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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 332 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—Es imposible que esa mujer sea capaz de usarla... Primero que nada, ¿cómo demonios sabe de la existencia de esa arma? Debo ser cuidadoso; si dejo que ella intente darle a Shirou, tendré una oportunidad perfecta de matarla —pensó el Dios Demonio, decidiendo abalanzarse directamente hacia ella. Pero antes de que pudiera dar un solo paso, un destello dorado interrumpió su camino, bloqueándole el paso de golpe. —¿Crees poder hacer algo o entretenerlo por unos minutos? —preguntó Freya con urgencia, dirigiéndose a Lancelot mientras sostenía con fuerza la hoja etérea. Lancelot esbozó una sonrisa confiada, ajustando su postura con total seguridad mientras la energía de su armadura brillaba intensamente frente a la monstruosa amenaza. —¡Jo, jo! Por supuesto, señorita... Déjamelo a mí, no hay nada de qué preocuparse —respondió, interponiéndose de inmediato para contener al Dios Demonio. —¡Carajo, no tengo tiempo que perder contra débiles! —bramó el Dios Demonio con desprecio, intentando apartar a Lancelot de su camino—. Así que, ¿sabes quién soy? Lancelot detuvo su avance un instante, sintiendo cómo el aire se congelaba a su alrededor mientras la voz de la entidad resonaba en su cabeza con intenciones venenosas. —Por supuesto... Eres Lancelot Harding, el caballero que fue una completa basura a lo largo del camino, el que abandonó su reino para salvarse a sí mismo. ¿Crees que no lo sé? Soy un dios. No olvides que ese error lo pagaron caro tu familia y tu reino; fueron una basura, Lancelot Harding Addison. Caminé en círculos por eso, tu padre murió... ¿Y sabes qué fue lo peor? Que dejaste sola a esa mujer, y mira a dónde se encuentra ahora: nada más y nada menos que en el abismo... ¿No te suena el nombre de Sayu? El caballero rubio ensombreció la mirada, apretando los dientes con tanta fuerza que un hilo de sangre brotó de su labio. —Sabes más de lo que imaginas... pero, ¿qué más da? Ella nunca sabrá lo que realmente fui en aquella vida. Solo decidí huir, tenía miedo de ser un rey, tenía miedo de gobernar un mundo donde todos son falsos y egoístas. ¡Tú jamás entenderás eso...! —¡Jajaja! ¡Jajajaha! —carcajeó el Dios Demonio con burla— ¡Hablas como si no supiera lo que se siente! Sentí exactamente lo mismo, ¡pero fuiste el más cobarde de todos los reyes! Das pena... ¿Cómo es posible que alguien como tú le sirva a esa mujer? —No lo escuches, ignora sus palabras... Solo quiere quebrarte mentalmente —intervino Freya con urgencia a través del vínculo. Lancelot parpadeó, sacudiendo la cabeza mientras miraba de reojo a la joven maga. —¿Freya, usted...? —Para mí no eres alguien fracasado. Me has mostrado un valor auténtico; cuando Lucifer nos atacó con su ejército en la Academia Ryouou de Clannad, casi no la contábamos, pero gracias a ti sobrevivimos. Has sido un gran caballero, no como rey, sino como alguien valiente que está dispuesto a pelear. Confía en ti misma... —le dedicó una sonrisa cálida y sincera—. Gracias por distraerlo. Ahora, cuida la retaguardia, yo iré adelante. Iré por Shirou, he tomado esa decisión. —¡Sí, está bien, ven a... —respondió Lancelot antes de congelarse de repente—. ¡Ah?! ¿Cómo que "ven a...?", ¡espera un segundo, Freya, aún soy muy joven para morir virgen...! —¿...? —¿...? —¿..? El silencio se cernió por un segundo en medio del caos del puente, hasta que una voz totalmente desinteresada rompió la tensión a través de la conexión mental. —Bueno... Gracias por tu aclaración, Shirou... —comentó Freya con un tono de absoluta apatía. Desde el interior de la posesión, el propio Shirou abrió los ojos de par en par, sintiendo una mezcla de humillación y desconcierto supremo. —¿Es en serio? ¡Tienes mil años y no la pusiste?! Qué estúpido de tu parte... —soltó el Dios Demonio, perdiendo por completo la compostura y mirándolo con genuina lástima. —No me esperaba tampoco eso... —murmuró Lancelot desde atrás, parpadeando confundido mientras bajaba ligeramente la guardia ante semejante giro en la conversación. —¿Crees que lo voy a permitir...? —murmuró una voz cargada de una fría y absoluta determinación. A leguas de distancia, en un paraje solitario y desolado que se extendía casi hasta las fronteras del reino de los elfos, una figura encapuchada