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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 289 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
Sección I: La sangre del Primer Héroe —Entiendo lo que dices, Emilia... Ni siquiera puedo cambiar nada. Todo el mundo me odia, ¿verdad? —susurré, dejando que el peso del cansancio y la culpa encorvara levemente mis hombros. Emilia me miró a los ojos, negando despacio con la cabeza mientras una expresión suave y comprensiva iluminaba su rostro. —No, Carlos, nadie te odia. Ni siquiera tus alumnas, Yins, Shadow y Zani; ellas aún están contigo y creen en ti. Y sobre todo esa niña, Alicia... Hay algo que debo decirte sobre ella. Alicia tiene una conexión directa con el Primer Héroe Legendario. —¿Qué? —exclamé, dando un paso atrás por la sorpresa mientras fruncía el ceño. —Ella es... la descendiente del Primer Héroe —reveló Emilia, bajando la voz para que solo yo pudiera escucharla—. Es decir, ni ella misma lo sabe. Por esa razón posee una fuerza destructiva y un poder ancestral que aún duerme en su interior. Si ese poder llegara a despertarse sin control, podría volverse una amenaza devastadora. Ella te dijo que sus padres habían muerto, ¿cierto? Me quedé en silencio, procesando cada una de sus palabras mientras los hilos de los recuerdos empezaban a unirse en mi mente. —Tengo una teoría, Carlos, y sé que te vas a sorprender —continuó Emilia, fijando sus ojos deslumbrantes en mí con absoluta seriedad—. Lo más probable es que Emanuel sea el verdadero padre de Alicia. ¡¿Qué?! Mi corazón dio un vuelco violento. —Tiene los mismos rasgos que él, Carlos... Ese ojo morado y esa mirada son idénticos a los de Emanuel. —No estaba entendiendo perfectamente, pero por mi reacción... es algo difícil de asimilar. ¿Eso quiere decir que su madre también murió? —murmuré, pasándome una mano por el rostro mientras intentaba encajar las piezas de una verdad que amenazaba con cambiarlo todo. Emilia guardó silencio por un segundo, bajando levemente la mirada para asentir con pesadumbre. —Es lo más seguro, Carlos. Si Alicia quedó completamente sola y sin el amparo del linaje del héroe, su madre tuvo que haber caído en medio de la persecución o del caos de aquella época... Sección II: La agonía del Caballero Oscuro Mientras tanto, en un lugar apartado y envuelto en sombras lejos de la academia, Emanuel se encontraba en un estado deplorable. Sus respiraciones eran pesadas y dolorosas, retumbando en la penumbra del recinto. Las marcas en su cuerpo eran profundas. Luego de su despiadada batalla contra el Dios Nocturno hace ya varios meses, las heridas que sufrió no daban la menor señal de sanar. Cada fibra de su carne seguía consumiéndose lentamente, ardiendo desde el interior debido al uso devastador de las Llamas de la Aceptación, una magia sagrada que cobraba un precio irreversible a cambio de alcanzar un poder capaz de rivalizar con las divinidades. Las lágrimas cayeron en silencio sobre la tierra fría, mezclándose con la sangre negra y las cenizas de las heridas que rehusaban cerrar. Emanuel apretó los puños hasta que los nudillos se le tornaron blancos, sintiendo cómo cada palpitar de su corazón era una punzada brutal de agonía. —Te extraño mucho, Jimena... —susurró con la voz rota, quebrada por el peso de los años y la soledad—. Te extraño como si la vida me hubiera arrebatado toda la gloria de mi felicidad con nuestra hija. Me duele... todo me duele. Perdí todo lo que realmente era y tengo que aceptar la culpa de mis errores. Las muertes de mis padres... no logro olvidar sus rostros colgados. Los traumas de mi vida regresan a mí; no logro entender ni encontrar la respuesta. Quiero vengarme de Adán. Ese hijo de puta me quitó todo... Yo era solo un plebeyo, ¿pero qué culpa tenía mi familia en esto? Apretó la mano contra su pecho, donde las Llamas de la Aceptación continuaban carcomiendo su maná y quemando sus entrañas. —¿En verdad tiene sentido vivir así? Solo quiero recuperar lo que perdí... Tal vez haya matado a mucha gente a lo largo de los años, pero cuando luché contra Robert, uno de los catorce abismales más poderosos... Luego de derrotarlo apareció ese Dios Nocturno. Por suerte salí con vida; si no fuera por Carlos... Le debo mucho a ese niño. Luego de que yo asesinara a