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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 300 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—Solo puedo hacer esto. No te preocupes por mí, Astaroth... Yo me encargo —dije con frialdad, ajustando la postura ante la mirada atenta de Luis y Miranda. Astaroth esbozó una amplia sonrisa llena de condescendencia, cruzándose de brazos mientras la masa oscura del Poder Nocturno fluctuaba lentamente alrededor de su figura. —Viendo la situación, sí... podría matarlos a todos ahora mismo —respondió ella—. Pero algo me dice que debo confiar en ti y dejarte esto por el momento. Sin embargo, antes de que pudiera dar el primer paso para desatar la matanza, una interrupción astral resonó directamente en la mente de Astaroth. Una voz urgente rompió la atmósfera helada del Polo Norte. —¿Qué ocurre, Monika? —preguntó Astaroth en un murmullo apenas audible, frunciendo el ceño por la intromisión. «Tienes que regresar ahora mismo al Trono», advirtió Monika a través de la vía de comunicación, con un tono tenso que delataba la gravedad del asunto. «Parece que habrá una reunión urgente. No sé qué está pensando Lucifer, pero tienes que volver ¡ahora!» La mirada de Astaroth se ensombreció. Chasqueó los dientes con fastidio, mirando de reojo al trío de caballeros que mantenía sus armas en alto. —Parece que me tengo que retirar por hoy —suspiró Astaroth, dando un paso hacia atrás mientras un portal de sombras púrpuras se abría a sus espaldas—. Te dejo el resto a ti, Devora Dioses. Asegúrate de no dejar a ninguno vivo. —Descuida, te lo enviaré por carruaje... —se burló ella justo antes de que la sombra del portal comenzara a tragarla por completo. Alcé una ceja, mirándola con frialdad. —¿En qué momento te volviste comediante? —Ay, ¡qué aguafiestas! Por eso no tienes novia, ni muchos amigos, ni una sirvienta —soltó Astaroth con una sonrisa maliciosa antes de desaparecer del todo. Las palabras cayeron como flechas certeras, incidiendo en mi orgullo y atacando mi mente con verdades descaradas. Una vena se me marcó en la sien. «Cuando regrese le romperé esa boca de mierda...», pensé, apretando los dientes con rabia contenida. A través del último resquicio del portal que se cerraba en el aire, su voz resonante se escuchó una última vez entre risas: —¡Jajaja! Sí, claro, hazlo... ¡y te romperé el trasero con mi puño! El portal se cerró de golpe, dejando un silencio sepulcral sobre la cordillera. Me quedé en silencio por un segundo, soltando un chasquido de molestia antes de girar lentamente la mirada hacia Noelle, Luis y Miranda, quienes observaban la escena atónitos ante el repentino intercambio. «Bien... ¿en qué estaba?», pensé, sacudiendo la cabeza para disipar el absurdo momento y volviendo a centrar mi mente en la batalla. —¡Nunca bajes la guardia! —resonó un grito a mis espaldas. Luis apareció de frente en un parpadeo, atacando con una velocidad cegadora imbuida en una espada de luz resplandeciente. La hoja rozó mi rostro, obligándome a retroceder de un salto lo más rápido posible. «¿Ellos eran así de rápidos...?», me pregunté, frunciendo el ceño mientras Miranda y Noelle flanqueaban la posición. «¿En qué momento se volvieron tan rápidos? No... espera. ¿Yo soy el que se está moviendo lento?» Apreté los puños, sintiendo cómo el peso de mis propios recuerdos y el cansancio de reprimir mi fuerza me estaban pasando factura. «Tendré que pelear en serio...» Una explosión colosal de aura oscura estalló desde mi cuerpo, haciendo retumbar la cordillera entera y obligando a los tres a salir volando hacia atrás para no ser pulverizados por la presión. No les di un solo segundo para recuperarse. Aproveché el desbalance para arremeter en una fracción de milisegundo. No tuvieron tiempo ni de reaccionar: aparecí directamente frente a Luis, tomándolo por el rostro con una fuerza desmedida. En un solo movimiento destructivo, lo lancé a cientos de kilómetros de distancia a través de la atmósfera. El impacto de su cuerpo colisionando contra la cordillera lejana provocó una explosión catastrófica con la magnitud de una bomba atómica, desintegrando los picos helados y amenazando con borrar su existencia en un instante. El hongo de fuego y ruinas iluminó la penumbra del Polo Norte. La cortina de humo apenas comenzaba a elevarse cuando mi voz rompió el silencio: —Uno menos. Noelle apretó los dientes hasta sentir el sabor metálico de la sangre en su boca. Sin embargo, en lugar de dejarse llevar por el pánico, sus ojos brillaron con una serenidad desoladora. Miró a Miranda, quien ya se encontraba en posición de guardia doble, con las espadas alineadas en un ángulo defensivo perfecto. —No está muerto —murmuró Noelle, canalizando el Desvelo de Estrellas Heladas alrededor de sus piernas—. Luis no cae tan fácil. Nos toca ganar tiempo. —Entendido —respondió Miranda, conteniendo la respiración mientras su pulso se aceleraba. Sin darles