caminaba con paso lento pero implacable. Era un Débora Dioses, avanzando hacia su inminente destino. —En verdad estoy seguro de mí mismo: debo acabar con el reino que tanto le costó levantar a Saleh. No quiero matar a nadie más, pero necesito acabar conmigo mismo. Mi cuerpo ya está llegando a su límite; no podré resistir muchos meses más en este estado. Tengo que encontrar a mi otro "yo" y matarlo. Y después de acabar con él... destruir el reino de Sage para obligar a que el Dios General Dragón aparezca y lo borre todo de la existencia. El Débora Dioses detuvo su andar por un instante, apretando los puños mientras los recuerdos más oscuros y dolorosos inundaban su mente. —Por tu culpa, a una persona inocente... antes de que yo me convirtiera en esto, tú asesinaste a mi hermana Karen. Te supliqué varias veces que te detuvieras, pero te negaste a hacerlo. Preferiste matarla frente a mí solo para que sufriera más de lo que ya estaba. Después de su muerte, perdí el control y lo perdí todo en esas llamas; aquel lugar se convirtió en un infierno, y yo lo perdí todo en la guerra. Ya no soy quien era; perdí mi humanidad por la ambición de mi hermano. Ahora soy un arma, una herramienta capaz de destruirlo todo. He dejado de ser Carlos Tanaka Sánchez para convertirme en un Débora Dioses. Una sonrisa amarga y vacía se dibujó en su rostro mientras retomaba la marcha bajo el cielo sombrío. —En fin, de todas formas ya no soy aquel hombre que defendía todo y daba la vida por los demás. Ahora solo arrebato lo que hay a mi paso. Espero que cumplas tu plan, Kronos... porque si él no te mata en este mundo, yo iré por tu cabeza, aunque no logré matarlo a él cuando logró huir de mí mientras ya no tenía el control sobre mi propio cuerpo. Alzó la vista hacia el horizonte, sintiendo el flujo de una energía descomunal recorriendo sus venas. —Ahora solo queda ver cómo puedo usar este poder que le robé a Locutor... Bueno, sé perfectamente cómo mejorar al Dragón Espectral —o mejor dicho, al Dragón del Juicio—. En verdad, es un poder sumamente peligroso... El Débora Dioses se detuvo justo en la linde que separaba el páramo estéril del territorio de los elfos. Las imponentes murallas de la nación elfa se alzaban a lo lejos, rodeadas de una espesa bruma mística y densos bosques que, en cualquier otro momento, habrían respirado paz y armonía ancestral. Hoy, sin embargo, el ambiente se sentía pesado, cargado con el presagio de la catástrofe que estaba a punto de desatar. —Antes de poner un solo pie ahí adentro... ¿qué pasará cuando me vean? —se preguntó en voz baja, mientras una fría corriente de aire mecía los jirones de su ropa—. Saleh construyó este lugar con sangre y sudor. Los elfos confiarán en sus barreras de maná puro, creyendo que ningún monstruo puede atravesarlas. Pero ignoran que el verdadero monstruo camina con el rostro de alguien a quien tal vez consideren un aliado o un eco del pasado. Entrecerró los ojos, visualizando el caos inminente. —Si cruzo la gran puerta, el sistema de detección arcana saltará de inmediato. Los guardias se alzarán con sus arcos bendecidos, intentando detenerme con flechas imbuidas en magia milenaria que para mí ahora no son más que astillas de madera inservibles. Saleh saldrá a dar la cara, con esa mirada de frustración al ver que la destrucción ha tocado las puertas de su hogar... ¿Intentará razonar conmigo? ¿O comprenderá de inmediato que el hombre al que mira ya no tiene salvación? Una mueca sombría se dibujó en sus labios. —Y si las cosas escalan como lo planeo... el Dragón del Juicio comenzará a manifestarse desde las sombras de mi núcleo corrompido. La energía espectral devorará los árboles sagrados, convirtiendo los prados en cenizas en cuestión de segundos. Los ciudadanos huirán despavoridos, maldiciendo el día en que este territorio fue fundado. Tal vez, en su desesperación, invoquen los antiguos sellos de protección, acelerando el colapso que tanto busco. Dio un paso al frente, haciendo que la hierba bajo sus botas se marchitara instantáneamente por la radiación de su poder latente. —No hay marcha atrás. Que el reino de los elfos se prepare para atestiguar el nacimiento de su propia ruina.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 332

Estás leyendo el capítulo 332 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 4 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.