Henry y que casi matara a los caballeros del honorable caballero Henry... no logro entender por qué él me sigue salvando. Él no sabe que yo soy el Caballero Oscuro... Entiendo que aún hay gente que está dispuesta a darlo todo por salvar a quienes queremos. Y sobre todo Melissa Ogawa... Hay algo pendiente con ella. El día que se haga fuerte, tan fuerte... estaría bien morir en sus manos, para poder quitarme estas cadenas de dolor y sufrimiento. Emanuel dejó caer la cabeza hacia atrás, mirando al cielo nocturno con los ojos empapados y el alma destrozada. —Dije que estaba bien... pero cometí un error. Me duele todo. Me duele ni siquiera haber sido capaz de hacer algo. Si tan solo pudiera destruir el imperio con mis propias manos... Lo único que desearía es ver por última vez a mi esposa y a mi hija antes de ir al infierno. Es el único lugar donde podría pagar todos mis errores... En la absoluta penumbra, sus palabras se perdieron en el viento, sin saber que en la Academia Ryouou Clannad, el destino de su linaje y la mirada morada de la pequeña Alicia comenzaban a entrelazarse inevitablemente con el camino que él creía haber dejado en cenizas. Sección III: Rumores y determinación Apreté los dientes mientras canalizaba mi magia de oscuridad. El choque de la energía pura contra la carne viva dolía como mil agujas al rojo vivo, pero era un dolor soportable en comparación con el que cargaba en el pecho. —Tengo que levantarme y curar mis heridas... Mi magia de oscuridad sigue siendo muy agresiva, pero vale la pena sanar con el dolor que llevo. Debo continuar si quiero ser derrotado... Me puse de pie con esfuerzo, observando la noche despejada. —Me sorprende ver cómo todo está tan tranquilo... Las estrellas, el cielo iluminando... Me recuerda lo bella que era ella. Las estrellas pueden ser perfectas ante la luz de la armonía de tu sonrisa. Siempre la llevaré conmigo... La vida que vivimos como un amor inolvidable. Abrí los ojos. Una mirada cansada y fría recorrió el paisaje. —Tengo que prepararme. Tengo que salir a buscar a cierta persona... Dejé atrás el refugio y me dirigí hacia un pequeño pueblo cercano para comprar algo de comer. Esta vez dejé de lado mi armadura pesada, vistiendo ropas de viaje comunes para no llamar la atención. Hacía mucho tiempo que no pisaba una zona urbana sin estar en medio de una cacería, pero no tardé en notar la agitación en las calles. Los rumores volaban de boca en boca. —¿Escucharon? Se dice que hubo una tragedia en la Academia Ryouou Clannad... Dicen que los abismales aparecieron y atacaron a los estudiantes... Al escuchar aquellas palabras, mi mente hizo un clic inmediato. «¡¿Qué diablos...?! ¿La academia fue atacada? No cabe duda: el imperio ya empezó a moverse. Su objetivo es Carlos. ¡Maldito seas, Adán! Planeas quitarle todo a él como lo hiciste conmigo, maldito desgraciado... No. Esta vez no voy a dejar que termine como yo.» Apreté los puños, cambiando de planes en ese mismo instante. —Cambié de opinión. Iré a atacarlo dentro de una semana. Por ahora necesito recuperar toda mi magia y, sobre todo, dominar las Llamas de la Aceptación. No es nada fácil, pero haré lo mejor que pueda para ser lo suficientemente fuerte y derrotar a Adán. Si decidí hacer esto, es para devolverle el favor a Carlos por última vez... Necesito agradecerle por haberme ayudado. En medio de la seriedad del momento, un sonido estruendoso rompió la tensión: mi estómago rugió con fuerza, recordando la realidad de mi cuerpo. —Se nota que no he comido nada en años... En fin, debería ir por la comida primero. Iré por fruta... una sandía da poderes. Sección IV: El encuentro inesperado Emanuel cortó un pedazo de la fruta, contemplando el jugo rojo que goteaba de sus dedos mientras sus pensamientos se profundizaban en la penumbra del pueblo. —La espada se forja a través de la voluntad de uno mismo... Y si mis llamas están destinadas a ser forjadas con tal de recuperar lo que perdí, tengo que acabar con mi venganza. Tal vez tú y yo nos veamos de nuevo, Henry. Tal vez tú seas la razón de nuestras diferencias... Tuviste una familia, yo también la tuve. Tú moriste y yo perdí a la mía. Eso nos convierte en personas idealistas, pero con vidas diferentes... Y ahora tu hija reclamará mi cabeza. Miró al cielo despejado, apretando la