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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 327 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Aparecí detrás de él en un parpadeo, envuelto en el chispazo de un rayo de tono azul y verde que rasgó la penumbra del plano espiritual. Con la mirada completamente seria y sin dudar un solo segundo, descargué un embate brutal con la lanza sangrienta utilizando toda mi fuerza. ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM! Una serie de explosiones masivas resonó por todo el lugar, levantando ráfagas de aire y ondas de choque que hicieron temblar las paredes del espacio etéreo. Sin embargo, Henry no retrocedió ni un solo milímetro. Soportando la presión catastrófica de mi ataque, giró sobre su eje en el mismo instante, respondiendo con un corte ascendente cargado de su aura carmesí. Ambos impactos colisionaron simultáneamente en un choque de energías devastador. —No cabe duda... en verdad te has vuelto demasiado poderoso en tan pocos años. En verdad valió la pena —dijo Henry con una voz baja pero firme, mientras una sonrisa amplia y llena de orgullo se dibujaba al límite en su rostro. Sostuve el peso de la lanza contra su acero, sintiendo el sudor correr por mi frente mientras nuestras auras chocaban brutalmente. Al ver la expresión de Henry, Natalia no pudo evitar soltar una leve risita desde el fondo, cruzándose de brazos mientras arqueaba una ceja con diversión. —Esa mirada... —murmuró Natalia con una sonrisa complacida—. No cabe duda, tu hija es idéntica a ti. Con razón siempre está más confiada y arrogante... Henry soltó una carcajada resonante que hizo vibrar el aire espiritual, sin ceder un solo centímetro en el choque contra mi lanza. —¡Jajajaja! ¡Es el orgullo de nuestra sangre, Natalia! —exclamó Henry, clavando sus ojos rojos en los míos con una intensidad electrizante—. ¡Pero basta de charlas! ¡Aún te falta ver mi verdadera técnica, Carlos! ¡Muéstrame si puedes resistir el peso de un verdadero caballero! Henry dio un paso atrás, rompiendo el choque de armas. Su expresión relajada desapareció por completo, dando paso a una compostura majestuosa. La hoja de su espada comenzó a absorber la luz del espacio espiritual, rodeándose de un resplandor escarlata y dorado tan intenso que la dimensión misma pareció agrietarse a su alrededor. —Es hora, Carlos —dijo Henry con una voz grave que resonó en el pecho de todos los presentes—. Presta atención. Estas son las artes que mantuvieron a raya a los mayores peligros de este mundo. Las técnicas definitivas de la Voluntad del Caballero. Voluntad de Equilibrio: Dominio Absoluto Categoría: Técnica Defensiva y Espacial Henry clava su espada en el suelo o adopta una postura baja y perfecta, expandiendo un dominio de maná inalterable. Dentro de este rango, cualquier magia, impacto físico o alteración de velocidad enemiga es neutralizada al instante al ser "equilibrada" por la energía de Henry. Es la técnica que le permitía sostener batallas contra múltiples enemigos de rango Superior o Legendario sin ceder un solo centímetro. Estocada Real: Filo del Destino Categoría: Técnica Ofensiva de Alta Velocidad Concentrando la totalidad de su aura carmesí en la punta de la hoja, Henry ejecuta un avance en línea recta que supera la barrera del sonido y la percepción mágica. El ataque no solo atraviesa las defensas físicas y la armadura, sino que corta el flujo de maná del oponente, inhabilitando su capacidad de usar magia o energía espiritual por varios minutos. Furia del Caído: Corte de Sol y Sangre Categoría: Técnica de Ataque de Área y Desesperación Nacida de su experiencia en las guerras más sangrientas, Henry canaliza las llamas de su propia determinación en una oleada de cortes continuos. Cada movimiento de la espada libera ráfagas expansivas de fuego carmesí capaces de devorar ejércitos enteros o destruir barreras de nivel planetario. Fue la técnica con la que logró plantar cara al Caballero Oscuro antes de caer. Legado del Guardián: Cero Absoluto Espiritual Categoría: Técnica Definitiva (El Último Recurso) La técnica más poderosa y sagrada de Henry. Consume una enorme cantidad de esencia de su alma para realizar un único corte vertical imperceptible. No corta la