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Leer The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 278 online gratis en español

🏴 Grupo: Español✍️ Traducción: Español
—Pero fue interrumpido por alguien más... —sonrió Quetzalcóatl usando la boca de Kronos, mirando hacia el cielo desgarrado—. Oh, llegas a tiempo, Satán. Una presencia diabólica y sofocante aplastó el aire del Santuario Central, obligando a los presentes a cubrirse la cara ante el maná púrpura y destructivo que descendió desde las nubes. —Tú... otra vez —dije, apretando los dientes mientras el brillo de mis ojos galácticos se intensificaba. La figura de Satán emergió del humo, vistiendo una armadura de escamas oscuras y una mirada cargada de absoluto desprecio. —Parece que nos volvemos a ver después de unos días, ¿verdad? —dije, ajustando la postura y apuntándolo con el filo de mi guadaña sangrienta. —Para ser alguien con tantos problemas sobre la espalda, eres bastante molesto, Tanaka Sánchez... —respondió Satán, emanando un aura de destrucción que hizo crujir el espacio a su alrededor. Josué retrocedió medio paso, sintiendo la violenta sacudida del aire mientras sus ojos se abrían de par en par al observar la familiaridad con la que interactuábamos. (¿Qué demonios...? ¿Ellos conocen a mi hijo?) —pensó Josué, apretando la empuñadura de su espada hasta hacer sangrar sus nudillos—. (Carlos... ¿acaso tú has luchado contra ellos todo este tiempo sin que tu madre y yo nos diéramos cuenta? Pero ¿por qué? ¿Por qué siento esta ansiedad en el pecho? ¿Qué es lo que me tiene atado a esto? ¿Acaso es pura desesperación? No... Hay algo mucho peor que eso...) Satán dio un paso al frente, poniéndose hombro a hombro con el cuerpo poseído de Kronos. —Acabemos con esto de una vez —sentenció la entidad abismal. —En eso estaba, pero hubo contratiempos... Ya sabes cómo es el problema... —Ya veo. Te refieres a Shiro Shimizu, ¿no es así? —Así es. Esa mujer me dio demasiados problemas, pero eso ya no será una molestia. ¿Sabes por qué? Porque convencí al Dios Nocturno de que se encargara de ella y parece que funcionó. Ahora tenemos el control sobre esa mujer. En este preciso momento debe estar masacrando a los últimos sobrevivientes de los 10 Legendarios Héroes. Es el mejor obsequio, ¿verdad? Jajaja... Ay, ay, ay, nunca me había sentido tan satisfecho con todo esto. Pero tienes razón, Satán, hay que matar a los testigos. Nadie debe saber sobre este accidente o, de lo contrario, los dioses vendrán a por mí más tarde. Necesitamos un plan, y para eso tenemos que conseguir el ADN de Carlos, para luego hacer con él parte del plan para traer de vuelta al Dios Demonio de la Destrucción. El silencio helado cayó sobre el campo de batalla como un peso aplastante. Giré lentamente la cabeza, clavando la mirada en Kronos mientras el brillo galáctico de mis ojos amenazaba con rasgar el tejido de la realidad. Las palabras de mi hermano resonaron en el aire, revelando el verdadero nivel de su locura y la trampa en la que habíamos caído todos. —¿Traer de vuelta al Dios Demonio de la Destrucción...? —susurró Josué, apretando la empuñadura de su espada sagrada hasta que las runas doradas emitieron un chasquido violento—. ¿Usar a tu propia familia... usar a Shiro... y planear la masacre de los Héroes Legendarios? —¡Carlos! —gritó Fer, dando un paso al frente mientras sostenía a Karen—. ¡Si lo que dice es cierto, Shiro está bajo el control de la magia nocturna! ¡No podemos permitir que obtengan tu ADN ni que den un solo paso más! Inglis e Erick ajustaron sus posturas, liberando una presión atronadora que contuvo la presencia de Satán a pocos metros de distancia. —Vaya... así que todo este tiempo fuiste la correa de los abismales —dije en un murmullo que retumbó como una sentencia de muerte—. Pretendes usar mi sangre para resucitar a una aberración... pero cometiste tu último error al mencionar a Shiro y tocar a mi familia. La guadaña sangrienta a mi espalda estalló en una llamarada de éter y rayos oscuros. En un solo movimiento, mi silueta desapareció de la vista de todos, reapareciendo en la grieta espacial entre Kronos y Satán, lista para