mano con fuerza. —Esto solo será el principio del final de mi vida, pero esto podría cambiar. Tengo que superarme, tengo que hacer todo lo que esté a mi alcance para proteger a Carlos... Aunque tal vez se entere de la verdad de quién soy. No deseo que seas tú quien acabe conmigo, Tanaka; deja que Melissa se haga cargo de mí. Sé que no estás aquí porque tienes problemas... Todos tus enemigos te están buscando para matarte, no sé qué motivos haya, pero yo te ayudaré a acabar con el resto. Las memorias de sus recientes enfrentamientos volvieron a cruzar por su mente con una nitidez abrumadora. —Robert tenía razón... Ese maldito abismal no bromeaba. Todos quieren ir tras de él. Nunca olvido mis objetivos, pero al ver ese evento del festival noté algo extraordinario en él. Sus llamas son similares a las mías, solo que las mías son oscuras y las de él son rojas, como el mismísimo infierno. Y yo estoy dispuesto a desafiarte de nuevo... Cuando tú, yo y una tercera persona sepamos quién es el más fuerte entre nosotros. Emanuel exhaló un largo suspiro, guardando lo que quedaba de la comida y ajustándose el manto. —Bien, basta de tanto hablar. Tengo que ir, tengo que hacer lo que debo terminar. Algo me dice que en toda esta guerra aparecerá alguien que sí sea capaz de destruir todos los reinos... —Vaya... Al fin te encuentro, Emanuel. Una voz suave pero alterada rompió la tranquilidad de la noche. Emanuel giró la cabeza con rapidez, mano a la empuñadura, clavando su mirada fría en la figura que emergía de entre las sombras del callejón. —¿Quién eres? —cuestionó él en seco, apretando los dientes. —Yo... bueno, ¿acaso no me recuerdas? Emanuel entrecerró los ojos, analizando el rostro y el flujo de maná de la chica. —Espera... Tú eres la guardiana de Carlos. Te llamabas Eime, ¿verdad? —Así es —asintió ella, bajando la vista con frustración—. Soy esa chica que fue humillada y pisoteada por el Dios Nocturno... —¿Tú también fuiste derrotada? —Sí, fui derrotada por un error mío... Pero tú has demostrado algo increíble, sobre todo cuando estabas a punto de morir por esas llamas tuyas. Es difícil de comprender esto, pero vine aquí para ayudarte a destruir el reino. Carlos no sabe esto porque me escapé. —¿Por qué? —preguntó Emanuel, frunciendo el ceño. —La razón es porque Emilia me va a matar, ¡y yo no quiero morir, Emanuel! —exclamó Eime con la voz temblorosa, dejando ver el pánico que la consumía—. Tengo miedo... Siempre le tuve miedo a Yuki y a Emilia. Ya no sé qué hacer, la verdad. Dejé que mi bestia, Emperor, fuera manipulada por el Dios Nocturno... Emanuel la observó durante unos segundos en absoluto silencio. La desesperación de la chica le recordó a su propio pasado, a la impotencia de sentirse acorralado por fuerzas superiores. —Una pequeña muerte no se trata de huir —dijo Emanuel con tono firme y sereno—. Tienes que regresar y desafiar a esa mujer. Tienes que vencerla. No soy tan bueno dando consejos, pero te puedo enseñar algo... Y es el valor de uno mismo. Eres fuerte, Eime, lo he visto. Mis llamas nunca mienten. Tú serás mucho más fuerte que ellas dos juntas, solo debes entrenar y esforzarte. Eres alguien valiosa para él, no dudes. Es hora de reclamar el trono de tu amo... Y es el momento exacto. ¿Por qué no me acompañas al Reino Imperial? Sección V: La promesa de la venganza —Tienes que armarte de valor, pequeña —suspiré, mirándola fijamente a los ojos mientras dejaba escapar un peso enorme de mi pecho—. Eres una hermosa mujer, ¿sabías? —¡Ehh! ¡Oye, oye! ¡¿En qué momento pasamos a esto?! —exclamó Eime, dando un paso atrás, con el rostro completamente rojo por la sorpresa y la confusión. —Jajaja... No tienes por qué asustarte —reí por lo bajo, con una risa amarga y melancólica que no llegó a mis ojos—. Yo estoy casado y amo a mi esposa, que en paz descanse... Pero tu mirada y tu sonrisa me recuerdan tanto a ella. Y eso es lo que me duele... Me entristece lo inútil y estúpido que fui. Eime se quedó en silencio, bajando los brazos al percibir la autenticidad y el profundo dolor que impregnaba cada una de mis palabras. La brisa nocturna volvió a soplarnos la cara, agitando el manto que cubría mis hombros mientras la luna iluminaba el camino que comenzaba a trazarse ante nosotros. —¿Te puedo preguntar algo? Si quieres caminemos