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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 290 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Sección VI: La perspectiva de Gabriel Giré suavemente la copa de cristal, observando cómo el vino tinto se desplazaba con la misma elegancia fluida que la sangre sobre un campo de batalla. Un suspiro de satisfacción se me escapó mientras contemplaba el panorama a través de los espejos de proyección. —Hoy parece muy divertido todo esto... —murmuré, dando un sorbo pausado mientras disfrutaba del caos que consumía a los reinos inferiores—. Pero debo admitir que me sorprende mucho que Drako y Óscar hayan muerto a manos de Carlos. Eso quiere decir que él sabe algo que yo no sé... Aunque, de todas maneras, Ascan resultó ser un traidor, ¿o me equivoco, Kronos? A mi lado, la figura de Kronos permanecía erguida, envuelta en una distorsión temporal que hacía difícil fijar la mirada directamente sobre él. —Tal vez... —respondió Kronos con una voz monótona y distante—. Supongamos que esta vez las cosas no salieron como esperábamos, pero salimos ganando, como siempre. Has cumplido cada expectativa sobre ti... Pero, ¿cuál es el siguiente paso que se dará? Dejé la copa sobre la mesa de madera tallada, inclinándome ligeramente hacia adelante mientras una sonrisa calculadora se dibujaba en mis labios. —La verdad, necesito la muestra de sangre de Carlos... Y sobre todo, los cuerpos de los diez legendarios héroes. Ellos ya están muertos, ¿no? —Por lo que entendí, solo sobrevivieron tres —contestó Kronos, ajustando los engranajes invisibles de su aura—. Pero no tienes por qué preocuparte; el Dios Nocturno acabará con ellos. Además, él ya acabó con siete de los diez héroes... Solo faltan esos tres. —¿Sabes a dónde está él ahora? —pregunté, alzando una ceja con curiosidad. —Sí... De hecho, ya está aquí con los cuerpos —dijo Kronos, señalando hacia las pesadas puertas del salón principal. Las grandes puertas de hierro se abrieron de par en par con un gemido sordo. La presencia helada e imponente del Dios Nocturno inundó la estancia, trayendo consigo el hedor a muerte y el eco de una victoria antigua mientras arrastraba tras de sí el destino de los héroes caídos. Sección VII: El precio de la carne divina Las puertas de hierro terminaron de abrirse con un crujido pesado, revelando la silueta imponente del Dios Nocturno. El aire de la estancia se volvió de inmediato denso y gélido, impregnado con un rastro de maná divino y el olor metálico de la sangre seca. A sus espaldas, envueltos en cadenas de sombras, yacían los restos inertes de los héroes caídos. —Aquí traje lo que prometí, Gabriel —dijo el Dios Nocturno, lanzando hacia la mesa un pequeño frasco de cristal sellado que contenía un fluido carmesí brillante y denso—. Y sobre eso... conseguí la muestra de sangre de ese mocoso. Espero que sea suficiente para tus planes. Atrapé el frasco en el aire con absoluta elegancia, observando cómo la sangre de Carlos emitía destellos dorados bajo la luz tenue de las velas. —Eres alguien más inteligente de lo que creía... —murmuré con una sonrisa de satisfacción, guardando el frasco en mi manto. El sonido de unos pasos apresurados resonó en el pasillo adyacente. La silueta de Mónica emergió entre las penumbras del salón, con la respiración agitada y la armadura cubierta de cortes profundos. —Oh, has llegado a tiempo, Mónica... —comentó Kronos, girando levemente el rostro hacia ella—. Pero... ¿qué tienes por esa cara? —¡Apenas lo preguntas! —exclamó Mónica, apretando los puños con rabia contenida mientras sus ojos temblaban de ira—. Yoruzu murió a manos de esa maldita humana... Esa mujer se convirtió en un auténtico monstruo. Gabriel alzó una ceja, deteniendo el movimiento de su copa. —¿Así que la hermana de Carlos sigue con vida? —Así es... —asintió Mónica en seco. Gabriel apretó sus puños con fuerza, sintiendo un chispazo de irritación recorrer sus venas ante la resistencia imprevista de esa linaje humana. —Pero no todo fue una pérdida —añadió Mónica, esbozando una sonrisa amarga y sanguinaria mientras miraba al Dios Nocturno y a Gabriel—. Yoruzu y yo nos encargamos de liquidar a Akira, el Dios de la Espada, al Héroe de las Sombras... y a su hermano Abran, el propio hermano de esa mujer. Gabriel exhaló un largo suspiro, soltando la tensión en sus manos y volviendo a tomar la copa de vino con