Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 324 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—Dime algo, Shirou... ¿cuánto tiempo llevas luchando con él? —preguntó Freya en un susurro apresurado mientras el Fénix Plateado sostenía el impacto de las lanzas oscuras.
—Alrededor de 4 horas... —respondió Shirou, apretando la herida de su costado con una mano mientras respiraba con dificultad—. ¿Por qué lo preguntas...?
—Tengo una idea. Espero que esto pueda funcionar... —murmuró Freya, apretando los dientes y fijando la vista en el núcleo del enemigo.
—¡No les dejaré que piensen! ¡Jajajaja! —retumbó la voz desquiciada del Dios Demonio desde las sombras—. ¡Puedo leer sus mentes, así que no les servirá de nada eso!
En un pestañeo, el monstruo disappeared de la vista de ambos y reapareció exactamente enfrente de ellos dos. Con una velocidad espeluznante, les conectó un golpe brutal e impulsado por energía oscura directamente en el estómago a cada uno. El impacto fue tan devastador que tanto Shirou como Freya salieron disparados violentamente a una velocidad aterradora, estrellándose contra la piedra del espacio mental.
El Dios Demonio no perdió un segundo y se abalanzó sobre el cuerpo de Freya para rematarla o tomar posesión de su alma de una vez por todas.
"¡No... no lo voy a permitir!", pensó Shirou al ver la sombra del monstruo sobre ella.
Sin medir las consecuencias ni importarle su propia vida, Shirou se arriesgó y se cruzó de golpe en la trayectoria.
¡SPASH!
La garra del Dios Demonio atravesó por completo el abdomen de Shirou. La sangre salpicó en todas direcciones como una densa lluvia carmesí, tiñendo el suelo mental.
Freya abrió los ojos de par en par, paralizada por el horror al ver la escena ante sus ojos.
—¡¿Shirou...?! ¡NO! ¡No puede ser... no, Shirou! —gritó Freya con la voz completamente quebrada por la desesperación y el dolor.
Apretó los dientes con una furia desgarradora, perdiendo por completo el control de sus emociones mientras un grito de ira pura retumbaba en todo el plano de la mente:
—¡Maldito seas, Dios Demonio!
El Fénix Plateado escuchó la rabia desbordante de su dueña y descendió en picado rugiendo con un eco celestial. Sin dudarlo un instante, ejecutaron la misma técnica destructiva que utilizaron tiempo atrás para aplastar a Lucifer: el Fénix cargó toda la energía pura de su ser y explotó directamente contra la figura del Dios Demonio y su fragmento.
¡BOOOOOOM!
La detonación de luz plateada arrasó el espacio mental, desintegrando la presencia del fragmento del Dios Demonio en medio de un estruendo blanco.
Poco a poco, el maná disperso del Fénix comenzó a disiparse y flotar en el aire, regresando hacia el cuerpo de Freya. Ella dejó que esa energía sagrada se uniera a su ser. Cerró los ojos por un instante, analizando cada punto del poder que acababa de presenciar y el flujo del maná en su interior.
Cuando volvió a abrir los ojos, una deslumbrante luz plateada brilló en sus pupilas con la forma intrincada del gran Fénix.
En ese preciso instante, el poder en el interior de Freya rompió sus ataduras, despertando la primera capa de su núcleo divino de 7 capas, una fuerza legendaria que superaba con creces a cualquier núcleo de nivel oscuro, elevándose hasta un resplandor plateado como el mismísimo sol.
—Fre...ya, acaso tú... —balbuceó Shirou, con los ojos entreabiertos y la respiración entrecortada por el dolor en su costado, observando cómo la barrera de llamas plateadas del Fénix resistía el embate de las lanzas oscuras.
Freya, flotando en el aire con la mirada fija en el Dios Demonio, apretó los puños, ignorando el llamado de Shirou mientras el aura platinada de su familia, la Kwog Mae, brillaba con más intensidad.
Desde lo alto de la lluvia de lanzas negras, la silueta oscura del Dios Demonio soltó una carcajada que hizo temblar el plano mental por completo. Sus ojos rojos brillaban con pura malicia contenida.
—¡Qué magnífico! Cada día me interesas más, mocosa... —exclamó el Dios Demonio, extendiendo sus garras mientras la energía oscura a su alrededor comenzaba a moldearse en nuevas formas destructivas—. ¡Vamos, dame tanta diversión! ¡Jajajaja!
Una lanza de oscuridad más grande que las anteriores se formó sobre él, apuntando directamente al núcleo del Fénix Plateado que protegía a Shirou.
