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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 331 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—Parece que logramos detenerlo, ¿verdad? —preguntó Henry, observando el entorno aún marcado por la devastación del éter. —Es mejor esperar a que despierte —dijo Natalia, manteniendo la calma mientras revisaba la respiración de Carlos—. Por ahora debemos saber exactamente lo que ocurrió... Pasaron 20 minutos y Carlos finalmente había despertado. Abrió los ojos lentamente, sintiendo una pesadez abrumadora en todo el cuerpo y el núcleo de maná completamente agotado. —¿Qué... qué fue lo que pasó? —murmuró Carlos, pasándose una mano por el rostro mientras intentaba enfocar la vista en los rostros de sus compañeros. —¡Casi nos matas de susto, muchacho! —exclamó Henry, soltando un largo suspiro de alivio al verlo reaccionar—. ¿Estás bien? ¿Cómo te encuentras? —Estar aquí en forma espiritual no es fácil, pero creo que el tiempo se acabó, Carlos... —dijo la entidad con una sonrisa nostálgica y el cuerpo comenzando a desvanecerse en partículas de luz—. Pronto me iré, pero antes quiero preguntarte: ¿qué fue eso que acaba de ocurrir? —Bueno, a decir verdad, yo tampoco lo sé claramente, pero no es la primera vez que me pasa —respondió Carlos con la voz aún débil, frotándose las sienes con frustración—. Cada vez se vuelve más agresivo mi poder... Pero logré controlarlo por ahora. Es verdad, puse en peligro a ti y al resto del mundo real, casi mato a todos... Pero a decir verdad, solo he alcanzado a 9... —Oh, ya veo, qué brillante... —respondió la entidad con una ironía sutil, cruzándose de brazos mientras miraba el caótico horizonte. ... ... —¡¿Quéééé?! —dijeron al mismo tiempo Natalia y Henry, con los ojos abiertos de par en par y el rostro desencajado por la impresión. —¿Cómo que además de 9 alcanzó más núcleo? —exclamó Natalia, llevándose las manos a la cabeza con incredulidad y una mezcla de enojo y alivio—. ¿Acaso te volviste loco? En serio contigo, pero... —suspiró profundamente, bajando la mirada con los ojos cristalinos—, me alegro de que estés de vuelta, creí que no te volvería a ver más... Carlos parpadeó un par de veces, mirando con desconfianza el repentino cambio de actitud a su alrededor. —Emmm, ¿pensaban matarme, verdad? —preguntó Carlos arqueando una ceja, con una sonrisa nerviosa. —¿Eh? No, no, ¿cómo crees? —se apresuró a decir Natalia con una risa fingida, rascándose la nuca mientras evitaba su mirada. —Bueno, en verdad sí lo haríamos... —añadió Henry con total seriedad, cruzándose de brazos sin rodeos. —¡Henry! —protestó Natalia, dándole un codazo en las costillas mientras lo miraba con los ojos entrecerrados y las mejillas sonrojadas por la pena. —¡Ups, se me salió! —se disculpó Henry con una mueca, encogiéndose de hombros y soltando una risita nerviosa. Natalia soltó un suspiro, negando con la cabeza mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios. —Jum, eres un tonto... —murmuró con afecto, antes de volverse hacia la figura translúcida—. Pero en fin, se te acabó tu tiempo, tienes que regresar. ¿Algo que le quieras decir a mi esposo? —Así es... —respondió la entidad con una expresión cálida y firme, dando un paso al frente. Henry caminó hacia él, extendiendo la mano con decisión para tomar la suya mientras un destello de luz comenzó a envolverlos a ambos. —Toma, es hora de que te transfiera mis técnicas... —susurró Henry con seriedad, compartiendo su poder y sus habilidades directamente hacia el interior de Carlos. —Creo que es más que suficiente... ¿podrías seguir cuidando de mi hija? —preguntó la entidad con la voz entrecortada, mientras sus extremidades terminaban de desvanecerse en destellos de luz. —Claro, no hay problema —respondió Henry con una sonrisa cálida y firme, estrechándole la mano con seguridad—. Me aseguraré de que ella esté en buenas manos. —Me di la vuelta, dejando al Carlos desapareci... —murmuró la entidad antes de que su forma espiritual se esfumara por completo en el aire. —Supongo que estás tranquilo, ¿verdad? —preguntó