Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 337 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—Oye, Fer... Bueno, apenas te conocí, pero me dio curiosidad sobre ustedes... ¿Quiénes son realmente? (pregunté con intriga, inclinándome ligeramente hacia adelante mientras lo observaba con fijeza).
—Esa pregunta no es tan fácil de responder... pero digamos que somos los guardianes que hay en este mundo (respondió Fer con un suspiro ligero, cruzándose de brazos). Piensas que podríamos ser enemigos, pero ni es así; todo tiene una explicación, aunque no es tan fácil de revelar debido al juramento...
—Ya veo... (le contesté a Fer, asintiendo despacio). Es verdad, no te puedo obligar a que me digas más, pero veo que no eres una mala persona... Gracias por salvar a mi hija...
—No es nada, solo teníamos que sacarla de ahí, porque si no, ¿cómo crees que ella...? (se detuvo un instante, rascándose la parte trasera de la cabeza con una sonrisa torcida). Perdón si soy brusco, pero tu hija es un poco lenta, pero...
—Cambiando de tema... (interrumpí con seriedad, entrecerrando los ojos), ¿cómo es que tu amiga haya resistido con vida ese poder de rayo que usó Carlos?
—Es verdad que ella se arriesgó muchísimo, pero si ella recibiera otro ataque con más potencial, terminaría muriendo en cuestión de segundos (explicó Fer con un tono sombrío y tajante). Si no fuera porque mi señor se contuvo... créame que este sería el fin del mundo.
—Hablas como si Carlos fuera a destruir el mundo... (repliqué con una sonrisa incrédula y una ceja alzada).
—¡Jajajaja...! (Fer soltó una carcajada corta, pero su semblante se apagó de inmediato, volviéndose completamente serio). Voy directo al grano, Saleh: Carlos no es la persona que usted cree. Lo digo por todo... Conozco muy bien el poder que usted vio, no es nada de lo común. Simplemente, nosotros como guardianes hemos visto tantas cosas de él que, en verdad, nos duele mucho...
«¿A qué se refiere él con que les duele mucho...? ¿Acaso Carlos ha perdido algo importante? Digo, es difícil de creer si solo es un niño de 16 años... Tampoco puedo creer que ya tenga todo un ejército detrás de él. Tendré que hablar con él respecto a eso... Por cierto, escuché que están construyendo una nación...» (pensé con el ceño fruncido, analizando cada una de sus palabras).
—Así es, ya falta mucho, pero si quieres podemos ir más tarde cuando llegue su hija, ¿qué te parece? (añadió Fer, intentando aligerar el ambiente con una sonrisa amable).
—En verdad, ¿está bien? ¿Qué pasará con Carlos si lo dejamos en el reino...? (pregunté con genuina preocupación).
—No hay que preocuparse; mientras Sage no se enteré de que se escapó, todo irá bien... (respondió Fer con total tranquilidad, agitando una mano).
—Es difícil de creer que él se haya escapado así como así... pero aún así, Saleh, espero que usted esté del lado de mi señor (concluyó Fer con una mirada profunda y firme). Créame, ustedes son las personas que a él le importan, y si algo le llegara a pasar a usted...
—¡Oh, miren, aquí están! (exclamó de pronto Yuki, apareciendo a unos pasos de distancia).
—Mira lo que tenemos aquí, Saleh (dijo otra voz con tono burlón y divertido). Tenemos a una chica tragona y a su asistente tonta...
—¿A quién le dices tonta, maldito bastardo de mierda...? (gritó Inglis, con una vena marcada en la frente y un aura asesina).
—¡Wow, wow...! Tranquila, vieja tonta... (respondió el otro con una sonrisa cínica, levantando las manos).
—Yuki, ¿me daría permiso de darle una tremenda golpiza de su vida...? (preguntó Inglis, crujiendo los nudillos con desesperación mientras miraba a Yuki).
—Lo siento, Inglis, pero tendrás que esperar... Ahí viene la hija de Saleh... (señaló Fer con la barbilla hacia la entrada).
Mis ojos se abrieron de golpe cuando vi llegar a Alefa, quien venía acompañada nada menos que con Shiro.
—¡Hola a todos, gracias por la espera! Papá, quiero presentarte a una amiga... Papá, ella es Shiro; Shiro, él es mi padre, Saleh, el rey de la guerra... y protector de nuestro reino (anunció Alefa con una sonrisa brillante, señalándonos a ambos).