—¡Shirou! —corrí hacia él a toda prisa, con el corazón en la garganta—. ¿Estás bien? No te...
Me detuve en seco. Al llegar a su lado y agacharme, mis ojos se abrieron de par en par. La sangre brotaba a borbotones y me di cuenta con horror de que había perdido un brazo.
—Lamento ser una decepción... —murmuró Shirou con la voz débil y cortada, intentando sonreír entre el dolor—. Supongo que estoy pagando el precio de lo que le causé a Carlos cuando lo reté a un duelo... Y ya lo estoy pagando por eso.
—¡No, no digas eso! —exclamé, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con salir—. Tú nunca fuiste una decepción, al contrario. Lo que pasó ese día no fue tu culpa... Lo que pasó ese día fue un accidente, nadie sabía que Lucifer o alguien más tomaría el control de él. No te puedo negar que tenía mucho miedo cuando me enfrenté a Lucifer, pero supe una cosa... Si iba a morir, primero me hubiera gustado que Mío me perdonara por todo el daño que le causé. Una amiga jamás debe humillar a otra y dejarla a su suerte... Cuando supe sobre su padre, que había muerto, la abandoné, Shirou. Mi familia me prohibió hablarle... Sentí horrible por lo que ella estaba pasando. Fue entonces donde cambié y la lastimé, me burlaba de ella... Pero ella nunca se defendió, hasta que llegó alguien a darme una buena regañada. Nunca supe el porqué Carlos la defendió. Cuando supe que era un Tanaka Sánchez, su rango estaba por encima del mío porque su familia era la segunda más fuerte y la mía la tercera. Por eso le tenía miedo por su poder; a esa edad es como si hubiera nacido un monstruo.
Apreté mis dientes con una frustración amarga que me quemaba el pecho.
—Carlos siempre hace las cosas bien a su manera... Cuando yo lo conocí, sentí que algo dentro de mí me decía que no era una amenaza, sino un aliado...
—Oh... ¿Ya se están haciendo sus despedidas? —interrumpió la voz del Dios Demonio, retumbando desde las sombras con una burla fría—. Qué romántico, ¿no lo creen?
—¡Cállate, maldito desdichado! ¡Tú no tienes derecho a hablar! —grité fuera de mí, mientras sostenía con fuerza la mano que le quedaba a Shirou—. ¡Tú solo quieres traer destrucción al mundo!
—Qué aburrida... —respondió el Dios Demonio, dibujando una sonrisa tenebrosa mientras se alzaba sobre nosotros—. E incluso Carlos Sánchez fue capaz de darme diversión cuando lo daba todo. Solo entendí una cosa: ustedes solo serán un estorbo. Solo le están dejando toda la carga de sus errores a él. Por eso a él lo comprendo más que nadie... Porque no hay ningún humano que se preocupe demasiado por los demás antes que por sí mismo, y ustedes son testigos de cómo a lo largo de su vida lo ha arriesgado todo para salvarlos a ustedes. Si digo lo que pienso es porque es la verdad: ustedes jamás entenderían lo que él realmente perdió.
—¿Tú qué sabes de él...? —preguntó Shirou con la voz desgarrada, apenas logrando mantenerse consciente mientras apretaba los dientes.
La figura del Dios Demonio soltó una leve risa fría que hizo eco en las sombras del espacio mental.
—Sé más cosas de las que ustedes jamás podrían imaginar...
De pronto, el rostro del monstruo se volvió completamente rígido y serio. Su aura se volvió infinitamente más densa, congelando el aire a nuestro alrededor.
—Es mejor matarlos ahora mismo.
En un parpadeo absoluto, disappeared frente a nuestros ojos. Antes de que pudiera reaccionar, apareció justo detrás de mí.
¡BAM!
Un golpe brutal de su puño me impactó de lleno en la espalda. Salí disparada violentamente por los aires, pero en pleno vuelo logré colocar una mano contra el suelo de piedra para frenar el impacto y sostener mi postura.
Sin embargo, no me dio ni un segundo para respirar. El Dios Demonio volvió a acortar la distancia en un instante, desatando una ráfaga devastadora de golpes envueltos en energía oscura e infernal.
—¡Puños del Inframundo! —retumbó su voz.
Los impactos cayeron sobre mi cuerpo con una fuerza descomunal, haciendo estallar el maná a mi alrededor y destruyendo el suelo bajo mis pies en una detonación catastrófica.
