Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 334 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—Por favor, Carlos, te lo ruego, por favor... —suplicó Shiro, bajando la mirada con un temblor casi imperceptible en los hombros.
—Shiro, ¿por qué me pides que lo ayude a él? Además, tú perfectamente puedes hacerlo —respondí con fastidio, cruzándome de brazos.
—Carlos, lo que pasa es que... estoy metida en un problema muy gordo —confesó, acercándose un paso más.
—¿Qué tipo de problema?
Ella se me acercó sigilosamente al oído y, con un hilo de voz lleno de pánico, me susurró:
—Mi «yo» de tu vida pasada me regañó... Y bueno, es verdad que soy fuerte, pero ella... ¡Ella es un monstruo!
—Espera, ¿me estás diciendo que tú y ella se pelearon? —inquirí, levantando una ceja con incredulidad.
—Jejeje, sí... pero el verdadero problema es que me mató más de 100 mil veces —balbuceó, con los ojos abiertos de terror puro—. En verdad es aterrador luchar contra mi versión más fuerte. Quedé con traumas... ¡Me tuvo que enseñar a usar el kuromi como debe ser a base de puras palizas! Por eso no puedo ir yo...
—Ya veo... —murmuré, frotándome el puente de la nariz—. Parece que la Shiro de my anterior vida sí sabe lo que es joderle la vida a los demás. Si a mí también siempre me agarraba de trapo sucio...
Di un suspiro pesado, rindiéndome ante la situación.
—Está bien, iré. Quédate aquí cuidando a Alefa, ¿sí?
—¿Estás seguro? Pero... ¿cómo entrarás a la mente de mi hermano? —preguntó Shiro, parpadeando con desconcierto.
—No te preocupes, le preguntaré a Freya...
—Ella también está con él... —añadió Shiro con una mueca de terror.
—¿¡Ella también!?— pensé, sintiendo que un escalofrío me recorría la columna.
—... Por un demonio, lo que faltaba —maldije entre dientes, apretando los puños—. Quisiera saber por qué diablos Shiro \[el hermano\] consumió esa maldita droga.
—Bueno... hace unos días supe que lo hizo porque estaba desesperado —explicó Shiro, jugando nerviosa con sus dedos—. Intentó buscar una solución desesperada para evitar que el Dios Demonio reviviera, y por eso recurrió a eso. Viendo lo que pasó con Drako y Alan, no quieren ver caer a uno de los suyos... Mi hermano siempre es un dolor de cabeza, pero entiendo su preocupación. Aunque a todo esto... me da muy mala espina, y más si ya despertó su poder en medio de este caos.
—Él trata de evitar ser poseído, por eso Freya llegó para ayudarlo, pero fue inútil. Cada vez el Dios Demonio está jugando con ellos mientras se alimenta de su desesperación, y ese es el motivo por la cual no han podido vencerlo... Tal vez tú puedas hacerlo, porque en el festival ya te enfrentaste contra algo similar —concluyó Shiro con un destello de esperanza en la mirada.
Suspiré profundamente, fijando mis ojos en ella con seriedad.
—Shiro, hay una razón por la cual él sabe de lo que soy capaz... Tal vez pueda lograrlo. Bien, primero que nada, iré a la academia. Si nos vemos luego...
Sin perder un solo instante, acumulé energía en mis piernas y activé Voltstrike, desvaneciéndome en un haz de luz eléctrica y surcando el aire a una velocidad demencial hasta materializarme de golpe en los terrenos de la Academia Ryouou Clannad.
Comencé a avanzar a paso apresurado por los pasillos, con la mente fija en mi objetivo, cuando una cabellera familiar irrumpió frente a mí.
—¡Papá! —gritó Yue con una radiante sonrisa de oreja a oreja, lanzándose directamente hacia mí y rodeando mi cuello con sus brazos en un fuerte abrazo—. ¡Papá, te extrañé muchísimo!
Un cálido alivio recorrió mi pecho al verla. Le devolví el abrazo con suavidad, acariciando su cabeza.
—Me alegro mucho, pequeña. Yo también te extrañé demasiado... Oye, Yue, ¿sabes a dónde se encuentra William?
La expresión de la niña cambió ligeramente, volviéndose un poco más tensa mientras deshacía el abrazo.
—Ah, sí sé a dónde está, pero antes quiero decirte que hay un problema...
—¿Qué tipo de problema? —pregunté, frunciendo el ceño de inmediato.
