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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 299 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Él no solo no movió un dedo... Con tal de suprimir su propia fuerza, me dejó sin aliento. Escupí sangre que corrió tibia por mis labios. Sentí una punzada tan desgarradora en el pecho que me dobló por completo. «¡Qué dolor...! Nunca había sentido un dolor tan horrible. ¿Esta es la verdadera fuerza de este tipo? No... Hay algo que él está ocultando...» —¡No! ¡Espera! ¡No vayas, soldado! ¡No te acerques! —grité con lo último que me quedaba de voz, estirando una mano temblorosa hacia el recluta que salía de las ruinas del refugio. Pero fue demasiado tarde. Astaroth alzó un solo dedo con indiferencia. Múltiples círculos mágicos y ráfagas de hechizos elementales de alta compresión aparecieron flotando frente al caballero. —Muere, caballero. Estorbas... —sentenció Astaroth con frialdad. Los ataques elementales se dirigieron en un destello letal directamente hacia el soldado. —¡NOOOOO! —grité desesperada. Forzando mi cuerpo lisiado al límite de la agonía, utilicé un impulso de escarcha para moverme e interponerme, tratando de bloquear la ráfaga... Pero no llegué a tiempo. El impacto deshizo la defensa del soldado en un milisegundo. Lo había matado sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo. Antes de que pudiera reaccionar por el horror de ver caer a mi subordinado, una presencia helada y pesada se manifestó a mi espalda. El Devora Dioses ya estaba detrás de mí. Sin mediar palabra, me golpeó con todas sus fuerzas en la espalda. El impacto fue tan colosal que la barrera de mi cuerpo se hizo trizas y salí volando decenas de metros por encima de la nieve. En pleno aire, clavé mis manos y mis garras de hielo en el suelo para frenar el impacto, arrastrándome bruscamente mientras retrocedía y dejaba un surco de sangre en la tormenta. Al detener mi caída, apreté los dientes con rabia pura. Ignorando el dolor de mis huesos rotos, desaparecí en una ráfaga de velocidad helada, arremetiendo de vuelta para atacarlo sin darle un solo segundo de tregua. El Devora Dioses esquivó mis ataques con una facilidad espeluznante. Con un movimiento veloz como el rayo, atrapó mi cuello con su mano de hierro y me azotó brutalmente contra el suelo congelado. La nieve crujió bajo mi espalda y el aire abandonó mis pulmones por completo. —Solo diré esto... —sentenció la criatura, mirándome desde arriba con ojos fríos y vacíos—: Tú no podrás atravesar mi defensa. A pesar de la sangre que llenaba mi boca y la presión que amenazaba con romperme la garganta, una sonrisa desafiante brotó de mi rostro. —¿En verdad lo crees... Devora Dioses? —murmuré. En una fracción de segundo, la trampa que había sembrado en el aire mientras arremetía se detonó. Varios estacadas de hielo enorme y afilado brotaron desde la tierra y el firmamento, atravesando su cuerpo de lado a lado con un estruendo ensordecedor. —¡Maldita seas...! —gruñó la criatura, con los ojos bien abiertos al sentir cómo las estacas de los Mares de Moisés perforaban su carne y contenían su avance—. ¿Cómo es que tú...? Aproveché su desconcierto para zafarme de su agarre. Me puse de pie sobre la nieve, respirando con dificultad pero con la mirada ardiendo en una determinación pura y destructiva. —Hace un momento me lo dijiste, ¿no? —hablé, escupiendo la sangre de mis labios—. A mí no me gusta que me comparen con personas que ni siquiera conozco... y mucho menos que desprecien mi magia. Tú no eres nadie, ni eres digno de llamarme débil. ¡Yo soy Noelle Laderl! ¡Y no permitiré perder, ni mucho menos caer contra una anomalía como tú! Entiendo tu dolor y tu odio... ¡pero pudiste haber cambiado las cosas! Dando un salto hacia atrás para tomar distancia, desaté una ráfaga devastadora de proyectiles helados. El Devora Dioses rompió las estacas que lo atravesaban con un estallido de aura oscura y se lanzó contra mí. A partir de ese instante, la batalla se elevó a una escala descontrolada. Nos movimos a una velocidad aterradora sobre la cordillera helada: cada estocada mía era respondida con un impacto devastador de su parte. Ataques, bloqueos y esquivas se sucedían en milisegundos, haciendo retumbar las montañas mientras el cielo del Polo Norte se resquebrajaba bajo el choque de nuestros poderes. La tormenta de viento se