absoluta parsimonia. —Vaya, vaya... Has logrado que me calme —dijo Gabriel, dibujando una sonrisa helada en los labios—. Es una lástima. Yoruzu era una mujer fuerte... De seguro esa mujer acabó con ella porque vio cómo mataban a los suyos. No hay nada más peligroso que la desesperación de un humano viendo morir a quienes ama. El abismal hizo un leve gesto con la mano, haciendo un ademán de desestimación hacia el resto. —Pero han hecho un buen trabajo por el momento. Por ahora, retírense... Menos tú, Kronos. Hay algo de lo que debo hablar a solas contigo. Mónica asintió en silencio, dando un paso atrás antes de dar media vuelta y desaparecer por las sombras del pasillo junto al Dios Nocturno. Las pesadas puertas de hierro volvieron a cerrarse con un sonido seco y retumbante, dejando el salón en un silencio absoluto. La luz de las velas vaciló ligeramente mientras Gabriel daba un nuevo sorbo a su vino, clavando una mirada calculadora sobre la distorsionada figura de Kronos. —Dime, Kronos... —comenzó Gabriel en voz baja, con la sangre dorada de Carlos brillando en el frasco sobre la mesa—. Con los cuerpos de los héroes caídos y la sangre de ese mocoso finalmente en nuestras manos... ¿cuánto tiempo nos tomará iniciar la fase final del ritual? —¿Pero no se supone que serían los diez completos? —preguntó Kronos, ajustando la distorsión temporal que envolvía sus manos mientras miraba los cadáveres sobre el suelo. —Es correcto —respondió Gabriel, dando un sorbo pausado a su copa de vino—, pero como las cosas se están saliendo de control, tenemos que convertirlos en marionetas. —Oh, increíble, ya entendí... —asintió Kronos, inclinando levemente la cabeza con fascinación—. Pero dime, ¿qué tan fuertes son ellos? ¿Podrían recuperar todo su poder? —No del todo —explicó Gabriel con una mirada fría y calculadora—. Pero sí el Primer Héroe. Ese tipo es un ser extremadamente peligroso; tiene habilidades, técnicas y un Reino Temporal. Es capaz de hacer cualquier cosa... Por algo no fue derrotado en combate, sino que se distrajo por proteger a una persona. Él era alguien que superaba por completo al Rey de los Héroes, al punto de que nadie le llega a su nivel. Ni siquiera Sara le ganaría en un uno contra uno. Para derrotarlo se necesita a alguien con una voluntad y un valor indestructibles... Ya sabes a quién me refiero. Kronos procesó las palabras, ajustando las sombras a su alrededor. —Ya veo... Entiendo a lo que quieres llegar, Gabriel. Pero, ¿qué pasa si se nos rebelan? —Vamos, vamos, Kronos... Eso sería imposible —soltó Gabriel con una risa amarga y llena de arrogancia—. Además, tenemos el corazón del Dios Demonio de la Destrucción en nuestras manos. Todo fue gracias a la investigación de Laxuz y Lucas; ellos encontraron lo que necesitábamos para nuestros planes. Una vez que lo revivamos por completo, será más efectivo para la guerra. Además, todo lo que están consumiendo la droga está valiendo la pena: solo les robará su alma y todo su maná para acumular el poder requerido que necesitamos. —Sobre todo lo que me dijo Mónica me preocupa, Kronos... Tu hermana menor ha despertado un poder mucho más peligroso —comentó Gabriel, dejando la copa sobre la mesa mientras fijaba la mirada en la silueta a su lado. —Es verdad, lo noté —respondió "Kronos", ajustando la energía divina que envolvía sus manos—. Esa niña ya sabe que yo no soy Kronos, y tú lo sabes, Gabriel... —No tienes por qué mencionar tu verdadero nombre, Quetzalcóatl —lo interrumpió Gabriel con serenidad—. Sé lo que Lucifer le hizo a los hermanos Tanaka Sánchez... Quetzalcóatl apretó los dientes, sintiendo la pesada mirada del abismal sobre él. —Pero me sorprende que tú seas del mundo paralelo... ¿Qué es lo que tú mismo buscas, Dios? —Eso es algo bastante complicado, Gabriel —explicó Quetzalcóatl, cruzándose de brazos mientras la distorsión a su alrededor se agitaba—. Lo que yo busco es poder... Un control total para gobernar todo el mundo en la palma de mi mano. Pero hay algo que me impide hacerlo, y para eso tengo que deshacerme del verdadero Kronos. Su alma es lo único por lo cual él sigue vivo dentro de este cuerpo. —Es verdad —asintió Gabriel, entrecerrando los ojos—. Puedo sentir el alma de ese chico dentro de ti. Parece que él no se va a rendir hasta poder estar en paz... Él está buscando algo más. —Eso es un fastidio y lo sabes bien, Gabriel —gruñó Quetzalcóatl con