—Se trata de Shiro y de Mío. Al parecer, Mío tiene algunas marcas extrañas, pero se rumorea que son causadas por la espada mata-dioses; tendrías que ir a verla para creerlo... Y lo que pasa con Shiro...
Yue continuó detallándome rápidamente los acontecimientos recientes, contándome todo lo que había estado pasando mientras yo no estaba.
—Ya veo, así que Mío está sufriendo con una extraña marca... Mmmm, tendría que verla luego. Por ahora, debería buscar a...
—¿Carlos? —exclamó una voz conocida a mis espaldas.
Me giré de inmediato y vi al profesor acercarse a paso firme por el pasillo.
—Profesor, qué bueno que lo veo —respondí con alivio.
—A mí también me da mucho gusto. ¿Cómo has estado? Y dime, ¿por qué estás hiero... por qué estás aquí?
—Vine porque quería que me explicara sobre mi poder...
—Bueno, sobre eso... —comenzó a decir el profesor William, antes de ser interrumpido por una presencia inesperada.
—Oh, vaya, vaya... Pero si es el mismísimo Carlos —soltó una voz madura y calmada al otro extremo del pasillo.
—Profesor Nicolás, ¿qué hace aquí? —pregunté, parpadeando con sorpresa—. Bueno, vine a buscar respuestas, pero sobre todo quiero darle una disculpa por la pérdida de su hermano, Abraham...
Bajé la mirada, sintiendo un peso amargo en el pecho.
—Lo sé... Gracias por decirlo. Él no murió porque quisiera; murió porque tenía una razón por la cual debía proteger a los demás...
—Supe cómo murió, pero quería confirmarlo con tus palabras —respondió Nicolás con serenidad, aunque sus ojos reflejaban un profundo dolor—. ¿Es verdad que Abraham era la reencarnación del héroe de las sombras?
—Así es. Lo supe cuando ocurrió el accidente contra el Dios Nocturno y el Dios de la Guerra, Daniel. Pero aún así, mi hermano no pudo ganar... Él lo dio todo por proteger a mi hermana. Igual el dios de la espada, Akira, murió en el momento en que Karen logró derrotar a su mejor amigo y al único dueño del alma de Akira: el rey de los héroes...
—En verdad era un estudiante tranquilo y amable —añadió el profesor William, cruzándose de brazos con nostalgia—. Siempre ayudaba a los demás, siempre se la pasaba junto a Kimberly, Farid y Kevin. Es una lástima que ellos no pudieron despedirse...
—Es verdad. Kimberly cambió desde que murió Abraham. ¿Sabe cuál fue el motivo de que se volviera tan rebelde?
—Desconozco eso —respondió William, negando con la cabeza—. Pero...
De pronto, el profesor Nicolás soltó un suspiro pesado, hablando por sí solo con una media sonrisa melancólica:
—Mi gran amigo, el héroe... murió. Es una pena.
Ambos nos quedamos en absoluto silencio, mirándolo con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
—¿Nicolás? ¿De qué está hablando? —inquirí, frunciendo el ceño.
Nicolás cerró los ojos un momento y sacudió la cabeza.
—Suspiro... Supongo que tendré que revelar mi identidad. ¿Por qué crees que estoy aquí? Yo soy...
—¡Imposible! —interrumpí, retrocediendo un paso—. ¡Si el héroe de la lanza te vio morir, Nicolás Tesla! ¡Cómo demonios...?!
—Niño, hay cosas que en verdad son difíciles de creer —explicó Nicolás con una seriedad que helaba la sangre—. Todo pasó ese día del evento del festival. Sabía que iba a morir contra el Dios Nocturno cuando tomó el control de Shiro; nos masacró a mí, a Alexander, y por último, el héroe de las dagas murió junto conmigo. Pero antes de desaparecer, Alexander se arriesgó utilizando magia de resurrección, y fue así como estoy vivo hasta ahorita. Sin embargo, no podemos ignorar lo que estás diciendo, niño, sobre tu poder... Hay una razón, y creo que ya es momento de que se revele el verdadero origen del poder nocturno. Tu poder no es común; es Phoenix, un poder que equivale a más que este planeta entero. El Dios Nocturno no sabe nada de la verdadera magnitud de lo que es tu poder. Cada linaje nace con un poder distinto, no siempre será el mismo, pero hace un tiempo existió un rey supremo en cuyo linaje habitaba un ser conocido como el «Rey Solitario». Un rey que poseía un poder descomunal. Los gigantes se enfrentaron a él, pero fue un fracaso rotundo porque murieron a manos de ese ser... hasta que crearon y entrenaron a una persona que sería capaz de vencerlo. Esa persona luchó cara a cara con ese ser, pero ambos desaparecieron tras destruir varios mundos. Incluso este mundo fue restaurado, pero gracias al poder de los gigantes fue restaurado... todos menos su alumno, quien lo dio todo por tal de detenerlo...
