Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 309 online gratis en español
🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—¡¿"Pasión"?! —exclamó Yins Shadow, emergiendo levemente entre las sombras con los ojos desorbitados y los brazos en alto—. ¡A ver, a ver, a ver! ¿Escuché bien? ¡Esa loca de pelo violeta acaba de decir la palabra "pasión" dirigiéndose al capitán! ¡Esto ya no es un combate de rango Divino, es un drama romántico de alta tensión!
Zani se dio cuenta de inmediato de la dirección en la que iba el comentario y se llevó las manos a la cabeza con pánico evidente.
—¡Oye, Shadow! —intervino Zani rápidamente, dándole un codazo para intentar callarlo—. ¡No vayas a empezar otra vez! ¡No ahora, por lo que más quieras! ¡Mira cómo está el ambiente!
—¡Eh? —Natsuki se congeló en su sitio, bajando ligeramente los brazos mientras sus ojos celestes pasaban de Otis a Zani y Yins Shadow con absoluta incredulidad. La frialdad de su voz se volvió mortalmente silenciosa—. ¿Tú también, Zani? ¿Todos sabían que esta mujer iba a salir con esas tonterías?
Gojo se tapó la boca para contener la risa, aunque temblaba de miedo, mientras Shiro se daba un suave golpe en la frente ante el caos total que se estaba armando en la retaguardia.
En el lecho marino, me pasó una gota de sudor frío por la nuca mientras sentía que la tensión detrás de mí superaba con creces la fuerza del huracán de Otis.
—¡No metan más leña al fuego! —les shouting de vuelta, reacomodando la empuñadura de mi espada mientras Otis soltaba otra risita divertida, encantada de ver cómo el grupo colapsaba por sus celos.
—En fin... terminemos con esto con un solo ataque, ¿qué te parece? —propuse, bajando la postura y dejando que la energía en mi interior se comprimiera hasta un punto crítico.
Otis ladeó la cabeza, su sonrisa retorcida atenuándose apenas para dar paso a una mirada de absoluto respeto y fascinación maniática.
—No es una mala idea... está bien —asintió Otis, elevándose un par de metros sobre el cristal fundido mientras extendía ambos brazos hacia el firmamento.
La atmósfera del universo conocido pareció congelarse.
Otis comenzó a canalizar toda la existencia de su maná caótico: "Danza de la Tormenta Eléctrica: Destrucción de Oscuridad". El vórtice de rayos violetas y materia abisal que la rodeaba ya no solo devoraba el mar o la atmósfera del planeta; las estrellas en el firmamento comenzaron a parpadear y temblar. Mallas de electricidad morada de escala cósmica se extendieron por el espacio exterior, amenazando con colapsar y desintegrar múltiples galaxias enteras como si fueran simple polvo en el viento. La densidad de masa oscura amenazaba con desgarrar el tejido mismo de la realidad.
Abajo, Mael, Gojo y los demás tuvieron que volcar hasta la última gota de su poder para sostener la barrera, sintiendo que la sola presión del ataque de Otis era capaz de pulverizar dimensiones continuas.
Frente a esa catástrofe capaz de erradicar sistemas estelares completos, ajusté el agarre de mi empuñadura y concentré todo el flujo primordial.
—Técnica de la Espada: Pirámide de la Muerte —pronuncié con voz serena pero resonante.
Al desenfundar, una estructura geométrica colosal de luz dorada y pura energía de aniquilación se materializó alrededor de Otis, encerrando la tormenta cósmica dentro de sus cuatro vértices divinos. La fuerza de la Pirámide de la Muerte distorsionó la gravedad cósmica, colapsando la "Destrucción de Oscuridad" antes de que sus rayos cortaran las galaxias circundantes.
Las dos fuerzas de nivel multiversal colisionaron en un punto infinitesimal.
Un destello blanco y silencioso tragó la realidad por un microsegundo. La energía de la Pirámide de la Muerte atravesó y neutralizó cada capa del caos de Otis, disolviendo el huracán, los rayos morados y la tormenta abisal en la nada absoluta.
Cuando la luz finalmente se disipó, el mar volvió a desplomarse sobre el lecho marino con un estruendo monumental.
En el centro del suelo de cristal, Otis cayó de rodillas. Su elegante vestido estaba destrozado, su respiración era agitada y pesada, y pequeños destellos dorados aún chisporroteaban sobre su piel, anulando por completo su capacidad de volver a erigir su maná.
