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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 336 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—Pero ahora tenía otra opción... regresar ahora, o si no Sage me va a golpear de verdad (suspiré, cruzándome de brazos con una mueca de resignación). En fin, espero que Shiro y Alefa no causen algún problema con eso... —murmuré para mí mismo antes de moverme. Mientras tanto, en el punto de reunión: —Y bien, tú eres Alefa, ¿verdad? (preguntó la chica de presencia serena, inclinando ligeramente la cabeza con una sonrisa amable). —Así es, ¿y tú eres Shiro, no? (respondió la aludida con curiosidad, arqueando una ceja). —Un gusto saludarte, Shiro (dijo, tomando aire con suavidad). Como verás, no llevo mucho tiempo desde que conocí a Carlos, pero siempre fue una persona maravillosa... —¿Por qué lo dices? (inquirió Shiro, cruzándose de brazos con desconfianza). Hablas como si lo conocieras de toda la vida. —Bueno, él fue mi salvador cuando fui secuestrada por el imperio (explicó con la mirada un poco perdida en el pasado). Vino a salvarnos en aquel momento; sentí mucho miedo, pero gracias a él pude sobrevivir. Sin embargo, todas las cosas que han pasado han vuelto la situación muy difícil y diferente... Por eso decía que apenas pude ver y sentir el enorme esfuerzo que él estaba haciendo por todos. Incluso Rai es testigo de todo, al igual que Melissa; todos vimos el poder del que es capaz... —Qué interesante... (murmuró Shiro, llevándose una mano a la barbilla con una expresión pensativa). Así que Carlos no solo se ha hecho fuerte, sino que también ha estado controlando y midiendo su poder para encontrar un punto exacto. No sé cuál sea la prisa de volverse tan fuerte ante esa amenaza que hay ahora, pero si es verdad que todo está mal, no todo tiene que ser de ese modo... Bueno, según yo, no es nada a comparación de él y de mi situación. Yo soy alguien que está un poco más tranquila, aunque no puedo descartar la idea de que los abismales estén tramando algo. Sigo buscando la forma de solucionar mi problema con mi «yo» adulta (apretó los dientes con fastidio). ¡Uff!, ella es algo aterrador, pero siento que es la primera vez que realmente entreno en serio... Shiro miró sus propias manos, que aún temblaban ligeramente al recordarlo: —Ver a esa monstruosidad de mujer es mucho peor que cualquier cosa que haya sentido antes (tragó saliva con dificultad). Por suerte logré sobrevivir; no fue gentil conmigo, pero es verdad... la frustración de ver que yo había caído tan bajo al ser poseída por el Dios Nocturno la decepcionó más de lo habitual, y la entiendo. Pero lo que sentí en mi corazón fue cómo ella también se frustraba profundamente por no ser capaz de salvarlo cuando Kronos lo tenía bajo su plan de borrar a Carlos. Lo que vi en mis recuerdos de mi yo sellada fue lo más horrible... E incluso, lo que alcancé a percibir es que yo y él teníamos una relación entre alumno y maestra. Bueno, tal vez porque ella lo fue en la vida anterior. Sintiendo esos celos de mi «yo» pasada (se ruborizó levemente, sacudiendo la cabeza con frustración), sé que nunca podría ser capaz de compararme con ella, ¡pero no debo rendirme! Tengo que volverme más fuerte; necesito mejorar también mi núcleo. Por el momento, necesito ir a matar monstruos, aunque... bueno, a veces pienso demasiado las cosas... —¿Todo bien, Shiro? (preguntó la chica, mirándola con extrañeza y un toque de preocupación). —¡Oh, nada! Solo estaba en mis pensamientos... (respondió agitando una mano restándole importancia). Pero dime, ¿cómo te ha ido con él? —Bueno, a decir verdad, hay un ritmo muy peculiar en cómo toma las cosas... (soltó una risita suave). En ese preciso instante, abrí la puerta de un golpe: —¡Listo, ya volví! (anuncié con una sonrisa de oreja a oreja). —¡Ahhhhh! (gritó Alefa del susto, dando un salto en su lugar). Sin darle tiempo a reaccionar, Alefa terminó por darme un manotazo y una patada voladora con tanta fuerza que me mandó volando directamente a través de