Intenté bloquear cada ataque con mi espada mágica, pero mis ojos, saturados de una luz ancestral, captaron todos y cada uno de los movimientos del Dios Demonio. La percepción del tiempo pareció ralentizarse por un instante; empecé a esquivar a mayor velocidad, girando y retrocediendo con fluidez mientras lanzaba estocadas y cortes más rápidos y precisos.
No me quedaba mucho tiempo. Desde que desperté la primera capa de mi núcleo de 7 capas —acercándome al poder definitivo de mi linaje—, solo me impulsé hacia adelante. No quería caer ahora.
Esto es lo más difícil que he hecho hasta ahora. Luchar contra la manifestación de un verdadero dios es difícil, terriblemente difícil... Ganar este encuentro se sentía como intentar sostener el cielo con una sola mano. Tenía miedo. Tenía un terror profundo y visceral de no volver a casa, de ser destruida aquí si dejaba que él lograra su objetivo final: robar mi cuerpo o devorar el alma de Shirou.
Sostuve la empuñadura de mi arma con ambas manos, mientras la luz platinada de mi aura comenzaba a arder con una furia desesperada para hacerle frente a la tormenta oscura que nos rodeaba.
Lancé varios ataques directamente hacia él; la energía colisionó de lleno y una explosión masiva envolvió su figura en humo y destellos. Me alejé de un salto para tomar distancia, pero al disiparse la polvareda, ahí estaba él... de pie, totalmente ileso, sin un solo rasguño.
—Si no hago algo yo... —murmuró Shirou en voz baja desde el suelo, observando con impotencia cómo Freya lo daba todo por mantenerlo a salvo.
Le había hecho una promesa sagrada al Primer Héroe Legendario. Sabía perfectamente que si desataba ese poder, podría convertirse en su mayor maldición. No quería llegar a esto... Su hermana menor siempre fue vista como la más fuerte, pero en realidad Shirou la superaba en absolutamente todo. Dominar una fuerza de esa magnitud no era nada fácil, pero su voluntad no podía doblegarse hoy. Solo le quedaba una opción.
"Lo usaré... Lo siento mucho, pero yo...", pensó Shirou mientras cerraba los ojos por un segundo.
Al abrirlos, la forma de sus pupilas cambió drásticamente, adquiriendo los rasgos rasgados y majestuosos de un dragón. Una abrumadora aura azul oscura comenzó a brotar de su cuerpo, envolviéndolo en una espiral de poder sofocante que hizo temblar todo el espacio mental.
Su verdadero Poder Nocturno había sido finalmente despertado.
Lejos de allí, en el mundo real...
En las profundidades del palacio, Carlos se congeló al instante mientras estaba junto a Natsuki. Levantó la mirada de golpe, sintiendo una sacudida helada en la espina dorsal.
—Ese... ese poder... —susurró Carlos, con los ojos bien abiertos—. ¿Acaso Shirou...?
En otro punto de la ciudad, Shiro se encontraba sentada en una pequeña tienda disfrutando de un frappé cuando la presión mágica la atravesó como un rayo. La cuchara se le congeló en la mano y la bebida perdió toda importancia mientras miraba hacia el horizonte con angustia.
—¿Hermano...?
El Dios Demonio se quedó inmóvil por un segundo. La risa sádica se borró por completo de su rostro mientras giraba lentamente la cabeza hacia Shirou, sintiendo cómo el plano mental comenzaba a agrietarse únicamente por la vibración de esa nueva aura.
—Esa fuerza... —murmuró el Dios Demonio, apretando las garras con molestia—. ¿Pero qué demonios...? Si hace un momento ni siquiera tenías la fuerza suficiente para rasguñarme. No... espera. ¿Acaso ocultaste tu verdadero poder todo este tiempo?
El Dios Demonio entornó los ojos rojos, reconociendo la densidad sofocante que se elevaba del cuerpo de Shirou.
—Esa energía... es idéntica a la del Dios Nocturno. ¿Acaso este tipo es más fuerte que Carlos y su hermana al mismo tiempo?
Una sonrisa torcida y llena de anticipación comenzó a dibujarse de nuevo en sus labios, mientras la sombra de su presencia se expandía para chocar de frente contra el aura azul oscura de Shirou.
—Parece que al fin has despertado, maldito mocoso... —sentenció el Dios Demonio, abriendo los brazos de par en par mientras la presión del espacio mental amenazaba con colapsar—. ¡Espero que seas tú quien realmente me entretenga ahora!
Continuará...

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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 324
Estás leyendo el capítulo 324 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 30 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.