detuvo de golpe. En medio del silencio sepulcral, me frené en seco, sosteniéndome la cabeza por un dolor agudo que amenazaba con partirme el cráneo. De pronto, la nieve comenzó a flotar a mi alrededor, cayendo mansamente sobre mi cuerpo y mi túnica. «¿Qué está pasando...?» pensé, mirando mis manos temblorosas. «¿Por qué la nieve cae sobre mí de esta manera...? Espera... acaso mi magia...» —Magia de Nieve, Rango Uno: Desvelo de Estrellas Heladas —murmuré instintivamente. «¿Esta magia...?» se preguntó el Devora Dioses, observando desde la distancia el aura brillante que comenzaba a brotar del cuerpo de Noelle. «¿Acaso ella... logró una evolución de su propio núcleo?» Sacudió la cabeza, apretando los puños para disipar la duda. «No... no importa. Aún así es débil. Atacaré creando una ilusión de ataques. Tengo que pensar bien en lo que haré... no quiero llamar la atención. Presiento dos presencias mucho más aterradoras rondando esta zona. ¿Estarán a mi nivel? Parece que ella también ha alcanzado ese nivel... Lo más posible es que esté en una escala planetaria, el puesto de los grandes Reyes, los más fuertes del mundo... o mejor dicho, de todo el multiverso. En cada mundo siempre hay personas que logran superarse a sí mismas. Eso me lo dijo aquel tipo de la máscara...» El Devora Dioses entornó los ojos mientras desataba ilusiones ópticas de masa oscura que comenzaron a rodear a Noelle por todos los flancos. «'Cuando todo acabe, reiniciaré de nuevo la línea temporal'... Lo más posible es que mi 'yo' de esta era haya logrado cambiar algo que ni siquiera yo pude hacer. Yo nací sin poder nocturno... Nunca tuve el potencial que tenía mi madre. Pero ella siempre fue amable, buena y amorosa conmigo. Es una pena que su preciado hijo se haya convertido en esto... Hace mucho me enteré de que mi hermano Kronos mató a mi mamá. Lo supe tiempo después, luego de encontrarme aquella carta tirada en el suelo. Tal vez se la entregue a mi 'yo' bueno... Tal vez no sea el momento exacto, ¿pero por qué estoy pensando en esto ahora, cuando estoy en medio de una batalla a punto de masacrarlos a todos?» Una mueca de amargura y autoodio deformó el rostro del monstruo mientras las sombras fantasmagóricas avanzaban. «¿Será que intento dar un giro inesperado? Tal vez falle si intento traicionar a mi hermano... Yo... No importa. Esto se lo dejaré a mi 'yo' original. Por ahora, yo seré el villano de esta historia, donde todos me odiarán por el resto de mi miserable vida. Shirou tenía razón sobre mí... Soy el culpable de todo. Por mi culpa él y yo nos enfrentamos, pero cuando intenté explicarle las cosas, él se suicidó, explotando en mil pedazos luego de que usara el poder nocturno ante mí... Te odio, Carlos. Todo es tu culpa. Mataste a todos, tú mismo provocaste este error... y ahora lo pagarás con tu vida en el olvido del infierno, miserable de mierda. Ojalá mueras pronto, donde nadie jamás te vaya a ayudar en tu perra vida...» Con la mente ahogada en ese abismo de veneno y remordimiento, el Devora Dioses hizo un gesto con la mano, haciendo que docenas de copias ilusorias arremetieran al mismo tiempo contra Noelle en medio del resplandor de las Estrellas Heladas. «Tenías razón, Shirou... Mucha razón sobre mí. Yo soy el culpable de que todos murieran en mi camino. Había dejado este recuerdo hace ya mil años... Bueno, después de todo, yo ya no tengo vida ni mucho menos un cuerpo. Soy un dios caído que cayó bajo la manipulación de mi hermano.» El vacío en el pecho del Devora Dioses pareció expandirse hasta tragar cualquier rastro de duda o vacilación que le quedaba. «A decir verdad... Gabriel murió. Fue tan patético, tan miserable que ni siquiera fue capaz de matarme en su momento. Podía haberlo hecho, sí, pero cometió el grave error de aliarse con mi hermano. Kronos es un doble cara: solo busca sus propios beneficios y ver qué tan útil le resulta un aliado...» Una sonrisa bastante siniestra y retorcida se dibujó en mi rostro. Extendí dos dedos para limpiar bruscamente la sangre seca de mi mejilla, sintiendo cómo los últimos vestigios de la mente del chico mortal que alguna vez fui se disolvían en la nada. Mis ojos, hasta entonces apagados, se volvieron salvajes, oscuros como dos pozos de abismo sin fondo. De repente, mi aura estalló a una escala monumental. La presión gravitacional y conceptual aumentó de forma desmedida, haciendo