—Pueden tomar asiento (indicó Fer amablemente, señalando las sillas libres de la mesa).
Una vez que todos se acomodaron, el aire se volvió un poco más pesado.
—Y bien... ¿qué les trae por acá? (preguntó Saleh, mirándonos con curiosidad).
—Bueno, vine porque estoy interesada en aprender de su magia de teletransportación... (soltó Shiro sin rodeos, con total seguridad en la mirada).
—¡¿...?!?! (mis ojos se abrieron de par en par, sintiendo que el aliento se me atascaba en la garganta).
«¿Qué demonios...? Pero es imposible que alguien como ella quiera aprender una magia que solo un elegido pueda portar... Sin embargo, no puedo ignorar esta fuerza que estoy sintiendo en ella. El aire de su naturaleza... es una persona con la que definitivamente debería tener mucho cuidado. Lo mismo pasó cuando Angélica y yo nos quedamos mirando a Emanuel, aunque ese tipo desapareció justo después de que Carlos y Melissa se volvieran fuertes... Ya ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero no puedo descartar la posibilidad de que él esté muerto... Bueno, tampoco lo sé con claridad. Pero si regresa, al menos podría preguntarle qué fue lo que sentí aquella vez: ese poder monstruoso y oscuro de él... Me recuerda a los mitos de un caballero oscuro que lo perdió todo en una trampa, traicionado por la propia vida humana... Si no mal recuerdo, a la persona que vio caer fue nada menos que a Jimena y a su hija. Es raro todo esto... Últimamente el imperio no solo nos ha estado atacando, sino que también me atacaron a mí hace unos días. Algo me dice que buscan algo más que solo a nosotros... ¿Será que quieren nuestra tecnología? ¿O tal vez buscan esclavos para sus experimentos? Eso es muy malo para nosotros... O tal vez busquen el núcleo... Lo más seguro es que sea eso...» (pensé con el corazón acelerado, mientras la tensión crecía en el interior del restaurante).
—Mientras tanto, Carlos y las grandes razas...
—Tengo una pregunta, Carlos, si me lo permite —dijo Morbius, el joven vampiro, inclinándose un poco hacia adelante con una mezcla de frustración y profunda intriga en la mirada—. ¿Cómo demonios le hizo para fortalecer su núcleo de maná? Siempre he tenido esa duda. ¿Por qué un humano tiene más maná y poder que nosotros cinco juntos? Apenas hemos podido salir del núcleo azul; por más que lo intentemos, no pasamos ni siquiera a la sexta capa... Dinos, ¿por qué? ¿Por qué tú sí...?
—La pregunta que me acabas de dar es bastante difícil, así que les daré un concepto básico de cómo cambiar y evolucionar sus núcleos de maná —respondí cruzándome de brazos con una sonrisa tranquila, adoptando un aire de mentor—. La manera exacta de cómo despertarlo y cambiar de color no es solo meditar a lo tonto; se trata de concentrar cada fruto del origen de su propia magia. No solo se trata de que cambien de tonalidad por arte de magia, sino de encontrar el punto máximo de su propia naturaleza dentro de ustedes mismos. Lo más probable es que la forma en la que entrenan tenga un fallo estructural, probablemente debido a un entrenamiento mal construido desde la raíz... Así que les enseñaré la diferencia en los tipos de magia. Primero... ustedes usan un elemento base, ¿no?
Dirigí mi mirada directamente hacia el vampiro, entrecerrando los ojos con análisis:
—Morbius... conociendo de ti, tú usas magia de sangre vampírica, ¿verdad?
—Así es, pero... ¿qué tiene que ver mi magia con todo esto? —preguntó Morbius, frunciendo el ceño con desconcierto y arqueando una ceja.
—Esa es la clave de la pregunta. Bien, mira: la diferencia es que tú no estás limitado a una sola cosa si sabes cómo manipular tu flujo. Si no recuerdo mal, tu magia innata combinada con tu mirada oscura te permite el control absoluto de tu propio flujo sanguíneo y espiritual... Es decir, al cambiar cada rango de tu nivel, la magia se fortalece de formas inesperadas. Por ejemplo... a ver, intenta lanzar una magia de fuego vampírico para que veas a lo que me refiero... —le desafié con una seña de la mano.