la ventana del salón (salí disparado con los brazos flácidos y cara de incredulidad). —¡Ehhhhh! (exclamó la chica, con los ojos bien abiertos). —¡Ehhhhh! (repitió Shiro, parpadeando con la boca abierta). Una carcajada sonora estalló de inmediato en los labios de Shiro, quien se doblaba de la risa mientras se apuntaba con el dedo: —¡Jajajajajajaja! ¡Qué idiota, se cayó el baboso! (se secaba una lagrimita de la risa). Me asomé de nuevo lentamente por el marco de la ventana rota, con un chichón en la cabeza y frotándome el polvo de la ropa con expresión amargada: —Muy chistosa, ¿verdad, niña mocosa...? —¿Qué dijiste? (respondió Shiro de inmediato, entrecerrando los ojos con un aura peligrosa y los puños apretados). —Niña mocosa, tal como lo oyes (bufé, cruzando los brazos con orgullo herido). En fin, ya resolví el problema. Su hermano ya no corre peligro, aunque más tarde arreglaré cuentas pendientes con él... Por cierto, Alefa, ¿no ha llegado nadie más? —Si te refieres a mi padre, Fer, Inglis y Yuki... no, aún no regresan de compras (respondió Alefa, acomodándose el delantal con las mejillas aún sonrojadas por la vergüenza). Pero dime, ¿por qué lo preguntas? —Bueno, quería saber si podía ir al Reino de Natsuki. Necesito encontrar a David y hablar sobre la espada... (dije, frunciendo el ceño ligeramente al recordarlo). —¿Cuál espada? (preguntó Shiro, ladeando la cabeza con desconcierto y quitándose el aire de pelea). —La espada mata-dioses (respondí con tono serio). Al parecer tenía una maldición, y Mío se asustó al ver que su cuerpo tenía marcas extrañas, aunque logré calmarla y solucionar la situación. Pero la verdad me preocupó bastante... Visto lo visto, mi situación actual ha llamado demasiada la atención, ¡jajajaja...! (solté una risa nerviosa, rascándome la nuca). —Siempre haces las cosas a tu manera, idiota (suspiró Shiro, negando con la cabeza pero con una sonrisa torcida). En fin... como sea, Carlos, ¿qué fue del Dios Demonio? —Bueno, la verdad lo derroté (dije, bajando los brazos y adoptando un semblante sombrío), pero en este momento de seguro debe estar frustrado por no entender cómo me volví tan fuerte sin usar mi poder nocturno ni mucho menos el poder del héroe de las sombras... Aunque me siento mal, Shiro. Sin saber de la existencia de Abraham, es difícil imaginar cómo se sintió mi hermana al ver algo tan doloroso... —Es verdad... (murmuró Shiro, con el tono volviéndose más apagado). Escuché que Karen se fue de la academia... —Así es (asentí lentamente, mirando hacia el suelo). Se fue con mi padre para que la entrene, ya que ella es la nueva Santa de la Espada de mi familia. Pero yo sé que ella no va a estar bien al ver cómo él... —Lo sé, Carlos, lo sé... (respondió Shiro con melancolía, acercándose un paso y poniendo una mano suave sobre el respaldo de una silla). Es tan cruel, pero ella podrá superar esto... Te lo aseguro. —Ojalá... Espero que esté bien (murmuré con un suspiro pesado, sintiendo el peso de la incertidumbre sobre mis hombros). Bueno, todo va mal de un día para otro... Pero de pronto, algo llamó a la puerta, tocando de forma rítmica en la madera de mi habitación. —¿Emm, quién es? (pregunté, frunciendo el ceño con extrañeza). —Soy yo, King. ¿Crees que me dejes pasar? (respondió una voz conocida desde el pasillo). —Claro, adelante... (contesté, haciéndome un poco a un lado). King abrió la puerta y entró con paso tranquilo, dispuesto a hablar: —Qué bueno que sigues aquí. En fin, verás... —Así que aquí estabas, Tanaka Sánchez... (interrumpió una voz femenina y desafiante). Dijo Elena, asomándose por la puerta y mirando a Carlos con una sonrisa bastante juguetona y provocadora, mientras cruzaba los brazos. —Oye, ¿por qué me interrumpes? (protestó King, inflando las mejillas con molestia). —Ay, mejor cállate, King (respondió Elena con un bufido, agitando una mano con desdén). Lo único que me importa son los hombres fuertes, ¡y Carlos es uno de ellos...! (añadió, lanzándome una mirada directa y descarada). —Oye, ¿qué mosca te picó? (dijo Shiro, mirándola