carne, sino la "voluntad" y la "existencia" de la amenaza. Al ejecutarla, una columna de luz dorada y roja ilumina el firmamento, sellando o destroying cualquier entidad, sin importar si es un Dios o un Primordial. Esta es la técnica clave que Henry ha decidido traspasar a Carlos para enfrentar al Dios Nocturno. Natalia observaba la manifestación de este poder con los ojos muy abiertos, sintiendo la presión aplastante que emanaba de la figura de Henry. —Increíble... —murmuró Natalia, dando un paso atrás por la fuerza del aura—. Con que este es el verdadero poder del líder de los caballeros... Henry levantó su espada, apuntando directamente al pecho de Carlos mientras la energía de sus cuatro técnicas definitivas resonaba a su alrededor. —Ahora que las conoces, Carlos... ¡prepárate para recibirlas y hacerlas tuyas! ¡Defiéndete! El resplandor carmesí y dorado de Henry amenazaba con devorar todo el espacio espiritual, pero mantuve la calma. Ajusté el agarre de mi lanza sangrienta, cerré los ojos por una fracción de segundo y dejé que mi energía fluya en perfecta armonía. Al abrirlos, mi mirada emitida una serenidad absoluta. Un resplandor translúcido y radiante comenzó a brotar de la punta de mi arma, manifestándose en forma de delicados pero afiladísimos pétalos de luz pura que giraban a mi alrededor, cortando la presión del aura de Henry. —Ya veo... En ese caso: Técnica de la espada del Santo de la Espada... ¡Pétalos de Luz del Alma! —exclamé con voz firme, lanzando una estocada sutil que liberó una tormenta blanca de destellos espirituales. Henry abrió los ojos de par en par, deteniendo su postura de ataque por un instante mientras la conmoción se dibujaba en su rostro. La sorpresa en su mirada era tan genuina que sus pupilas rojas se contrajeron. —¡¿...?! ¡¿Esa técnica...?! —exclamó Henry, dando un paso atrás con los dientes apretados y el rostro desencajado por el asombro—. ¡Acaso esa técnica es de Josué Tanaka! Al fondo, Natalia también contuvo el aliento, observando impresionada cómo los pétalos de luz bailaban en el aire, contrarrestando la abrumadora presencia del antiguo líder de los caballeros. —Así es, Henry... —respondí, sosteniendo la lanza firme hacia él con una sonrisa confiada—. No eres el único que ha heredado el conocimiento y la voluntad de los más grandes. ¡Aquí voy! —Tuve que conjurar mi técnica... No podía usar el modo ceniza junto con mis pétalos —murmuré entre dientes, sosteniendo el pulso de la lanza con extrema delicadeza. Tenía una razón sumamente importante para no hacerlo: no quería destruir su alma. Si combinaba el modo ceniza con esa técnica, los pétalos reducirían a polvo la existencia del rival al instante, borrándolo para siempre. Henry me miró fijamente, con el rostro serio pero los ojos brillando de una intensa admiración. Lentamente, bajó un poco la guardia de su espada mientras la brisa de pétalos de luz rozaba su armadura sin hacerle daño. —Josué Tanaka... —suspiró Henry, soltando una risa llena de incredulidad y respeto—. Conque el legendario Santo de la Espada... Veo que cuidaste muy bien de controlar tu poder para no dañarme, muchacho. Dominar una técnica tan destructiva y tener la cabeza fría para no erradicar mi espíritu demuestra lo lejos que has llegado. Natalia dejó escapar un largo suspiro de alivio, cruzándose de brazos mientras una sonrisa orgullosa aparecía en su rostro. —Vaya... Así que ese era el motivo de tanta cautela —comentó Natalia, mirándome con ternura—. Tienes un corazón demasiado noble, Carlos. Aún en medio de un combate a muerte, nunca olvidas a quién tienes enfrente. Henry sonrió con el rostro completamente iluminado, alzando nuevamente su espada escarlata. —¡Eso es de un verdadero caballero, Carlos! Pero la lección no termina aquí. Si ya dominas la luz de Josué, ¡ahora es el momento de que entrelaces mi voluntad con la tuya! ¡Ven! Miré a Henry fijamente, sintiendo cómo el pulso de mi energía comenzaba a desbordarse. Sería injusto no usar mi Poder Nocturno, pero creo que es hora de hacerlo para que él mire el verdadero monstruo que la humanidad tanto teme... y que tanto desea tener. En un parpadeo, mis ojos cambiaron de forma, transformándose en el reflejo de una galaxia infinita, profunda y llena de un brillo cósmico. Caminé