—Muy bien... si tanto insistes... ¡Magia de fuego feral del caos...! —exclamó Morbius, extendiendo la palma de su mano mientras una energía carmesí y humeante comenzaba a chispear con violencia en el aire de la habitación.
—Ya veo... —murmuré, observando con atención cómo se retorcían las llamas en su mano—. Justo ahí está el problema...
—No tiene el potencial adecuado así como lo estás lanzando... ¿Qué te parece si cierras los ojos, analizas, concentras tu flujo de maná con total calma y piensas en qué motivo buscas esto? —le indiqué con un tono firme pero paciente, apoyando una mano en mi propia barbilla—. Tiene que ver con un propósito real... Tu magia responde a lo que llevas en el corazón.
Morbius parpadeó con sorpresa ante mis palabras, pero tras dudar un segundo, apretó los dientes, cerró los ojos con fuerza y respiró hondo para calmar su respiración agitada. Un silencio tenso se apoderó de la habitación mientras las grandes razas lo observaban expectantes.
—Yo... —comenzó a decir Morbius con la voz entrecortada, mientras una ligera corriente de maná empezaba a purificarse a su alrededor—. Quisiera ayudar a los débiles... Que no se sientan humillados o pisoteados por los fuertes. Siempre he estado en contra de eso... de que los fuertes devoren a los débiles con crueldad. Por eso quiero cambiar a mi reino y a la gente, para que no haya más abusos de malos gobernantes... (apretó los puños con frustración contenida, mientras su energía comenzaba a estabilizarse de una forma completamente distinta).
Y entonces, las llamas aumentaron de intensidad de golpe, rugiendo con una fuerza imponente mientras el flujo de maná empezaba a cambiar poco a poco...
La energía carmesí que antes parpadeaba de forma inestable se transformó en un fuego denso, puro y de un brillante tono dorado oscuro, irradiando una presión que hizo que el suelo vibrara ligeramente bajo los pies de todos los presentes.
—¿Qué... qué es esto...? —balbuceó Morbius con los ojos abiertos de par en par, conteniendo la respiración mientras miraba sus propias manos con asombro e incredulidad—. Siento... siento que el maná ya no me pesa. Fluye como si fuera parte de mi propia sangre...
—Vaya, vaya... parece que al fin entendiste el punto —le dije con una sonrisa de aprobación, cruzándome de brazos mientras observaba el nuevo núcleo que empezaba a estabilizarse en su interior—. Tu magia no dependía de la rabia, sino de la convicción que tenías guardada. Has roto el límite del núcleo azul... bienvenido a la séptima capa.
—Lo que tienes que hacer por ahora es entrenar duro, concentrar tu flujo todos los días y, sobre todo, fortalecer tu cuerpo físico (le advertí a Morbius con un tono serio, señalándolo con un dedo mientras las llamas doradas se calmaban poco a poco). Si tus músculos y tus huesos no están preparados, no podrán soportar la presión del maná cuando intentes desbloquear las siguientes capas... Te harías pedazos a ti mismo antes de poder usar todo ese poder.
Morbius tragó saliva con dificultad, mirando sus manos aún temblorosas, pero asintió con una determinación completamente nueva en su mirada:
—Entiendo... Así que no se trata solo de meditar, sino de volverme un monstruo tanto por dentro como por fuera... (murmuró, apretando los puños con fuerza mientras el nuevo núcleo en su interior latía con estabilidad).
—Exacto —respondí con una sonrisa confiada, girándome hacia el resto del grupo que nos observaba con la boca abierta—. ¿Quién sigue? A ver si es verdad que los Reyes de la Humanidad pueden seguirle el ritmo a un simple entrenamiento...
—Muy bien, ¿quién es el siguiente en pasar al banquillo de pruebas? (pregunté con una sonrisa burlona, cruzándome de brazos mientras recorría con la mirada al resto del grupo). No me digan que ya se arrepentieron...
Stiven dio un paso al frente con el ceño fruncido, aunque su postura delataba una tensión evidente. Apretó la empuñadura de su arma y exhaló con fuerza:
—Yo seré el siguiente, Tanaka Sánchez. No pienso quedarme atrás... Muéstrame qué es lo que estoy haciendo mal con mi núcleo de maná.
—Perfecto, me gusta esa actitud (asentí con aprobación). A ver, Stiven, despliega tu magia de combate actual. Sin contenerte, quiero ver cómo fluye tu energía.