de arriba a abajo con evidente fastidio y los ojos angostados). Oye, Carlos, dime, ¿quién es esta mocosa? —No, no es nada (me apresuré a aclarar, agitando las manos con una sonrisa nerviosa). Es una semihumana, al igual que Zani, pero no te preocupes, no es nuestra enemiga... —... Por ahora (añadí en un susurro apenas audible para mí mismo)... Creo que... En ese preciso instante, la puerta terminó de abrirse por completo, revelando a tres figuras más en el umbral: Ginebra, Stiven y el joven vampiro. —Oh, al fin nos vemos en persona (saludó Ginebra, esbozando una sonrisa amable y elegante). —Pero si ya nos habíamos visto en el festival... (le respondí a Ginebra con una gota de sudor cayendo por mi sien, parpadeando desconcertado). —¿Eh? Es verdad... qué tonta soy (se rio bajito, llevándose una mano a la frente con una expresión apenada). Pero bueno, es un gusto que estemos aquí reunidas las grandes razas. La razón por la cual venimos es... —¿Porque queremos conocerte e invitarte a formar parte del grupo de los Reyes de la Humanidad? (completó Stiven con total seriedad, cruzándose de brazos). —¿Reyes de la humanidad? (repetí, arqueando ambas cejas con absoluta sorpresa). —Así es (habló Stiven, asintiendo con firmeza). Somos 5 en total, pero contigo seríamos 6. Es por esa razón y por las estrictas reglas sobre los grupos de élite que estableció el director Antonio en la Academia Ryouou Clannad, pero bueno... (se encogió de hombros, esperando nuestra respuesta). —De tanto que tengo que hacer, está difícil... Tendré que pensarlo bien (suspiré pesadamente, frotándome las sienes con frustración). Mmm, bueno, primero tendría que hablar con... Bueno, está bien (cedí con un movimiento de mano, adoptando una postura más seria). Pero a cambio... quiero medir sus fuerzas (añadí, esbozando una sonrisa desafiante mientras cruzaba los brazos). ¿Qué les parece si nos vamos a un lugar más decente? —¿En serio? (dijo Morbius, el chico vampiro, arqueando una ceja con una sonrisa burlona y cruzándose de brazos). ¿Nos vas a poner a prueba a nosotros, mocoso...? —Oye, Morbius, tranqui (intervino Ginebra, tensándose de golpe y poniendo una mano frente a él). Parece que no lo notas, pero mira su núcleo y su fuerza... (murmuró con los ojos muy abiertos, observándome con cautela). Supongo que ese tipo es mucho más fuerte que nosotros... —No lo creo (espetó Elena con soberbia, dando un paso al frente). De inmediato, Elena liberó una densa y pesada aura aplastante directamente hacia mí, intentando intimidarme en el acto. —Oh, vaya... ¿Un desafío, verdad? Muy bien, ahora es mi turno (dije con voz gélida, entrecerrando los ojos). Liberé mi aura de golpe. La presión fue tan violenta que las ventanas de la habitación estallaron en mil pedazos y las puertas temblaron hasta salirse de sus bisagras. Una fuerza descomunal e invisible hizo que el suelo entero comenzara a temblar bajo nuestros pies. —¿Qué... qué carajos...? (balbuceó Morbius, dando un paso atrás con el rostro pálido). —¿Cómo... cómo demonios es posible...? (exclamó Stiven, apretando los dientes mientras intentaba mantenerse en pie). —¿Es... es fuerte? (preguntó Ginebra con la respiración agitada). —No, espera... ¡Su núcleo es de 79 capas...! (gritó uno de ellos al percatarse de la verdadera magnitud). —¿¡...!? (todos nos quedamos completamente inmovilizados, congelados en el sitio por el terror ante el aura monstruosa que me envolvía). —¿Y bien? ¿Aceptarán o quieren que destruya todo? (dije con una sonrisa desafiante). —Vaya... (murmuró Elena, aunque de inmediato incrementó su propia aura aplastante con una mueca de determinación). No perderé contra alguien como tú... —¿Oh, en verdad? —respondí arqueando una ceja—. Yo que sepa, tú querías pelear contra mí según lo que decía Lucía... —Vaya, eso era antes —admitió Elena cruzándose de brazos con fastidio—. Alguien interrumpió nuestro combate: tú contra el Minotauro nos arruinó todo. Pero en fin, fuimos testigos de lo que eres capaz desde el festival; eres alguien más peligroso de lo que