Levantó la cabeza con dificultad, mirando sus manos temblorosas sobre el suelo mientras una sonrisa exhausta, pero completamente sometida, se dibujaba en sus labios. La Guardiana del Caos finalmente había sido derrotada.
Otis permaneció de rodillas sobre el suelo de cristal fundido, con la respiración entrecortada y la mirada fija en la tierra agrietada. Alzó lentamente los ojos violetas hacia mí, mostrando una mezcla de asombro, cansancio y una profunda devoción.
—Supongo que he perdido ante usted... —murmuró Otis con una voz suave pero clara, dejando caer los brazos a los lados en señal de absoluta rendición.
Dí un paso al frente, bajando la espada mientras el aura de maná dorado que me rodeaba se asentaba poco a poco. La miré con firmeza, manteniendo la compostura.
—Pensé que perdería contra ti, pero creo que ya es hora de que te dé un nombre —declaré, extendiendo mi mano hacia ella mientras una resplandeciente masa de energía mágica comenzaba a fluir desde mi cuerpo hacia el suyo—. De este momento, tú serás Otis de la Destrucción, el caos que me servirá por el resto de mi vida. Tú serás la guardiana leal a mí... mejor dicho, a mi organización: Red Blood Association.
Al pronunciar el nombre y otorgarle el título, una columna de luz púrpura y dorada emergió del cuerpo de Otis, elevándose hacia el cielo resquebrajado. El maná del nombramiento reescribió las leyes de su propia existencia, sellando un vínculo indestructible entre su alma y la mía. Las marcas de la batalla sobre su piel y ropajes comenzaron a curarse casi de inmediato bajo el flujo de poder reestructurado.
Otis inclinó la cabeza profundamente, apoyando una mano sobre el suelo y la otra sobre su pecho, aceptando el pacto con una sonrisa llena de lealtad absoluta.
—Otis de la Destrucción... —repitió ella en un susurro cargado de reverencia, sintiendo el nuevo poder que recorría sus venas—. Acepto este nombre y mi destino. A partir de hoy, mi vida, mi caos y mi poder le pertenecen enteramente a usted y a la Red Blood Association, mi señor.
A lo lejos, en la explanada de Drak'Tharion, el grupo observaba en silencio cómo la imponente Guardiana del Caos juraba lealtad definitiva.
El resplandor del nombramiento no se detuvo; por el contrario, la energía liberada al otorgarle el título de Otis de la Destrucción desencadenó una reacción en cadena a nivel existencial. El vínculo con la Red Blood Association y la abrumadora masa de maná que fluía desde mi ser reescribieron las leyes de la naturaleza sobre el lecho marino.
Una gigantesca crisálida de fuego abisal y luz dorada envolvió por completo a Otis, haciendo temblar nuevamente la corteza terrestre.
\[Aviso del Sistema: Individuo "Otis" ha recibido el nombre y la bendición del Líder.\]
\[Iniciando proceso de evolución de Gran Guardiana a Primordial Rey Demonio Verdadero...\]
Dentro de la esfera de energía, la estructura de su alma se comprimió y expandió a velocidades infinitas. El maná del caos, que antes era inestable y destructivo sin control, comenzó a purificarse, condensándose en una autoridad divina absoluta. El cielo, que apenas comenzaba a despejarse, se volvió de un tono violeta estelar, y las estrellas distantes parecieron rendir pleitesía ante el nacimiento de una nueva soberana.
La crisálida se resquebrajó con un sonido semejante al cristal rompiéndose en mil pedazos.
Cuando la luz se disipó, la transformación de Otis era abrumadora:
Su largo cabello violeta oscuro ahora fluía con destellos estelares que parecían contener galaxias en miniatura. Un par de cuernos sutiles y elegantes, de un azabache pulido como la obsidiana divina, emergían de su frente. Vestía una armadura de gala oscura impregnada de runas doradas que palpitaban al ritmo de su corazón, y a sus espaldas se desplegaron seis alas compuestas de pura sombra y electricidad primordial.
El aura de una Primordial Rey Demonio Verdadero emanaba de su figura, tan imponente y majestuosa que la gravedad a su alrededor hacía flotar las rocas volcánicas en un radio de kilómetros.
Otis abrió sus ojos, los cuales ahora resplandecían con un brillo dorado y violeta absoluto. Se miró las manos, sintiendo el poder ilimitado que corría por sus venas, un poder que superaba con creces todo lo que había conocido en su existencia anterior.