molestia. —Lo sé. No me mires con cara de odio —soltó Gabriel con una risa amarga—. En fin... Sobre todo, Gabriel, ¿qué harás con Josué Tanaka? —Josué es el Santo de la Espada —respondió Gabriel con gravedad—. Sé lo fuerte que es. He oído historias sobre él; cuando Robert se enfrentó con él, notó algo extraño... Se estaba conteniendo. Sé lo peligroso que se volvería en el futuro; por algo es el tercero más fuerte de las doce grandes familias. Está por encima de los Kwog Mae y los Akinori. Velkan y ellos son mucho peores que él... De él me encargo yo. Tú solo cumple con tu papel como el hermano mayor de Carlos. Cuando tú y él se den las caras, él no podrá matarte si le revelas la verdad sobre él... —¿Qué tan efectivo crees que sea para él? —preguntó Quetzalcóatl. —¡Jajaja! Ay, Quetzalcóatl, tienes que aprender y estudiar a tus enemigos —se burló Gabriel, apoyándose en el respaldo de su asiento—. Yo a Carlos lo conozco desde hace treinta y dos años. Nunca olvido mi magia de sello; me lo dice todo. Además, sé que Shiro escapó de ese sello. La estoy buscando pero no encuentro señal sobre ella... Parece que lo más probable es que se haya encontrado con su 'yo' más joven. «¿Así que hay viajeros en el tiempo...?» pensó Quetzalcóatl en silencio, tragando saliva al sentir un escalofrío recorrerle la espalda. «Espera... Si él dice que sabe quién es Carlos, es posible que él haya reencarnado... ¿pero cómo?» Esto se estaba volviendo increíblemente peligroso. Sección VIII: La conspiración del traidor Quetzalcóatl apretó los puños bajo las mangas de su túnica, disimulando el temblor que recorría sus dedos ante las revelaciones de Gabriel. «Hay cosas que no sé... pero si intento averiguar demasiado, tal vez las cosas se pongan mal», pensó en silencio, tragando saliva. «Como sea, debería ignorar eso por ahora. Tengo que ir a investigar algunas cosas por mi cuenta...» —¿En qué tanto piensas, Kronos? —interrumpió Gabriel, clavando sus ojos dorados en él con una serenidad sospechosa. —Pensaba en algo nada más... —respondió Quetzalcóatl, recuperando la compostura al instante—. Pero bueno, me tengo que ir. Hay cosas que se deben hacer. Por lo tanto, ten mucho cuidado, Gabriel. Cuídate bien las espaldas, no vaya a ser que esa mujer te traicione. —¿Te refieres a Sayu? —preguntó Gabriel, alzando una ceja con intriga. —Por supuesto. Escuché que ibas a ejecutar a Amadeus, ¿pero por qué no lo hiciste? Gabriel soltó una risa baja y amarga, dando el último sorbo a su copa de vino antes de responder. —Esa pregunta... bien, te lo diré. Es para mantenerla bajo control. A esa mujer tal vez la veas débil, pero en realidad es un monstruo que me supera. Por eso la dejé con vida; tengo que asegurarme de que no haya errores. Y tú lo sabes bien, ¿verdad? Quetzalcóatl guardó silencio por un segundo, sintiendo el peso de las palabras del abismal. —Nos vemos luego, Gabriel... —murmuró. Sin esperar respuesta, activó una ligera distorsión temporal alrededor de su cuerpo y desapareció del salón en un destello de sombras, dejando a Gabriel a solas con los cadáveres de los héroes y sus siniestros planes para la guerra que se avecinaba. Sección IX: Las pulsaciones de la destrucción Gabriel se sirvió otra copa de vino, disfrutando del silencio casi absoluto que imperaba en el salón tras la partida de Quetzalcóatl. Sin embargo, el aire volvió a pesarse bruscamente cuando una sombra alargada y distorsionada comenzó a cobrar forma frente a la mesa. —Parece que todo está bien, ¿verdad? —dijo Skorn, emergiendo de la penumbra con una mirada seria y un aura inquieta. —Así es, todo está bien por el momento —respondió Gabriel, observándolo con tranquilidad antes de inclinarse ligeramente hacia adelante—. Dime, ¿cómo van las cosas? —Todo lo contrario... —contestó Skorn, cruzándose de brazos mientras fruncía el ceño—. He vigilado muy bien a Amadeus, pero presiento algo más que solo vigilar. He tenido contacto con el corazón del Dios Demonio. ¡¡¡¡¡!!!!! Gabriel soltó la copa por un instante, dejando que unas gotas de vino cayeran sobre la mesa mientras sus ojos dorados se abrieron de par en par con auténtico asombro. —¿Qué...? Espera, ¿acaso ya va a despertar? —exclamó Gabriel, poniéndose de pie de golpe mientras un escalofrío de tensión recorría su espalda. Skorn dio un paso atrás, sorprendido por la inusual reacción del abismal. —¿Qué ocurre, Gabriel? —preguntó Skorn, analizando