respiro, me desplacé en un parpadeo, borrando la distancia espacial sin necesidad de correr. Mi puño, imbuido en un Vórtice de Asimilación Oscura, descendió hacia el cráneo de Noelle como una masa gravitacional colosal. «Estrategia de dispersión: Cero Absoluto», pensó Noelle. En el instante preciso del choque, ella no bloqueó. En su lugar, utilizó la magia de agua combinada con su hielo evolucionado para licuar la estructura molecular de su propio cuerpo durante una fracción de segundo. Mi puño atravesó una sombra de escarcha carmesí, impactando directamente contra el suelo congelado y provocando un terremoto que agrietó la placa tectónica. —¡Ahora, Miranda! —gritó Noelle, reapareciendo a diez metros en el aire con la espada en alto. Miranda ejecutó una danza de estocadas relámpago: Estilo de Espadas Gemelas: Corte Conceptual Abisal. Las dos hojas no buscaban cortar mi piel, sino entorpecer los flujos de maná de mis articulaciones. Cada impacto metálico resonaba como una campana en medio de la tormenta, generando ondas de choque de luz dorada que intentaban sellar mis meridianos. Desvié los cortes con la palma descubierta, sintiendo la precisión técnica de Miranda. «Esta mujer no ataca por impulso...», analicé en mi fuero interno, manteniendo una frialdad táctica. «Busca reducir mi aceleración lineal. Quieren congelar la masa de mi aura para obligarme a usar magia de área y malgastar reservas. Una estrategia brillante para tres humanos... Pero no es suficiente.» Con una simple torsión de hombro, liberé una onda expansiva de Poder de Supresión, desviando las espadas de Miranda y dejándola desprotegida. Alzé la mano para atravesarle el pecho, pero el aire a mi alrededor se congeló instantáneamente en una prisión de espejos. —Magia de Nieve, Rango Uno: Reflejo de Estrellas Múltiples —resonó la voz de Noelle desde ocho direcciones distintas. Ocho duplicados de hielo perfecto arremetieron al mismo tiempo, proyectando ilusiones térmicas que confundían mis sentidos. «Pensar que solía ser como ellas...», reflexioné por un microsegundo mientras interceptaba las ilusiones con barridos de garra. «Luchando por camaradas, creando tácticas coordinadas... Creyendo que la determinación puede vencer cualquier diferencia de poder. Qué nostalgia tan amarga. Yo también tuve amigos. Tuve a Natsuki, a Shiro, a Angélica... Y al final, la fuerza bruta del destino simplemente aplastó todos nuestros planes.» La chispa de melancolía duró un suspiro. Mis ojos volvieron a tornarse salvajes y oscuros. —¡Se acabó el juego de espejos! —rugí. Mi aura explotó en un domo expansivo de energía devoradora que destrozó las ocho ilusiones y resquebrajó la armadura de Miranda. Sin embargo, en el ápice de la explosión, una luz dorada atravesó las nubes a una velocidad hiperiónica. Desde el horizonte, envuelto en un aura de plasmación estelar, Luis regresó del impacto. Tenía la armadura destruida del lado izquierdo y el rostro cubierto de sangre, pero sus ojos ardían en un trance de combate absoluto. —¡Estocada Estelar: Caída de los Cielos! —gritó Luis, descendiendo como una lanza de luz pura directo hacia mi nuca. Giré bruscamente, alzando el brazo para bloquear el impacto frontal. El choque entre su lanza de luz y mi masa oscura generó una segunda onda nuclear que barrió la nieve en un radio de diez kilómetros, dejando el lecho rocoso del Polo Norte completamente al desnudo. —Aún puedes moverte... —murmuré, sintiendo la presión de la espada de Luis empujándome levemente hacia abajo. —No voy a dejar que toques a la Capitana ni a Miranda... —jadeó Luis, apretando los dientes—. ¡Noelle, ahora! Noelle apareció justo debajo del arco de combate, canalizando todo el maná restante de su núcleo evolucionado. Las flores de hielo de su técnica giraron en una espiral inversa, condensando la temperatura del ambiente hasta alcanzar casi el cero absoluto. —Técnica Combinada de los Mares: Jaula del Devocionario Helado —pronunció Noelle con serenidad mortal, clavando su espada directamente en el suelo a mis pies. Pilares de cristal azul profundo emergieron de la tierra, envolviendo mis piernas, mis brazos y mi torso en una estructura piramidal impenetrable que comenzó a consumir el flujo de mi poder. Atrapado momentáneamente entre el empuje estelar de Luis arriba, la guardia cortante de Miranda enfrente y la jaula conceptual de Noelle abajo, observé la coordinación perfecta del trío. «Son fuertes. No por su nivel individual, sino por la sincronización absoluta de sus almas», reconocí en silencio dentro de la prisión de cristal. «Pero yo borré mi propio nombre y mi humanidad para estar por encima de los vínculos... Si no puedo destruir esta jaula con mi fuerza reprimida, tendré que liberar un fragmento del verdadero terror que me convirtió en el Devora Dioses.» Mis ojos perdieron cualquier rastro de luz, convirtiéndose en dos abismos completamente vacíos e insondables. Rompiendo las ataduras, extendí ambas