Natalia con una suave sonrisa, mirándolo de costado. —Así es, Natalia. Gracias en verdad, y perdón si te lastimé... —respondió Carlos con sinceridad, bajando la mirada un momento con arrepentimiento. —No, no, no te preocupes... —dijo Natalia estando nerviosa, jugando con los mechones de su cabello. Pero antes de que pudiera decir más, corrió hacia él y le dio un beso de despedida. Al sentir sus labios sobre los suyos, los ojos de Carlos se abrieron de par en par: era la primera vez que la besaba. El tiempo pareció detenerse mientras se quedaban parados así por más de seis minutos, envueltos en su propio silencio. —Sabes, muy pronto nos volveremos a ver... —susurró Natalia separándose lentamente, con el rostro teñido de un rojo profundo. —¿A qué te refieres? —dije estando sonrojado y sorprendido por el beso, sin terminar de procesar sus palabras. —Voy a revivir, así que cuando regrese te lo diré luego... —contestó Natalia con una sonrisa radiante y misteriosa—. Pero por ahora, debes vigilar a mi hermano. —¿Cómo demonios lo voy a vigilar? ¿Qué pasa si él me mata? —protestó Carlos, con los ojos bien abiertos y un tono de genuina incredulidad ante la tarea suicida que acababa de encomendarle. —No creo que lo haga. Si él llegara a hacerlo, le dire a Sage que lo detenga; ella ya sabe cómo hacerlo —respondió Natalia con total naturalidad, antes de cambiar a un matiz más firme—. Pero sí debes controlar bien tu poder. Te voy a estar mirando a cada rato... y espero que no llegue otra mujer rompehogares, ¿te quedó claro? —dijo ella, cortando cada palabra con una sonrisa bastante juguetona y peligrosa que hizo que a Carlos le recorriera un escalofrío por la espalda. —Cielos... Esta mujer es peor que Natsuki cuando se enoja... —murmuró Carlos para sí mismo, tragando saliva con nerviosismo mientras sentía el peso de la advertencia. —Bueno, creo que ya deberías despertar... Ellos te están esperando —añadió la figura espiritual con una última y cálida sonrisa, antes de desvanecerse por completo en un haz de luz definitiva. El brillo cálido del haz de luz se disipó por completo, dejando tras de sí un silencio denso en el devastado perímetro. Carlos abrió los ojos de golpe. La fría realidad del entorno volvió a inundar sus sentidos: el suelo agrietado, el olor a ozono mezclado con el polvo de los continentes destruidos a lo lejos, y las siluetas borrosas de sus compañeros que comenzaban a acercarse con cautela. —¡Oigan, miren! ¡Ya volvió en sí! —anunció Fer, respirando con alivio mientras se cruzaba de brazos y se dejaba caer sobre una roca cercana. Octavio se adelantó unos pasos, apoyando una mano sobre la empuñadura de sus sellos mágicos con una expresión mucho más relajada. —El flujo de su origen mágico se ha estabilizado lo suficiente, Señor. Aunque las capas del núcleo aún resienten el esfuerzo del colapso, lo peor ya pasó. Saleh, que seguía sosteniendo la Lanza del Anochecer con la guardia alta, exhaló un suspiro pesado y se acercó al centro del cráter. —No vuelvas a darnos un susto así, Carlos. Casi haces que la Red Blood Association tuviera que buscarse un nuevo líder... y no sé si el resto del mundo habría sobrevivido a otra demostración de tu poder. A unos metros, la Reina Sage mantenía la imponente barrera dorada brillando tenuemente a su alrededor, asegurándose de que ninguna firma de éter se filtrara hacia el exterior donde los Clanes acechaban. Al ver que Carlos ya estaba de pie, disipó el sello con un movimiento displicente de su mano y se cruzó de brazos. —Veo que tu cabeza volvió a funcionar —dijo Sage con su característico tono seco y directo, mirándolo fijamente—. Más te vale mantener a raya esa tontería de las 9 capas la próxima vez. No siempre estaremos ahí para amortiguar el golpe. Natsuki, que permanecía un poco más atrás junto a los elfos, se acercó con paso lento, frotándose el brazo donde la onda expansiva la había alcanzado levemente. —Estuviste insoportable hoy... —murmuró Natsuki con un atisbo de reproche, aunque sus ojos reflejaban un profundo alivio—. Primero casi me arruinas la cita y luego decides