Con una gracia casi divina, descendió suavemente hasta quedar frente a mí. Se hincó sobre una sola rodilla, inclinando la cabeza con una reverencia llena de lealtad e inquebrantable devoción.
—Mi señor... —habló Otis, su voz resonando con una eco celestial y abisal a la vez—. He renacido bajo su mando como la Primordial Rey Demonio Verdadero. Mi existencia, mi trono y mi espada están eternamente dedicados a usted y a la Red Blood Association.
A lo lejos, en la explanada de Drak'Tharion, el grupo contemplaba la escena sin aliento.
—Increíble... —murmuró Mael, sintiendo cómo el aura de la recién evolucionada rey demonio hacía vibrar su propia armadura de Hierro Sagrado—. No solo la derrotó... la ha elevado a una escala de poder que desafía la jerarquía del universo.
Gojo tragó saliva, ajustándose la venda sobre los ojos mientras contemplaba la figura de Otis.
—Carlos acaba de crear a un monstruo de categoría primordial... Esto cambia por completo las reglas del juego.
Natsuki, aún con el ceño fruncido y los brazos cruzados, observó la escena en silencio. Aunque la chispa de celos aún rondaba en su mirada, la imponencia del ritual y la lealtad absoluta en la postura de Otis dejaron en claro que el mando de Carlos sobre su nueva guardiana era indiscutible.
Otis pasó las manos suavemente por su frente, haciendo que el maná de la evolución fluyera a través de su rostro. Con un breve destello violeta, los cuernos de obsidiana se disiparon en el aire como fino polvo de estrellas, dejando su frente completamente limpia y devolviendo a su rostro esa compostura elegante e impecable.
A continuación, sacudió levemente la cabeza; las hebras de su largo cabello recuperaron al instante ese tono violeta oscuro profundo y ondulado que la caracterizaba, conservando solo un sutil y majestuoso brillo estelar que delataba su nuevo estatus de Primordial.
—Mucho mejor... —murmuró Otis, rozando sus mejillas con los dedos enfundados en cuero negro y esbozando una sonrisa refinada mientras se miraba reflejada en el maná fluídico a sus pies—. No me gustan los cuernos; después de todo, mi belleza es única y no necesita de esos adornos. Además, este tono de cabello es mi verdadero sello.
Se incorporó con total gracia, luciendo su imponente atuendo de gala oscuro de Primordial pero manteniendo su apariencia intacta, ajustándose los guantes antes de inclinar levemente la cabeza hacia ti.
—¿Qué le parece ahora, mi señor? Sigo siendo la misma Otis que le fascina, solo que ahora poseo el poder absoluto para aplastar a cualquiera que se interonga en el camino de la Red Blood Association.
Me acerqué a ella a paso tranquilo, guardando mi espada en la funda con un chasquido metálico que resonó en el silencio del lecho marino.
Otis ladeó la cabeza con una sonrisa intrigada, manteniendo esa mirada brillante y refinada mientras daba un pequeño paso al frente, inclinándose ligeramente hacia mí con elegancia para poder escuchar. Su largo cabello violeta ondulo levemente con la brisa marina residual, y los relámpagos morados que antes destruían todo a su alrededor se redujeron a diminutas e inofensivas chispas que danzaban juguetonas entre sus dedos.
—¿Una base secreta? Vaya, vaya... así que ya me considera digna de sus secretos más guardados, mi señor —murmuró Otis en voz baja, acercando su oído con una sonrisa satisfecha y llena de curiosidad—. Soy toda oídos. Prometo que la ubicación de la Red Blood Association estará tan segura conmigo como el mismísimo caos.
Mientras tanto, a lo lejos en la explanada de Drak'Tharion, la tensión no había bajado en lo absoluto.
Natsuki apretó la empuñadura de su espada hasta que los nudillos le quedaron completamente blancos, viendo cómo me le acercaba a la recién evolucionada Primordial para susurrarle al oído. El aire a su alrededor se volvió tan absurdamente gélido que una pequeña ventisca empezó a girar a su alrededor.
—¡A-Alguien que lo detenga! —susurró Gojo a toda prisa, cubriéndose la boca con ambas manos mientras daba tres pasos atrás ocultándose detrás de Mael—. ¡Carlos está caminando directamente hacia un campo minado! ¡Le está hablando al oído a la bruja frente a los ojos de Natsuki!