palmas hacia el cielo y, en un parpadeo, múltiples esferas de energía pura y densa comenzaron a manifestarse, flotando sobre las cabezas de los tres caballeros. Cada esfera giraba con un brillo atronador, distorsionando la gravedad y la luz de la atmósfera. —Eso... ¿es mágico-elemental...? —murmuró Noelle con un hilo de voz, dando un paso atrás. —Rayo, Fuego, Viento, Tierra, Agua, Oscuridad, Luz... ¿y Cósmica? ¡¿Es en serio?! —exclamó Miranda, apretando el agarre de sus espadas gemelas. —¡Tenemos que detener esa cosa ahora mismo! —gritó Luis, forzando su cuerpo lisiado para impulsarse hacia el frente. Una sonrisa amarga y despiadada se dibujó en mi rostro. —Muy tarde... Con un leve movimiento de mis dedos, las ocho esferas colosales descendieron al mismo tiempo, colapsando el espacio-tiempo en una catástrofe de escala apocalíptica sobre la cordillera. Fue en ese instante crítico cuando Noelle caminó a paso firme entre la ventisca, sintiendo cómo las ráfagas de viento intentaban hacerla retroceder. Con absoluta calma, se abrochó la chamarra y liberó todo el potencial de su núcleo, activando su Reino Temporal. En el preciso instante en que la esfera destructiva y la expansión de su Reino chocaron, una onda de choque gravitacional retumbó en toda la cordillera. El espacio-tiempo se distorsionó por completo y el campo de batalla se transformó en un terreno dominado por una tormenta de nieve perpetua dentro de sus dominios. Desde la tierra congelada comenzaron a erigirse gigantescos muros de hielo, adornados con intrincadas flores rosadas de escarcha que sellaban el impacto del choque elemental y bloqueaban la catástrofe que amenazaba con destruirlo todo. El tiempo mismo pareció congelarse en un suspiro continuo: las estelas de fuego, rayo y energía cósmica de las ocho esferas quedaron suspendidas en el aire, atrapadas en un bucle temporal dentro del dominio helado. Los muros con flores rosadas continuaron erigiéndose hacia el firmamento, creando un laberinto monumental. Cada pétalo emitía un tenue brillo auroral, absorbiendo la energía para reforzar la estructura. Noelle, sosteniéndose sobre una rodilla, miró a su alrededor con los ojos abiertos de par en par. —El tiempo... la masa de la magia no se está dispersando, está atrapada en un flujo estático —murmuró, sintiendo cómo el frío de las flores rosadas no quemaba la piel, sino que restauraba progresivamente las heridas de su cuerpo lisiado. —¿Un Reino Temporal combinado con estructura vegetal de escarcha...? —dijo Miranda, bajando ligeramente las espadas al observar la escena. Suspendido en medio del terreno congelado, entorné los ojos. La frialdad de mi rostro fue reemplazada por una mueca de auténtico interés analítico. Intenté mover los dedos para detonar las esferas atrapadas, pero la frecuencia temporal del reino redujo la velocidad de mis impulsos nerviosos a un ritmo casi imperceptible. «Un dominio que no busca congelar la materia, sino el evento mismo...», pensé, sintiendo la presión de las flores rosadas envolviendo los hilos de mi masa oscura. «Interesante. Detuvo la reacción en cadena de los ocho elementos aislándolos en un instante perpetuo. Pero mantener un Reino Temporal de este calibre requiere una cantidad absurda de concentración conceptual.» Paso a paso, la tormenta dentro del reino comenzó a estabilizarse, dejando un silencio sepulcral donde solo el crujido del hielo resonaba en la atmósfera. —Interesante... Muy interesante tu Reino Temporal —dije, dejando escapar una risa baja que resonó en el aire helado—. Pero tendré que hacerte entender que usar algo contra mí no va a funcionar dos veces. La temperatura en el interior del Reino Temporal comenzó a desplomarse violentamente. La masa oscura que me rodeaba no solo no se ralentizó, sino que comenzó a consumir el propio tejido del tiempo que la envolvía. Las flores rosadas de hielo que adornaban los muros comenzaron a agrietarse una a una, tiñéndose de un tono violeta corrompido a medida que mi fuerza se adaptaba a la frecuencia del dominio. «Está asimilando la densidad temporal del terreno...», se percató Noelle en medio del ambiente sofocante, sintiendo cómo la presión gravitacional volvía a sobrecargar la atmósfera. «No está rompiendo el Reino con fuerza bruta, está aprendiendo su ritmo para cancelarlo desde adentro.» Di un paso al frente dentro de la tormenta. Aunque los muros de hielo intentaron regenerarse para cerrarme el paso, mis pisadas dejaban un rastro de ceniza cósmica que marchitaba las estructuras al instante. —Tu dominio es brillante, sin duda —sentencié, fijando mis ojos vacíos en Noelle mientras extendía un solo brazo—. Pero ya he visto reinos temporales caer ante mí en otros mundos. ¿En verdad creíste que el tiempo podía detener a alguien que destruyó su propia línea temporal?
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 300

Estás leyendo el capítulo 300 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.