lentamente hacia él, marcando cada paso con una presencia aplastante. En lugar de usar la velocidad del Dios del Rayo, canalicé el Voltstrike. En una milésima de segundo, desaparecí de la vista y aparecí directamente frente a Henry. Sin darle margen de duda, descargué un embate brutal con todas mis fuerzas. ¡BOOM! Henry no tuvo tiempo de reaccionar a tiempo. El impacto resonó como una detonación nuclear en el plano espiritual, y salió disparado a una velocidad descomunal, destruyendo el suelo a su paso y atravesando las capas de niebla del espacio etéreo. Al fondo, Natalia ahogó un grito de pura sorpresa, abriendo los ojos rasgados de dragón de par en par mientras la presión del Poder Nocturno sacudía toda la dimensión. —¡Henry! —exclamó Natalia, cubriéndose el rostro con los brazos para soportar la ráfaga de choque. Entre la nube de polvo y chispas cósmicas que dejaba mi ataque, la silueta de Henry comenzó a reincorporarse lentamente, tosiendo por el impacto pero mostrando unos ojos rojos encendidos con la mayor fascinación y orgullo de toda su vida. Henry se reincorporó con lentitud entre la humareda espiritual, sacudiéndose el polvo de la armadura y ajustando el agarre de su espada con la mano temblorosa por la magnitud del impacto. Al levantar la mirada, sus ojos rojos no reflejaban miedo ni rabia, sino un asombro colosal que dio paso a una sonrisa llena de paz y resignación. —Ya veo... Ahora lo comprobé —dijo Henry, observándome con fijeza mientras soltaba un largo suspiro—. Esa fuerza es la misma que usaste contra el Caballero Oscuro... Tú... en verdad eres una verdadera amenaza para la humanidad. Henry bajó la espada por completo, apoyando la punta en el suelo y mirando directamente a mis ojos galácticos. Su rostro denotaba una comprensión profunda, reconociendo al fin el abrumador destino que se cernía sobre mis hombros. —Ahora entiendo el peso que cargas —continuó Henry con la voz cargada de un respeto absoluto—. En verdad tú eres el más fuerte. Yo no... ni siquiera estoy a tu verdadero poder. Es simplemente impresionante. Natalia, que observaba la escena con una mezcla de orgullo y melancolía, dio un par de pasos hacia adelante, manteniendo sus ojos rasgados fijados en la silueta de Henry. —Él siempre ha llevado esa carga solo, Henry... —murmuró Natalia en un susurro suave, cruzándose de brazos—. Pero no importa qué tan grande o temible sea ese poder, sigue siendo el mismo Carlos de siempre. Henry soltó una pequeña carcajada, negando con la cabeza mientras su aura carmesí comenzaba a estabilizarse y alinearse en perfecta sintonía con la mía. —Tienes razón, Natalia... ¡Y por eso mismo no me cabe duda de que dejar mi técnica en tus manos fue la decisión correcta, Carlos! —exclamó Henry, erguimiento el cuerpo con una presencia majestuosa—. Ya presenciaste la Voluntad del Equilibrio y el Cero Absoluto Espiritual. Ahora... ¡vamos a grabar esas técnicas en tu memoria muscular antes de que mi tiempo se agote! ¡Ponte en guardia, Tanaka Sánchez! En un destello de energía carmesí y fluida, la Espada Sangrienta se moldeó sobre mi cuerpo, cubriéndome con una imponente armadura sangrienta mientras el arma en mis manos se extendía hasta convertirse en una majestuosa y letal guadaña. Al ver la figura de la guadaña reflejada en mis ojos galácticos, Henry se congeló por completo. Un destello nostalgia invadió su mente y, por un instante, el plano espiritual pareció silenciarse mientras un recuerdo del pasado inundaba sus pensamientos: una pequeña Melissa de apenas seis años, corriendo hacia él con una sonrisa radiante, abrazando sus piernas y exclamando con admiración: «¡Papá, papá! ¡Cuando sea grande quiero ser igual así de fuerte que tú!». Una lágrima solitaria recorrió el rostro de Henry, resbalando por su mejilla y evaporándose en el aire espiritual. —Así que... mi hija Melissa es usuaria de una guadaña... —murmuró Henry con la voz entrecortada, apretando la empuñadura de su espada mientras la emoción amenazaba con quebrarlo. —Así es, Henry... —respondí con una mirada seria pero comprensiva, sosteniendo la enorme guadaña sobre mi hombro—. Ella, sin lugar a dudas, es demasiado poderosa, al punto de haber derrotado a seres mucho más fuertes que ella. Incluso se enfrentó a