—Si no los congela a los dos en los próximos cinco segundos, será un verdadero milagro —agregó Yins Shadow desde la sombra de una columna, conteniendo un silbido de drama.
Ajena a los murmullos de la retaguardia, Otis me miró de reojo con sus ojos violetas resplandecientes, esperando pacientemente a que le revelara la ubicación de nuestro cuartel general.
Me acerqué aún más, reduciendo la distancia hasta que mi aliento rozó el borde de su oído.
—Nuestra base secreta de la Red Blood Association se encuentra en... —comencé a susurrarle con voz pausada.
Sin embargo, lejos de simplemente escuchar la ubicación, Otis aprovechó la cercanía para desplegar todo su juego. Ladeó levemente la cara, permitiendo que sus labios quedaran a escasos milímetros de mi mejilla. Con un movimiento pausado y provocativo, deslizó su mano enfundada en cuero negro por mi pecho hasta posarla suavemente sobre mi hombro, acariciando el cuello de mi chaqueta con una lentitud calculada.
—Mmm... entiendo, mi señor... —murmuró Otis con una voz extremadamente suave, profunda y melosa, lo suficientemente alta para que el eco resonara en toda la explanada—. Qué lugar tan fascinante para nuestro cuartel general... Prometo que pasaré mucho tiempo a su lado en ese sitio, sirviéndole... en cuerpo y alma.
Otis entrecerró sus ojos violetas con una mirada cargada de pura coquetería, dedicándome una sonrisa felina mientras soltaba un leve suspiro que hizo erizar la piel de cualquiera en un radio de diez metros.
Desde la muralla, la escena fue la gota que derramó el vaso.
El suelo bajo los pies de Natsuki no solo se congeló; estalló. Una gigantesca púa de hielo de más de diez metros emergió del suelo volcánico con un rugido ensordecedor. El aura gélida de Natsuki se volvió de un azul tan denso que la ventisca a su alrededor comenzó a congelar las lágrimas de pánico de Gojo.
—¡¿EN CUERPO Y ALMA?! —rugió Natsuki, con la voz temblando de una furia asesina incandescente. Sus ojos celestes brillaban como dos soles de hielo—. ¡SE ACABÓ! ¡A MÍ NO ME IMPORTA SI ERES UN REY DEMONIO PRIMORDIAL O LA REINA DEL UNIVERSO! ¡TE VOY A DESINTEGRAR AQUÍ MISMO, BRUJA DE DÉCIMA!
Natsuki se lanzó desde la muralla, dejando una estela de congelación absoluta a su paso mientras desenvainaba su espada, lista para masacrar a la nueva guardiana.
A su lado, Yins Shadow comenzó a escupir el aire, sosteniéndose el pecho con ambas manos de manera completamente dramática mientras salía de las sombras.
—¡NOOOOO! ¡MIS OJOS! ¡MI ALMA! —dramatizó Shadow, rodando por el suelo de piedra como si estuviera sufriendo una herida mortal—. ¡El capitán ha caído en las garras de la seducción del caos! ¡Es el fin de la moral en la Red Blood Association! ¡Zani, haz algo, nos están destruyendo desde adentro!
—¡¿Por qué me pides a mí que haga algo?! —gritó Zani, jalándose el cabello en pánico absoluto mientras intentaba esquivar los fragmentos de hielo que salían disparados por el ataque de celos de Natsuki—. ¡Si me meto ahí, Natsuki me va a congelar a mí también!
Gojo, totalmente aterrorizado, usó a Mael como escudo humano mientras señalaba hacia el lecho marino.
—¡CARLOS, CORRE POR TU VIDA! ¡LA PRIMORDIAL YA TE TIENE, PERO NATSUKI TE VA A MANDAR AL OTRO MUNDO SIN ESCALA!
Otis, viendo el colapso monumental y el desastre que acababa de provocar en la retaguardia, no pudo contenerse más. Se echó hacia atrás, llevándose una mano a los labios mientras soltaba una risita encantadora, maliciosa y completamente llena de satisfacción.
—Vaya, vaya... parecen un grupo tan divertido —se burló Otis, guiñándome un ojo con total descaro mientras Natsuki aterrizaba violentamente a unos metros de nosotros, haciendo temblar el suelo—. Creo que me va a encantar estar en esta organización, mi señor.

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Estás leyendo el capítulo 309 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.