Nicolás me sostuvo la mirada con fijeza.
—Muchacho, ya es hora de que tomes ese libro del caballero solitario. Ahí encontrarás las respuestas que estás buscando. Si es para controlar tu poder y tu maná, es el mejor momento para que lo hagas...
—Pero... hace tiempo, cuando entré en la biblioteca, una voz me advirtió que si lo leía, algo terrible me iba a pasar... —recordé con un escalofrío.
—Nicolás, ¿qué significa eso? —inquirió William con tono alarmado.
Nicolás cerró los ojos por un segundo y luego me miró fijamente:
—Esa voz... es la guardiana del mundo: la Diosa de la Creación. No quiere que lo leas porque tú serías el siguiente en caer. Tal vez tu destino termine en el peor de los casos... Pero no debes rendirte; debes ser consciente de todo lo que hay en este mundo.
—Mi hermana ha estado inquieta desde la muerte de nuestro hermano —continué, con la voz quebrada por un dolor que los años no habían logrado apagar—, quien sacrificó su vida para detener a dos seres abismales. Ni siquiera Aluzxs pudo sobrevivir... Ellas sabían que había otra manera de contrarrestar su magia, pero gracias a él, entendí que no murió como los demás. Él eligió darlo todo para salvar a nuestra hermana menor...
William bajó la mirada, colocándose una mano sobre el hombro en un gesto silencioso de apoyo, mientras Nicolás y yo procesábamos cada una de mis palabras.
Así que... no fue solo una muerte absurda en medio del caos, pensé, sintiendo un nudo en la garganta. Fue una elección consciente. Un acto de amor fraternal puro para evitar que la tragedia fuera aún mayor... Exactamente igual que lo que yo intenté hacer por Karen.
—Eso... eso significa que él cargó con todo el peso para darles una oportunidad —murmuré, con la mirada perdida en el suelo de piedra, sintiendo que la culpa y la determinación luchaban ferozmente dentro de mí—. Entiendo perfectamente lo que se siente perderlo todo por proteger a un hermano. Pero no voy a permitir que su sacrificio, ni el de Karen, queden en el olvido.
Levanté el rostro con una firmeza renovada, mirando fijamente a Nicolás y al profesor William. La advertencia sobre la Diosa de la Creación y el libro del caballero solitario seguía resonando en mi mente, pero el miedo ya no tenía cabida.
—Si el libro del caballero solitario y el poder de Phoenix son las únicas llaves para detener lo que se avecina, entonces leeré esas páginas, sin importar si la misma Diosa intenta detenerme —declaré con una fría y absoluta convicción—. Ya corrí demasiados cobardes y perdí demasiado por dudar. Es hora de enfrentar mi verdadero origen.
—Pero antes tengo una petición que hacer, William... —dije, apretando los dientes mientras sentía cómo las punzantes oleadas de energía oscura amenazaban con desestabilizar mi pecho—. ¿Puedes usar tu magia para mantener dormido este poder por un tiempo, mientras veo cómo podría detener esta situación de mi núcleo?
El profesor William me miró con profunda seriedad, evaluando el peligro inminente que irradiaba mi aura, antes de dar un paso al frente y extender su mano hacia mí.
—Entendido. No será fácil mantener a raya una energía de esa magnitud, pero haré todo lo posible para comprarte tiempo —respondió, concentrando su maná en la palma de su mano para comenzar con el sellado temporal.
El profesor William cerró los ojos por un segundo, concentrando toda su atención mientras una tenue y cálida luz azul comenzaba a emanar de la palma de su mano.
—Quédate quieto, Carlos. Esto va a requerir de toda mi concentración; tu núcleo está al borde de la saturación y el éter está intentando abrirse paso por la fuerza —advirtió William con tono firme, abriendo los ojos mientras extendía sus dedos y los posaba directamente sobre mi pecho, justo donde la energía oscura pulsaba con mayor intensidad.