intentar borrar el mapa del mundo. ¿De verdad tenías que ser tan exagerado? Carlos, sintiendo todavía el eco del beso de Natalia y el peso de las advertencias resonando en su mente, se frotó la nuca con una sonrisa nerviosa mientras intentaba recomponer la postura frente a todos. —Lo... lo siento. Hubo un pequeño problema técnico con el origen del Phoenix —respondió Carlos con una risa floja, intentando restarle importancia a la catástrofe continental que acababa de provocar—. Pero ya está todo bajo control, lo juro. Kai soltó una carcajada corta y burlona desde atrás, cruzándose de brazos mientras lo miraba de reojo. —Claro, "control"... Dile eso a los continentes que desaparecieron del otro lado del horizonte. Aunque bueno, al menos sobreviviste para contarlo. —Basta de charla —interrumpió Yuki, adelantándose con su largo cabello verde ondeando por la brisa y los ojos naranjas brillando con una intensidad desafiante—. El sello de la Reina Sage nos oculta temporalmente, pero los Clanes ya sintieron la vibración. Si nos quedamos aquí parados esperando a que vengan a tocar la puerta, seremos blancos fáciles. Octavio asintió, dándole la razón a la comandante. —Yuki tiene razón. Debemos movernos a la fortaleza central de la Red Blood Association de inmediato. Ahí podremos evaluar los daños reales en las capas de su origen y preparar las defensas. Carlos exhaló un largo suspiro, sintiendo que el verdadero infierno apenas iba a comenzar, tanto con los enemigos que se aproximaban como con la promesa de Natalia rondando su cabeza. —Bien... —murmuró Carlos, apretando los puños con una nueva determinación mientras se ponía en pie por completo—. Vámonos a la fortaleza. Es hora de prepararnos. —Cierto... cambiando de tema por completo —dijo Carlos, sacudiéndose un poco el polvo de los hombros mientras miraba a Octavio y a los demás con curiosidad—. Con todo este caos del Phoenix y el despertar de los Clanes, se me había olvidado por completo: ¿cómo va la construcción de nuestra nación? Octavio suspiró levemente, ajustando los pergaminos mágicos y los reportes flotantes que llevaba consigo, aunque una chispa de orgullo se asomó en su rostro. —Va avanzando mejor de lo que esperábamos, a pesar de los contratiempos, Señor —respondió Octavio con tono metódico—. Las murallas perimetrales de la capital principal ya están terminadas con refuerzos de aleación arcana, y los distritos residenciales para nuestra gente están casi al ochenta por ciento. Fer se acercó con una sonrisa de suficiencia, cruzándose de brazos y presumiendo un poco de su trabajo en el área. —Sí, y déjame decirte que los cimientos estructurales quedaron impecables —añadió Fer con confianza—. Los ingenieros de la Red Blood Association terminaron el sistema de distribución de maná subterráneo. Literalmente, cualquier base o fortaleza que levantemos ahí tendrá energía mágica ilimitada fluyendo de forma constante. —Aunque claro —interrumpió Saleh, cruzándose de brazos con una expresión más realista—, la destrucción que acabas de provocar hoy en los alrededores nos obliga a acelerar los protocolos de expansión y asegurar las rutas comerciales antes de que los Clanes decidan reclamar esos territorios como suyos. Carlos asintió lentamente, sintiendo que al menos había buenas noticias en medio de tanto desastre. —Excelente trabajo... En cuanto resolvamos lo del núcleo y nos instalemos en la fortaleza central, tendré que ir a dar una vuelta por allá para supervisar el avance en persona —concluyó Carlos, preparándose para el viaje. —La Planicie de Gran Aura... espero que los demás estén bien y que este desastre no los haya alcanzado —murmuró Carlos con un dejo de preocupación en la voz, mirando hacia el horizonte donde el cielo aún conservaba las cicatrices de la energía liberada. Mientras tanto, a leguas de distancia, sobre la imponente y monumental estructura del puente del reino de Drak'Tharion, el aire vibraba con una violencia insoportable. Las ondas de choque de la catástrofe apenas se hacían sentir como un eco lejano, eclipsadas por la brutalidad del combate que se libraba en