Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 5 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
CAPÍTULO 5: El eco del tiempo y el primer paso en el infierno
Tras retirarme a mi habitación y dejarme caer sobre la cama, la soledad de la noche me obligó a encarar pensamientos que había estado esquivando durante demasiado tiempo. Al mirar el techo en la penumbra, una fría y aplastante certeza se apoderó de mi pecho: durante muchísimo tiempo estuve realmente solo, atrapado en las profundidades de una oscuridad absoluta donde todos los que me rodeaban solo sabían despreciarme.
—¡Oye, Carlos! —resonó de pronto una voz en el fondo de mi conciencia, arrastrándome a un recuerdo difuso.
—Sí, dime... ¿qué quieres? —respondí a esa sombra del pasado.
—¿Acaso no te acuerdas de que hoy era el día del examen oficial de evaluación?
—¿¡Qué!? ¿¡Había un maldito examen hoy!? —exclamé en mi memoria antes de soltar un resoplido de apatía—. Bueno, qué más da... la verdad es que no es como si me importara demasiado a estas alturas.
Últimamente he estado olvidando ciertos detalles de mi vida académica; tal vez si el examen es la próxima semana tenga la oportunidad de rendirlo de nuevo. Pero fue precisamente en esa época, en mi primera existencia, donde termine siendo brutalmente acribillado y asesinado por aquellos pandilleros en el callejón. Regresando a la realidad de mi presente: en esta nueva oportunidad he tenido la dicha de presenciar cosas verdaderamente impresionantes que jamás imaginé que existirían. Me llena de una extraña felicidad estar atrapado en este plano donde la magia fluye por el aire y la esgrima es un arte sagrado, un mundo habitado por una diversidad fascinante de razas: sabios enanos, elegantes elfos, temibles demonios y bestias monstruosas, agrupados en clanes milenarios, religiones antiguas y bajo el yugo de dioses caprichosos.
Sin embargo, hay un dilema existencial que no me deja dormir en paz por las noches: ¿por qué demonios mis nuevos padres decidieron nombrarme precisamente "Carlos"? Esa sola coincidencia me llena la cabeza de dudas abrumadoras sobre mi verdadera identidad y sobre el propósito de mi existencia. ¿Acaso no es este un simple sistema de reencarnación?
¿Será que esta es, en realidad, mi tercera vida?, me pregunté en medio del silencio nocturno, sintiendo cómo un escalofrío me recorría la columna vertebral. ¿Es posible que tras morir en esta tierra la primera vez, mi alma haya retrocedido en el tiempo? ¿Por qué razón el destino o alguna entidad superior querría regresarme al pasado si no es para evitar que la historia vuelva a repetirse?
Supongo que era algo que debía deducir tarde o temprano. Ahora que he comenzado a conectar las piezas del mapa geopolítico y social de este continente, todo se me hace aterradoramente familiar, como si ya hubiera pisado estas mismas calles y peleado en estas mismas tierras en una vida olvidada. Y de pronto... los recuerdos bloqueados regresaron a mí con una claridad cegadora. Lo recordé todo. Recordé esta mansión, el crecimiento junto a Karen y el paso ineludible de los años. A los treinta y dos años de edad de mi línea temporal anterior, fui apuñalado por la espalda y traicionado miserablemente por las personas en las que más confiaba en todo el continente... ¿Por qué demonios decidieron venderme al enemigo? ¿Por qué me traicionaron Kratos, Kronos, Drako, Óscar y la fría Charlotte? Y al final de todo... Ascan... ¿por qué tú también te uniste a ellos?
Por un momento, el peso de esa traición y la memoria del dolor me sumieron en un pozo de depresión y angustia absoluta. Lo perdí todo en aquel aciago día: vi caer masacrados a mis verdaderos amigos, a cada uno de los soldados y compañeros que se mantuvieron leales a mi lado hasta el último aliento contra las huestes de los Dioses Antiguos. Apreté los puños con tal fuerza en la oscuridad que mis uñas se clavaron en las palmas de mis manos. Lo juro por mi alma y por mi nueva vida: esta vez los salvaré a todos. No dejaré que ninguno de ellos muera.
Cuando abrí los ojos al día siguiente, el sol ya había ascendido en el horizonte, bañando mi habitación con una luz cálida. Todo a mi alrededor parecía estar en calma. Me pasé la mano por el rostro, dejando salir un suspiro cansado; debía erradicar inmediatamente esa tristeza y esa depresión de mi mente. Hoy no era un día para lamentarse por el pasado, sino el día en que debía comenzar a moldear a mi hermana menor en una auténtica guerrera a través del arte de la esgrima.
Giré la cabeza hacia el lado derecho de la cama y me encontré, como de costumbre, con la silueta de Karen profundamente dormida y acurrucada entre las sábanas.
—Ahora que lo pienso... esta niña no tiene ningún remedio —murmuré en voz baja antes de elevar el tono—. ¡Oye! ¿¡Hasta qué hora piensas quedarte dormida, Karen!?