desatar la ejecución final. —¿El Dios Demonio de la Destrucción? —dijo Satán con una sonrisa maquiavélica, cruzando los brazos sobre el pecho mientras evaluaba las palabras de Quetzalcóatl—. Debo admitir que tu audacia es impresionante, incluso para un receptáculo humano. Pero dime... ¿cómo pretendes extraer el ADN de un sujeto que tiene el maná atávico entrelazado con la energía del éter sin que el colapso alma-cuerpo desintegre la muestra? —No te preocupes por la parte técnica, Satán —respondió Quetzalcóatl mediante la boca de Kronos, haciendo que las runas del tiempo en sus muñecas parpadearan en un tono carmesí oscuro—. El sello del Dios Nocturno que implanté en Shiro Shimizu no solo sirve para doblegar su voluntad frente a los Héroes Legendarios; también actúa como un catalizador de resonancia. Al debilitarla a ella en el campo de batalla, la estructura espiritual de Carlos sufrirá una interferencia directa. Solo necesito una gota de su sangre cuando su barrera colapse. —¿Resonancia espiritual...? —interrumpió Fer, ajustando el agarre sobre Karen mientras miraba a los demás guardianes con extrema gravedad—. Carlos, no los escuches. Están intentando provocar una brecha en tu concentración. Si el catalizador depende del vínculo con Shiro, están buscando que tu maná se desestabilice para forzar la extracción. —El tiene razón, líder —añadió Erick, dando un paso al frente mientras su aura dorada comenzaba a chocar contra la presión demoníaca de Satán—. Si Shiro está bajo control enemigo, el plan de ellos es atraernos hacia dos frentes simultáneos. Si nos dividimos ahora para salvar a los sobrevivientes de los 10 héroes, dejarás tu flanco expuesto ante la habilidad temporal de Kronos. —Dividirnos no es una opción —sentenció Inglis, desenfundando una daga envuelta en magia de sellado—. El objetivo real de Satán no es solo el ADN de Carlos, sino la sangre real de los Tanaka para completar el ritual de la resurrección. Kronos es solo el puente entre los dioses antiguos y la facción abismal. Satán soltó una carcajada profunda que hizo retumbar los cimientos de la cúpula. —Observen a los corderos intentando descifrar la estrategia del pastor —se burló el demonio, clavando sus ojos escarlata en Josué—. Dinos, Santo de la Espada... ¿qué se siente saber que la salvación de este mundo requiere la total erradicación de tus propios hijos? Si proteges a Carlos, el mundo caerá ante el Dios Demonio; si permites que Kronos muera aquí, la grieta del tiempo se trará la existencia de tu hija. Josué apretó los dientes, manteniendo la espada elevada a pesar del temblor en sus brazos. —No caeré en sus juegos, monstruos —declaró el padre, con la voz quebrada por la ira—. Mi deber como caballero es proteger a los inocentes, pero mi deber como padre es detener esta pesadilla aquí y ahora. —Entonces el plan no cambia —dije con una voz tan baja y profunda que borró por completo el murmullo del viento—. Fer, Erick, Inglis... prepárense para desplegar la formación de contención de los 68 en cuanto ordene. No iremos a buscar a Shiro a ciegas; forzaremos a Quetzalcóatl a romper el sello desde esta misma dimensión. —¿Hablas del sello? —dijo Carlos, manteniendo una mirada glacial y calculadora fija sobre Kronos y Satán. Una sonrisa helada se dibujó en los labios del joven guerrero mientras el maná atávico de su cuerpo comenzaba a distorsionar la gravedad alrededor de sus pies. —Por si no lo sabías, envié mi clon al campo de batalla. Tal vez no logre derrotar a Shiro de inmediato, pero sí estoy usando una estrategia. Satán entreabrió los ojos, mostrando una chispa de auténtico interés por primera vez, mientras Quetzalcóatl —desde el cuerpo poseído de Kronos— borraba la mueca de superioridad de su rostro. —¿Un clon...? —musitó el dios antiguo, sintiendo cómo el flujo del maná a la distancia comenzaba a fluctuar de forma imprevista—. ¿En qué momento separaste tu conciencia? —Mi clon no fue allí a matarla ni a destruirlos a ustedes —continuó Carlos con voz serena pero cargada de una firmeza absoluta—. Su único propósito es actuar como un ancla de purificación. Mientras ustedes hablaban y presumían de sus alianzas