Natsuki canalizó una leve brisa con su magia de viento, haciendo flotar la cámara a la altura idónea para encuadrar la escena familiar perfecta. Al unísono, con el corazón latiendo en la misma sintonía, pronunciamos juntos: —Una sonrisa… por siempre. ¡Click! Y en aquel pequeño fragmento de cristal mágico, quedó grabado no solo un instante de paz, sino el sello inquebrantable de una promesa mutua: “Daremos nuestro mejor esfuerzo, juntos hasta el final.” Continuará…
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 55

Estás leyendo el capítulo 55 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.