Le agarré ambas mejillas con los dedos y se las estiré hacia los lados sin contemplación.
—¡Ya despiértate de una buena vez! —exclamé.
—¡Ahhhh! ¡Ay, ay, ay! ¡Hermano mayor, buenos días! —chilló ella abriendo los ojos de golpe y soltando una risita nerviosa mientras se sobaba la cara—. ¿En serio tenías que despertarme de una manera tan salvaje?
Le devolví la mirada más fría, severa y amenazante que pude poner en mi rostro de cuatro años, la mirada de alguien que está a punto de pisotear a un enemigo en el campo de batalla.
—Bueno, como sea... el día de hoy voy a cumplir formalmente con mi... —comenzó a decir ella sentándose sobre el colchón.
—¿Con la promesa? —la interrumpí alzando una ceja—. ¿Acaso recuerdas perfectamente todo lo que te dije ayer por la tarde en el puente?
—¡Por supuesto que lo recuerdo muy bien! —asintió ella dando un salto sobre la cama con el rostro iluminado—. ¡Así que no perdamos más tiempo y vámonos a entrenar de una vez!
—Me parece perfecto. Pero hazme el gran favor de no salir corriendo desnuda de mi habitación —le advertí señalándola con el dedo de forma acusadora—. Si alguno de los sirvientes o mi padre te ven salir de mi cuarto en ese estado, la paliza que me van a dar a mí por tu culpa será legendaria.
—Ya lo sé, Carlos, no seas tan exagerado —me sonrió ella con una amabilidad burlesca que me dio mala espina—. No tienes absolutamente nada de qué preocuparte, hermano. Me voy a cambiar detrás del biombo en un segundo.
—¡Más te vale! —respondí cruzándome de brazos.
—¡Listo! ¡Ya estoy completamente preparada, así que ahora sí vámonos, hermano! —anunció Karen saliendo del biombo vestida con su traje ligero de entrenamiento.
Salimos juntos de la habitación y caminamos a paso firme por los pasillos de la mansión hasta llegar a la Sala de Entrenamiento Principal, que aún conservaba parte de los arreglos tras mi batalla contra Angélica.
—Bien, el entrenamiento empieza ahora. Ve hacia el armero y agarra cualquier arma de madera o acero que veas ahí que se adapte a tu peso —le ordené señalando el estante de la pared.
—¡Entendido a la perfección, hermano mayor! —exclamó ella corriendo entusiasmada hacia el fondo del recinto.
Mientras Karen buscaba el arma adecuada, me quedé de pie en el centro del dojo mirando a mi alrededor. Por un segundo, los pensamientos del pasado volvieron a invadirme; recordé pasajes de nuestra infancia en la línea temporal anterior, momentos donde ambos éramos inocentes antes de que la guerra contra el Imperio Osma Yamada y los Dioses Antiguos lo destruyera todo. Estaba tan sumergido en mis cavilaciones que no escuché los pasos sigilosos que se aproximaban a mis espaldas.
De pronto, Karen saltó desde la sombra de una columna y gritó con todas sus fuerzas pegada a mi oído:
—¡AHHHHHHH!
—¡AAGHH! —grité del susto, perdiendo por completo el equilibrio y cayendo de espaldas contra el suelo de madera.
Me quedé tirado en el piso respirando agitadamente con el corazón en la garganta, mientras ella se agarraba el estómago muerta de la risa.
—¡Oye! ¿¡Se puede saber qué demonios te pasa por la cabeza!? —le reclamé incorporándome torpemente con la frente llena de venas marcadas.
—Jejejeje... ¡perdóname, Carlos! De verdad lo siento —se disculpó ella guiñándome un ojo—. Es que no pude evitar la tentación de molestarte un poquito antes de empezar.
—Es en serio... esto no tiene nada de gracioso —le respondí sobándome la espalda. Y en un susurro casi inaudible para que no me escuchara, agregué entre dientes: «Acabo de cambiar drásticamente de opinión... te voy a dar una paliza tan descomunal en este entrenamiento que no te vas a poder levantar en tres días».
—¿Eh? ¿Dijiste algo, hermano? —preguntó ella inclinando la cabeza con curiosidad.
—¿Yo? No, no he dicho absolutamente nada —le mostré una sonrisa radiante y angelical para no levantar la menor sospecha de mis intenciones.
Me erguí cuan largo era, desenvainé mi espada de madera y la clavé en el suelo mientras la miraba fijamente. La atmósfera cómica se disipó en un microsegundo, siendo reemplazada por un aire pesado y una mirada de absoluta seriedad compartida entre hermanos.
—Bien... es momento de empezar de verdad, Karen —sentencié con una voz fría y profesional—. A partir de este preciso segundo, lo que vas a experimentar no es un juego de niños... esto será el verdadero infierno sobre la tierra.

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Estás leyendo el capítulo 5 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 25 de abril de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.