Stiven asintió solemnemente. Cerró los ojos por un instante y, al abrirlos, su cuerpo se vio envuelto en una densa aura de color azul brillante, intentando manifestar su técnica insignia. Sin embargo, apenas las chispas comenzaron a crepitar a su alrededor, el flujo se cortó de golpe, volviéndose inestable y errático. El chico apretó los dientes, frustrado, mientras el sudor empezaba a correr por su frente.
—Tch... ¡Maldición, otra vez se estanca en el mismo punto...! (se quejó Stiven, golpeando el suelo con el pie). Cada vez que intento pasar al siguiente nivel, siento como si una muralla invisible bloqueara mi energía.
—Es obvio que falle si sigues intentando forzar el maná desde afuera hacia adentro (le comenté con un suspiro, negando con la cabeza). Estás cometiendo el mismo error que la mayoría: crees que el poder se acumula como agua en un vaso. Tu raza depende del instinto y la resistencia física, pero tratas tu núcleo como si fuera un motor mágico ajeno a ti.
Stiven parpadeó sorprendido, abriendo los ojos de par en par:
—¿Un motor ajeno...? ¿A qué te refieres?
—A que estás ignorando la base de tu propia fuerza (le señalé con el dedo índice, adoptando un tono más severo). Cierra los ojos. Deja de pensar en las técnicas elegantes o en lo que los libros dicen que debe hacer un guerrero de tu estirpe. Piensa en por qué estás aquí. ¿Cuál es el verdadero peso que cargas sobre tus hombros al ser parte de los Reyes de la Humanidad?
Stiven dudó un segundo, pero obedeció. Apretó los dientes con fuerza, respirando hondo mientras las palabras resonaban en su mente. Su expresión pasó de la frustración a una profunda determinación, reflejando el orgullo y la carga de su gente.
—Yo... yo no puedo permitir que mi raza sea vista como inferior... (murmuró Stiven con voz ronca, mientras el aura azul a su alrededor empezaba a teñirse de un tono plateado y metálico). ¡Quiero proteger el futuro de los míos! ¡Quiero demostrar que nuestra voluntad no se rompe ante nadie!
—¡Eso es! —exclamé de inmediato—. ¡No intentes retener el maná, déjalo fluir a través de tu orgullo y tu convicción!
En ese preciso instante, una onda expansiva de energía plateada estalló desde el cuerpo de Stiven, sacudiendo las paredes y haciendo que Ginebra y los demás retrocedieran un par de pasos por la presión. El maná dejó de ser caótico; ahora fluía como una corriente sólida, pura y perfectamente sincronizada con sus latidos.
—¡Imposible...! (exclamó Ginebra con la boca abierta, contemplando el cambio radical). Su núcleo... ¡acaba de evolucionar!
Stiven abrió los ojos lentamente, jadeando un poco por el esfuerzo, pero con una sonrisa de absoluta incredulidad mientras miraba sus propias manos cubiertas de una energía incandescente.
—Yo... lo logré... Siento que mi cuerpo entero es más ligero, pero al mismo tiempo... infinitamente más poderoso...
—Bienvenido a la octava capa, Stiven (le dije con una sonrisa de lado, bajando los brazos). Pero recuerda lo que le dije à Morbius: un núcleo fuerte en un cuerpo débil solo sirve para destruirte desde adentro. Si quieres mantener este nivel, vas a tener que entrenar el triple a partir de ahora.
—¡Entendido! No te defraudaré... (respondió Stiven con una reverencia de respeto, recuperando el aliento mientras asimilaba su nuevo poder).
—Muy bien... —dije, girándome hacia los que faltaban con una chispa de diversión en los ojos—. Quedan ustedes tres.
—Yo quiero ser el siguiente —dijo King, el chico dragón, dando un paso al frente con una mirada destellante y una sonrisa llena de audacia—. Mi objetivo no es como el de ellos. Yo quiero superar algo más grande... ¡Quiero derrotar al Dios General Dragón...!
Las palabras de King cayeron en la habitación como un balde de agua fría.
—¿¡Estás loco!? ¿Superar al Dios General Dragón? ¡Eso es imposible! —exclamó Ginebra con los ojos abiertos de par en par, llevándose las manos a la cabeza con incredulidad—. ¡Por más que lo intentes, jamás lograrás estar a su altura! ¡Es un monstruo ancestral!