abismales, mi proyección de éter ya interceptó el sello del Dios Nocturno que colocaron en Shiro. No necesito vencerla en combate; solo necesito estabilizar su núcleo hasta que la influencia de ustedes colapse. —¡Maldito mocoso! —rugió Quetzalcóatl, apretando los puños mientras las runas de tiempo en las muñecas de Kronos comenzaban a parpadear con inestabilidad—. ¡Forzaste una división de alma en mitad de este territorio! —Eso significa que la conexión que tenían con Shiro para controlar a los sobrevivientes de los 10 Legendarios Héroes se está rompiendo en este preciso instante —añadió Fer con una sonrisa afilada, asegurando el agarre sobre Karen. Erick e Inglis intercambiaron miradas de aprobación, ajustando sus armas mientras la presión defensiva de los guardianes volvía a inclinarse a favor de su líder. —El campo volvió a quedar despejado —sentenció Carlos, dando un paso al frente mientras la guadaña sangrienta vibraba envuelta en relámpagos oscuros y fuego divino—. Tu estrategia para debilitarme desde lejos fracasó, Quetzalcóatl. Ahora no tienes ningún escudo detrás del cual esconderte. —Por cierto, Fer, sobre lo que dijiste... no es así —interrumpió Carlos, manteniendo los ojos fijos en la figura de Satán mientras ajustaba el flujo de maná en su brazo diestro—. Envié a mi clon para tratar de salvarla usando el separador de almas. Esperemos que funcione; o de lo contrario, nadie tendría oportunidad de vencerla. Solo que sí me sorprendió lo rápido que cayó. Sé que tiene un pasado... tal vez el trauma la afectó. No es que no sea fuerte, pero su mayor debilidad fue ver a la persona que creyó que estaba muerta. Carlos hizo una pausa imperceptible, y el brillo galáctico de sus ojos pareció atenuarse por un instante con una sombra de amargura. —Conozco muy bien a Shiro, y sé que en el fondo la está pasando mal... Josué dio un paso hacia su hijo, frunciendo el ceño con una profunda desconexión y angustia. —Hijo... ¿de qué estás hablando? —Padre... Shiro tenía una amiga de la infancia. Una amiga que creció y vivió a su lado, pero hubo un caos... El Dios Nocturno la mató frente a ella. Él conocía la razón por la que esa chica sacrificó su vida para mantener con vida a Shiro. ¿Y te preguntas por qué lo sé? Carlos bajó ligeramente la guadaña sangrienta, permitiendo que un aura melancólica se entrelazara con el fuego del éter a su alrededor. —Bueno... es porque ella y yo compartimos el lazo de una soledad que nos está matando a ambos. Ella forma parte de mi vida, padre. Siempre ha sido una buena maestra, una buena espadachín, una verdadera guerrera y una gran líder comandante. Fer e Inglis guardaron silencio, comprendiendo finalmente la verdadera razón por la que Carlos arriesgó una fracción de su alma pura mediante el clon: no se trataba solo de una táctica de guerra, sino de salvar a la persona que había sostenido parte de su propia humanidad. —Un lazo de soledad... qué patético —se burló Quetzalcóatl desde el cuerpo de Kronos, aunque una leve vibración de inestabilidad recorrió sus manos al sentir cómo el separador de almas empezaba a actuar a la distancia. —Patético o no —sentenció Carlos, alzando la mirada con una determinación devastadora—, esa es la razón por la que tu control sobre ella termina hoy. El suelo bajo nuestros pies se quebró en mil pedazos cuando la guadaña sangrienta chocó contra la barrera de aura oscura de Satán. El impacto no produjo un sonido normal, sino un estallido sordo que hizo vacilar el aire y obligó a Josué a cubrirse el rostro con el brazo cargado de maná sagrado. —¡Muévete, Fer! —gritó Erick, lanzándose hacia un costado mientras una ráfaga de fuego divino de Quetzalcóatl destrozaba el pilar donde segundos antes sostenían a Karen. —¡Lo tengo bajo control, no me pises los talones! —respondió Fer, dando un salto mortal hacia atrás mientras mantenía a la pequeña Karen protegida contra su pecho. La velocidad del enfrentamiento superó cualquier margen de reacción humana. Quetzalcóatl, utilizando el cuerpo de Kronos, extendió sus dedos y decenas de estacas de tiempo congelado aparecieron en el aire, apuntando directamente a mi tórax. —¡¿Crees que un simple