aparentas... Al momento de ver la disparidad de fuerzas, los demás intercambiaron miradas y terminaron por aceptar. —Muy bien, así me gusta... La cantidad bruta de tu poder no lo es todo, ¿verdad? (comenté relajando los hombros). —Tienes razón... (concedió Stiven con seriedad). Mientras el resto procesaba la situación, Shiro se inclinó hacia Alefa y le susurró discretamente: —Oye, Alefa... ¿Qué te parece si nos vamos de aquí? No creo que este tipo quiera seguir hablando de formalidades... —Está bien —respondió Alefa en voz baja, asintiendo con una pequeña sonrisa—. Pero si quieres, vamos con mi padre, ¿qué te parece? Así podrán conocerse. —Me parece bien. Quiero conocer al maestro de este bastardo y ver si me puede enseñar... —dije con una chispa de genuino interés. —¿Hablas de su magia de teletransportación? —respondió Alefa, inclinando la cabeza con curiosidad. —Así es, me dio mucha curiosidad de cómo funciona su poder... Está bien, vamos afuera, porque aquí con tanto temblor... —comencé a decir antes de ser interrumpido. —Princesa Alefa —habló Stiven, dando un paso al frente e inclinándose con respeto—. Es un honor de verdad. Disculpe my comportamiento si no la saludé ni la había visto antes... —Oh, no, no pasa nada, en verdad no te preocupes —respondió Alefa amablemente, agitando las manos con modestia—. Pero me alegro de que seas nuestro representante; espero que estés a la altura junto a nuestro salvador, el caballero de la noche... —Lo tendré muy en cuenta, señorita. Estaré a sus expectativas y le demostraré a todos que nuestra raza es fuerte. ¡Debemos hacernos fuertes, Princesa! —declaró Stiven con absoluta firmeza en el rostro. —Gracias... Bueno, si me disculpan, mi retiro —se despidió Alefa con una suave reverencia. —Muy bien, nos vemos luego... —añadí, despidiéndome con la mano mientras nos alejábamos del grupo para dar el siguiente paso. —Vamos, Shiro (dije, dándome la vuelta para empezar a caminar). —Sí, ya voy... (respondió ella, apresurando el paso para alcanzarme). —Bueno, ya que nos fuimos de ahí... la verdadera duda es, ¿dónde estará él? (murmuré con curiosidad, mirando a los alrededores). Mientras tanto, a unas cuantas calles de distancia, en las inmediaciones del animado distrito comercial: Drak'Tharion caminaba tranquilamente con las manos en los bolsillos, deteniéndose frente a un letrero llamativo que exclamaba: "Los Grandes Mariscos". —Según su nombre, este lugar se llama "Los Grandes Mariscos"... Parece un restaurante bastante interesante, ¿no lo crees, Fer? (comentó Drak'Tharion con una sonrisa divertida, observando la fachada). —Bueno, no me esperaba eso, Saleh, pero igual suena interesante... O tú qué dices, Yuki... (respondió Fer, girándose para buscar a su compañera). —¿Yuki...? (repitió Fer, parpadeando con desconcierto al ver que un espacio a su lado estaba vacío). —¿A dónde se metió? (preguntó Fer, frunciendo el ceño y mirando hacia el interior del local con fastidio). ¡Carajo, no me digas que ya entró a comer sin avisar...! —¿Inglis...? Ay, no, también ella... ¡Malditas mocosas! (gruñi con fastidio, frotándome las sienes). Vamos a entrar, Saleh; parece que ellas entraron al lugar sin avisar... —Tienes razón... (respondió Saleh con una sonrisa divertida, negando con la cabeza). Mientras tanto, a través de una conexión mental a distancia: —¡Papá, papá! ¿Dónde estás? (preguntó Alefa a través de la telepatía, intentando localizarlo). —Estoy en el restaurante. ¿Por qué lo preguntas, hija? (respondió Saleh con tranquilidad desde el interior del local). —Quería saber si podría ir contigo junto con Shiro... —¿Qué? ¿Shiro? ¿No es esa mujer que ha vivido mil años? (preguntó Saleh, deteniéndose en seco con genuina sorpresa). —Sí, así es... (confirmó Alefa al otro lado de la línea mental). —Bueno, por supuesto. Okis, nos vemos en cuatro minutos... (concluyó Saleh, rompiendo la conexión y esperando a que llegaran).
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 336

Estás leyendo el capítulo 336 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.