crujir la cordillera entera. La nieve flotante de Noelle y los restos de la prisión de hielo se hicieron trizas en un milisegundo bajo el peso destructivo de mi verdadero poder. El cielo nocturno se fracturó por completo mientras la tormenta pura de la anomalía devoraba todo a su paso. «Oh... pensé que lo había olvidado.» Cerré mis ojos por un segundo al pensarlo. «¿Estaba imaginando a Natsuki? Ahh...» Suspiré, sintiendo una opresión sofocante en mi pecho. «También la lastimé... Dejé que el reino cayera. Murió dando la vida por mí... Una flor tan salvaje como la misma lava carmesí. El color de tus ojos son como el vapor del mar que siempre ha protegido a todos. Tu vida no tenía precio. Yo, en ese tiempo, no quería aceptar nada porque tu caída me dolió más que la de nadie en el mundo. Tú siempre tenías la razón, aunque cuántas veces me golpeabas... pero tus golpes eran de amor sincero y honestidad. Tu bondad era lo único que hacía latir mi corazón. Tu sonrisa... debí protegerla. Fuiste mala, también eras una mujer molesta y tsundere, pero nunca dejé de amarte, al igual que lo hice con Ruby y con Weasley... Ustedes fueron las esposas a las que no pude proteger.» Un escalofrío helado recorrió mi alma vacía mientras las sombras se condensaban en mi puño. «Pero ya es hora de que olvide todo. Lo único bueno es el libro que dejé escrito dentro de mi cabeza. Algún día lo encontrarás... o cuando nos veamos, Tanaka Sánchez, te daré estos recuerdos para que tú mismo veas cómo terminó todo en mi vida. En fin... es hora de matar a esa mujer.» La masa de poder oscuro exploded alrededor del Devora Dioses, y la criatura se lanzó hacia adelante en un parpadeo de velocidad absoluta, listo para destrozar a Noelle de un solo impacto. —¡Na! ¡No dejaré que te muevas! —gritó Noelle con los dientes apretados. Avanzó sin dudar un milímetro. Desatando la energía evolucionada de su Desvelo de Estrellas Heladas, congeló el espacio aire frente al monstruo, creando un camino de estallidos de cristal resplandeciente para acortar la distancia e interponerse directamente en su trayectoria de ataque. —¡Maldita sea! ¿Qué diablos es eso...? —exclamé para mí misma, sintiendo cómo la masa oscura del Devora Dioses sofocaba el Polo Norte—. Es enorme... No, ¡esto es mucho más que eso! Carajo, si dejo que ese tipo logre atacar, todos moriremos aquí... El sudor frío resbalaba por mi frente mientras ajustaba el agarre en mi espada. «Solo tengo pocas opciones, así que probaré lanzando mi ataque principal y luego lo atacaré usando una distracción...» Corrí hacia adelante desatando una ráfaga masiva, sintiendo cómo la ventisca congelada me seguía el paso en cada zancada. En medio de la desesperación, una idea audaz cruzó por mi mente. Una sonrisa bastante juguetona y desafiante se dibujó en mis labios ensangrentados. —¡Te voy a derrotar! —grité con todas mis fuerzas—. ¡Manipulación de agua: Vino en sangre! ¡Es hora de que caigas, "Dios"! ¡No voy a dejar que tú ni Astaroth maten a mis camaradas! La escarcha y el mar congelado a nuestro alrededor comenzaron a vibrar, transformándose en un torrente carmesí bajo el control absoluto de mi técnica. Aprovechando el desconcierto, combiné el hielo evolucionado de las Estrellas Heladas con la magia de manipulación del agua pura, elevando la densidad del hechizo hasta el límite del colapso. —¡Espero que disfrutes esto...! ¡EXPLOSIÓN DE LUZ ETERNA: FARAMIS! Un pilar de luz blanca y roja deslumbrante rugió hacia el Devora Dioses, amenazando con desintegrar la cordillera entera. Pero justo cuando la luz estaba a punto de consumirlo todo, la sombra de Astaroth se cruzó en la trayectoria. —Tendré que intervenir, Devora Dioses —dijo Astaroth con aburrimiento, alzando una mano envuelta en un aura negra como la noche más profunda, bloqueando el ataque completo usando una densidad pura de Poder Nocturno. —Esa forma es... ¡Imposible! —dije, sintiendo que el pulso se me aceleraba de puro nerviosismo—. ¿Cómo es que tú puedes usar Poder Nocturno...? No esperé respuesta. Me acerqué a toda velocidad hacia ella, lanzando una patada imbuida en escarcha para golpearla y mandar su cuerpo muy lejos del perímetro del refugio. Astaroth salió disparada, pero giró bruscamente en el aire, tomó control del terreno en un milisegundo y arremetió de regreso. Nuestros puños chocaron con una fuerza brutal, provocando una explosión