clon podrá salvar a esa mujer mientras estás acorralado aquí?! —rugió el dios antiguo desde la boca de mi hermano, su voz distorsionada sonando como miles de almas gritando al mismo tiempo en el abismo. —No creo... lo sé —murmuré. Aparecí tras su espalda en un parpadeo de éter. Mi mano izquierda, envuelta en relámpagos atávicos, atravesó su hombro derecho buscando desenganchar el flujo demoníaco que ataba su alma a las cadenas de Quetzalcóatl. El olor a carne quemada y maná rancio inundó el ambiente. Kronos escupió sangre negra, pero su rostro no mostró dolor, sino una sonrisa desquiciada. —¡Demasiado lento, hermano! —se burló Satán, apareciendo a mi flanco con su espadón envuelto en materia oscura. El filo de Satán rasgó mi armadura a la altura de las costillas. Sentí el calor viscoso de mi propia sangre brotar y manchar la empuñadura de la guadaña. El dolor fue agudo, ardiente, un recordatorio directo de que el desgaste de mantener al clon activo a kilómetros de distancia estaba reduciendo mis defensas a la mitad. —¡Carlos! —gritó Josué, lanzándose al frente con la espada sagrada en alto. Su silueta cortó la luz como un meteoro dorado, interceptando el segundo golpe de Satán justo a milímetros de mi cuello. El choque de sus espadas hizo vibrar los tímpanos de todos en el recinto. —¡No te distraigas, anciano! —se mofó Satán, empujando a mi padre con una patada de maná púrpura que lo mandó a estrellarse contra los escombros de la entrada. —¡Padre! —Inglis apretó las dáctiles, lanzando una lluvia de dagas rúnicas que clavaron las sombras de Satán al suelo, inmovilizándolo durante una fracción de segundo. —¡Erick, ahora! —ordenó Emilia desde atrás, activando los sellos de su brazo para reforzar el perímetro defensivo. Erick cayó desde lo alto como un martillo de guerra, descargando un puñetazo cargado de energía divina sobre el rostro de Kronos. El impacto retumbó como un trueno en la cúpula, agrietando la máscara de energía que cubría la cabeza del dios antiguo. Satán rompió los sellos de Inglis con una onda de choque expansiva que nos arrojó a todos varios metros atrás. El aire se volvió pesado, tóxico, cargado de un terror primal que hacía temblar las rodillas de los sobrevivientes. Entre la humareda, Quetzalcóatl reacomodó el cuello de Kronos con un crujido seco y escalofriante, mostrando unos ojos completamente negros que exudaban la misma muerte. —Se acabó el juego de los niños —sentenció Satán, alzando la mano hacia el cielo destruido mientras una esfera de materia abismal comenzaba a tragar la luz del sol. Me puse de pie lentamente, limpiándome la sangre de los labios con el dorso de la mano y fijando la mirada galáctica en los dos monstruos que amenazaban con destruirlo todo. La esfera de materia abismal que Satán sostenía sobre su cabeza comenzó a comprimirse, absorbiendo los escombros y la luz del recinto hasta volver el aire denso y sofocante. —¡Resiste, Carlos! —gritó Josué, saliendo entre las ruinas con la armadura agrietada y el maná sagrado ardiendo alrededor de su espada. —¡Padre, quédate atrás! —ordené, dando un paso al frente mientras mi aura galáctica explotaba en un destello azabache y dorado. Satán arrojó la esfera hacia nosotros. El proyectil no voló, sino que rasgó el suelo, devorando todo a su paso. Intercepté el ataque cruzando la guadaña sangrienta frente a mi pecho. El choque liberó una onda expansiva de éter que sacudió la cúpula destruida. Sentí el impacto retumbar en mis huesos, mientras mis botas se hundían centímetros en la tierra por la fuerza del empuje. —¡Inglis, Erick, corten el flanco de Kronos! —exclamó Fer, cubriendo a Karen con su propio cuerpo ante la lluvia de piedras. Erick se lanzó a toda velocidad hacia Kronos, desenfundando una espada envuelta en llamas divinas. Kronos sonrió con desprecio y, alzando la mano izquierda, congeló el tiempo en el trayecto de Erick. Las llamas de la hoja se detuvieron en el aire, pero Inglis apareció justo encima de la cabeza de Kronos, descargando un golpe cargado con magia de sellado. ¡¡¡CRACK!!! El impacto de Inglis rompió el encantamiento temporal, liberando a Erick, quien descargó un tajo directo contra