En el momento en que su maná entró en contacto conmigo, sentí una corriente helada y punzante recorrer mis venas. Era como si mil agujas invisibles tejieran una red restrictiva alrededor de mi núcleo de 79 capas, frenando en seco el desborde salvaje que amenazaba con destrozarme desde adentro. Mis dientes se apretaron con fuerza y un gemido ahogado escapó de mi garganta mientras el sudor frío recorría mi frente.
—¡Profesor...! —logré murmurar entrecortadamente, sintiendo que la presión en mis costillas disminuía de golpe.
—Ya casi está... Respira profundo y mantén el control. No dejes que el pánico rompa el sello —respondió William, con la frente también cubierta de sudor mientras las runas mágicas brillaban brevemente en el aire antes de hundirse en mi piel.
Con un último destello, la violenta tormenta de maná dentro de mí se calmó, quedando reducida a un latido sordo y apagado bajo control temporal. Exhalé un suspiro largo y tembloroso, doblando ligeramente las rodillas mientras recuperaba el aliento.
Nicolás nos observaba en silencio, cruzado de brazos y con el ceño fruncido ante la gravedad de la situación.
—Bien... eso te dará un respiro, muchacho, pero no durará para siempre —advirtió Nicolás con seriedad—. Si sigues forzando el maná o te dejas llevar por las emociones, el sello se agrietará antes de que alcances el libro del caballero solitario.
Me enderecé con lentitud, sintiendo mi cuerpo extrañamente ligero, pero consciente de que caminaba sobre una cuerda floja.
—Lo sé... —respondí, pasando una mano por mi frente mientras miraba al profesor William con sincera gratitud—. Gracias, William. Esto me da el margen que necesitaba. Ahora tengo que ir a ver a Mío y averiguar qué está pasando con esa marca de la espada mata-dioses, y después... tendré que tomar una decisión con respecto a la biblioteca.
Me alejé rápidamente de William y Nicolás, dejando atrás el aula con paso firme pero controlado, sintiendo el leve latido del sello de maná protegiendo mi pecho. No podía perder ni un solo segundo.
Siguiendo las indicaciones que me había dado Yue poco antes, recorrí los pasillos de la academia hasta doblar hacia el ala este. Allí, en un rincón apartado cerca del patio central, logré divisar el grupo.
Me acerqué con cautela y vi a Mío acurrucada contra una pared, visiblemente alterada. A su alrededor, Miguel y Mei se esforzaban por mantenerla calmada, hablándole en voz baja y con gestos suaves para evitar que entrara en pánico.
—Tranquila, Mío, respira hondo... Ya va a pasar —decía Mei con tono preocupado, intentando bloquear con su cuerpo el brillo extraño que emanaba del brazo de la chica.
—¡No puedo... se siente como si fuego helado me estuviera quemando por dentro! —respondió Mío con la voz temblorosa, apretando los dientes mientras las runas de la espada mata-dioses destellaban de forma errática sobre su piel.
Al verme llegar, Miguel levantó la vista con un claro alivio en el rostro.
—¡Carlos! Qué bueno que apareces, no sabemos qué más hacer para detener esto —exclamó, haciéndose un lado para dejarme espacio.
Me arrodillé frente a Mío, ignorando por completo el cansancio de mi propio cuerpo, y estiré la mano con cuidado para examinar de cerca las aterradoras marcas que surcaban su brazo.
—Ya veo... Esa espada tenía una maldición que era capaz de desintegrar por completo a la persona. Parece que David no pensó bien las consecuencias de portar una maldición así —murmuré con el ceño fruncido, examinando cómo las runas oscuras devoraban la piel de Mío—. Definitivamente tendré que ir a darle una buena regañada a David... Y eso si Masha me deja golpearlo un poco por esto.
Me puse de pie con decisión, agitando la mano para concentrar la energía necesaria.
—Como sea, no dejaré que esto siga avanzando. Usaré mi magia para devorar la maldición... Magia de rango 9: Absorción de Tiempo —declaré en un susurro grave.
Una densa bruma de color violeta oscuro comenzó a brotar de mis yemas de los dedos, rodeando el brazo de Mío en una espiral controlada. Al instante, las runas de la espada mata-dioses detuvieron su avance destructivo. El hechizo empezó a congelar y absorber la línea temporal de la maldición misma, arrancando el veneno divino incrustado en sus células y devolviendo el color natural a su piel, mientras el dolor incesante que la consumía se desvanecía poco a poco en el aire.

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Capítulo 335
The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 334
Estás leyendo el capítulo 334 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.