Elena, Ginebra, Stiven y Morbius se quedaron completamente sorprendidos, mirando a King con una mezcla de asombro y burla contenida ante una meta tan descabellada.
—¿El Dios General Dragón, eh...? —murmuré, arqueando una ceja mientras una sonrisa divertida se dibujaba en mis labios—. Vaya, parece que alguien tiene ambiciones más grandes que el tamaño de su propio cuerpo... Me gusta.
Cruzándome de brazos, clavé mi mirada en King con absoluta seriedad:
—Si de verdad quieres alcanzar una altura tan absurda, más te vale abrir bien los oídos, chico dragón. Porque el problema con tu clan es que confían ciegamente en su sangre sin saber exprimir su verdadera esencia... A ver, muéstrame de qué estás hecho. Despliega tu maná y veamos qué tan lejos crees que puedes llegar...
King soltó un resoplido desafiante ante las advertencias de Ginebra, apretó los puños con fuerza y una sonrisa salvaje se dibujó en su rostro.
—¿Imposible? ¡Pues a mí no me importa lo que digan las leyendas! (exclamó King, dejando escapar un rugido interno que hizo que la temperatura en la habitación subiera de golpe). ¡Si esa serpiente gigante cree que puede pisotear a los suyos y quedarse con todo, le voy a demostrar que los dragones jóvenes también muerden!
De inmediato, el cuerpo de King se cubrió de escamas translúcidas y una densa capa de fuego escarlata y dorado comenzó a brotar de sus poros, imitando la ferocidad de su estirpe. Sin embargo, tal como había pasado con los demás, las llamas parpadeaban de forma errática, ahogándose en su propio peso.
—Ya veo el fallo... —murmuré, negando ligeramente con la cabeza mientras me acercaba un paso—. Estás intentando imitar el rugido del Dios Dragón en lugar de encontrar tu propia voz. Un dragón no solo quema por instinto; su llama nace del peso de su orgullo y de la carga que decide proteger. Si solo copias su fuerza, siempre serás su sombra. ¡Concentra el calor en tu núcleo, no en tus extremidades!
King apretó los dientes, haciendo caso omiso al dolor punzante en su pecho. Cerró los ojos con furia, visualizando la imponente y aterradora figura del Dios General Dragón que tantas pesadillas le había dado a su gente. La frustración y el deseo irrefrenable de superarlo comenzaron a arder en su interior con una intensidad inusitada.
—Yo... ¡Yo no voy a inclinarme ante nadie! ¡Voy a devorar los cielos con my propias garras! (gritó King en su mente, mientras el maná a su alrededor dejaba de chispear y comenzaba a girar en un torbellino perfecto y majestuoso).
¡BOOOOOOM!
Una presión descomunal estalló en el lugar. Las escamas de King se volvieron de un tono carmesí profundo, casi negro, y sus ojos brillaron con una ferocidad pura. El núcleo de maná que antes estaba estancado rompió su barrera de golpe, elevándose de manera imponente hasta la octava capa, liberando un calor tan intenso que el aire comenzó a distorsionarse a su alrededor.
—¡Increíble...! —balbuceó Morbius, dando un paso atrás con el rostro bañado en sudor frío—. Su energía... ¡Se siente como si un verdadero dragón acabara de nacer en esta habitación!
King abrió los ojos, jadeando pesadamente, pero con una sonrisa radiante y triunfante mientras levantaba una mano envuelta en llamas puras.
—Yo... ¡Lo hice! Siento que... que podría derribar el cielo entero...
—No te adelantes, lagartija presumida —le dije con una sonrisa burlona, dándole una palmada firme en el hombro que casi lo hace tambalearse por el peso del maná—. Tienes el poder, pero ahora te toca dominarlo para que no te consuma por dentro.
Ginebra y Elena se quedaron en absoluto silencio, tragando saliva al ser testigos de cómo dos personas habían roto sus límites en cuestión de minutos bajo mis instrucciones. La tensión en el ambiente era palpable; el tablero había cambiado por completo.
—Muy bien... —dije, volviéndome hacia las dos chicas con una mirada retadora—. Ya vieron que no es magia negra ni trucos baratos. ¿Quién de ustedes dos sigue? ¿O van a dejar que los chicos se lleven todo el mérito?

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The strongest warrior of humanity (Novela)
Capítulo 338
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 337
Estás leyendo el capítulo 337 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 6 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.