el torso de Kronos. El dios antiguo bloqueó el filo con su brazo desnudo, dejando brotar una chispa de fuego atávico. —¡Inútiles! —rugió Quetzalcóatl desde el cuerpo de Kronos, expulsando una ráfaga de aura negra que mandó a Inglis e Erick a rodar por los escombros. Aproveché el segundo de distracción. Con un estallido de velocidad atávica, desaparecí de la vista de Satán y reaparecí a milímetros del rostro de Kronos. Clavé la mirada galáctica en los ojos sumergidos en la sombra. —Te voy a sacar de ese cuerpo —sentencié. Giré la guadaña con una fuerza devastadora, buscando decapitar el flujo de maná posesivo que lo unía a Quetzalcóatl. Satán apareció de la nada, bloqueando mi hoja con su espadón demoníaco. Las chispas iluminaron el rostro ensangrentado de todos los presentes. —Tendrás que pasar sobre mí primero, mocoso —se burló Satán, aumentando la presión de su espada. Josué apareció al costado de Satán en un parpadeo, clavando la espada sagrada en el muslo del demonio y forzándolo a doblar la rodilla. —¡No estás solo en esto, hijo! —gritó mi padre, apretando la empuñadura con todas sus fuerzas. La sangre abismal purpurina de Satán saltó por los aires, mientras la cúpula amenazaba con venirse abajo por completo ante la batalla sin tregua. El golpe parecía certero, pero la espada de Josué se congeló a milímetros de atravesar por completo la carne de Satán. Una grieta de luz violácea se abrió en el centro exacto del choque, y la realidad misma comenzó a distorsionarse con un chillido ensordecedor. —¡Padre, retrocede! —grité, pero fue demasiado tarde. El cuerpo de Kronos no escupió sangre; en su lugar, una masa de sombras abismales brotó de la herida del muslo de Satán, conectándose directamente con el pecho de mi hermano. El sello del Dios Nocturno que mi clon intentaba neutralizar a millas de distancia reaccionó con una fuerza violenta e inesperada. Un latido retumbó en mi propio pecho, tan fuerte que hizo tambalear mi centro de gravedad. La guadaña sangrienta pesó como si estuviera hecha de plomo y el brillo galáctico de mis ojos se apagó durante un segundo crítico. —¡Jajajaja! ¡Qué ingenuo, Carlos! —rugió Quetzalcóatl, cuya voz vibró no solo desde el cuerpo de Kronos, sino desde el interior de mi propia cabeza—. ¿Pensaste que el lazo entre Shiro y tú era solo un recuerdo? ¡El separador de almas activó la trampa reversa! El suelo bajo nuestros pies colapsó por completo. La energía atávica de mi clon no estaba purificando a Shiro; la trampa del Dios Nocturno estaba drenando mi propio éter a través del clon para alimentar el despertar de Satán. —¡Carlos! —escuché el grito angustiado de Fer mientras intentaba cubrir a Karen de la onda expansiva que nos barrió a todos. Josué fue arrojado contra la pared del fondo, tosiendo sangre mientras su espada sagrada perdía todo su brillo dorado. Inglis y Erick cayeron de rodillas, incapaces de mantener sus auras defensivas ante la repentina presión abismal que duplicó su densidad. Quedé tendido sobre una rodilla, apoyándome con dificultad en la empuñadura de la guadaña mientras sentía cómo mi maná se filtraba hacia la falla del tiempo. Satán se puso en pie sin un solo rasguño, con sus ojos escarlata ardiendo en pura euforia mientras Quetzalcóatl flotaba a su lado, envuelto en una espiral de energía oscura. —El plan nunca fue controlar a esa mujer para matar a los héroes —dijo Satán, dando un paso lento pero devastador hacia mí—. El plan siempre fue usar tu compasión por ella para que nos entregaras tu sangre sin tener que luchar.
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The strongest warrior of humanity (Novela) Capítulo 278

Estás leyendo el capítulo 278 de The strongest warrior of humanity (Novela), un novela. La historia sigue a un niño que aspira a ser un guerrero destacado en su academia. A lo largo de su camino, enfrenta diversas situaciones desafiantes, pero finalmente es traicionado por su hermano y amigos. Tras su… Este capítulo tiene publicado el 24 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Español. The strongest warrior of humanity (Novela) tiene 344 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.