la repentina agitación en el rostro de su aliado. Sección X: La advertencia de las tres razas —No, no es nada... Solo que me sorprendió esto —dijo Gabriel, recuperando la compostura a toda prisa mientras se limpiaba las gotas de vino de la mano—. Dime, ¿te dijo algo? ¿Algún mensaje? —Bueno... lo que escuché de él es que debemos prepararnos, porque su llegada será muy pronto —respondió Skorn con una voz grave que hizo estremecer el aire. Gabriel apretó los dientes, dejando escapar un maldición entre dientes. —¡Con un demonio! Lo que faltaba... Si él regresa, tendré que revivir a los caídos; no hay otra alternativa. A Lucifer no lo he visto en meses... ¿sabes a dónde fue? —La verdad no lo sé —contestó Skorn, alzando los hombros—. Pero lo que sí sé es que se fue a entrenar para volverse más fuerte. Él aún no olvida la humillación que sufrió a manos de Gojo Akinori y de Lucía. Lo más probable es que vaya a vengarse de eso lo más pronto posible. Por ahora iré al Reino de los Elfos; hay algo que tengo que hablar con Shima. Gabriel levantó la mirada, fijando sus ojos con intensidad en Skorn. —Hablarás con él, ¿no? Entonces dale un aviso de mi parte: dile que se prepare para vigilar a todos, e incluso a su propio hermano. Que se asegure de que no haga ningún movimiento. Vigilar a Saleh es la prioridad. Si dejo que él y Carlos estén comunicándose, todo se volverá extremadamente difícil. Skorn soltó una carcajada baja y burlona al escuchar la seriedad del abismal. —Jajaja... Nunca imaginé que le tuvieras miedo a un elfo. —Skorn, no sabes lo peligroso que es Saleh —interrumpió Gabriel con una frialdad tajante que borró la sonrisa de su interlocutor—. Nunca lo has enfrentado, y mucho menos a la Princesa del Hielo, Angélica. Ellos son capaces de eliminar a uno de nosotros sin pestañear. Al igual que Josué y las Doce Grandes Familias, son capaces de destruirlo todo... Si no han hecho nada hasta ahora es solo porque tenemos como aliado a Misael Sasai. Sección XI: Sombras sobre la humanidad y la desesperación de Karen —¿Hablas de ese tipo? —preguntó Skorn, clavando la mirada en Gabriel con sobriedad—. Esperemos que no haya errores... En fin, debo irme, Gabriel. Tengo algunos preparativos por hacer. —Ve. No pierdas tiempo —asintió Gabriel en seco. Skorn se disolvió en las sombras del salón sin dejar rastro. Gabriel volvió a acercarse a la gran ventana del palacio, contemplando la inmensidad del cielo nocturno mientras balanceaba el líquido carmesí en su copa. —Supongo que me quedé solo... —murmuró para sí mismo, apoyando la mano libre contra el cristal helado. Su mirada calculadora recorrió la distancia imaginaria hacia la academia—. Aunque he comenzado a notar algo extraordinario en Alexa... Parece que te has vuelto muy fuerte, pequeña. Mientras tanto, en una de las estancias médicas de la Academia Ryouou Clannad, el silencio era ensordecedor. Karen yacía sobre la cama, abriendo lentamente los ojos hacia el techo iluminado por tenues destellos mágicos. Un dolor punzante en el pecho le impedía respirar con normalidad, no por heridas físicas, sino por la devastadora certeza que comenzaba a asentarse en su mente. «No sé lo que me pasó... pero lo que recuerdo fue que Akira y mi hermano... Están muertos. Dejé que murieran... Dejé que mi hermano se sacrificara por mí. ¿Por qué él...?» Las lágrimas comenzaron a brotar en silencio, resbalando por sus mejillas y mojando las sábanas blancas. Apretó los puños contra las cobijas, sintiendo cómo la impotencia le desgarraba las entrañas. —¿Por qué ustedes dos me dejaron sola...? —susurró con la voz rota, ahogada en el llanto—. A veces siento que todo esto me está afectando... El recuerdo de la reciente batalla volvió a su mente como una daga congelada: la figura de Kronos erguida sobre el campo de batalla, su mirada fría y distorsionada. —Pero cuando miré a Kronos... sentí un odio y una decepción fatal. Me dio asco... Saber que su verdadero objetivo es matar a mi hermano y usarlo solo como una herramienta... ¡Maldito seas! Karen apretó los dientes hasta que le dolió la mandíbula, y por primera vez en su mirada quebrada, un destello siniestro y dangerouso de venganza comenzó a reemplazar a la desesperación.
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Estás leyendo el capítulo 290 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 9 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.