colosal de ondas de choque que me envió volando por los aires. El impacto borró todo alrededor. Al levantar la vista desde la nieve, vi con horror que los últimos soldados y caballeros que estaban presentes en las ruinas habían muerto bajo la presión del choque. Solo quedaba yo... contra ellos dos. Hasta que, de pronto, una vibración pesada cruzó la atmósfera. Una energía abrumadora y conocida hizo erupción a mis espaldas. «Sabía que vendrían chicos...» Desde la espesa nube de humo creada por las explosiones, la silueta de Miranda emergió lentamente, caminando con paso firme y sosteniendo dos espadas afiladas que destellaban con aura asesina hacia nuestros enemigos. —Veo que te dejaron en muy mal estado —dijo Luis, apareciendo en un destello a mi lado y extendiendo la mano para ayudarme a estabilizarme—. Lamento la demora, estaba evacuando a los civiles del refugio. Solo quedamos nosotros tres. Ya no tienes por qué contenerte, Capitana... Dime, ¿qué es exactamente ese tipo? Apreté los dientes, adjusting mi postura mientras observaba al Devora Dioses y a Astaroth, quienes nos contemplaban en silencio. —Él es un Devora Dioses... Tengan mucho cuidado ustedes dos —les advertí en un hilo de voz tenso pero firme—. Él es capaz de absorber y robar almas; su fuerza es brutal y tiene una experiencia en combate destructiva. No se confíen, es capaz de moverse mucho más rápido que yo... Incluso es capaz de manipular el tiempo. Todo lo tiene a su favor. Respiré hondo, sintiendo cómo un escalofrío helado recorría mi columna vertebral. —No ha usado todo su poder contra mí... Presiento una fuerza monstruosa en su interior que me hizo temblar. Él está en un nivel completamente diferente. Lo que escuché de sus propias palabras es que masacró a todos en su mundo y nadie logró derrotarlo... No sé quién está realmente detrás de todo esto, ¡pero no hay que dejar que se escape! —Es verdad, puedo verlo... pero el mayor problema ahora es Astaroth —dijo Luis, apretando el agarre de sus armas mientras no despegaba la vista de los dos enemigos—. ¿Cómo demonios obtuvo el Poder Nocturno? Esa fuerza no se compara con nada, debe ser algo extraordinario... No dudo que pueda dominar esa clase de poder. ¿Sabes lo que eso significa, Miranda? Miranda asintió con el rostro ensombrecido, alzando sus dos espadas hacia el frente. —Así es, las cosas se están poniendo muy feas —respondió Miranda con voz grave—. Creí que Sara o Carlos lo habían eliminado... pero supongo que logró salir con vida. Astaroth dejó escapar una risa fría, acomodándose los guantes mientras el aura oscura que la rodeaba vibraba con intensidad. —Oh... Así que ustedes conocen a Tanaka Sánchez Carlos... —comentó Astaroth con burla—. El hijo de la mujer que me humilló horriblemente. Tras la prisión de escarcha resquebrajada, el Devora Dioses permaneció en absoluto silencio, procesando la revelación con la mente fría y calculadora. «Así que mi madre le dio una paliza a este tipo... Vaya, de lo que me vengo a enterar», pensó la criatura en la penumbra de su mente. «No debo fiarme de Astaroth. Por ahora tiene mi confianza porque cuando nos vimos, en nuestras almas noté seriamente que él sabe quién soy. De todas maneras, nadie más lo sabe, ni mucho menos Gabriel... pero eso ya no me corresponde. Ahora lo que me interesa es volverme más fuerte, y para eso necesito matar a todos. Aunque... hay una persona a la que sigo teniéndole miedo. Dios General Dragón... eres tú a quien debo matar.» La tensión en el Polo Norte alcanzó su punto de quiebre. El Devora Dioses dio un paso al frente, haciendo crujir el suelo bajo una presión gravitacional restaurada, mientras Miranda y Luis se colocaban en posición de combate flanqueando a Noelle. —Y sé que me estás observando, maldito Dios General Dragón. Tarde o temprano nos veremos cara a cara... Te regresaré las palabras que me habías dicho antes: «¿Un humano como tú vale la pena en verdad? ¿Crees que lo vales o lo mereces?» No eres más que una simple persona débil ante mí... Las palabras del Devora Dioses se perdieron en la inmensidad del Polo Norte, mientras el viento congelado soplaba entre el grupo de héroes y las dos amenazas que tenían enfrente.
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Estás leyendo el capítulo 299 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 26 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.