mí... y casi termino muriendo y perdiendo contra ella. A decir verdad, entre ella, Saleh y Angélica nos complicaron bastante la vida. Natalia esbozó una sonrisa tibia desde el fondo, contemplando la conmoción del legendario héroe al escuchar sobre el crecimiento de su pequeña. Henry cerró los ojos por unos segundos, dejando que el orgullo patrio y la emoción llenaran su pecho antes de soltar una carcajada profunda, ahogando las lágrimas que amenazaban con salir. —¡Jajaja! ¡Esa es mi hija! —exclamó Henry, limpiándose el rostro con el dorso de su guantelete y mirando al cielo espiritual—. ¡Saber que casi derrota al guerrero más fuerte me llena de un orgullo indescriptible! Saber que se ha vuelto tan fuerte... me da la tranquilidad que necesitaba. Henry reajustó su postura, dejando que su aura carmesí brillara con una serenidad renovada y una resolución absoluta. —Gracias por decírmelo, Carlos... Ahora que sé que ella puede valerse por sí misma, no tengo más remordimientos. ¡Es hora de entregarte todo lo que me queda! ¡Aprende el secreto de la Voluntad del Equilibrio y el Cero Absoluto en esta última embestida! —Supongo que el tiempo se nos acaba, ¿verdad? —murmuré, sintiendo cómo el plano espiritual comenzaba a temblar suavemente en las bordes, señal de que los minutos de nuestra reunión llegaban a su fin. —Entonces... no tienes por qué decirlo, Henry —añadí con la mirada firme. Henry no dijo una sola palabra. Simplemente caminó hacia adelante con una determinación inquebrantable, liberando de golpe su aura destructiva. El tono carmesí de su energía espiritual se encendió con una potencia pura y majestuosa, abrazando la desesperación de su último aliento en este mundo para convertirla en fuerza. Ambos parpadeamos al mismo tiempo. Al abrir los ojos, la realidad se distorsionó a nuestro alrededor. La presión ejercida por nuestras auras colisionando fue tan abrumadora que el propio espacio comenzó a resquebrajarse. Las ondas destructivas se expandieron en círculos concéntricos, haciendo que el aire rugiera con una violencia ensordecedora. Natalia tuvo que plantar firmemente sus pies en el suelo, protegiéndose con un ala de energía pura mientras la tormenta que desatábamos amenazaba con consumirlo todo. Nuestras miradas se cruzaron a través de las chispas galácticas y el fuego escarlata. Sin mediar palabra, el suelo bajo nuestras botas colapsó y nos lanzamos al choque final. —Creo que es hora de usar mi espíritu de lucha... —murmuró Henry con la voz firme, mientras la energía a su alrededor cambiaba bruscamente, tornando el aire gélido en un calor sofocante y primitivo. —¡Que ni se te ocurra usarlo, Henry! —interrumpió Natalia desde el fondo, alzando la voz con una angustia evidente en el rostro—. ¡Sabes bien el precio de lo que usaste aquel día contra el Caballero Oscuro! Tus llamas se apagaron hace tiempo... no creo que... —Es verdad, ella no miente —dijo Henry con una sonrisa serena pero implacable, interrumpiéndola suavemente—. Hace tiempo que mis llamas se apagaron cuando lo di todo en esa batalla... Pero eso no significa que, aunque estén apagadas, no puedan regresar a mí. —¡¿Qué?! —exclamó Natalia, dando un paso al frente con los ojos rasgados abriéndose de par en par por el impacto—. ¡Eso es imposible! —Para mí ya no hay límites —respondió el legendario héroe, mientras un resplandor dorado y carmesí abrasador comenzaba a envolver cada rincón de su alma—. Aunque lo perdiera de nuevo, siempre regresa a mí... porque dominé por completo mi espíritu de lucha como caballero. Las ondas de choque que emanaban de su figura hicieron temblar las bases del espacio espiritual. No era solo maná o energía del alma; era la pura e indomable voluntad de un guerrero que se negaba a apagarse antes de entregar su último legado. Ajusté el agarre de mi guadaña sangrienta, sintiendo cómo el calor de su espíritu chocaba de frente contra la inmensidad galáctica de mi Poder Nocturno. —Entonces muéstramelo, Henry —dije con la mirada encendida—. ¡Enséñame el espíritu del caballero que protegió a este mundo!
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 327

Estás leyendo el capítulo 327 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 2 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.