ese preciso instante. Shirou esquivó por los pelos una estocada colosal que partió en dos uno de los pilares de piedra rúnica del puente. El metal de su espada larga resonó con un chirrido ensordecedor al chocar contra las garras acorazadas del Dios Demonio, despidiendo una lluvia de chispas blancas que iluminaron sus rostros sudorosos y tensos. —¡Cuidado, Shirou! ¡Viene otro ataque por el flanco izquierdo! —advirtió Freya con voz aguda, materializando un escudo de luz sagrada en el último segundo para bloquear un torrente de fuego infernal que amenazaba con incinerarlos. La armadura de Freya estaba cubierta de abolladuras y su respiración era agitada, pero sus ojos dorados brillaban con una determinación imbatible mientras elevaba su báculo celestial. Canalizando cada gota de maná que le quedaba, conjuró una densa red de cadenas de purificación que se lanzaron a atrapar las extremidades de la monstruosa deidad. —¡No voy a dejar que cruces este puente hacia el reino! —rugió Shirou, exhalando una bocanada de aire caliente mientras su cuerpo entero se cubría de un aura de combate carmesí—. ¡Freya, ahora! El Dios Demonio soltó un bramido gutural que hizo retumbar las profundidades del abismo bajo el puente, sacudiendo la estructura milenaria mientras preparaba su contraataque definitivo. —¡Tenemos que encontrar... Oh, no, espera, se me ocurrió una idea! —exclamó Freya en medio del fragor de la batalla, esquivando por milímetros un zarpazo que desgarró el aire a pocos centímetros de su pecho mientras sostenía el báculo con una sola mano. Sin perder un solo segundo, cerró los ojos por un instante y concentró su enfoque mental a través del vínculo psíquico que compartían a la distancia. «Yue... ¿me escuchas por telepatía? Crees que puedas prestarme tu espada "Separador de Alma"?» —transmitió Freya con urgencia a través de su enlace mental, mientras mantenía la concentración para no dejar caer las cadenas de purificación que sujetaban al Dios Demonio. «Claro, pero recuerda una cosa: una vez que apuntes hacia el corazón de Shirou, él abandonará el cuerpo. Tiene dos opciones, Shirou o él, pero si fallas, lo más posible es que ustedes pierdan, así como el idiota consumió la droga. Es por eso que debes apuntar a su corazón. Tú tranquila, que tu novio no se va a morir...» —respondió la voz de Yue a través de la telepatía, con un tono burlón y despreocupado. «¡Yueeeee!! ¡Aún no es mi novio! ¡Eres una niña y ya andas diciendo esas cosas...! » —protestó Freya mentalmente, perdiendo por un segundo la concentración. «No es mi culpa. Además, le diré a mi padre que tú me enseñaste esas mañas...» —replicó Yue con total inocencia fingida desde el otro lado del enlace. «¡Maldita mocosa...! —pensé apretando los puños con tanta fuerza que mis nudillos se pusieron blancos, sintiendo las mejillas ardiendo y completamente sonrojada como un tomate en medio del combate—. —Ejem... bueno, gracias, Yue. En fin, ahora... —se obligó a murmurar Freya a través del enlace mental, sacudiéndose el sonrojo de la cara y volviendo a centrar toda su atención en el inminente peligro que tenían en frente. En un destello de luz, una espada de aspecto etéreo y runas parpadeantes se materializó directamente en sus manos gracias a la transferencia a distancia. Al sentir el peso del "Separador de Alma", la energía sagrada de Freya se amalgamó con la hoja, haciendo que esta brillara con una intensidad cegadora que cortaba la bruma oscura del puente. El Dios Demonio, que hasta ese momento rugía con una arrogancia desmedida, detuvo su avance de golpe. Sus ojos llameantes se abrieron con horror al reconocer la silueta del arma que Freya sostenía con ambas manos. —¿Qué... qué demonios es esa arma? —bramó el Dios Demonio, dando un paso involuntario hacia atrás mientras el terror comenzaba a filtrarse en su voz—. ¡Carajo... no me digas que esa arma es... el Separador de Almas?!
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 331

Estás leyendo el capítulo 331 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 3 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.