juntos y hablamos sobre preguntas así para conocernos mejor —propuso Eime, mirando el camino de tierra que se extendía hacia la salida del pueblo. —Me parece buena idea, vamos... —asentí, acomodando mi manto mientras comenzábamos a dar pasos lentos bajo la luz de la luna. Caminamos en silencio durante unos momentos, sintiendo la brisa fresca de la noche, hasta que ella volvió a romper el hielo. —Bueno, la pregunta es: ¿por qué luchas? ¿Cuál es tu objetivo? —Vaya, qué directa eres... —solté una risa seca, mirando las estrellas antes de responder—. Bueno, la razón es simple: para proteger al hombre que me dio una oportunidad y una vida tranquila. Mi señor siempre fue amable conmigo. Cuando tenía depresión y quería suicidarme por lo inútil y débil que era, él me salvó. Cuando me rescató de eso, cometí el error de enamorarme de nuevo. Siempre molestaba a Carlos porque mis sentimientos por él crecían cada vez más... Él es un buen hombre, un buen humano que está peleando por cuidar de los suyos. Él ya ha hecho grandes cosas y siempre me he preguntado... ¿por qué él es más fuerte? «Vaya, esta mujer habla muy bien de él...», pensé en silencio mientras la escuchaba atentamente. —Él es fuerte porque su voluntad nunca se rompe —continuó Eime, con la mirada perdida en el horizonte—. Solo se puede romper si un ser querido o alguien cercano muere. En ese momento es capaz de volverse un verdadero monstruo y querer matar a todos. Cuando su personalidad cambia, es el mayor terror y miedo que todos los guardianes sentimos ante él... Emilia lo sabe. Carlos hace todo lo posible por destruir todo, matar, vengarse... Guarda un odio profundo hacia sí mismo. Siempre lleva puesta una máscara, pero ahora no la usa por su personalidad asesina; no le perdona la vida a nadie que intente arrebatarle lo que ama. —Ya veo... No es alguien cualquiera —dije en voz baja, soltando un respiro pesado mientras caminábamos—. Es capaz de matar por ellos. Qué hombre tan salvaje... En fin, seguro que tarde o temprano todo esto saldrá a la luz. Pero dime algo, Eime... ¿qué tan fuerte eres en realidad para atreverte a desafiar a los quince caballeros generales del Imperio? Eime levantó levemente la barbilla, reflejando en sus ojos una determinación fría y renovada. —Soy tan fuerte que solo me basta con masacrarlos sin necesidad de recurrir a Emperor —respondió sin dudar, aunque dibujando una ligera sonrisa cautelosa en el rostro—. En fin, de todas maneras debo ser cuidadosa. No me puedo confiar con facilidad y, sobre todo, puedo adaptarme a cualquier situación. —Me gusta esa actitud —asentí, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que las llamas de la venganza no tendrían que arder completamente a solas—. Si realmente puedes adaptarte así en el campo de batalla, los generales del imperio van a llevarse una amarga sorpresa cuando caigamos sobre ellos. —Lo mismo digo, será un placer trabajar contigo, Emanuel —dijo Eime, mirándome con una chispa de esperanza en los ojos—. Espero que tus enseñanzas me den una respuesta definitiva sobre si realmente soy capaz de desafiarlas a ellas dos... En verdad gracias por escucharme. Quisiera que... Se detuvo a mitad de la frase, bajando la mirada y apretando los puños con timidez. —No tienes por qué quedarte callada —la interrumpí con un tono suave, colocando una de mis manos sobre su hombro—. Tienes el honor de hacerlo cuando gustes. Aquí tienes no solo a un asesino o a un monstruo... Tienes a un amigo que puede escuchar todo tipo de problemas. Eime se quedó paralizada por un instante. Un leve sonrojo cubrió sus mejillas antes de que una sonrisa sincera y cálida se dibujara en su rostro, disipando por completo la sombra de miedo que la había estado persiguiendo. —Yo... yo no sé qué decirte —murmuró, dejando escapar una pequeña risa—. En verdad gracias... Juro que guardaré el secreto de tu identidad, Emanuel. —Cumple tu palabra —asentí con la mirada fija en el camino frente a nosotros—. Ahora aceleremos el paso. El Imperio nos espera, y antes de que pase esta semana, las llamas de nuestra venganza van a iluminar el cielo.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 289

Estás leyendo el capítulo 289 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 7 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.